Beryl
Markham (1902 –1986) Aviadora, aventurera y entrenadora de caballos keniana
nacida en el Reino Unido.
Fue
la primera persona que cruzó sola el océano Atlántico de este a oeste y se la
recuerda principalmente por haber escrito el libro de memorias West with the
Night.
Cuando
Beryl tenía cuatro años de edad, la familia se mudó a Kenia, que en ese momento
pertenecía a África Oriental Británica; compraron una granja en Njoro, cerca de
Great Rift Valley.
Aunque
a su madre le desagradaba el aislamiento y finalmente regresó a Inglaterra,
Beryl permaneció en Kenia con su padre y tuvo una infancia atípica, durante la
cual jugó y cazó animales con los nativos. En la granja familiar desarrolló
cariño por los caballos y aprendió mucho sobre ellos.
Ya
de adolescente, se convirtió en la primera entrenadora de caballos mujer con
licencia del país.
Durante
su vida se casó en tres ocasiones y tuvo un romance clandestino con Enrique de
Gloucester, el hijo de Jorge V del Reino Unido. Los Windsor cortaron el romance
al poco tiempo.
Inspirada
por el piloto británico Tom Campbell Black, comenzó a tomar clases de vuelo.
Durante
un tiempo trabajó como piloto en operaciones llevadas a cabo en lugares
remotos, donde cazaba animales desde el aire y marcaba la ubicación de los
safaris sobre el suelo.
A
Markham se la describe a menudo como "la primera persona" que voló a
través del Atlántico de este a oeste en un vuelo solitario sin escalas.
Cuando
Markham decidió realizar el viaje, ningún piloto había volado sin escalas desde
Europa a Nueva York, y ninguna mujer había hecho el vuelo en esa dirección,
aunque varias habían perecido en el intento.
Pese a que no cumplió su objetivo original,
Markham se convirtió en la primera mujer en cruzar el Atlántico sola de este a
oeste, y en la primera persona en volar de Inglaterra a Norteamérica sin
escalas. A partir de ese momento, se la considera una pionera de la aviación.
Markham
narró sus aventuras en su libro de memorias, West with the Night, publicado en
1942.
Markham
se mudó a Kenia en 1952 y se convirtió, por un tiempo, en la entrenadora de
caballos más exitosa del país.
Markham
falleció en Nairobi en 1986.
Sus
historias cortas fueron compiladas de manera póstuma en The Splendid Outcast,
con una introducción de Mary S. Lovell.
Se
extrajo una historia de West With The Night, ilustrada por Don Brown, para un
libro infantil, The Good Lion.
En
1988, CBS emitió la miniserie biográfica Beryl Markham: A Shadow on the Sun,
con Stefanie Powers como la protagonista.
La
Unión Astronómica Internacional le ha puesto el nombre de Markham al impacto de
un cráter en el planeta Venus.
Se
convirtió en la primera mujer en graduarse de Alaska Agricultural College and
School of Mines (ahora la Universidad de Alaska Fairbanks ); se graduó en 1924
con un título en administración de empresas.
Two
in the Far North , una memoria publicada en 1962, narra la vida temprana
de Murie, su matrimonio y sus expediciones de investigación en Alaska.
En
1966escribió Wapiti
Wilderness , publicada con su esposo como coautor. Se hizo un
documental, Arctic Dance sobre su vida.
En
1986 le le fue otorgadoel Premio de
Conservación Robert Marshall. El Servicio de Parques Nacionales la nombró
Guardaparques Honoraria y recibió un Doctorado honorario en Letras Humanitarias
de la Universidad de Alaska.
En
2002, justo antes de cumplir 100 años, Murie recibió el premio JN Ding Darling
Conservationist of the Year, el más alto honor de la National Wildlife Federation
.
Mencía Calderón la Adelantada (1514 - 1593). Emprendedora
y exploradora española.
Una mujer valiente, aventurera, líder, emprendedora
y provista de grandes dotes de mando.
