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domingo, 5 de junio de 2022

Matilde de Canossa (XI-XII). Una de las Mujeres más influyentes de la Edad Media


 

Matilde de Canossa (Mantua, 1046 - 1115) Poderosa señora feudal y una de las mujeres más influyentes de la Edad Media por sus actuaciones políticas y militares.

 

Llamada la Gran Condesa o también conocida como Matilde de Toscana, fue una noble italiana, que destacó como la mayor aliada del papa Gregorio VII durante la Querella de las Investiduras y participó en la mediación entre el citado papa y el emperador Enrique IV en la llamada humillación de Canossa.

 

Llegó a dominar todos los territorios italianos al norte de los Estados de la Iglesia. En 1076 tomó posesión de un vasto territorio que comprendía Lombardía, Emilia-Romaña y la Toscana, con su centro en Canossa.

 

Altamente educada conocía varias lenguas, sabía leer y escribir, y fue entrenada para la guerra. Sabía usar el hacha, la espada y era buena amazona.

 

Matilde tuvo dos matrimonios fracasados. 

Durante la invasión de Enrique IV del Sacro Imperio Romano Germánico, que había sido excomulgado y había nombrado un antipapa, la condesa frenó los avances del ejército imperial (1092).

 

Fue una mujer religiosa y de gran devoción espiritual. Destacó su impulso constructivo y su soporte a la universidad de Bolonia.

 

Fue nombrada virreina por el hijo de su antiguo enemigo. Murió de gota en 1115, donando su patrimonio a la iglesia.

 

 

Sus restos fueron trasladados a la Basílica de San Pedro en 1645, siendo una de las cuatro únicas mujeres enterradas en el Vaticano.

 

Una tumba conmemorativa para Matilde, encargada por el papa Urbano VIII y diseñada por Bernini, marca su lugar de entierro en San Pedro y a menudo se la llama Honor y Gloria de Italia.

 

Después de su muerte, un aura de leyenda rodeó a Matilde. Los historiadores de la Iglesia le dieron el carácter de una semi-monja, dedicada exclusivamente a la contemplación y la fe. Algunos argumentan, en cambio, que era una mujer de fuertes pasiones de naturaleza espiritual y carnal

 



lunes, 23 de mayo de 2022

Tamar (XI y XIII) Reina de Georgia


 

Tamara []o Tamar (c. 1160-18 de enero de 1213) Reina de Georgia de 1184 hasta su muerte, período en el que la Edad de Oro de Georgia (siglos XI y XIII) alcanzó su apogeo.

 

Miembro de la dinastía de los Bagrátidas, su posición como la primera mujer en gobernar Georgia por derecho propio era enfatizada con el título de mepe (მეფე, «rey») en sus menciones en manuscritos georgianos medievales

 

Fue proclamada heredera en 1178, y a pesar de la adversidad de la aristocracia, logró consolidarse en el trono. Tuvo un primer matrimonio fracasado con un príncipe de la Rus, casándose por segunda vez con el alano David Soslan, con quién tuvo dos hijos.

 

Con una hábil política exterior expansionista, convirtió al reino en el estado más fuerte del Cáucaso, aprovechando la debilidad selyúcida.

 

Tamar liberó Armenia en 1199, y venció a los turcos en 1204, cerca de Erzurum. Los georgianos fueron finalmente frenados por los ayubíes, aunque entre sus logros militares estan la fundación de Trebisonda (1204) y una expedición a Persia (1210).

 

Aunque Tamar no combatió directamente, acompañó regularmente a sus tropas y demostró ser una estratega brillante.

 

Su reinado también destaca por un extraordinario florecimiento cultural y religioso con elementos georgianos particulares. La decadencia del reino llegó con la invasión mongol

El período de éxitos políticos y militares y logros culturales asociado con su reinado, en combinación con su rol de gobernante femenina, han llevado a su idealización y romanticismo en las artes georgianas y la memoria colectiva. Sigue siendo un símbolo importante en la cultura popular georgiana y ha sido canonizada por la

Iglesia ortodoxa georgiana como «santa y justa reina Tamara»

 


lunes, 18 de abril de 2022

Diemoth ,"La bella escriba". Siglo XI-XII


 

 

Diemoth (nació alrededor de 1060 y murió el 30 de marzo, probablemente en 1130). Escriba profesional.

 

Debido a su letra excepcionalmente hermosa, se la llamó "La bella escriba".

 

Trabajó en 45 manuscritos desde 1075 hasta 1130.

 

 

Se la conoce también  como Diemudus, Diemut, Diemud, Diemuth, Diemod o Diemudis.

 

Poco se sabe sobre la vida privada de Diemoth. Salvo que era una monja de clausura. La mayor parte de la información disponible se basa en un biógrafo del siglo XVI. Mucho de esto debe considerarse una leyenda. Sin embargo, su caligrafía competente muestra evidencia de formación profesional, por lo que es probable que Diemoth llegara a Wessobrunn después de una carrera activa como escriba profesional.

