Cada
8 de marzo llega inmerso en una mezcla de debates nuevos y antiguos, marcos
teóricos inéditos y desconocidos desde los que abordar los retos del presente.
De ahí, la necesidad de alimentar este proceso con lecturas –y relecturas– que
nos ayuden a cuestionarnos las categorías que habitamos.
Esta
lista, necesariamente incompleta y parcial, pretende ser solo una invitación,
un recorrido bibliográfico posible, por algunas de las novedades editoriales
–ensayos nuevos y viejos, que van desde el panfleto hasta el reportaje
periodístico– que ya se pueden encontrar en las librerías. Porque no, nunca hay
demasiados libros sobre feminismo.

Quemar
el miedo. Un manifiesto, del Colectivo LasTesis (Temas de hoy)
“Y
la culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía. El violador eres tú”. Esta
letra coreada, gritada y bailada ha recorrido el mundo en forma de protesta
feminista contra la violencia patriarcal. El libro que edita ahora Temas de hoy
viene a recordarnos quiénes fueron sus autoras y cuál es el mensaje radical que
entrañan sus palabras. Quemar el miedo es un manifiesto y, como tal, su
lenguaje es salvaje, directo, repetitivo y con una contundencia en cada palabra
que no admite matices. Porque en este caso parecen innecesarios.
“Nosotras
nos negamos a seguir siendo cómplices de todo tipo de violencia, opresión e
injusticia patriarcal; la misma que expondremos ante ti en este libro”,
comienzan a escribir en las primera páginas para recordar que todo activismo
necesita, además de un análisis pausado y argumentado extensamente, llamadas a
la acción directas, transformadoras y llenas de ira. No por casualidad los
títulos de todos los capítulos recuerdan a frases que hemos visto escritas en
las pancartas feministas que se lucen días como el 8 de marzo: a favor del
aborto, de la construcción de un nosotras y de una historia colectiva, contra
el Estado y la alianza criminal entre patriarcado y capitalismo. El colectivo
chileno LasTesis quiere quemarlo todo, empezando por el miedo.

Teoría
feminista. De los márgenes al centro, de bell hooks (Traficantes de Sueños)
Frente
a las suspicacias sobre el carácter hegemónico del feminismo que cíclicamente
aparecen en la literatura especializada, bell hooks lo tiene claro: el
feminismo debe ser un movimiento político de masas. Debe apelar a cuantas más
mujeres y hombres sea posible. Pero la horizontalidad de la teoría feminista no
se conquista estrechando sus tesis, transformándolas en una serie de principios
blandos y generales con los que nadie pueda estar en desacuerdo, sino
abriéndose a todas las contradicciones. Y esto significa, antes que nada, no
ignorar unos márgenes que nunca son marginales, cruzando la perspectiva de
género con la de clase y de raza.
“Estar
al margen es ser parte del todo”, escribe hooks en la primera línea de su
libro, y reconstruye su propia trayectoria dentro del movimiento feminista para
mostrar que son estas diferencias internas lo que hace avanzar la teoría, lo
que permite conquistar nuevos espacios y nuevas conciencias. Escrito en 1984,
Teoría feminista sigue siendo un desafío a cualquier intento de domesticar las
ideas del movimiento y, a la vez, una invitación a pensar en los debates
internos como en un camino necesario y enriquecedor.

Tienes
que mirar, de Anna Starobinets (Impedimenta)
Se
ha descrito este libro, incluso por parte de la autora, como una historia de
terror. Y sin duda lo es, porque el episodio que se narra produjo daños
irreparables en sus protagonistas, y porque destila miedo a vivir; pero
teniendo en cuenta que se trata de una historia real, quizá sería más adecuado
tomarlo como una denuncia social: su objetivo es impedir que estas historias de
terror se sigan repitiendo. La escritora y periodista rusa Anna Starobinets
tuvo que dar a luz a un bebé muerto. Se enteró de que el hijo que esperaba no
iba a sobrevivir porque padecía la “enfermedad poliquística” en una consulta
con 15 personas mirando su extraño caso. Estaba desnuda, con las piernas
abiertas y no escuchó ni un “lo siento” que mitigase la pérdida que acaba de vivir.
A
partir de ese instante comienza el relato de un peregrinaje por varias
instituciones médicas de su país, donde la interrupción del embarazo es legal
en casos como el suyo, pero aún así sigue criminalizado y escondiendo el aborto
como si se tratase de una monstruosidad –hasta el extremo de que la autora está
a punto de ser encerrada contra su voluntad en una institución psiquiátrica–.
Starobinets reúne el dinero suficiente para irse a un hospital de Berlín, donde
podrá vivir un parto en mejores condiciones, aunque eso no la libre de la
experiencia traumática de la que tardará meses en recuperarse.
Si
cada vez es más común que se trate el aborto –ya sea por decisión propia o no–
como tema literario, así como el dolor tan poco comprendido y compartido que
estas pérdidas producen, en este libro encontramos además una exigencia de
restitución: Tienes que mirar grita que nadie es culpable de que el bebé de
Starobinets muriera, pero sí de que aquello se convirtiera en una auténtica
pesadilla. A ella la salvó el dinero y conocer sus derechos, pero lo que se
pregunta la autora, con razón, es qué pasa con las demás, con todas aquellas
mujeres que sufren episodios similares, por qué se sigue permitiendo que se
desgarren de dolor en la intimidad.

