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lunes, 16 de marzo de 2026

Jane Dieulafoy .Exploradora, antropóloga, arqueóloga, escritora, viajera, feminista y fotógrafa francesa.


 

Jane Dieulafoy ( 1851 –1916) Exploradora, antropóloga, arqueóloga, escritora, traductora, viajera, novelista, periodista, militar, feminista y fotógrafa francesa.

 

Su esposo fue Marcel-Auguste Dieulafoy, con quien realizó viajes y exploraciones.

 

Es recordada por sus excavaciones (sobre todo, en Susa), sus relatos y diarios de viajes, sus fotografías y sus dibujos.


 

En el sitio arqueológico de Susa encontraron numerosos hallazgos que fueron trasladados al Louvre. Por estas contribuciones, el gobierno francés le confirió el título de Caballero de la Legión de Honor en 1886.

 

Entre 1888 y 1914 viajaron a España y Marruecos y Jane escribió dos novelas: Parysatis (1890), luego adaptada para ópera por Camille Saint-Saëns; y Déchéance (1897).

 

La aventurera volvió a acompañar a su marido a la guerra cuando este se ofreció como voluntario para ir a Rabat durante la Primera Guerra Mundial.

 

Durante sus viajes al exterior, Jane Dieulafoy prefería vestirse con ropa de hombre y llevar el pelo corto, porque de otra manera era difícil para una mujer viajar libremente en un país musulmán. También vestía como hombre cuando combatió junto a Marcel durante la Guerra Franco-Prusiana, y continuó vistiendo como hombre cuando regresó a Francia.

 

Esto iba contra la ley de la época en Francia pero cuando regresó de Oriente Medio recibió un "permission de travestissement" del prefecto de policía.

 

Durante la Primera Guerra Mundial, solicitó que se diera a las mujeres un rol militar más importante.

 

Fue miembro del jurado del premio Femina de literatura desde su creación en 1904 hasta su muerte.

 



domingo, 27 de julio de 2025

Safi Faye .Directora de cine y etnóloga senegalesa


 

Safi Faye (1943-2023) Directora de cine y etnóloga senegalesa.​

 

Fue la primera africana subsahariana en dirigir un largometraje de distribución comercial, Kaddu Beykat, estrenado en 1975.

 

Ha dirigido varios documentales y películas de ficción centrados en la vida rural en Senegal.

 

En 1966 asistió al Festival de Arte Negro de Dakar y conoció al etnólogo y cineasta francés Jean Rouch, quien la animó a utilizar la realización de películas como herramienta etnográfica.

 

Tuvo un papel actoral en su película de 1971 Petit à petit. Faye ha dicho que no le gusta la película de Rouch, pero que trabajar con él le permitió aprender sobre cine y cinéma-vérité. 


 

En la década de 1970 estudió etnología en la École pratique des hautes études y luego en la Escuela de Cine Lumière.

 

Se mantuvo trabajando como modelo, actriz y en efectos de sonido de películas.

 

En 1979, recibió un doctorado en etnología de la Universidad de París.

 

De 1979 a 1980, estudió producción de video en Berlín y fue profesora invitada en la Universidad Libre de Berlín.

 

Recibió un título adicional en etnología de la Sorbona en 1988.


 

Su primera película, en la que también actuó, fue un corto de 1972 llamado La Passant, extraído de sus experiencias como extranjera en París.Sigue a una mujer (Faye) caminando por una calle y notando las reacciones de los hombres cercanos.

 

 Su primer largometraje fue Kaddu Beykat, que significa La voz del campesino en wólof y fue conocido internacionalmente como Letter from My Village o News from My Village.

 

Estrenada en 1975, fue el primer largometraje realizado por una africana subsahariana que se distribuyó comercialmente y obtuvo reconocimiento internacional para Faye.

 

En su lanzamiento fue prohibido en Senegal.

En 1976 ganó el Premio FIPRESCI de la Federación Internacional de Críticos de Cine (empatado con Chhatrabhang) y el Premio OCIC.

 

El documental de 1983, Selbé: One Among Many, sigue a una mujer de 39 años llamada Sélbe que trabaja para mantener a sus ocho hijos desde que su esposo se fue de la aldea para buscar trabajo. Selbé conversa regularmente con Faye, que permanece fuera de la pantalla, y describe su relación con su esposo y la vida cotidiana en el pueblo.

