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martes, 26 de julio de 2022

Razia Sultana .Única Mujer gobernante de la historia de la India musulmana


 

Razia Sultana (1205-1240) Sultana del sultanato de Delhi durante cuatro años, y la primera y única gobernante femenina de la historia de la India musulmana

 

También llamada Radiyya o Raziyya.

 

Razia se convirtió en Sultana de Delhi cuando falleció su padre Illtutmish (1236). Se convirtió en una de las primeras mujeres dirigentes del Islam y la única sultana de la historia del sultanato mameluco de Delhi.

 

Razia gobernó tras el bochornoso mandato de Rukn ud Din, dedicado solo al libertinaje y al jolgorio.

 

Razia, que vistió con atuendo masculino y actuaba como tal (se atrevió a montar en un elefante de guerra con la cara descubierta) demostró ser una gobernante hábil, tolerante y capacitada.

 

Razia tuvo consejero favorito, Yakut, el cual no era de origen turco. Esto empezó a despertar recelos. Los emires se rebelaron y su hermano Bahram usurpó el trono. Razia se alió y casó con otro emir rebelde, Altunia. En la batalla decisiva en Khaital (1240), Razia y Altunia fueron vencidos. Durante la huida, fueron robados y asesinados. Bahram gobernó durante dos años hasta que fue destronado por incompetente (1242).

 

 

Referencias

Ashby, Ruth; Gore Ohrn, Deborah (1995). Herstory : women who changed the world. Viking.

 

«The rise and fall of Delhi’s only female monarch». 

 

 Pennington, Reina (2003). Amazons to fighter pilots : a biographical dictionary of military women

 


 

jueves, 26 de mayo de 2022

Ethelfleda de Wessex (IX-X ). Señora de los mercios.


 

Ethelfleda de Wessex (869- 918) Fue señora del reino anglosajón de Mercia, durante el periodo de las invasiones vikingas, que ella combatió con éxito.

 

La Crónica anglosajona la denomina Señora de los mercios.

 

Fue la hija mayor de Alfredo el Grande y de su esposa Ethelswitha.

 

Fue entrenada en armas, estrategia, leyes y gobierno. Como alianza militar frente a los daneses, fue casada con Etelredo II de Mercia, señor de Mercia.

 

Su marido tuvo una salud débil desde el 902 hasta su muerte (911), por lo que Aethelflaed gobernó el Reino de Mercia entre 911 y 918.

 

Construyó una serie de fortalezas para defender el reino. Dirigió a su ejército en por lo menos tres batallas, expulsando a vikingos y galeses, y manteniendo una alianza estable con Wessex.

En el año 918, año de su fallecimiento, sus tropas llegaron muy al norte conquistando Leicester, y el reino danés de York pasó a prestar vasallaje.

 

Ethelfleda de Wessex sale biografíada en la serie The Last Kingdom  

 


lunes, 23 de mayo de 2022

Tamar (XI y XIII) Reina de Georgia


 

Tamara []o Tamar (c. 1160-18 de enero de 1213) Reina de Georgia de 1184 hasta su muerte, período en el que la Edad de Oro de Georgia (siglos XI y XIII) alcanzó su apogeo.

 

Miembro de la dinastía de los Bagrátidas, su posición como la primera mujer en gobernar Georgia por derecho propio era enfatizada con el título de mepe (მეფე, «rey») en sus menciones en manuscritos georgianos medievales

 

Fue proclamada heredera en 1178, y a pesar de la adversidad de la aristocracia, logró consolidarse en el trono. Tuvo un primer matrimonio fracasado con un príncipe de la Rus, casándose por segunda vez con el alano David Soslan, con quién tuvo dos hijos.

 

Con una hábil política exterior expansionista, convirtió al reino en el estado más fuerte del Cáucaso, aprovechando la debilidad selyúcida.

 

Tamar liberó Armenia en 1199, y venció a los turcos en 1204, cerca de Erzurum. Los georgianos fueron finalmente frenados por los ayubíes, aunque entre sus logros militares estan la fundación de Trebisonda (1204) y una expedición a Persia (1210).

