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lunes, 8 de junio de 2026

Dorothea Bate . Pionera en la zooarqueología


 

Dorothea Bate (1878- 1951) Pionera en la zooarqueología, fue además paleontóloga, zoóloga y ornitóloga británica. También fue viajera y exploradora. Entre 1901 y 1911, exploró las zonas montañosas de Creta, Chipre y las Islas Baleares. En las dos primeras, encontró fósiles de elefantes pigmeos e hipopótamos, y en Mallorca descubrió el Myotragus. Muchos de los hallazgos eran nuevos para la ciencia.

 

Fue la primera mujer contratada como científica, a la edad de diecinueve años, por el Museo de Historia Natural de Londres.

 

Autodidacta, sin formación formal, en 1898 obtuvo un empleo en el Museo de Historia Natural de Londres en el Departamento de Zoología y luego comenzó a trabajar con fósiles.

 

Su trabajo no era oficial ya que el trabajo de mujeres estuvo prohibido hasta 1928, solo le pagaban por trabajo a destajo, es decir, por la cantidad de muestras que pudiera preparar.

 

Permaneció en el Museo cincuenta años y allí aprendió sobre ornitología, paleontología, geología y anatomía.

 

En 1937 se convirtió en la primera mujer nombrada profesora en una cátedra en la Universidad de Cambridge. A pesar de ello, «En la Royal Society de Londres no podía presentar sus trabajos. No podía leerlos en público como hacían los hombres. No le dejaron tener una voz autorizada como científica a pesar de tener publicaciones.

 

Fue una pionera de la zooarqueología, especialmente en la interpretación de los climas. Uno de los mayores descubrimientos que hizo en las islas mediterráneas tenía que ver con los rápidos cambios evolutivos de las especies. Bate encontró un diente de entre 10 000 y 800 000 años. Fue la prueba que evidenció la existencia de los elefantes y ciervos enanos.

 

Muchos arqueólogos y antropólogos reconocieron sus conocimientos en la identificación de fósiles, tales como Louis Leakey, Charles McBurney o John Desmond Clark.

 

Llegó a publicar 80 informes y reseñas, además de un número similar de trabajos inéditos

 



miércoles, 8 de abril de 2026

Louisa Tenison.Escritora, pintora, fotógrafa y viajera británica


 

Louisa Tenison (1819- 1882) Escritora, pintora, fotógrafa y viajera británica.

 

Perteneció a una familia aristócrata. En 1838 contrajo matrimonio a los 18 años con el noble irlandés Edward King-Tenison y tuvieron dos hijas. Su marido fue uno de los primeros aficionados en experimentar con los daguerrotipos y calotipos a mediados del siglo XIX. Fue miembro de la Photographic Society de Londres.


 

En 1843, el matrimonio Tenison emprendió un viaje por Oriente Medio, visitando Egipto, Siria y Palestina, durante el cual Lady Louisa realizó dibujos de lugares como Petra, Karnak o Damasco. Esta serie fue publicada en Londres en 1846 en un álbum de litografías recopiladas bajo el título “Sketches in The East”.

 

 

Entre 1850 y 1852, los Tenison realizaron otro viaje exótico, esta vez por España, cuyo resultado fue un libro de viajes escrito por Lady Louisa titulado “Castile and Andalucia”, publicado al año siguiente en Londres.

 

La obra está ilustrada con grabados realizados a partir de los apuntes y dibujos que Lady Louisa Tenison tomó durante el viaje, además de dibujos del pintor sueco Egron Lundgren. Dado que en estos grabados sólo figura la firma del grabador, no podemos identificar la autoría de cada uno de ellos.


 

Durante sus recorridos por España, su marido al mismo tiempo fue registrando con su cámara vistas de las ciudades que visitaban, que fueron recopiladas en un álbum de fotografías publicado en 1854 bajo el título “Recuerdos de España”.

 

Algunos de sus dibujos y acuarelas originales se conservan en el Victoria & Albert Museum de Londres y en la Government Art Collection de UK. 