Para poder entender su historia debemos remontarnos
a la España Imperial del siglo XVI, siendo el Río de la Plata uno de sus
territorios más distantes en su expansión en América, y de difícil control. En
esa zona tan alejada se venían produciendo enfrentamientos por la ausencia de
mujeres blancas, y para contrarrestar esta situación se necesitaban jóvenes
solteras dispuestas a contraer matrimonio allí.
Así, Carlos I puso en marcha una expedición en la
que Juan de Sanabria, esposo de Mencía Calderón, tenía el cargo de Adelantado;
debía preparar una Armada y trasladar a la ciudad de Nuestra Señora de Asunción
a dichas mujeres.
Recayó en Mencía la difícil tarea de tantear y
convencer a mujeres jóvenes solteras, procedentes de familias hidalgas
extremeñas, que quisieran contraer un matrimonio ventajoso en América.
Para su desgracia, Juan de Sanabria muere por unas
fiebres antes de emprender el viaje, ejerciendo ella de facto desde ese momento
el papel de Adelantada (aunque por las leyes de la época sería su hijastro
Diego de Sanabria quien heredaría el Título).
Tenía 34 años, viuda y con tres hijos cuando nuestra
protagonista Mencía abandonó España, partiendo de San Lúcar de Barrameda el 10
abril de 1550, con más de 300 personas, una armada de tres barcos y más de 50
mujeres a bordo.
La larga travesía estuvo llena de vicisitudes y
penalidades, sufriendo muchas bajas (entre ellas la hija pequeña de Mencía),
tormentas, ataques piratas e incluso naufragios.
En 1552 llegan al Brasil siendo retenidos allí por
el gobernador y puestas en libertad por la intervención directa del rey de España.
Siguieron viaje, y tras largo camino, atravesando selvas logran su objetivo,
llegando a la ciudad de Asunción a mediados de 1556.
Terminaba así un viaje que de nueve meses previstos
inicialmente, pasó a ser una odisea de 5 años, recorriendo más de 1.600 km;
teniendo estas mujeres un papel decisivo en la supervivencia de toda la
expedición.
Gudrid
Thorbjarnardóttir. Exploradora nórdica conocida como la 'viajera lejana',
nacida en la península de Snæfellsnes en Islandia a finales del siglo X.
Se
considera la matriarca de los vikingos que colonizaron América hace más de mil
años
Lo
que sabemos de su vida se deriva de dos leyendas nórdicas antiguas, "La
saga de Erik el Rojo" y "La saga de los Groenlandeses". Juntas
se conocen como las " las sagas de Vinlandia ", porque describen
viajes hacia las periferias de América del Norte alrededor del año 1.000.
Los
nórdicos llamaron a estas tierras Vinland, aparentemente por las uvas
silvestres que crecían allí.
Las
sagas se registraron por primera vez en la Islandia del siglo XIII, más de dos
siglos después de que ocurrieran los eventos que describen, y sus relatos se
transmitieron a lo largo de los años en forma oral, recontados y remodelados a medida que pasaban
de generación en generación.
Contienen
elementos que esperaríamos de películas fantásticas (dragones, trolls, zombis),
pero son nuestras principales fuentes textuales para las actividades nórdicas
en los márgenes del lejano oeste del mundo medieval.
Fue
gracias a las sagas que los arqueólogos comenzaron a buscar evidencia material
de estos viajes, por ejemplo, en L'Anse aux Meadows en la punta de Terranova,
en Canadá, donde se descubrieron los restos de varios edificios nórdicos en la
década de 1960.
Gudrid
se describe en "La saga de los groenlandeses" como "una mujer de
apariencia sorprendente y sabia".
En
ambos textos, su dramática historia comienza cuando ella y su padre navegan
hacia el oeste desde Islandia para unirse a la nueva colonia de Erik el Rojo en
Groenlandia.