 

Aunque Tamar no combatió directamente, acompañó regularmente a sus tropas y demostró ser una estratega brillante.

 

Su reinado también destaca por un extraordinario florecimiento cultural y religioso con elementos georgianos particulares. La decadencia del reino llegó con la invasión mongol

El período de éxitos políticos y militares y logros culturales asociado con su reinado, en combinación con su rol de gobernante femenina, han llevado a su idealización y romanticismo en las artes georgianas y la memoria colectiva. Sigue siendo un símbolo importante en la cultura popular georgiana y ha sido canonizada por la

Iglesia ortodoxa georgiana como «santa y justa reina Tamara»

 


domingo, 6 de febrero de 2022

Otras Urracas : Urraca de Zamora y Urraca de Castilla , reina de Portugal


 

Urraca de Zamora (León, 1033-León, 1101) fue una infanta de León; hija primogénita de Fernando I de León y de su esposa, la reina Sancha, heredó la plaza de Zamora tras el reparto realizado por su padre antes de fallecer.

 

Urraca fue la mayor de los cinco hijos de Fernando I y su esposa Sancha de León, quien nació antes de sus padres accedieran al trono (mayo de 1038)

 

 Recibió educación, al igual que sus hermanos, en la «disciplinas liberales», el trivium y el quadrivium. Urraca se ocupó de la educación de su hermano Alfonso, ocho años menor que ella, por el que sintió un gran afecto maternal, según algunas fuentes

 

El rey Fernando repartió sus reinos antes de morir entre sus cinco hijos: a Alfonso le otorgó el reino principal, León; a Sancho le concedió Castilla; el pequeño, García, fue nombrado rey de Galicia; Elvira heredó el señorío de la ciudad de Toro, con consideración de reino; y Urraca heredó Zamora.

 

Fue madrina de armas de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, quien fue investido caballero alrededor del año 1060 en la iglesia de Santiago de los Caballeros de Zamora.

 

Al morir Fernando I de León, su hijo primogénito, Sancho, quedó descontento con las reparticiones hechas y entonces fue declarando la guerra a todos sus hermanos e inició una lucha sangrienta. Su reinado en Castilla fue belicoso y el primer conflicto se dio en la guerra de los Tres Sanchos.

Urraca se mantuvo contraria a la política unificadora de Sancho, por lo que este decidió asediar Zamora para poner fin a la resistencia contra su gobierno.

 

Pero sus murallas impidieron pasar al monarca, de ahí la denominación de Zamora de «la Bien Cercada».

 

Tras la muerte de su hermano Sancho, Urraca continuó ejerciendo su señorío sobre la ciudad de Zamora, así como sobre todos los monasterios del reino, honor que compartía con su hermana, la infanta Elvira de Toro. Según la Crónica Silense, fue una de las consejeras más importantes de Alfonso VI, al que siempre protegió y con el que llegó a actuar en la práctica como canciller del reino, tal y como evidencian los primeros diplomas emitidos por Alfonso VI a finales de 1072.

 

No obstante, su posición se atenuó con el advenimiento de la reina Constanza de Borgoña en 1080

 

Al final de su vida se retiró a un monasterio leonés, donde permaneció hasta su muerte en 1101, recibiendo sepultura en el Panteón de Reyes de San Isidoro de León, donde yacen sus progenitores, así como dos de sus hermanos, el rey García de Galicia y la infanta Elvira de Toro.

 

El conocido como cáliz de doña Urraca es una pieza de orfebrería románica del siglo XI que se conserva en el museo de la Basílica de San Isidoro de León. Está formado por dos vasos romanos orientales de ágata-ónice unidos y  recubiertos de oro en la copa, el nudo y la peana, dejando al descubierto parte de la copa y casi toda la peana. Para realizarlo, la infanta ofreció sus propias joyas. En la actualidad hay investigadores que lo relacionan con el Santo Grial. 

 



 

 

 

 Urraca de Castilla

Urraca de Castilla (1186- Coimbra, 3 de noviembre de 1220​). Infanta de Castilla y, desde 1211 hasta su muerte, reina consorte por su matrimonio con Alfonso II de Portugal, era hija del rey Alfonso VIII de Castilla y de su esposa, Leonor de Plantagenet.