Sus álbumes fotográficos familiares decorados por ella misma se encuentran en la National Library of Ireland.

 

sábado, 30 de septiembre de 2023

Mencía Calderón "la Adelantada"


 

Mencía Calderón la Adelantada (1514 - 1593). Emprendedora y exploradora española.

 

Una mujer valiente, aventurera, líder, emprendedora y provista de grandes dotes de mando.

 

Para poder entender su historia debemos remontarnos a la España Imperial del siglo XVI, siendo el Río de la Plata uno de sus territorios más distantes en su expansión en América, y de difícil control. En esa zona tan alejada se venían produciendo enfrentamientos por la ausencia de mujeres blancas, y para contrarrestar esta situación se necesitaban jóvenes solteras dispuestas a contraer matrimonio allí.

 

Así, Carlos I puso en marcha una expedición en la que Juan de Sanabria, esposo de Mencía Calderón, tenía el cargo de Adelantado; debía preparar una Armada y trasladar a la ciudad de Nuestra Señora de Asunción a dichas mujeres.

 

Recayó en Mencía la difícil tarea de tantear y convencer a mujeres jóvenes solteras, procedentes de familias hidalgas extremeñas, que quisieran contraer un matrimonio ventajoso en América.

 

Para su desgracia, Juan de Sanabria muere por unas fiebres antes de emprender el viaje, ejerciendo ella de facto desde ese momento el papel de Adelantada (aunque por las leyes de la época sería su hijastro Diego de Sanabria quien heredaría el Título).

 

Tenía 34 años, viuda y con tres hijos cuando nuestra protagonista Mencía abandonó España, partiendo de San Lúcar de Barrameda el 10 abril de 1550, con más de 300 personas, una armada de tres barcos y más de 50 mujeres a bordo.

 

La larga travesía estuvo llena de vicisitudes y penalidades, sufriendo muchas bajas (entre ellas la hija pequeña de Mencía), tormentas, ataques piratas e incluso naufragios.

 

En 1552 llegan al Brasil siendo retenidos allí por el gobernador y puestas en libertad por la intervención directa del rey de España. Siguieron viaje, y tras largo camino, atravesando selvas logran su objetivo, llegando a la ciudad de Asunción a mediados de 1556.

 

Terminaba así un viaje que de nueve meses previstos inicialmente, pasó a ser una odisea de 5 años, recorriendo más de 1.600 km; teniendo estas mujeres un papel decisivo en la supervivencia de toda la expedición.

 




 

 

lunes, 2 de mayo de 2022

Josephine Diebitsch .La primera Mujer en realizar una expedición al Ártico.​


 

Josephine Diebitsch (Washington DC, 1863-1955). Exploradora y escritora. La primera mujer en realizar una expedición al Ártico.​

 

Descubrió que Groenlandia era una isla y no una península como se pensaba hasta entonces.

 

 

Después de graduarse de la escuela secundaria, asistió a una facultad de negocios y trabajó como oficinista en la Institución Smithsonian, donde su padre enseñaba idiomas.

 

En una clase de baile, conoció a Robert E. Peary , un ingeniero civil naval con quien se casó  en 1888.

 

Mientras estaba en Groenlandia, Robert desarrolló un plan para explorar el extremo norte de Groenlandia. Josephine lo ayudó a recaudar dinero usando los contactos de su padre. Los patrocinadores incluyeron la Sociedad Geográfica Estadounidense. 

 

En 1891, los Peary partieron en su expedición. Josephine fue la primera mujer en participar en una expedición al Ártico.

 

Su papel era como enfermera, cocinera y cazadora. 

 

Al principio, Josephine encontró a los inuits como toscos, pero cuando se dio cuenta de que el éxito de la expedición dependía de adaptarse a su forma de vida, se acercó a las mujeres. Le enseñaron su idioma y cómo hacer ropa ártica con pieles.

 

Mantuvo un diario de sus experiencias, más tarde publicado como My Arctic Journal. 

 

En 1893, a pesar de que ella estaba embarazada, la pareja una vez más se dispuso a explorar Groenlandia con la esperanza de encontrar una ruta hacia el Polo Norte. 