Ese
viaje por mar fue notoriamente peligroso y, según "La saga de los
Groenlandeses", Gudrid, su esposo y varios más naufragaron, luego fueron
rescatados por Leif el Afortunado, hijo de Erik el Rojo.
La
enfermedad afligió a la colonia ese invierno, y el marido de Gudrid murió.
"La
saga de Erik el Rojo" no habla de naufragios ni de marido. En ella, en
cambio, cuando Gudrid llegó, Groenlandia estaba en medio de una hambruna.
Aunque
era cristiana, participó en un ritual pagano, ayudando a una vidente llamada
Thorbjorg a cantar canciones para encantar a los espíritus y acabar con la
hambruna.
Ambas
sagas nos dicen que Gudrid se casó con Thorstein, hijo de Erik el Rojo y
hermano menor de Leif Erikson, luego pasó un invierno oscuro y aterrador en la
granja de un agricultor pagano, que fue azotada por una plaga mortal.
La
historia cita fuerzas sobrenaturales: en un momento, la esposa del granjero
miró hacia el patio y vio las figuras de los que habían muerto, esperándola
amenazadoramente, y entre ellos se vio a sí misma y al esposo de Gudrid,
Thorstein Eriksson. Por la mañana estaba muerta.
Thorstein
murió unas horas después, pero Gudrid sobrevivió el mortal invierno.
Gudrid
es el verdadero héroe de las sagas de Vinland, un personaje tan importante en
"La saga de Erik el Rojo" que se ha sugerido que sería más acertado
que la historia se llamara "La saga de Gudrid".
En
su vejez, continuó sus viajes, emprendiendo una peregrinación a Roma.
Se
convirtió en una matriarca formidable, antecesora de muchos islandeses
ilustres: es su línea familiar la que figura al final de "La saga de los
groenlandeses", no la de Erik el Rojo.
Como
le dijo la vidente pagana en "La saga de Erik el Rojo": "de ti
descenderá una línea larga y digna, y sobre todas las ramas de esa familia
brillará un rayo".
Una
escultura moderna de Gudrid en su lugar de nacimiento, Laugarbrekka, en el
oeste de Islandia, la representa de pie en un barco, con una mano apoyada en la
cabeza cuadrada y dentuda del dragón que forma la proa.
Sobre
su hombro balancea a su pequeño hijo Snorri, su rostro levantado hacia arriba,
el brazo levantado hacia el cielo. Los ojos de Gudrid, sin embargo, están fijos
al frente, en el largo camino marítimo que tiene ante ella.
Christensen
hizo cuatro viajes a la Antártida con su esposo Lars en
el barco Thorshavn en la década de 1930, convirtiéndose en la primera mujer en
ver la Antártida, la primera en sobrevolarla y, posiblemente, la primera en
aterrizar en el continente antártico.
En
1931, Christensen navegó con Mathilde Wegger. La expedición avistó y nombró el
pico Bjerkö el 5 de febrero de 1931, convirtiendo a Christensen y Wegger en las
primeras mujeres en ver la Antártida.
Douglas
Mawson informó que vio a dos mujeres a bordo de un barco noruego, que
probablemente eran Christensen y Wegger, durante su expedición
BANZARE. Se telegrafió a los medios de comunicación australianos:
"...fue asombrosa y dramática la aparición en sus cubiertas de dos
mujeres. La suya es una experiencia única, porque quizás son los primeros
miembros de su sexo en visitar la Antártida".
En
1933, Christensen navegó con Lillemor Rachlew, quien llevaba un diario y tomaba
fotografías, que aparecieron finalmente en el libro de Lars Christensen a pesar
de que no pudieron pisar tierra Antártida en ese momento.