 

Fue madre de los reyes de Portugal Sancho II y Alfonso III.

 

Lleva el nombre de su tatarabuela Urraca de León y Castilla, quien fue reina gobernante de Castilla y León desde 1109 hasta 1126.

Urraca tuvo nueve hermanos, entre los cuales estaban Berenguela, futura reina de Castilla y Enrique I, para sellar el 22 de mayo de 1200, una alianza entre Juan I de Inglaterra apodado "sin tierra" y Felipe II Augusto de Francia por el Tratado de Le Goulet, el príncipe heredero francés, futuro Luis VIII se casaría con una sobrina de Juan.

 

La madre de Juan, la abuela de Urraca, Leonor de Aquitania, viajó a Castilla para elegir a la futura reina de Francia entre sus nietas. La elección recayó en la joven Blanca, supuestamente porque el nombre Urraca habría sido indecible para los franceses.

 

Contrajo matrimonio en 1205 con el infante Alfonso de Portugal, hijo del rey Sancho I de Portugal y de su esposa, la reina Dulce de Aragón y dos años después, en 1208, se celebró el matrimonio.

 

Después de la defunción de su padre en 1211, el infante heredó el trono y reinó con el nombre de Alfonso II de Portugal

 

 

Urraca patrocinó varias órdenes, incluidas los franciscanos y dominicos.

 

La reina Urraca falleció el 2 de noviembre de 1220 en la ciudad de Coimbra, en la que había otorgado testamento el 14 de junio de 1214, y fue sepultada junto a su esposo, el rey Alfonso II de Portugal, en el Monasterio de Alcobaça.

 



 

jueves, 3 de febrero de 2022

Urraca I, Reina de León

Urraca I de León (León, 24 de junio de 1081- 8 de marzo de 1126), llamada por sus coetáneos y los historiadores de la época como la Temeraria, fue reina de León entre 1109 y 1126. Hija y sucesora de Alfonso VI y de la reina Constanza de Borgoña; la sucedió su hijo Alfonso VII.

 

Doña Urraca de León resultó una monarca de gran talento y carácter, cuyos enemigos trataron de derribarla, una y otra vez, por su condición de mujer. No sin razón la historia la recuerda hoy como «La Temeraria».

 

Única heredera del reino, su padre Alfonso VI exploró a la desesperada otras opciones para dar un varón legítimo a su reinado. El Rey conocido como «El Bravo»  tuvo un hijo con la princesa musulmana Zaida, que Alfonso legitimó en contra de los que le acusaban de connivencia con una musulmana.

 

El fruto de este matrimonio, el pequeño Sancho, llegaría a participar en los actos propios del gobierno real y sería presentado como hijo de pleno derecho de Alfonso, lo que despojó de su papel institucional a Urraca, que había recibido una educación avanzada que incluía la equitación y la caza con vistas a su futuro reinado.

 

Su padre, para alejarla de  la corte, comprometió a su hija, a los seis años, en matrimonio con Raimundo, hermano del Duque de Borgoña (por tanto sobrino de la Reina Constanza). La enorme diferencia de edad no fue, como nunca lo fue en la Edad Media, un obstáculo para que se celebrara el matrimonio a los 12 años, edad en la que se consideraba que por motivos fisiológicos las niñas podían empezar a procrear.

 


 

En 1093, tuvieron lugar varios acontecimientos que cambiaron la vida de Urraca y de la historia de estos reinos. A su primera boda con Raimundo, se sumó la muerte de su madre y el nacimiento del mencionado Sancho. Pasó así de ser la heredera leonesa a ser condesa consorte de Galicia y madre de dos hijos con Raimundo, Sancha y Alfonso.… Porque lo que el Emperador Don Alfonso («Hispanie imperatoris domni Adefonsi gener») da, el padre quita.

 

Si bien Raimundo mostró su preeminencia en el matrimonio, Urraca exhibió un carácter como poco contestatario ante los intentos de solaparla de su esposo.