 

Su conocimiento del latín indica que fue educada en un instituto eclesiástico, probablemente un doble monasterio en otra parte de Alemania.

 

Diemoth se encerró en una celda contigua a la iglesia, donde pasó el resto de su vida en oración y transcribiendo valiosos libros.

 

Copió unos cuarenta y cinco volúmenes, de los cuales los más importantes son: la Biblia ; la Moralia y otras obras de San Gregorio Magno ; siete obras de San Agustín ; cuatro de San Jerónimo ; dos de Orígenes ; y unas quince obras litúrgicas.

 

Diemoth era una gran amiga del Beato Herluka con quien intercambió numerosas cartas mientras este último estaba recluido en el vecino monasterio de Epfach . Las cartas se conservaron durante mucho tiempo en el monasterio de Bernried donde Herluka pasó los últimos años de su vida, pero lamentablemente fueron víctimas de los estragos de las fuerzas de Suecia durante la Guerra de los Treinta Años.

 

Algunos de los manuscritos de Diemoth aún se conservan en la Bayerische Staatsbibliothek en Munich, donde fueron tomados después de la secularización de Wessobrunn en 1803. 

 

jueves, 3 de febrero de 2022

Urraca I, Reina de León

Urraca I de León (León, 24 de junio de 1081- 8 de marzo de 1126), llamada por sus coetáneos y los historiadores de la época como la Temeraria, fue reina de León entre 1109 y 1126. Hija y sucesora de Alfonso VI y de la reina Constanza de Borgoña; la sucedió su hijo Alfonso VII.

 

Doña Urraca de León resultó una monarca de gran talento y carácter, cuyos enemigos trataron de derribarla, una y otra vez, por su condición de mujer. No sin razón la historia la recuerda hoy como «La Temeraria».

 

Única heredera del reino, su padre Alfonso VI exploró a la desesperada otras opciones para dar un varón legítimo a su reinado. El Rey conocido como «El Bravo»  tuvo un hijo con la princesa musulmana Zaida, que Alfonso legitimó en contra de los que le acusaban de connivencia con una musulmana.

 

El fruto de este matrimonio, el pequeño Sancho, llegaría a participar en los actos propios del gobierno real y sería presentado como hijo de pleno derecho de Alfonso, lo que despojó de su papel institucional a Urraca, que había recibido una educación avanzada que incluía la equitación y la caza con vistas a su futuro reinado.

 

Su padre, para alejarla de  la corte, comprometió a su hija, a los seis años, en matrimonio con Raimundo, hermano del Duque de Borgoña (por tanto sobrino de la Reina Constanza). La enorme diferencia de edad no fue, como nunca lo fue en la Edad Media, un obstáculo para que se celebrara el matrimonio a los 12 años, edad en la que se consideraba que por motivos fisiológicos las niñas podían empezar a procrear.

 


 

En 1093, tuvieron lugar varios acontecimientos que cambiaron la vida de Urraca y de la historia de estos reinos. A su primera boda con Raimundo, se sumó la muerte de su madre y el nacimiento del mencionado Sancho. Pasó así de ser la heredera leonesa a ser condesa consorte de Galicia y madre de dos hijos con Raimundo, Sancha y Alfonso.… Porque lo que el Emperador Don Alfonso («Hispanie imperatoris domni Adefonsi gener») da, el padre quita.

 

Si bien Raimundo mostró su preeminencia en el matrimonio, Urraca exhibió un carácter como poco contestatario ante los intentos de solaparla de su esposo.

 

Pallares Méndez apunta como prueba de la mano de Urraca en las cuestiones gallegas, por ejemplo, la distinción de género en ciertos diplomas o el fuero que, junto a su marido Raimundo de Borgoña, otorga a los habitantes de Compostela en el año 1105 tanto a varones como mujeres («cunctis habitatoribus uiris ac feminis»).

 

 En el verano de 1107, sin embargo, la vida de Urraca volvió a dar un vuelco. Su marido falleció de una grave y súbita enfermedad, haciendo que asumiera en solitario el gobierno de Galicia. Un año después, la muerte del joven Sancho en la batalla de Uclés (1108) contra los almorávides colocó todas las piezas en el punto de partida. 

 

La hija de Alfonso heredaría el trono y dejaría sin consecuencias aquel matrimonio prohibido que había querido achicar de los libros de Historia a Constanza y a su hija.

 

Que fuera la reina no significaba que tuviera las riendas de su destino, como le dejó claro la aristocracia leonesa al concertar su matrimonio con Alfonso de Aragón, «El Batallador», en contra de su voluntad. Como en el caso de  los Reyes Católicos, el enlace garantizaba la independencia de las instituciones de cada uno de los reinos, pero se establecía que, si nacía un heredero, el cónyuge superviviente y luego el hijo de ambos heredaría el conjunto de los dos reinos. Además, los acuerdos matrimoniales estipularon que la Reina, a pesar de ser monarca de plenitud de León, debía tratar a Alfonso como «señor y esposo mío».