Christensen
navegó hacia el sur por tercera vez en 1933 con Ingebjørg Dedichen, pero de
nuevo no logró desembarcar, aunque circunnavegó casi todo el continente. En
1934, Caroline Mikkelsen, nacida en Dinamarca y esposa del capitán Klarius
Mikkelsen, navegó a la Antártida y aterrizó en las Islas Tryne el 20 de febrero
de 1935. Se creía inicialmente que era la primera mujer en poner un pie en la
Antártida; sin embargo, dado que Mikkelsen desembarcó en una isla antártica, se
considera que Christensen fue la primera mujer en poner un pie en la Antártida.
Entre
1936 y 1937 Christensen hizo su cuarto y último viaje al sur, con su hija
Augusta Sofie Christensen, Lillemor Rachlew y Solveig Widerøe, las "cuatro
damas" que dieron nombre al banco submarino Four Ladies durante
el viaje.
El
30 de enero de 1937, el diario de Lars Christensen registró que Ingrid
Christensen desembarcó en el monolito de Scullin, convirtiéndose en la primera
mujer en pisar el continente antártico, seguida de las otras tres mujeres.
Freya
Stark, Mrs Perowne (31 de enero de 1893 - 9 de mayo de 1993) Exploradora y
escritora británica.
Fue
una de las primeras personas no árabes en recorrer el sur del Desierto Arábigo.
Escribió
más de una docena de libros de sus viajes a Oriente Medio y Afganistán, varias
autobiografías y ensayos.
En
su noveno cumpleaños Freya recibió una copia de Las mil y una noches, y quedó fascinada
con Oriente. En su juventud era frecuente que enfermara y pasara largas
temporadas en su casa, así que encontró una vía de escape en la lectura.
Le
gustaba mucho leer en francés, en particular Alejandro
Dumas, y aprendió de manera autodidacta Latín.
Cuando
tenía 13 años sufrió un accidente en una fábrica en Italia, cuando su pelo
quedó atrapado en una máquina, y tuvo que pasar cuatro meses recibiendo
injertos de piel en el hospital, los cuales dejaron su cara desfigurada
Durante
la I Guerra Mundial, Stark participó el destacamento de enfermeras voluntarias
y sirvió inicialmente con la unidad de ambulancias de la Cruz Roja Británica de
G.M.
En
1927se embarcó en un barco a Beirut,
donde empiezan sus viajes a Oriente. Estuvo en Líbano, después en Bagdad, Iraq.
En
1931 había completado tres viajes peligrosos por el desierto oeste de Irán,
algunas zonas no había sido nunca visitadas, y localizó el legendario Valle de
los Asesinos (Hashshashins).
Describió
esas exploraciones en The Valleys of the Assassins (1934) y recibió el Premio
de la Royal Geographical Society en 1933.
En
1935 viajó a el Hadhramaut, el interior del sur de Arabia, donde solamente unos
pocos exploradores se habían aventurado, nunca tan lejos como ella llegó.
Publicó la explicación de la
región en tres libros, The Southern Gates of Arabia: A Journey in the
Hadhramaut (1936), Seen in The Hadhramaut (1938) y A winter in Arabia (1940).
Por
sus viajes recibió la Founder´s Gold Metal de la Royal Geographical Society.
Durante
la II Guerra Mundial se unió a Ministerio de Información Británico (British
Ministry of Information), y contribuyó a la creación de la red de propaganda
Ikhwan al Hurriya (Hermandad de Libertad) dirigido a convencer a los árabes
para que apoyen a los aliados o al menos permanezcan neutrales.
Estas
experiencias en tiempos de guerra fueron descritas en sus Letters from Syria
(1942) y East is West (1945).14
En
1947, a la edad de 54 años, se casó con Stewart Perowne, un diplomático e
historiador británico. Se separaron (no divorciados) en 1952. Durante esos años
ella no escribió nada de viajes o exploraciones, pero publicó un volumen de
varios ensayos, Perseus in the Wind (1948) y tres volúmenes autobiográficos,
Traveller´s Prelude (1950), Beyond Euphrates. Autobiography 1928-1933 (1951)
y The Coast of Incense. Autobiography 1933-1939 (1953).