 

Pallares Méndez apunta como prueba de la mano de Urraca en las cuestiones gallegas, por ejemplo, la distinción de género en ciertos diplomas o el fuero que, junto a su marido Raimundo de Borgoña, otorga a los habitantes de Compostela en el año 1105 tanto a varones como mujeres («cunctis habitatoribus uiris ac feminis»).

 

 En el verano de 1107, sin embargo, la vida de Urraca volvió a dar un vuelco. Su marido falleció de una grave y súbita enfermedad, haciendo que asumiera en solitario el gobierno de Galicia. Un año después, la muerte del joven Sancho en la batalla de Uclés (1108) contra los almorávides colocó todas las piezas en el punto de partida. 

 

La hija de Alfonso heredaría el trono y dejaría sin consecuencias aquel matrimonio prohibido que había querido achicar de los libros de Historia a Constanza y a su hija.

 

Que fuera la reina no significaba que tuviera las riendas de su destino, como le dejó claro la aristocracia leonesa al concertar su matrimonio con Alfonso de Aragón, «El Batallador», en contra de su voluntad. Como en el caso de  los Reyes Católicos, el enlace garantizaba la independencia de las instituciones de cada uno de los reinos, pero se establecía que, si nacía un heredero, el cónyuge superviviente y luego el hijo de ambos heredaría el conjunto de los dos reinos. Además, los acuerdos matrimoniales estipularon que la Reina, a pesar de ser monarca de plenitud de León, debía tratar a Alfonso como «señor y esposo mío».

 

Como no podía ser de otra manera, tan fría fórmula legal se tradujo en un matrimonio con malos tratos hacia ella y de un odio homicida hacia el pequeño Alfonso, heredero del anterior matrimonio de Urraca, al que el aragonés veía como un último obstáculo para hacerse con todo el reino.

 

La ruptura del matrimonio, que algunos cronistas calificaron de repudio del Rey a la Reina, parece ser que vino precisamente por iniciativa de Urraca, que temía por la vida de su hijo y por la independencia de su reino.

 

Un documento de donación al Monasterio de Sila, fechado el día 13 de junio de 1110, da fe de la ruptura entre Alfonso y Urraca, quien ya se presenta como Reina de toda España e hija del Emperador Alfonso. Una auténtica declaración unilateral de independencia respecto a su marido, que respondió lanzando una campaña de castigo contra las plazas castellanas y encerrando a Urraca en la fortaleza turolense de El Castellar.

 

 

Con el argumento de la consanguinidad entre ambos, Urraca pudo romper definitivamente sus ataduras matrimoniales y desatar su carácter indomable en la última etapa de su vida

 

Cuando parecía que  el Rey de Aragón iba a imponerse sobre Urraca y su hijo, la traición sorpresa de Enrique de Borgoña, Rey de Portugal y cuñado de Urraca, a Alfonso «El Batallador» obligó a este a pactar una reconciliación con su esposa.

 

Los intentos aragoneses de anexionarse León, la presión musulmana en las fronteras y las intrigas portuguesas fueron algunos de los desafíos que debió hacer frente Doña Urraca. Se rodeó en esta tarea de varios consejeros de gran fidelidad, entre ellos el Conde Gómez, que murió en una batalla librada en Candespina contra  Alfonso el Batallador, y más tarde el Conde Pedro González de Lara, con el cual mantuvo una relación sentimental que duró hasta la muerte de la Reina y de la que nacieron, por lo menos, dos hijos: Fernando y Elvira.

 

Doña Urraca murió, de parto, en 1126

 



domingo, 7 de octubre de 2018

Irene. Emperatriz de Bizancio



Irene de Atenas o Irene de Bizancio (c. 752 - 9 de agosto de 803),  fue  emperatriz de Bizancio —si bien prefirió titularse, en masculino, basileus ("emperador"), en lugar del correspondiente femenino, basilissa ("emperatriz"), Irene se convirtió en la primera emperatriz en la historia del Imperio bizantino en ocupar el trono no como consorte o regente, sino en su propio nombre. 