 

Como no podía ser de otra manera, tan fría fórmula legal se tradujo en un matrimonio con malos tratos hacia ella y de un odio homicida hacia el pequeño Alfonso, heredero del anterior matrimonio de Urraca, al que el aragonés veía como un último obstáculo para hacerse con todo el reino.

 

La ruptura del matrimonio, que algunos cronistas calificaron de repudio del Rey a la Reina, parece ser que vino precisamente por iniciativa de Urraca, que temía por la vida de su hijo y por la independencia de su reino.

 

Un documento de donación al Monasterio de Sila, fechado el día 13 de junio de 1110, da fe de la ruptura entre Alfonso y Urraca, quien ya se presenta como Reina de toda España e hija del Emperador Alfonso. Una auténtica declaración unilateral de independencia respecto a su marido, que respondió lanzando una campaña de castigo contra las plazas castellanas y encerrando a Urraca en la fortaleza turolense de El Castellar.

 

 

Con el argumento de la consanguinidad entre ambos, Urraca pudo romper definitivamente sus ataduras matrimoniales y desatar su carácter indomable en la última etapa de su vida

 

Cuando parecía que  el Rey de Aragón iba a imponerse sobre Urraca y su hijo, la traición sorpresa de Enrique de Borgoña, Rey de Portugal y cuñado de Urraca, a Alfonso «El Batallador» obligó a este a pactar una reconciliación con su esposa.

 

Los intentos aragoneses de anexionarse León, la presión musulmana en las fronteras y las intrigas portuguesas fueron algunos de los desafíos que debió hacer frente Doña Urraca. Se rodeó en esta tarea de varios consejeros de gran fidelidad, entre ellos el Conde Gómez, que murió en una batalla librada en Candespina contra  Alfonso el Batallador, y más tarde el Conde Pedro González de Lara, con el cual mantuvo una relación sentimental que duró hasta la muerte de la Reina y de la que nacieron, por lo menos, dos hijos: Fernando y Elvira.

 

Doña Urraca murió, de parto, en 1126

 



miércoles, 9 de julio de 2014

Ana Comneno. Una de las primeras mujeres historiadoras occidentales

Ana Comneno (1083 – † 1153) Fue una de las primeras mujeres historiadoras occidentales.

De gran cultura, fue una erudita en literatura, historia, geografía, mitología y  filosofía. Sus estudios abarcaron también astronomía y matemáticas.

También practicó la  medicina. Sus contemporáneos, consideraron  a Ana como una persona que ha alcanzado “las más altas cimas de la sabiduría, tanto laicas como divinas”.

Era una princesa bizantina hija del emperador bizantino Alejo I Comneno y de Irene Ducas.

A los catorce años fue casada con Nicéforo Briennio, general, político e historiador.
 

Intrigó junto con su madre, Irene Ducas, para conseguir que el emperador Alejo I, nombrara sucesor a su marido en lugar de su hermano Juan.
 


Al acceder al trono su hermano Juan II Comneno, Ana y su madre se retiraron a un monasterio.  Allí se dedicó al estudio de la filosofía y la historia  y escribió “ La Alexiada”, quince libros  donde relata la historia del reinado de su padre. Es la continuación de la historia que su marido, Nicéforo Brienio, había comenzado a escribir, y se había interrumpido a su muerte, en 1137.

La obra constituye la única fuente griega referente a la Primera Cruzada y es un detallado y épico relato que narra las campañas que Alejo I Comneno llevó a cabo contra los turcos, pechenegos, cumanos, normandos y cruzados.

Es una de las principales fuentes primarias sobre la historia de Bizancio de finales del siglo XI y principios del XII de las que se tiene conocimiento.

A lo largo de 15 tomos, Ana describió más de 30 años de la historia de Bizancio y de su relación con occidente. El estilo literario de Ana Comneno sigue el de Tucídides, Polibio o Jenofonte. 








«El tiempo, fluyendo inconteniblemente y moviéndose siempre, arrastra y lleva todo lo engendrado y lo sumerge en el abismo de la oscuridad, donde no existen hechos dignos de mención, ni donde los hay grandes y dignos de memoria, haciendo surgir lo que esta oculto, como dice la tragedia y escondiendo lo que es patente. Sin embargo, la narración de la historia se convierte en una muy poderosa defensa contra la corriente del tiempo y detiene, de algún modo, el flujo incontenible de éste; y todo lo acontecido dentro de el, que ha recogido superficialmente, lo contiene, lo encierra y no permite que se deslice a los abismos del olvido».
La Alexiada, (1148). 

Existen varias biografías noveladas, sobre ella como Ana de Bizancio de Tracy Barrett, Ana Komnena de Vera Mutavchieva y Anna Comnena de Naomi Mitchison. También aparece en la novela histórica Los cruzados de Zofia Kossak-Szczucka