En el año 2020 fue reconocida con la prestigiosa McMillan-Stewart Fellowship, otorgada por The Film Study Center de la Universidad de Harvard.

Sus películas son más conocidas en Europa que en su África natal, donde rara vez se muestran.

 


 


 

 

 

lunes, 12 de julio de 2021

Piedad Isla . Fotógrafa y Etnóloga española

 
Piedad Isla (Palencia, 6 de septiembre de 1926 –6 de noviembre de 2009) Fotógrafa y etnóloga española que durante toda su carrera documentó la vida de su región, la montaña palentina. 



 
Se afanó en retratar profusamente la vida social de su entorno, ​ viajando en una vespa, con una visión tan profundamente curiosa como documental, consciente de un modo de vida que se transformaba rápidamente e iba abandonando para siempre muchas costumbres.



 
Fue prácticamente autodidacta. Su legado fotográfico,  está compuesto de más de 200.000 negativos


 
En 2018 se publicó el libro: "Piedad Isla. Fotografía Humanista en la montaña palentina"






jueves, 26 de noviembre de 2020

Margaret Murray .La primera egiptóloga de la Historia.


 

Margaret Alice Murray (Calcuta, India, 13 de julio de 1863 - 13 de noviembre de 1963) Antropóloga y arqueóloga británica.


Fue la primera egiptóloga de la historia. Fue también arqueóloga, antropóloga, historiadora y folclorista. En definitiva una mujer trabajadora e inquieta.

Durante su carrera luchó por los derechos de la mujer, formando parte de la primera ola feminista británica.


En 1899 se convirtió en la primera profesora de arqueología en Reino Unido y dirigió excavaciones en Malta, Menorca y Palestina.



 
Dedicó cien años de su vida al conocimiento y al estudio de la raza humana, en especial a su pasado remoto, antiguo y olvidado.

Nunca contrajo matrimonio, ni tampoco tuvo hijos, pero podría decirse que consagró su vida al conocimiento mismo, generando una extensa e interesante obra  de treinta libros.

 
En el año 1931 se convirtió en socia del instituto Real de Antropología de Gran Bretaña, que le ayudó a emanciparse.

En 1954 formó parte de la Folklore Society.

Se interesó enormemente por todos los cultos antiguos relacionados con las brujas.

En el año 1917 publica un artículo defendiendo el “Culto a las brujas”, lo que desembocará años más tarde en la publicación su libro más afamado y controvertido, “El dios de los brujos” en 1931.





 
En él propone la existencia de un culto a un dios cornudo en la antigüedad, que con el paso de los siglos se mantuvo en las prácticas de brujería. Con la llegada del cristianismo fue erradicada a consecuencia del pensamiento de la adoración al diablo.



Se apoyó en una imagen atractiva de mujeres libres, que manifiestan abiertamente su sexualidad y que se resisten a la opresión de la iglesia mediante estas prácticas. Esto influenció posteriormente en el nacimiento de la Wicca y otras creencias neopaganas. 

En 1908, retiró los vendajes de la momia de Khnum-nakht, una de las momias masculinas descubiertas por sus dos hermanos. Fue la primera mujer en retirar los vendajes de una momia.



En los años 1921-1927, dirigió  una expedición en Malta que le dio la oportunidad de recopilar su folklore publicando posteriormente “Maltese Folk Tales” en 1932

Entre los años 1930-1931, tuvo una parcial estancia en España, en Menorca. Realizó una excavación científica de un yacimiento menorquín, junto a otras dos mujeres, Edith Guest (arqueóloga y fotógrafa) y Hilda Campion (ayudante de excavación). La documentación resultante de dicho trabajo está aún en vías de traducción. Sólo está traducido el primer tomo en la “Revista de Menorca” en el año 1933.

En 1935 participó en una de las excavaciones más importantes en Tall al-Ajjul (Palestina) junto a Sir William Flinders Petrie,


En el año 1937 lideró una pequeña excavación en Petra (Jordania)

También excavó en Saqqara, la necrópolis del Imperio Antiguo, cercana al actual Cairo. No siempre disponía de los permisos oficiales para realizar las excavaciones, pero su trabajo era aceptado por las autoridades.