 

 

Josephine escribió The Snow Baby , sobre su hijo, un popular libro infantil, con fotografías y detalles sobre la vida y la naturaleza en el Ártico.

 

En 1900 organizó una expedición de regreso a Groenlandia después de recibir la noticia de que tenían que amputar los dedos de los pies de su marido, pero el barco en el que viajaban, el Windward , chocó contra un iceberg y quedaron congelados durante el invierno a 300 millas al sur del campamento de Robert.

 

Cuando finalmente se unieron, Josephine conoció a la mujer inuit de Robert, Allakasingwah. A pesar de los sentimientos que debió despertar en ella, Josephine siguió apoyando el objetivo de Robert de descubrir el Polo Norte.

 

Con el nacimiento del segundo hijo de Peary, Robert, Jr., en 1903, Josephine dejó de viajar al norte. Continuó dando conferencias y escribiendo para recaudar dinero para el objetivo de Robert de descubrir el Polo Norte.

 

 

Unos meses antes de su muerte, la National Geographic Society le otorgó su más alto honor, la Medalla al Logro. 

 


jueves, 26 de noviembre de 2020

Mary Schäffer Warren.Naturalista, ilustradora, fotógrafa, exploradora, viajera y escritora



Mary Schäffer Warren (1861 - 1939) Naturalista, ilustradora, fotógrafa exploradora, viajera y escritora  canadiense.

Fue conocida por sus experiencias en las Montañas Rocosas canadienses

Superó las limitadas expectativas de las mujeres a finales del siglo XIX y principios del siglo XX persiguiendo sus sueños, en un momento en que no se creía apropiado para una mujer hacerlo.  


Estudió pintura de flores con George Cochran Lambdin .

En 1889 se embarcó en su primera visita a las Montañas Rocosas canadienses, acompañada por su compañera de arte Mary Vaux .

En 1890 se casó con el Dr. Charles Schäffer, un botánico aficionado con el que pasaría veranos y otoños viajando en las Montañas Rocosas canadienses.

En 1904, Schäffer regresó a las Montañas Rocosas canadienses con su amiga Mary "Mollie" Adams decidida a completar una guía botánica que su esposo había comenzado.





 
Tras la muerte de su esposo, protagonizó sus más famosos viajes de 1907 y 1908 que dieron como resultado el descubrimiento del Maligne Lake y la publicación del “Old Indian Trails of the Canadian Rockies” que tuvo un gran éxito en la época.

Para completar este proyecto, Schäffer recolectó especímenes botánicos y aprendió la habilidad de la fotografía.

 En 1907 se publicó la Flora Alpina de las Montañas Rocosas canadienses, con texto de Stewardson Brown y dibujos y fotografías de Schäffer.

En 1912 Schäffer se mudó permanentemente a Banff, Alberta. En 1915 se casó con su viejo amigo y guía de montaña William "Billy" Warren.

Mary Schäffer Warren publicó artículos sobre sus exploraciones de las Montañas Rocosas. Muchos se han recogido en This Wild Spirit: Women in the Rocky Mountains of Canada .


En 1909, una montaña en el Parque Nacional Yoho fue nombrada Mount Schaffer en su honor.




domingo, 31 de julio de 2016

Ida Pfeiffer. Exploradora,viajera y escritora de libros de viajes.



Ida Laura Pfeiffer (Viena, 14 Octubre 1797 –27 de octubre de 1858) Viajera y escritora de libros de viajes. Fue una de las primeras mujeres exploradoras, cuyos libros fueron tan populares  que se tradujeron a siete idiomas. Dio dos vueltas al mundo y sus libros le dieron fama y gloria

She was a member of geographical societies of both Berlin and Paris, but not of Royal Geographical Society in London due to her sex.Fue miembro de las Sociedades Geográficas de Berlín y París, pero no de la Real Sociedad Geográfica de Londres , porque no aceptaban a las Mujeres.