Los
feminismos ante el islam, de Ángeles Ramírez y Laura Mijares (Catarata)
Ángeles
Ramírez y Laura Mijares, académicas de prestigio en su campo, exponen en este
libro una aproximación para uno de los debates que despierta más interes dentro
del movimiento feminista actual: ¿Se puede llevar velo y ser feminista al mismo
tiempo? Sin embargo, su propuesta no es juzgar, posicionarse y ni siquiera
responder a la pregunta anterior, sino ofrecer un marco de comprensión del
contexto que viven las mujeres musulmanas en los distintos países del mundo
para que la discusión se lleve a cabo con el rigor y el respeto que merece.
En
esta línea, se aclaran, por ejemplo, las diferencias entre términos como velo,
hiyab, niqab o burka, y se exponen las dificultades que enfrentan las mujeres
musulmanas en Europa, especialmente criminalizadas por la extrema derecha, y el
poco interés que ha puesto el feminismo hegemónico en ello más allá de un
tratamiento paternalista. Su conclusión, que más que dar una respuesta es una
llamada a la conciliación de posiciones, es que el velo puede contribuir tanto
a la opresión de las mujeres que lo usan, como ser utilizado para luchar contra
ese mismo sistema que lo impone.

Tengo
un nombre, de Chanel Miller (Blackie Books)
En
enero de 2015, Chanel Miller tenía 22 años y se fue a una fiesta con su hermana
y amigas en Standford. Se despertó al día siguiente en la camilla de un
hospital sin su ropa interior, el pelo enmarañado de ramas y con unos
pantalones que no reconocía. Un policía la miraba desde arriba mientras le
decía que tenían sospechas de que había sido víctima de una agresión sexual.
Ella no recordaba nada, pero accedió a someterse a un estudio clínico donde dos
enfermeras examinaron su cuerpo con detalle. También recibió un folleto donde se
explicaba qué hacer en caso de violación. A continuación, le dieron un nuevo
nombre para proteger su identidad: Emily Doe.
Esto
es el resumen de uno de los casos de violación más mediáticos de Estados
Unidos, que únicamente tuvo como consecuencia una pena de seis meses de cárcel
para el culpable, Brock Turner. Miller escribe ahora este libro en primera
persona y con su nombre de nacimiento porque se niega a que su identidad quede
borrada bajo su condición de víctima. Tengo un nombre plantea no solo los
fallos del sistema para asistir a las mujeres que sufren una violación, sino
también hasta que punto, como sucedió en España con el caso mediántico de la
violación de 'la manada', convertir un relato en el ejemplo por antonomasia de
la violencia machista es a la vez beneficioso y problemático para la víctima.

(h)amor
6 trans, de VVAA (Continta me tienes)
Bajo
el contexto de un 8M marcado por la disputa sobre la ley trans, llega el sexto
volumen de la colección (h)amor editado por Continta me tienes. Esta vez,
centrado en el amor trans visto y vivido desde distintas aristas y
transformaciones, pero siempre, como sucede en el resto de volúmenes de la
colección, con un lenguaje que sale de las entrañas y que no se somete a las
convenciones literarias, ni busca asimilarse al vocabulario normalizador de las
mal llamadas ciencias humanas.
En
este relato coral, coordinado por Lucas Platero y que aúna un total de trece
voces –entre ellas Alana Portero, Pol Galofre, Coco Wiener, Iki Yos o Elsa
Ruiz– se parte de la reivindicación del amor, de los cuidados y el placer como
elementos esenciales de una vida digna de ser vivida. Las aproximaciones
expuestas en (h)amor 6 trans, tratan de responder, o al menos ahondar, en las
dificultades que entrañan las relaciones afectivas más allá de las categorías
binarias, cuando se superponen la identidad de género, clase, raza, orientación
y política sexual.

She
said, de Jodi Kantor y Megan Twohey (Libros del K.O.)
La
rapidez y la fuerza con la que el #MeToo se extendió por la sociedad
estadounidense y desbordó por completo el contexto en el que se gestó ha hecho
que sus orígenes queden más o menos difuminados. Harvey Weinstein es hoy un
símbolo de un Hollywood depredador y patriarcal, que encubre los abusos y
justifica una violencia que es sistemática. Pero Weinstein no era en ningún
caso un villano cuando Jodi Kantor y Megan Twohey, ambas periodistas de The New
York Times, empezaron un reportaje en el que demostraban los abusos sexuales
cometidos por el productor contra actrices y trabajadoras.
She
said es un intento de contestar a la pregunta: ¿por qué este caso lo cambió
todo? ¿Por qué esta historia? La transformación no era necesaria, no era
inevitable. Retrospectivamente puede parecerlo: la investigación de Kantor y
Twohey ganó el Pulitzer, concentraba tres años de indagaciones, recopilaba
centenares de pruebas y entrevistas. Pero con esto no basta para explicar las
razones que hicieron del caso Weinstein el catalizador de una transformación
global. En She said, Kantor y Twohey vuelven sobre los documentos de la
investigación original, aportando nuevos datos, nuevas fuentes y documentos
inéditos, no tanto para certificar aquello que ya lograron demostrar en su
reportaje, sino para entender y explicar qué hizo que esa anónima tercera
persona del singular que ellas utilizaron para proteger a las víctimas llegara
a convertirse en una primera persona del plural global para las mujeres.