El
primero de los grandes viajes de Stark después de la guerra fue a Turquía, que
fue la base de sus libros Ionia a Quest (1954), The Lycian Shore (1956).
Después
continuó con sus memorias con Dust in the Lion´s Paw. Autobiography 1939-1946
(1961) y publicó un historia de Rome on the Euphrates: The Story of a Frontier
(1966) y otra colección de ensayos, The Zodiac Arch (1968).
La
última expedición, en una edad avanzada, fue a Afganistán, y en 1970 publicó
The Minaret of Djam: An Excursion into Afghanistan.
En
su retiro de Asolo, aparte de un estudio corto, Turkey: A Sketch of Turkish
History (1971), se ocupó de agrupar una nueva colección de ensayos, A peak in
Darien (1976), y preparó una selección de sus Letters (8 volúmenes, 1974-82, un
volumen, Over the rim of the world: selected letters, 1982) y de sus escritos
viajeros, The Journey´s Echo (1988).
Murió
en Asolo un 9 de mayo de 1993, unos meses después de su cumpleaños centenario
Aloha
Wanderwell (13 de octubre de 1906- 4 de junio de 1996) Exploradora, autora,
cineasta y aviadora internacionalista estadounidense / canadiense.
En
su día fue “la mujer más viajera del mundo”.
Desde
muy temprana edad, Idris, se sintió atraída por la aventura y la emoción de
viajar.
Y
también, desde joven ya mostraba un espíritu inquieto e irreverente. Dicho
espíritu era alimentado por los cuentos de fantasía y aventura que leía.
Fantaseaba con viajes y aventuras.
Huyó
de la disciplina de colegio religioso enrolándose en una aventura a la que
dedicaría su vida: llegar donde no lo había hecho nadie. Así conoció a la tribu
Bororo en el Amazonas.
En
la década de 1920, cuando aún era una adolescente, viajó 380,000 millas a
través de 80 países, convirtiéndose en la primera mujer en circunnavegar el
mundo en un Ford 1918 Modelo T.
En
1922, a los 16 años, apareció un anuncio en la edición Riviera del Paris
Herald, en el que buscaban mujeres jóvenes e inquietas para hacer una
expedición. Así con el permiso de su madre, dejó la escuela en Francia para
embarcarse en la aventura, uniéndose al
Club Educativo del Trabajo en el Mundo (WAWEC, sus siglas en inglés), creado
por Walter Wanderwell en 1919 y cuyo propósito era promover la Liga de las
Naciones.
Walter
conoce a la joven y carismática Idris, a la que bautizará como "Aloha
Wanderwell”
Viajó
a través de 43 países en cuatro continentes. Hacia 1929, su viaje inicial había
llegado a término y lanzado su documental “Con
coche y cámara en todo el mundo”, los Wanderwells eran aclamados
exploradores a nivel mundial.
La
siguiente aventura fue aún más extraordinaria, se adentraron en el fondo de la
región de Mata Grosso de la cuenca del Amazonas. Aloha se quedó con una tribu
de indígenas, los Bororo y continuó filmando y documentando su vida con todo
detalle.
Mientras, Walter se encaminaba a la civilización para hacerse con
piezas de repuesto. De esta experiencia
ve la luz la cinta Vuelo a la edad de piedra Bororo. Dicha película es el
primer documento audiovisual de la tribu Bororo y hoy en día es uno de los
recursos antropológico más importantes.
En
1931 regresan a Estados Unidos
En
1933 Aloha se casó con Walter Baker, quien había trabajado como camarógrafo en
la WAWEC, y aunque el matrimonio trabajará en estrecha colaboración, ella
continuó con sus viajes y expediciones.
Aloha
se consagró una larga y distinguida carrera como exploradora, documentalista y
conferenciante. Esto es un hito en un pasado cercano, cuando las mujeres
quedaban relegadas a la vida del hogar.