En 1963, a sus cien años publicó “My first Hundred Years” una obra autobiográfica. Ese mismo año murió.








lunes, 8 de junio de 2020

¿Amor Romántico?.No, gracias.No me drogo




En su libro “La dialéctica del sexo” Shulamit Firestone explica una cuestión básica para comenzar a pensar sobre cómo el amor romántico se ha colado en el centro de nuestras vidas: «El pánico que sentimos cada vez que algo amenaza al amor es una buena pista para comprender su importancia política». Pero ¿por qué tantísimo miedo a no ser queridas?

Nora Levinton, psicoanalista feminista y Doctora en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, explica también en su libro El Superyó femenino cómo las niñas vamos a recibir una consigna clara durante nuestra infancia: para conseguir el amor de los demás tienes que ser «buena».

También las ficciones que nos chupamos en nuestra adolescencia nos hablan de amor intenso y desesperado, de la necesidad de encontrar una pareja para completarnos como personas. Vamos por la vida con la amabilidad, la seducción, los cuidados, los afectos y el saber estar clavaítos en el pecho como si fueran dagas. Mandatos como “tienes que ser buena para que se te quiera”, asegura Levinton, nos enseñan que la pérdida del amor es uno de las peores penas con las que la vida puede castigarnos. ¿Qué sería de nosotras de no encontrar el amor en nuestras vidas? Y así es como acabamos la mayoría, medio alienadas con la excusa de amar.

¿Dónde queda nuestro deseo entre tanto mandato?

Cuando a las personas socializadas como mujeres se nos ensanchan las caderas y nos crecen las tetas, de un día para otro nos topamos con la mirada de un señor, normalmente un baboso, que nos sexualiza así, de golpe y porrazo. La sexualidad nos llega de la mano del primer salido de turno que se cruza en nuestro camino.

Como explica Emilce Dio Bleichmar, psicoanalista y doctora en medicina, en Mujer y salud mental: Mitos y realidades, la sexualidad irrumpe en nuestra vida a través de la mirada lasciva de un hombre adulto interrumpiendo el desarrollo de nuestro propio deseo. Las mujeres aprendemos que estamos en el mundo de alguna forma para ser miradas y deseadas, y asumimos que nuestro valor como personas reside, en gran medida, en lo deseables y en lo buenas chicas que seamos.

Todo esto ejerce un gran peso sobre el desarrollo de nuestra identidad. Sin comerlo ni beberlo podemos llegar a pasarnos la vida atentas de lo que los demás ven en nosotras, pendientes de su aprobación, en un perpetuo estado de autovigilancia. Corriendo el peligro de medirlo todo en relación de la existencia o no de amor: si me hacen caso me quieren, si no me hacen caso me odian; si me quieren siento que soy valiosa, si no me quieren es que soy una mierda seca. Esto, queridas, es un atolladero de los buenos, pero gracias a las diosas que existe una herramienta llamada feminismo que nos ayuda a meditar sobre este amor que nos tiene atadas a la pata de la cama.


La autora, Anna Jónasdóttir, en su libro El poder del amor, sostiene que el patriarcado se ha sustentado, a lo largo de la historia, a base de lo que ella llama el “capital del amor”, que vendría a ser el amor que las mujeres han entregado a los hombres y que les ha sido expropiado como una especie de plusvalía a beneficio de las empresas y el Estado.

Las mujeres, sobre cuyos hombros ha recaído históricamente el cuidado de los hijos, de los mayores y del hogar, también han tejido la estructura invisible que, sin ser reconocida, ha sostenido el peso del sistema capitalista. Estos cimientos han permitido que la vida de los hombres pudiera entregarse por completo al trabajo (o la guerra) y llenarse de logros profesionales y beneficios económicos que, mientras tanto, quedaban fuera de nuestro alcance. Porque todo esto, señoras, resulta que lo hemos hecho gratis. Bueno, no. Lo hemos hecho “por amor”.

Yo no tengo nada en contra de los cuidados. Qué bien cuidar, qué trabajo más bonito, que “los cuidados son la estructura que sostiene el mundo”, nos repetimos las feministas, pero también te digo, amiga: Qué bien ser cuidada y poder elegir dónde y hacia dónde quiere una dedicar su fuerza de trabajo.