Fue la primera mujer en convivir con la tribu de los batak, caníbales de la isla de Sumatra .



Hasta los 10 años Ida Pfeiffer vivió como si fuese un niño. Era la menor de seis hermanos varones de los que aprendió a trepar por los árboles, tirar piedras y llevar los pantalones altos dejando ver las heridas que delatan algunas peleas con pandillas enemigas. En casa estaban prohibidos los gestos de cariño. Los abrazos. Los besos. El entusiasmo.

Cuando su padre, un comerciante rico, murió y su madre tomó el timón de la casa, concibió el propósito urgente de hacer de su única hija una  dama vienesa.

Este fue el primer conflicto en una vida de exploradora que tendría después sucesivas encrucijadas. Primero le pusieron unas faldas largas untadas en almidón. Después le buscaron un profesor de piano del que se enamoró, más tarde le enseñaron a hacer punto y por último le endosaron a un novio distinguido que no se correspondía con el chico que ella buscaba. Un desastre ingobernable para quien estaba viviendo una expansión psíquica y muscular incompatible con ser una joven manipulada. La docilidad no encajaba con el carácter de Ida, que algunos años después tiró por tierra el absurdo “negocio” de ser una mujer de su casa.





Para escapar algún día con toda la fuerza por delante, aceptó casarse con Mark Anton Pfeiffer (de ahí su apellido), un abogado con poderes en el gobierno de Austria. Un hombre viudo y 24 años mayor que ya arrastraba un hijo adulto. Era 1820. Ida tenía 20 años y un futuro diseñado a plazo fijo. Pero aquel hombre noble bajó siete peldaños en la escala social al denunciar la corrupción que alentaban algunos funcionarios en Viena. Ese pecado le llevó casi a la ruina. 




Ida, por su cuenta, asumió trabajos de profesora de música y de dibujo para salir de la asfixia. Crió a los dos hijos. Participó activamente en la reconversión industrial de la familia (de ricos a pobres) y en 1835 se divorció como quien se alivia de luto. Ya está sola. Y escribe: "¡Dios sabe lo que sufrí durante los 18 años de matrimonio. No por los malos tratos de mi marido, sino por las dificultades de una situación catastrófica, por la necesidad y la vergüenza!... Tenía que ocuparme de todo en la casa. Tenía hambre y frío. Trabajaba en secreto para ganarme un salario. Había días que no tenía más que pan seco para ofrecer a mis pobres niños".





Esperó a que los chicos fuesen mayores y, cuando se independizaron, comenzó a diseñar la hoja de ruta de su estampida.

En 1842, con 45 años y la salud quebrada,  se marchó a Tierra Santa descendiendo por el Danubio. Sin compañía. Con el dinero justo. Era el primer destino de una aventura que se prolongó durante 16 años. Estaba convencida de que había que desatar las maromas que la degradaron durante demasiado tiempo y deshacer a dentelladas su condición de animalito amaestrado. Así que hizo testamento y se echó al mundo.

La expedición continúa durante nueve meses más por Turquía, Grecia y Egipto. Escribe. Anota. Sortea peligros. Acumula experiencias y va por la tierra sin equipaje, con una bolsa de piel para el agua y alimentándose de arroz y pan, con un puñadito de sal. Regresa triunfal a Viena.

 Publica su primer libro y resulta que tiene un best seller entre manos. Ya traza planes para otro viaje y diseña una nueva expedición sola por Islandia, Noruega y Suecia. Vuelve para cuatro meses a Viena, escribe otro libro sobre el viaje y, ahora sí, está segura de empezar la gran aventura: una vuelta al mundo.

A Ida Pfeiffer le sucede que ya no sabe detenerse. La familia quedó atrás. Ella no tiene el centro de gravedad en el pasado, ni en la nostalgia, ni en nada que le hiciera recordar que también fue huésped de una vida normal. Está transformando en triunfo su huida, su sed de cosas nuevas, su desalojo de la normalidad





En 1846 embarca hacia Río de Janeiro y allí comienza la gran aventura. Viaja por América del Sur. Se adentra en el Amazonas conviviendo con los indígenas que le dan cuartelillo. Camina descalza y sortea nubes de mosquitos que le dejan el cuerpo grabado a fuego y con la sangre justa para seguir avanzando.