Grace
Marguerite o Lady Hay Drummond (12 de
septiembre de 1895 –12 de febrero de 1946) Periodista británica
Fue
la primera mujer en viajar alrededor del mundo por aire, en un dirigible.
A
pesar de no ser aviadora, contribuyó al conocimiento general de las
experiencias aéreas escribiendo artículos en los principales periódicos de
Estados Unidos, entre finales de 1920 y principios de 1930.
El
Graf Zeppelin LZ 127 fue el primero en dar la
vuelta al mundo, en agosto de 1929.
El
dirigible despegó en Lakehurst, Nueva Jersey, y llegó allí de nuevo 21 días más
tarde, después de una parada en Friedrichshafen (Alemania), Tokio y Los
Ángeles.
Hugo
Eckener dirigió como capitán este vuelo alrededor del mundo, en el que Lady Hay
Drummond-Hay, o Lady Drummond-Hay, como se la solía llamar, era la única mujer
pasajera.
Lady
Drummond-Hay ganó su fama tras llegar a Nueva York y consolidó su carrera como
periodista durante la década siguiente.
Fue
a zonas de guerra como Abisinia (Etiopía) y fue corresponsal extranjera en
Manchuria (China).
Trabajó
estrechamente junto a su colega Karl H. von Wiegand durante muchos años.
Alabada
por su extraordinario ingenio, la inteligencia y el estilo de sus artículos,
Lady Drummond-Hay fue una periodista conocida y respetada en su tiempo.
Durante
la Segunda Guerra mundial, Lady Drummond-Hay y Karl H. von Wiegand fueron
internados en un campo de prisioneros japonés en Manila, Filipinas; fue
liberada en 1945, pero se encontraba muy enferma.
Regresaron
a los Estados Unidos, pero durante su estancia en Nueva York, Lady Drummond-Hay
murió de trombosis coronaria.
En
1896obtuvo su licenciatura en el Barnard
Collage y en 1899 un doctorado de la Universidad de Columbia.
En
1897estudió las tribus de los nativos
americanos como los Tewa ylos Hopi, en
Arizona, Nuevo México y México.
Fue
editora asociada del The Journal of American Folklore entre 1918-1941,
presidenta de la American Folklore Society desde 1919 a 1920, ypresidenta de la Sociedad Etnológica
Americana desde 1923 hasta 1925.
En
1941 fue elegida la primera presidenta de la Asociación Americana de
Antropología, justo antes de su muerte.
Su
obra Pueblo Indio, Religión (1939) es considerada un clásico, aquí reuniótoda su extensa labor anterior y la de otros autores.
Otras obras suyasque cabe descatar
Primeros
trabajos de sociología:
La
Familia (1906)
Castidad
religiosa (1913)
La
Mujer Anticuada (1913)
Miedo
y Convencionalidad (1914)
Libertad
social (1915)
Regla
social (1916)
Antropología:
La
Organización Social de los Tewa de Nuevo México (1929)
Ceremonialismo
Hopi y Zuni (1933)
Religión
de los indios Pueblo (1939)
Etnografías:
Mitla:
Ciudad de las Almas (1936)
Peguche
(1945)
Investigaciones
sobre folclore:
Folclore
de las Islas de Cabo Verde (1923)
Folclore
de las Islas del Mar, S.C. (1924)
Folclore
de las Antillas, Francesas e Inglesas (3 v. 1933-1943)
Cada
dos años, la Sociedad Etnológica Americana otorga el Premio Elsie Clews Parsons
para el mejor ensayode postgrado, en su
honor.
Ida
Laura Pfeiffer (Viena, 14 Octubre 1797 –27 de octubre
de 1858) Viajera y escritora de libros de viajes. Fue una de las primeras
mujeres exploradoras, cuyos libros fueron tan popularesque se tradujeron a siete idiomas. Dio
dos vueltas al mundo y sus libros le dieron fama y gloria
She was a member of geographical societies of both
Berlin and Paris, but not of Royal
Geographical Society in London due to her sex.Fue miembro de las Sociedades
Geográficas de Berlín y París, pero no de la
Real Sociedad Geográfica de Londres , porque no aceptaban a las
Mujeres.