El amor romántico y monógamo ha sido naturalizado. Hablamos del amor como si fuera algo mágico; un paseo por las nubes, con hadas y elfos. Aceptamos que es intrínseco al ser humano; que es la fuerza que mueve el mundo y por ello no sentimos, quizá, la necesidad de pensar sobre cuáles son los mecanismos que lo sustentan.

Pero más nos valdría salir del hechizo y sentarnos a pensar sobre cómo actúa el amor y qué supone relacionarnos en la manera que lo hacemos. Esta supuesta magia supone que, cuando se ama, se hace a lo bestia y no se puede pedir nada a cambio, sobre todo las mujeres.

Jean Baker Miller, psiquiatra, psicoanalista, feminista, y autora de Hacia una nueva psicología de la mujer asegura que “un rasgo central de la mujer es que mantiene, erige y se desarrolla en un contexto de vínculo y afiliación con los demás. El sentido de identidad femenino se organiza alrededor de la capacidad de crear y mantener afiliaciones y relaciones…” Y esto, aunque pueda parecer bonito, arriesga convertir los cuidados de los demás en una cárcel para nosotras.

Es muy triste, y desagradecido, dedicar tu vida a un trabajo forzado o cuando menos involuntario que es continuamente denostado e invisibilizado. Dejar a un lado nuestro propio cuidado, para esmerarnos en el de los otros, parecía ser el precio de garantizarnos el amor de los demás. De no hacerlo, pasaríamos inmediatamente a ingresar en las filas de las otras, las malas de la película: las putas, las zorras, las malas madres, las estiradas, las estrechas, las marimachos, las histéricas, las que nos estamos buscando un guantazo, etc.

El amor como fantasía de salvación

Mari Luz Esteban, antropóloga en la UPV y autora del ensayo Crítica del pensamiento amoroso, cuenta como el amor es presentado en nuestra sociedad como algo que nos moviliza a vincularnos de forma totalmente desinteresada, sin pedir nada a cambio. De hecho, no está bien visto que las mujeres pidamos cosas a cambio del amor y los cuidados que ofrecemos. Pero debemos tener en cuenta que estamos siendo conducidas a dar algo de forma desinteresada cuando vivimos en una sociedad plagada de conflictos y desigualdades que obviamente hacen esa entrega marcadamente injusta.

Nora Levinton insiste: “Lo que es norma o imperativo externo se incorpora a la subjetividad, convirtiéndose en ideal que moldeará el deseo”, o lo que es lo mismo: que todos estos mandatos que recibimos desde pequeñas acaban formando parte del mapa de lo que somos y deseamos ser.

¿Te imaginas la que se hubiera montado si en lugar de habernos tragados todas esas ficciones en las que las mujeres somos débiles desesperadas por recibir amor tuviéramos nuestra cabeza poblada de historias en las que el compromiso, la igualdad, la justicia, la autonomía, y la preocupación por lo común hubiera sido lo central?

¿Te imaginas cómo sería el mundo si nos hubieran enseñado tanto a hombres y mujeres que los cuidados son fundamentales para la supervivencia del grupo y por tanto deberían estar en lo más alto de nuestra escala de valores?.

El amor se presenta como el súmmum, como una fantasía de salvación: “El amor salvará el mundo”. No lo hará la justicia, la libertad, ni el compromiso, no. Va a ser el amor, chicas. No os preocupéis con otras movidas. Vosotras centraditas en el salseo.

No creo que el amor haga que todo cambie. Quizá tengamos aún mucho que pensar sobre cómo está montado el chiringuito para poder cambiar las cosas. Quizá tengamos que empezar a pensar que se puede ser justa y cuidar de los demás sin sentir amor. Quizá podamos aceptar que se puede cuidar de forma interesada para mantener el bienestar común del grupo que nos rodea y hacer posible nuestra supervivencia. Quizá ya sea hora de liberar a las adolescentes del infierno de la droga amorosa, que nos tiene media vida yonkis del dramón romántico.

*Jara Aithany Pérez es psicóloga, pasa consulta en Therapy Web y coordinó el proyecto En El Fango.

Artículo completo:

domingo, 19 de marzo de 2017

Día del Padre



Los cambios asociados a los férreos roles de género están cambiando y eso es algo que sin duda se agradece. La paternidad ya no es una etiqueta donde otorgar al hombre la responsabilidad exclusiva del sustento de un hogar. Los padres “no ayudan” en la crianza, no son agentes auxiliares sino figuras presentes, cercanas y siempre partícipes en la vida de esxs pequeñxs en los que dejar huella, a los que nutrir, amar y guiar.