Fue esposa del emperador León IV y madre de Constantino VI, durante cuya minoría de edad (780-790) asumió la regencia. En 792 fue asociada al trono por su hijo y, más tarde, asumió el poder en solitario entre 797 y 802.

Irene, nacida en Atenas, era, aunque pobre, famosa por su belleza. Contrajo matrimonio con el emperador León IV. Cuando este murió, el 8 de septiembre de 780, Irene asumió la regencia en nombre de su hijo Constantino VI, que tenía solo 10 años de edad. Durante los 11 años siguientes, la emperatriz fue la única gobernante efectiva del Imperio bizantino







En 782 el príncipe abasí Harún al-Rashid lideró una expedición de envergadura que derrotó al ejército bizantino y alcanzó el Bósforo. La regente Irene tuvo que comprometerse a pagar un tributo al califa al-Mahdi durante tres años, consistente en unos 70 000 a 90 000 dinares anuales.

Su decisión más importante fue permitir la restauración del culto de las imágenes, que había sido prohibido por León III el Isaurio en 726. I

rene siempre había sido partidaria de los iconódulos, aunque se había visto obligada a renunciar públicamente a sus creencias en vida de su marido. Nombró patriarca de Constantinopla a Tarasio, su antiguo secretario, y convocó dos concilios. El primero comenzó el 17 de agosto de 786 en la iglesia de los Santos Apóstoles de Constantinopla, con la asistencia de delegados tanto del papa Adriano I como de los patriarcas de Alejandría, Antioquía y Jerusalén, pero debió interrumpirse debido a la oposición del ejército.

El segundo tuvo lugar en Nicea en septiembre de 787, se celebró con éxito y declaró herética la doctrina iconoclasta, aunque se especificó que los iconos solo podían ser objeto de veneración y no de adoración.

El éxito del concilio, conocido como el II Concilio de Nicea, supuso la reunificación con la Iglesia de Occidente.

En 790, Irene decretó que ella tendría siempre prioridad en el gobierno frente a su hijo Constantino, que ya era adulto. Esto convirtió a su hijo en el principal foco de oposición contra el gobierno de Irene, y se urdió una conspiración para deponer a la emperatriz. Sin embargo, la conspiración fue desbaratada por Irene, quien castigó a los culpables, encarceló a Constantino y obligó al ejército a jurarle fidelidad. 






Mientras que en la parte europea del Imperio, donde predominaban los iconódulos, lo consiguió sin problemas, los soldados de Asia Menor se negaron y comenzaron una revuelta que culminó con la proclamación de Constantino VI como único emperador.

Sin embargo, tras una serie de fracasos militares, Constantino decidió devolver el poder a su madre, quien fue confirmada como emperatriz. Ante esto, la facción iconoclasta tramó colocar en el trono al césar Nicéforo, uno de los cinco hermanos del anterior emperador, León IV. La conspiración fue descubierta: Nicéforo fue cegado y a los otros cuatro tíos de Constantino, que habían tomado parte en ella, se les cortó la lengua.


Pocos años después, la propia Irene tramó una conspiración contra su hijo, en beneficio propio.

En 797, el emperador fue apresado y fue cegado por orden de su madre. Se cree que murió a consecuencia de las heridas producidas, aunque este extremo ha sido recientemente puesto en duda.

Tras acabar con su hijo, Irene se convirtió en la primera emperatriz en la historia del Imperio bizantino en ocupar el trono no como consorte o regente, sino en su propio nombre.

En el año 800, ante la ausencia de un emperador varón en el trono de Constantinopla, y por razones de propia conveniencia, el papa León III coronó a Carlomagno como emperador de Occidente. En Constantinopla esto fue visto como un acto sacrílego. Sin embargo, en el verano de 802, el nuevo emperador envió embajadores a Constantinopla proponiendo matrimonio a la emperatriz Irene.

Para Irene pudo haber sido la oportunidad de consolidar su inestable posición en el trono de Constantinopla. Según el cronista Teófanes, único que refiere la historia de esta negociación matrimonial, los planes de boda fueron frustrados por uno de los favoritos de la emperatriz.