Fue
la primera mujer en convivir con la tribu de los batak, caníbales de la isla de
Sumatra .
Hasta
los 10 años Ida Pfeiffer vivió como si fuese un niño. Era la menor de seis
hermanos varones de los que aprendió a trepar por los árboles, tirar piedras y
llevar los pantalones altos dejando ver las heridas que delatan algunas peleas
con pandillas enemigas. En casa estaban prohibidos los gestos de cariño. Los
abrazos. Los besos. El entusiasmo.
Cuando
su padre, un comerciante rico, murió y su madre tomó el timón de la casa, concibió
el propósito urgente de hacer de su única hija una dama vienesa.
Este
fue el primer conflicto en una vida de exploradora que tendría después
sucesivas encrucijadas. Primero le pusieron unas faldas largas untadas en
almidón. Después le buscaron un profesor de piano del que se enamoró, más tarde
le enseñaron a hacer punto y por último le endosaron a un novio distinguido que
no se correspondía con el chico que ella buscaba. Un desastre ingobernable para
quien estaba viviendo una expansión psíquica y muscular incompatible con ser
una joven manipulada. La docilidad no encajaba con el carácter de Ida, que algunos
años después tiró por tierra el absurdo “negocio” de ser una mujer de su casa.
Para
escapar algún día con toda la fuerza por delante, aceptó casarse con Mark Anton
Pfeiffer (de ahí su apellido), un abogado con poderes en el gobierno de
Austria. Un hombre viudo y 24 años mayor que ya arrastraba un hijo adulto. Era
1820. Ida tenía 20 años y un futuro diseñado a plazo fijo. Pero aquel hombre
noble bajó siete peldaños en la escala social al denunciar la corrupción que
alentaban algunos funcionarios en Viena. Ese pecado le llevó casi a la ruina.
Ida,
por su cuenta, asumió trabajos de profesora de música y de dibujo para salir de
la asfixia. Crió a los dos hijos. Participó activamente en la reconversión
industrial de la familia (de ricos a pobres) y en 1835 se divorció como quien
se alivia de luto. Ya está sola. Y escribe: "¡Dios sabe lo que sufrí
durante los 18 años de matrimonio. No por los malos tratos de mi marido, sino
por las dificultades de una situación catastrófica, por la necesidad y la vergüenza!...
Tenía que ocuparme de todo en la casa. Tenía hambre y frío. Trabajaba en
secreto para ganarme un salario. Había días que no tenía más que pan seco para
ofrecer a mis pobres niños".
Esperó
a que los chicos fuesen mayores y, cuando se independizaron, comenzó a diseñar
la hoja de ruta de su estampida.
En
1842, con 45 años y la salud quebrada, se marchó a Tierra Santa descendiendo por el
Danubio. Sin compañía. Con el dinero justo. Era el primer destino de una
aventura que se prolongó durante 16 años. Estaba convencida de que había que
desatar las maromas que la degradaron durante demasiado tiempo y deshacer a
dentelladas su condición de animalito amaestrado. Así que hizo testamento y se
echó al mundo.
La
expedición continúa durante nueve meses más por Turquía, Grecia y Egipto.
Escribe. Anota. Sortea peligros. Acumula experiencias y va por la tierra sin
equipaje, con una bolsa de piel para el agua y alimentándose de arroz y pan,
con un puñadito de sal. Regresa triunfal a Viena.
Publica su primer libro y resulta que tiene un
best seller entre manos. Ya traza planes para otro viaje y diseña una nueva
expedición sola por Islandia, Noruega y Suecia. Vuelve para cuatro meses a
Viena, escribe otro libro sobre el viaje y, ahora sí, está segura de empezar la
gran aventura: una vuelta al mundo.