Un padre también entiende de crianza con apego y disfruta de esa cercanía cotidiana donde conferir afectos, mimos y canciones de cuna. También nutre, aunque no pueda dar el pecho, también él pasa las noches en vela, ríe, sufre y se preocupa de ese niño/a que forma parte de su ser, aunque no haya crecido en su interior.

Algo que suelen comentar muchos pedagogxs y especialistas en crianza es que un niño/a es parte de una tribu. Siempre hablamos de la maternidad y de ese apego íntimo establecido entre una mujer y su bebé. Sin embargo, a nadie se le escapa que lxs niñxs de ahora crecen en un pequeño microcosmos habitado por sus padres, sus abuelos, los tíos, los amigos de los padres, los maestros…

Toda interacción, todo hábito, cada gesto y cada palabra deja huella en el cerebro infantil, y los padres tienen la capacidad de dejar un impacto enormemente positivo en sus hijxs.



El padre “real” es un adulto con grandes competencias emocionales, alguien seguro de sí mismo, valiente como cualquier madre y preocupado siempre por dar seguridad, aliento y afecto a ese niño/a para que el día de mañana abra las alas convertido en adulto/a libre, maduro/a y capaz de dar y recibir felicidad

Fuente:La Mente es Maravillosa

jueves, 2 de febrero de 2017

Marija Gimbutas. El lenguaje de la diosa



Marija Gimbutas (Vilna, 23 de enero de 1921 – Los Ángeles, 2 de febrero de 1994) Arqueóloga lituano-estadounidense. Autora de la Hipótesis de los kurganes

Fue reconocida mundialmente por sus excavaciones y descubrimientos en relación con las culturas de la "Vieja Europa" (término que ella introdujo en los estudios arqueológicos) emplazadas en el Neolítico y la Edad del Cobre.



Sus trabajos, publicados entre 1946 y 1971, introdujeron nuevos puntos de vista sobre la combinación del tradicional trabajo preparatorio con las interpretaciones lingüísticas y mitológicas.

Gimbutas se dedicó a un exhaustivo estudio de los símbolos e imágenes del Neolítico para descubrir su significado social y mitológico. Para llevar a cabo esta labor, fue necesario abrir el ámbito de la arqueología descriptiva incluyendo estudios lingüísticos, mitología, religiones comparadas y el estudio de los documentos históricos. Ella denominó este interdisciplinario acercamiento arqueomitología.








Joseph Campbell y Ashley Montagu compararon de igual manera la importancia del resultado de la labor de Marija Gimbutas con la importancia histórica de la piedra Rosetta al poder descifrar los jeroglíficos egipcios.




Campbell escribió el prefacio de una nueva edición del texto de Gimbutas The language of the goddess (‘El lenguaje de la diosa’, 1989) antes de que él muriera, y a menudo decía lo profundamente que lamentaba que sus estudios sobre las culturas europeas del Neolítico no hubiesen estado disponibles cuando escribió su texto Las máscaras de Dios.

Las teorías de Marija Gimbutas han sido reproducidas y usadas por un gran número de autores dentro del movimiento neopagano, por lo que sus conclusiones son especulativas para muchos estudiosos.

Gimbutas identificó la diversa y compleja estructura de representaciones de figuras femeninas en el Paleolítico y el Neolítico como una representación única y universal de la " Diosa Madre", pero también manifestando la existencia de un surtido de deidades femeninas (aunque no eran necesariamente ubicuas a través de Europa):
  • Diosa serpiente
  • Diosa abeja
  • Diosa pájaro
  • Diosa montaña
  • Señora de los animales, etc.
En una grabación sonora titulada "The age of the great goddess",  discutía sobre las diversas manifestaciones de la Diosa y su comparación con la Tierra como elemento femenino. 



En 2004, la directora de cine Donna Read y la autora neopagana y activista conocida como "Starhawk" realizaron un documental en estrecha colaboración sobre la vida y el trabajo de Marija Gimbutas, titulado Signs out of time.


sábado, 7 de enero de 2017

Zora Neale Hurston.Antropóloga , escritora y folklorista



Zora Neale Hurston (Eatonville, Florida 7 de enero de 1891–28 de enero de 1960) Antropóloga, escritora y folklorista estadounidense y una de las figuras más importantes del Renacimiento de Harlem.