Está fabricada de una determinación que le impide derrumbarse por muchos golpes que le asestes. Es como si tuviese un cerebro y un cuerpo con más proteínas que el resto. Escribe sin tregua sobre cada uno de los paisajes, de los indígenas, de los animales, de las penurias, de los espantos. Así va dando cuerpo a su vuelta al mundo, para que no se le olvide.




Pasa por Tahití. Se detiene en China, de donde sale al galope. Le fascina la India y decide instalarse nueve meses. No tiene demasiada prisa. Camina, busca coches de caballos, se aloja en lugares infames. Da lo mismo. Nada puede doblegar su ánimo, ni siquiera ese grado de suciedad apasionada de algunos rincones dispuestos para el viajero auténtico. Cruza el desierto por Bagdad en una caravana de camellos y sube, después de más caravanas, hasta Rusia, donde pisa calabozo confundida con una espía. En 1848 está de nuevo en Viena. Publica Viaje de una mujer alrededor del mundo, recauda y prepara la siguiente aventura.






Embarca en Londres con destino a Ciudad del Cabo, continúa por Singapur y, a la contra de todos los exploradores del mundo, se adentra en la selva de Borneo. Muy pocos salen vivos de aquellas entrañas. Pero Ida Pfeiffer, como si estuviese reclinada en una escalinata en vez de atrapada en un laberinto de flúor, complica más su supervivencia mezclándose con la tribu de los dayakos, cuyo pasatiempo era rebanar cabezas de extranjeros y clavarlas en picas dispuestas a modo de parterre. "Me estremeció, pero no pude dejar de preguntarme si, después de todo, nosotros, los europeos, no somos realmente igual de malos o peores que estos salvajes despreciados. ¿No está cada página de nuestra historia llena de horribles actos de traición y asesinato?", escribió.

Pero aún necesitaba más estímulos y de Borneo pasó a Sumatra a presentarse ante la tribu de los batak, delicados “gourmets” de carne humana de los que apenas se sabía que nunca habían aceptado a un europeo entre sus filas. Menos a Ida Pfeiffer. Tanta fue la confianza alcanzada que sus nuevos compadres intentaron trincharle un muslo por probar cómo era la antropofagia cuando se mezclaba con la amistad. Al final salió de allí viva y con las dos patas.





Satisfecha de su inmersión tribal, apuntó ahora hacia San Francisco (EEUU) y los Andes para regresar a Viena en 1948. Sólo le quedaba una parada más, la de Madagascar. Publicó “Mi segundo viaje alrededor del mundo”.

Pero de aquellas expediciones además de recoger plantas, insectos, moluscos, vida marina y muestras de minerales,cuyos  especímenes cuidadosamente documentados fueron vendidos al Naturhistorisches en Viena y al Museo de Historia Natural de Berlín ,Ida trajouna enfermedad tropical, quizá la malaria.
Consumida por la enfermedad, murió en Viena en 1858. A los 61 años. Nunca viajó por vanidad.

Fuentes: Wikipedia y El Mundo( firmado por @Antoniolucas75)






lunes, 25 de julio de 2016

Delia Akeley. Explorando África



Delia Akeley (Beaver Dam, Wisconsin, 5 de diciembre de 1869 - 1970). Exploradora estadounidense, comúnmente conocida por su apodo de Mickie.

Viajó extensamente por África. [8] She was one of the first westerners to explore the desert between Kenya and Ethiopia , and she explored the Tana River in a dugout canoe, entering it from the Indian Ocean . Fue uno/a de lxs primeros/as occidentales en explorar el desierto entre Kenia y Etiopía. Exploró el río Tana en una “canoa caseta” desde el Océano Índico . She also lived for several months with the pygmies of the Ituri Forest , Zaire . También vivió durante varios meses con los pigmeos de la selva de Ituri ,en Zaire



Fue una de lxs primerxs autorxs en escribir una biografía de un primate, JT Jr., la biografía de un mono africano.