En octubre de 802, una conspiración depuso a Irene y colocó en el trono a Nicéforo I, que había sido su ministro de finanzas. La emperatriz fue desterrada a la isla de Lesbos, donde murió un año más tarde. Es considerada santa por la Iglesia ortodoxa por su decisión de restaurar el culto de las imágenes.
 
 













viernes, 1 de abril de 2016

Leonor de Aquitania. Reina “Feminista”



Leonor de Aquitania (Poitiers, 1122 - 1 de abril de 1204 ) Reina de Francia e Inglaterra tras su matrimonio con Luis VII de Francia primero y Enrique II de Inglaterra después.

Una reina a la que bastantes historiadores califican como “una de las primeras feministas de la historia” y que constituye el mejor ejemplo del gran poder ejercido por determinadas mujeres durante la Edad Media.




Leonor de Aquitania continúa siendo una mujer incapaz de pasar desapercibida. La noble Duquesa, reina de Francia e Inglaterra y madre de diez hijos entre los que se contaba Ricardo Corazón de León, luchó por su dignidad, sus intereses y los de sus descendientes, llegando a sufrir reclusión ordenada por su segundo marido.

Durante siglos se ha construido una leyenda negra a su alrededor. Tal vez por haber sido una mujer poderosa. Quizá por su gran personalidad y belleza. Acaso por su increíble preparación cultural o por su pasión hacia  los trovadores. Una leyenda negra difundida por monjes, frailes e historiadores que no veían con buenos ojos a esta mujer transgresora,  fascinante y rebelde. Una mujer a la que resulta imposible separar de la leyenda porque sólo la conocemos, precisamente, a través de ésta.




Los historiadores adoptan diferentes posturas entorno a la figura de Leonor. Los franceses reprocharán a Leonor haber roto, con su conducta y su divorcio, la unidad francesa. Otros, por el contrario, describen a Leonor como una reina avariciosa, egoísta, elucubradora y sedienta de poder. Un tercer grupo de historiadores considera a Leonor de Aquitania como una de las primeras feministas de la Historia.

Como primogénita, Leonor heredaría el ducado a la muerte de su padre, así que la educaron como a cualquier otro varón: aleccionándola en las artes de la lectura, escritura, caza, cetrería y estrategia militar. Además, el Duque dispuso que sus bienes, títulos y posesiones sólo pudiesen ser  legados a sus descendientes directos y nunca pasasen a manos de futuros consortes.




Cabe recordar que Leonor fue dos veces reina y madre de tres reyes. Intentó vivir la vida que ella quería. Así nace la historia sobre Leonor de Aquitania, una mujer entre el mito y el símbolo.

En un mundo en que las mujeres estaban reducidas a la nada, Leonor se enfrentó a todo y a todos por hacer valer sus derechos; su voz se oyó allá a donde fue, y su impronta se dejó sentir en los dos reinos de los que fue soberana. Protegió las artes, a ella le debemos la recuperación del mito artúrico, y fue la impulsora de toda una forma de entender las relaciones humanas: el amor cortés. Leonor de Aquitania fue, en definitiva, la única que alzó la voz por las mujeres en una época en la que éstas apenas eran consideradas seres humanos.

El 1 de abril de 1204, Leonor de Aquitania, ex reina de Francia, reina de Inglaterra, madre y abuela de reyes, fallecía en la abadía de Fontevrault, donde fue enterrada junto a Enrique II y su amadísimo hijo, Ricardo I Corazón de León. Tenía 82 años, algo prácticamente impensable en los siglos XII y XIII.

Con ella desapareció la mujer más importante de toda la Edad Media, impulsora cultural en un tiempo donde la cultura era prácticamente inexistente, y adalid indiscutible del feminismo cuando las mujeres fueron menos que nada.

Enlaces:
Leonor de Aquitania. Edad Media y Poder
Francia-Leyenda:Leonor de Aquitania
REINA LEONOR DE AQUITANIA
Leonor de Aquitania - Los pasajes de la historia



Fuentes:Wikipedia (para ver detalles de su historia: https://es.wikipedia.org/wiki/Leonor_de_Aquitania)
www.ancient-origins.es
ARTEGUIAS
historiaenfemenino.wordpress.com