La
economía Doble X, de Linda Scott (Temas de hoy)
Un
cita de Gloria Steinem que llama a conocer la verdad, aunque esta sea motivo de
frustración y enfado, sirve para abrir este libro así como para concentrar su
espíritu. La verdad que se cuenta en La doble economía X es que las mujeres,
aun en 2021, están en una posición de enorme desigualdad social, cultural y
sobre todo económica frente a sus homólogos masculinos. Una verdad que se
configura aquí no como la opinión de la autora ni en base a su experiencia
personal: La economía Doble X presenta una amplísima investigación que reúne
datos de todas las partes del mundo para verificar la amplia extensión del
machismo y a su vez, ofrece conclusiones y soluciones.
Con
una bibliografía de más de mil obras, la reputada economista Linda Scott –su
nombre aparece en el top 25 de Global Thinkers de la revista Prospect– repasa y
compara con minuciosidad distintas legislaciones en materia de igualdad,
situaciones concretas que se han dado en empresas privadas y multitud de
ejemplos que ponen de relieve la insostenibilidad del sistema tal y como lo
conocemos. De hecho, esa “economía doble x” que inventa la autora apremia al
cambio inmediato, pero no solo en términos de justicia para las mujeres, sino,
según ella misma expone, por la absoluta necesidad de trazar nuevas formas de
vivir desde una perspectiva feminista si queremos asegurar la continuación de
la humanidad en este planeta.

Minorías,
de Desirée Bela-Lobedde (Plan B)
¿Qué
tipo de vida enfrenta en un país como el nuestro una mujer cuando además es
negra, migrante, trans, lesbiana, tiene una enfermedad crónica o una
discapacidad? El segundo libro de la activista y comunicadora Desirée
Bela-Lobedde sirve de respuesta a quienes minimizan las consecuencias que tiene
para una persona pertenecer a un colectivo sin privilegios, pero aún más cuando
suma en su experiencia varias de ellas. La autora huye de las etiquetas como una
marca para categorizar en estamentos cerrados a las mujeres gitanas,
musulmanas, asiáticas o trabajadoras sexuales y, para ello, utiliza el formato
periodístico de la entrevista. De esta forma, todas estas historias que habitan
en los márgenes de la norma impuesta por la condición de los hombres blancos
heterosexuales, son contadas en primera persona. El título del libro es, en sí
mismo, una provocación, pues lo que pretende Bela-Lobedde con este texto es
precisamente que el término “minorías” deje de utilizarse para nombrar a
quienes tienen una experiencia complicada y determinada de nacimiento por su
género, clase, raza y capacidades para designar a aquellos que no quieren
seguir siendo el aparte de la normalidad, de una supuesta mayoría.

La
doble jornada, de Arlie R. Hochschild (Capitán Swing)
El
libro de Hochschild llega a nuestras librerías 30 años después de su
publicación original, convertido ya en un referente en su campo. Al igual que
en sus trabajos posteriores, Hochschild parte de su experiencia personal para
enunciar un problema que luego abordará objetivamente con las herramientas que
le ofrece la sociología. En La doble jornada, la autora explica que la solución
que ella encontró para conciliar el cuidado de su hijo recién nacido y su trabajo
como profesora era llevarse al niño a la universidad. Pero muy pronto fue
consciente que su caso no era una excepción: cada vez más mujeres debían elegir
entre renunciar a su carrera profesional o bien abandonarse a una doble jornada
extenuante.
A
través de una serie de entrevistas y de una investigación minuciosa sobre las
transformaciones de la esfera pública en los años 70 y 80, Hochschild cuestiona
el imperativo del capitalismo postindustrial que anima a las mujeres a
introducirse en el mundo laboral ignorando por completo la esfera de los
cuidados y del trabajo no remunerado en el hogar: “descubrí que las mujeres
trabajaban aproximadamente quince horas más a la semana que los hombres. Al
cabo de un año, trabajan un mes más, con jornadas de veinticuatro horas”. El
problema es que 30 años después de su publicación, incluso cuando se ha
aceptado su categoría de “doble turno” como una realidad cotidiana, apenas
hemos avanzado en la revalorización de los cuidados como una dimensión
fundamental de la vida humana y de la reproducción social. El libro de
Hochschild sigue siendo tan actual como en 1989: parece que lo único que ha
cambiado es que ahora resulta mucho más grave ignorar sus conclusiones y seguir
celebrando y ensalzando a las mujeres “que pueden con todo”.
Berta
Gómez
Fuente:
https://www.eldiario.es/cultura/libros/no-no-hay-libros-feminismo-diez-lecturas-no-ficcion-8-marzo_1_7278952.html