Con la aventura en sus venas y movida por la necesidad de escapar de las convenciones sociales Mickie huyó de casa a los 13 años. A los 14 conoció a Arthur Reiss, barbero con aficiones de cazador, y decidió casarse con él.

En 1902, en una de las cacerías junto a su marido, conoce a Carl Akeley  , taxidermista, escultor, biólogo y fotógrafo de naturaleza, con un gusto por la aventura y un gran prestigio en los Museos de Ciencias Naturales. Delia decide irse con él. Pasó a apellidarse Akeley. Aprendió a disparar. Aprendió a disecar con una rigurosa delicadeza. Ayudó a Carl a montar algunos de los mejores ejemplares en las vitrinas de los mejores centros y emprendieron juntos dos misiones de caza en África (en 1905 y 1909), organizadas por el Museo de Arte Natural de Nueva York.



El matrimonio duró 21 años.





En 1918, Delia marchó a Francia como voluntaria de las Fuerzas Expedicionarias Americanas. Con el divorcio firmado en 1923 comenzó, ahora sí, la gran aventura. Un año después Delia Akeley decidió que volvía a África y que aquel viaje tendría un propósito: cruzar el continente desde la costa oriental africana hasta la costa atlántica. En el sentido opuesto a como lo hizo David Livingstone en 1854.






A los 50 años, después de una vida más o menos formal, decidió que sería la primera mujer en atravesar África a pie. Y lo consiguió.


En  1924 emprendió la ruta, financiada por el Museo de Artes y Ciencias de Brooklyn, sin ayuda de guías, ni cazadores blancos, ni profesionales de safari. "Desde mi primera experiencia con las tribus primitivas del África central, hace ya 22 años, he tenido la firme convicción de que si una mujer se aventura sola, sin escolta armada y vive en los poblados, podría hacer amistad con las mujeres y conseguir información más valiosa y auténtica sobre sus costumbres tribales", escribió.

Se fue sola al Congo Belga. Se presentó a la tribu de los Mbuti, los más diminutos de entre todos los pigmeos, que ocupaban media hectárea en la selva de Ituri. Convivió con ellos varios meses mientras los jefes del clan se debatían entre el ardor guerrero y la aceptación de esta insólita criatura que les sacaba cientos de fotografías sin robarles el alma.



Delia Akeley no renunció jamás a su extravagancia. Viajaba con una bañera plegable de caucho que fascinaba a los pigmeos como si convocase el cielo en un recipiente donde se echaba desnuda al atardecer a la sombra de una acacia.

El viaje continuó durante 11 meses más. Y en medio del camino había que sortear animales y hambre. Cruzar las orillas del río Zambeze, orladas de cocodrilos. El acoso de algunos nativos. Enfermedades. Penurias. Viajaba siempre sola. Convencida de que así era mejor.


En aquel mundo extremo donde ni el paisaje ni las emociones se matizaban demasiado, Delia Akeley se convirtió en una referencia que se anunciaban de poblado en poblado. Fue la primera mujer que atravesó el continente africano sin más equipo que una voluntad inquebrantable y un afán extraordinario por intentar entender los miles de recodos que esconden decenas de tribus aún inéditas entonces.




Regresó a Nueva York y publicó sus trabajos sobre los pigmeos.

Al final de la vida volvió a casarse con otro expedicionario, Warren Howe.

Escribió sus memorias  y a los 94 años murió




domingo, 24 de julio de 2016

Alexandra David-Néel.Exploradora, orientalista, cantante de ópera, periodista, anarquista, espiritualista, budista y escritora



Alexandra David-Néel (Saint-Mandé 24 de octubre de 1868 - Digne-les-Bains 8 de septiembre de 1969).Exploradora, orientalista, cantante de ópera, periodista,  anarquista, espiritualista, budista y escritora franco-belga.

Será la primera mujer occidental en lograr acceder a Lasha, (1924), capital del Tíbet, ciudad prohibida a los extranjeros. 