Su obra literaria, ampliamente reconocida en la actualidad, no fue apreciada mientras estuvo viva y Hurston murió en la pobreza. Su obra más conocida es Their Eyes Were Watching God (Sus ojos miraban a Dios, 1937), obra de contenidos semibiográficos.





Tras la muerte de su madre, fue enviada a un colegio privado en Jacksonville y se asume también que vivió con otros familiares; en sus propias palabras, fue: “pasada de mano en mano como un penique”, rechazada por su padre y su nueva esposa.

Después de alcanzar la mayoría de edad pasó largo tiempo trabajando como empleada doméstica, camarera y viajando por el estado de Florida.



A pesar de su pobre educación era una gran lectora, y en 1917 entró en la academia Morgan en Baltimore. Tenía entonces 26 años, aunque reescribe su fecha de nacimiento como nacida en 1901, es decir, fingiendo tener diez años menos.

Entre 1919-1924 se matricula en la Howard University de Washington, D.C., donde encuentra inspiración para perseguir una carrera literaria en la figura de su profesor de filosofía, la autoridad en cultura afroamericana Alain Locke.




Publica su primer relato, John Redding Goes to Sea en 1921, en la revista de la universidad. En los años siguientes varios de sus relatos aparecen en diversas revistas.

En 1924, se ve forzada a abandonar su carrera al no poder financiarla, sin embargo, sus relatos publicados llamaron la atención de las figuras que luego darían forma al Renacimiento de Harlem, como Langston Hughes o Countee Cullen. Con los que luego colaborará en la revista


En 1925 obtuvo una beca para estudiar antropología en el Barnard College, afiliado de la Universidad de Columbia (N.Y.) gracias a la antropóloga Annie Nathan Meyer. Allí trabaja con el conocido antropólogo Franz Boas y se gradúa en 1928.

Viviendo en Harlem, se convierte en un miembro del Renacimiento, y se dedica al estudio antropológico y folklorista de su lugar de nacimiento, Eatonville, fascinada por su naturaleza utópica: las canciones, historias, tradiciones y proverbios de la sabiduría popular. 



Recolecta datos sobre el folklore del Sur más profundo, se lanza a explorar las regiones más desconocidas de Florida, Mississippi, y Louisiana, que luego recogería en sus colecciones de novelas y relatos, como Mules and Men, (1935) Jonah’s Gourd Vine, (1934) o Moses: Man of the Mountain, (1939).



domingo, 1 de mayo de 2016

“Madre no hay más que una”

Simone de Beauvoir, en El segundo sexo,  sostiene que la maternidad supone un importante obstáculo para el desarrollo intelectual y personal de la mujer y, por tanto, puede e incluso debe ser relegado –como ella mismo hizo– a un segundo plano en favor de las aspiraciones personales de una misma.

 

Ser madre es un oficio muy duro: 24 horas al día, 365 días al año. Con horas extras.
Me diréis, “pero, ¡si no se pueden sacar horas extras del tiempo que has dicho¡”. ¿Qué no? Ellas lo hacen. No me digas cómo, pero lo hacen 





La idea de maternidad como sacrificio y esclavitud sigue grabada en el subconsciente colectivo. En el de las madres está grabado a fuego. Y además viene con unas gotas o mares, depende de la madre, de culpa para que el lote sea completo.





Son  juzgadas por todo y por todxs. Y aún peor ellas son su propio juez ….¡y muy severo!




Recuerda que muchas han tenido que abandonar su carrera profesional ,o peor aún, nunca la han tenido porque ser madre y esposa es lo único que les han permitido ser. Así que cuidadito con la crítica…



Valoremos a nuestras madres como se merecen, reconozcámosles todos los sacrificios que tuvieron que hacer por nosotrxs, sobre todo los que tuvieron que hacer por el simple hecho de ser mujer.







Expresiones como “madre no hay más que una” o “no hay nada que el amor de una madre no consiga” son algunas de las frases más utilizadas en lo que se refiere a las madres. 

En cuanto a la primera decir:¡Menos mal! 

En cuanto a la segunda, es verdad, pero eso crea sentimientos de culpa en los hijos/as, que lo sepáis mamás.