A Ida Pfeiffer le sucede que ya no sabe detenerse. La familia quedó
atrás. Ella no tiene el centro de gravedad en el pasado, ni en la nostalgia, ni
en nada que le hiciera recordar que también fue huésped de una vida normal.
Está transformando en triunfo su huida, su sed de cosas nuevas, su desalojo de
la normalidad
En
1846 embarca hacia Río de Janeiro y allí comienza la gran aventura. Viaja por
América del Sur. Se adentra en el Amazonas conviviendo con los indígenas que le
dan cuartelillo. Camina descalza y sortea nubes de mosquitos que le dejan el
cuerpo grabado a fuego y con la sangre justa para seguir avanzando.
Está
fabricada de una determinación que le impide derrumbarse por muchos golpes que
le asestes. Es como si tuviese un cerebro y un cuerpo con más proteínas que el
resto. Escribe sin tregua sobre cada uno de los paisajes, de los indígenas, de
los animales, de las penurias, de los espantos. Así va dando cuerpo a su vuelta
al mundo, para que no se le olvide.
Pasa
por Tahití. Se detiene en China, de donde sale al galope. Le fascina la India y
decide instalarse nueve meses. No tiene demasiada prisa. Camina, busca coches
de caballos, se aloja en lugares infames. Da lo mismo. Nada puede doblegar su
ánimo, ni siquiera ese grado de suciedad apasionada de algunos rincones
dispuestos para el viajero auténtico. Cruza el desierto por Bagdad en una
caravana de camellos y sube, después de más caravanas, hasta Rusia, donde pisa
calabozo confundida con una espía. En 1848 está de nuevo en Viena. Publica
Viaje de una mujer alrededor del mundo, recauda y prepara la siguiente
aventura.
Embarca
en Londres con destino a Ciudad del Cabo, continúa por Singapur y, a la contra
de todos los exploradores del mundo, se adentra en la selva de Borneo. Muy
pocos salen vivos de aquellas entrañas. Pero Ida Pfeiffer, como si estuviese
reclinada en una escalinata en vez de atrapada en un laberinto de flúor,
complica más su supervivencia mezclándose con la tribu de los dayakos, cuyo
pasatiempo era rebanar cabezas de extranjeros y clavarlas en picas dispuestas a
modo de parterre. "Me estremeció, pero no pude dejar de preguntarme si,
después de todo, nosotros, los europeos, no somos realmente igual de malos o
peores que estos salvajes despreciados. ¿No está cada página de nuestra
historia llena de horribles actos de traición y asesinato?", escribió.
Pero
aún necesitaba más estímulos y de Borneo pasó a Sumatra a presentarse ante la
tribu de los batak, delicados “gourmets” de carne humana de los que apenas se
sabía que nunca habían aceptado a un europeo entre sus filas. Menos a Ida
Pfeiffer. Tanta fue la confianza alcanzada que sus nuevos compadres intentaron
trincharle un muslo por probar cómo era la antropofagia cuando se mezclaba con
la amistad. Al final salió de allí viva y con las dos patas.
Satisfecha
de su inmersión tribal, apuntó ahora hacia San Francisco (EEUU) y los Andes
para regresar a Viena en 1948. Sólo le quedaba una parada más, la de
Madagascar. Publicó “Mi segundo viaje alrededor del mundo”.
Pero
de aquellas expediciones además de recoger plantas, insectos, moluscos, vida
marina y muestras de minerales,cuyosespecímenes cuidadosamente documentados fueron vendidos al
Naturhistorisches en Viena y al Museo de Historia Natural de Berlín ,Ida
trajouna enfermedad tropical, quizá la malaria.
Consumida
por la enfermedad, murió en Viena en 1858. A los 61 años. Nunca viajó por
vanidad.
Fuentes: Wikipedia y El Mundo(
firmado por @Antoniolucas75)