Escribió más de 30 libros acerca de religiones orientales, filosofía y sus viajes. Uno de los más importantes fue Magic and Mystery in Tibet
“La aventura será mi única razón de ser”- sentenció una vez, antes de sumergirse en un nuevo reto. Alexandra era una mujer de retos, como cuando se propuso pasar dos largos años en una cueva y dedicar todo el tiempo a la meditación. Acompañada únicamente por su maestro, Alexandra aprendió tibetano y el tantrismo budista en una cueva a 4.000 metros de altitud y a punto de morir congelada al sólo llevar una fina túnica de algodón. Pero para ella, todo aquello era excitante. “Será duro, pero increíblemente interesante”- comentó la exploradora a sus amigos antes de meterse en la cueva



Su resistencia era algo que Alexandra preparaba concienzudamente, no quería que ninguna práctica no le fuese posible debido a alguna limitación física. Por ello, se preparaba a fondo caminando a diario 40 kilómetros. La antropóloga fue capaz de superar temperaturas extremas, animales salvajes, hambre y enfermedades. “Para aquél que sabe mirar y sentir, cada minuto de esta vida libre y vagabunda es una auténtica gloria” – confesaba emocionada a sus seguidores, disfrazada de mendiga, con la cara ennegrecida por el hollín y el cabello oscurecido con tinta china.


Sus enseñanzas fueron trasmitidas por sus principales amigos y discípulos: Yondgen y el francés Swami Asuri Kapila (Cesar Della Rosa).
Sus obras han sido muy bien documentadas e influyeron en los escritores "beat" Jack Kerouac y Allen Ginsberg, así como en el filósofo Alan Watts.
Premios:
Se le galardonó con una medalla de oro por La Sociedad Geográfica de París y fue nombrada Caballero de la Legión de Honor

Citas de Alexandra David-Néel:




"La autoridad. La obediencia es la muerte. Cada instante en que el hombre se somete a una voluntad extraña es un instante arrancado a su propia vida".

"¡Qué importa el color y el lenguaje del que es el Amo, qué importa el suelo que se pisa si no se puede comer, ni pensar, ni actuar según la propia fuerza y el propio deseo! El Amo es el enemigo, cualquiera que sea. El enemigo está en todos los países y en cada una de las personas que pueden decir: yo quiero. Y más ciertamente aún el enemigo está en cada hombre, en la ignorancia que no necesita ayuda para crear Amos".

"La única ley de los seres (naturales), demostrada y confirmada por el estudio y la experiencia, es el deseo vital, la búsqueda de la satisfacción de todas sus facultades, como medio para vivir plenamente, y la lucha contra cualquier forma de sufrimiento. El hombre no tiene razón alguna para creerse excluido de esta ley universal".

"Que cada cual siga enteramente, siempre y en cualquier parte, el impulso de su naturaleza, ya sea ésta limitada o genial. Sólo entonces el hombre sabrá lo que es vivir, en lugar de despreciar la vida sin haberla vivido jamás".

"Tengo por principio no aceptar nunca una derrota, de cualquier clase y sea quien sea quien me la inflige".

"Para aquél que sabe mirar y sentir, cada minuto de esta vida libre y vagabunda es una auténtica gloria".

"La aventura será mi única razón de ser".

"A veces lloraba lágrimas amargas, con el profundo sentimiento de que la vida se me escapaba de las manos, que los días de mi juventud se esfumaban, vacíos, sin interés, sin alegría. Entendía que estaba desperdiciando un tiempo que nunca recuperaría, que estaban pasando de largo horas y horas que podían haber sido hermosas. Mis padres -como la mayoría de los padres que han criado, si no una gran águila, al menos una diminuta águila obsesionada con volar a través del espacio- no podían comprender esto y, aunque no eran peores que otros, lo cierto es que llegaron a hacerme más daño que el más incansable de los enemigos". Alexandra sobre su vida de niña privilegiada llena de ociosas formas de "matar el tiempo" cuando ella deseaba tener aventuras.