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domingo, 27 de marzo de 2022

El nüshu.La única escritura del mundo inventada y utilizada solo por Mujeres.


 

El nüshu, que literalmente significa "escritura femenina", está reconocido como la única escritura del mundo inventada y utilizada solo por mujeres.

 

El nü shu (en chino simplificado, ; en chino tradicional, 女書; pinyin, nǚ shū; literalmente, 'escritura de mujeres') es un sistema de escritura silábico que fue usado entre mujeres en la región de Jiangyong en Hunan, provincia del sur de China.

 

 

Dicen que fue inventado por la concubina de un emperador para poder hablar con sus amigas de forma íntima de sus quejas y sus sentimientos sin correr el riesgo de ser castigada.

 

Este idioma secreto supuso una vía de escape a la opresión machista de la época que ensordecía las voces de todas ellas.

 

A pesar de que la lengua nü shu existía desde el siglo III de nuestra era, no fue conocido al mundo hasta 1983, debido al intenso secretismo que siempre ha rodeado a esta lengua.

 

 

Surgió porque en la antigua Hunan, la enseñanza del nan shu o "escritura de hombres" estaba vedada a las mujeres. Se inventó entonces el nü shu y fue usado en secreto por las mujeres.

 

Carentes de derecho alguno, las mujeres eran sometidas al matrimonio contra su voluntad en la mayoría de los casos. Al llegar el momento del casamiento, las mujeres más allegadas a la novia cedían bordados escritos en nushu, lo que se conoce como «cartas o libros del tercer día», en los que se transmitían consejos y canciones en secreto, pues tras contraer matrimonio quedaban excluídas las relaciones familiares.

 

 

Las mujeres aprendían el idioma transmitido de madres a hijas o entre cuñadas. Algunas veces los caracteres sirvieron como marcos decorativos o en artesanía, dada su forma más estilizada y estética que la forma "masculina".

 

La mayoría de los escritos forman poesías con líneas de verso de cinco o siete caracteres.

 

Antes de la Revolución Cultural, era costumbre quemar cualquier escrito en nü shu durante el funeral de su autora, para que le acompañaran al otro mundo.

 

Durante la revolución, fueron destruidos miles de manuscritos en nü shu, en parte debido al miedo que provocaba una lengua secreta y en parte por la misión de los Guardianes Rojos de destruir cualquier indicio de culturas antiguas. Como resultado, sobrevivieron muy pocos manuscritos en nü shu.

 

Tras la Revolución china, las mujeres tuvieron acceso a la educación y el nü shu cayó en desuso.

 

El 23 de septiembre de 2004 murió Yang Huanyi (también llamada Yang Yueqing), de 98 años, viuda de un granjero, la última persona que hablaba este idioma. Yang fue una de las principales representantes de China en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Mujer, celebrada en Pekín en 1995 y aprovechó esa ocasión para entregar a los estudiosos gran parte de las cartas, poemas y artículos que había escrito en ese lenguaje, que fueron recopilados por la prestigiosa Universidad de Qinghua en un libro publicado el año 2005.

 

Tras el esfuerzo realizado por la señora Huanyi, el gobierno chino ha empezado a esforzarse por recoger y recopilar los escritos, a fin de poder conservarlo como parte invaluable de la rica y rara herencia cultural china.

 





domingo, 21 de junio de 2020

Las mujeres en la historia de los libros: un paisaje borrado. Irene Vallejo, escritora


Mientras escribía ‘El infinito en un junco’, uno de los aspectos de la investigación que más me ha sorprendido y que más apasionante ha resultado, ha sido la búsqueda de los restos, de las huellas, de las mujeres en la historia de los libros y de la lectura. Yo sabía que iba a encontrar un paisaje de ausencias, las mujeres lo han tenido siempre mucho más difícil, mucho más difícil, sobre todo, para dedicarse profesionalmente a la literatura, porque no podían ocupar el espacio público, no podían tener una profesión en el exterior de sus hogares, y eso las limitó. Pero para mí ha sido una sorpresa descubrir que a pesar de todos esos obstáculos, de esas imposibilidades, ¿no?, de la obligación de quedarse dentro de las paredes de su casa y no poder salir al mundo a tener las experiencias que plasmar en los relatos, en los libros, sin embargo, ellas han estado muy presentes, mucho más de lo que creemos. Ocurre que muchas veces la posteridad es avara en el reconocimiento a lo que han hecho las mujeres.




Y sucede también que, como ha sucedido en los hogares, pues muchas veces no ha dejado huella o solo ha dejado huella en los familiares, en las personas que las han escuchado y que las han conocido. Pero me parece muy importante insistir en que incluso mujeres analfabetas han sido a lo largo de la historia grandes narradoras, han sido las que conservaban las memorias familiares, las historias del pasado, de los abuelos, de los bisabuelos, de todos esos relatos que componen la vida de una familia. Creo que las mujeres han sido un eslabón importantísimo en la educación y en la transmisión de conocimientos. Y además, mi intuición durante el ensayo fue que, quizá, las primeras narradoras de historias, las más antiguas, fueran las mujeres mientras cosían, porque me llama la atención que haya tantos términos en común entre los textos y los textiles, que hablemos constantemente del nudo de una historia, del desenlace de la narración, del hilo del relato, de bordar un discurso, de urdir una trama… Y así son infinitos los términos en los que relacionamos coser y narrar.


Y bueno, mi impresión, mi teoría, mi hipótesis, es que las mujeres fueron las narradoras por antonomasia en los primeros momentos de la oralidad y al mismo tiempo que cosían, se contaban cuentos, se contaban sus emociones, se contaban sus historias, y por eso utilizaban las metáforas de la costura, del telar, de lo que tenían entre sus manos en ese momento, porque esas son tareas específicamente femeninas. Así que hay allí toda una historia borrada, que es muy difícil de rastrear y sobre la aportación intelectual de las mujeres como maestras, como narradoras, como enseñantes de sus propios hijos. De hecho, en el mundo romano, pues los hombres preferían que las mujeres se educasen porque eran conscientes de que ellas iban a enseñar a hablar a los niños durante los primeros años de su vida, y como querían que los niños de su familia fueran los futuros líderes políticos, los oradores, los abogados, tenían interés en que aprendieran a hablar gracias a mujeres que estuvieran formadas, y que tuvieran conocimientos y que hubieran leído. Pero no interesaba la educación de las mujeres por sí mismas, sino solo como una herramienta instrumental para enseñar a otros. Y sin embargo, aunque esta es la situación, me importa mucho destacar que las mujeres siempre se han rebelado contra esas limitaciones, contra las voces que las hacían callar, ya desde ‘La Odisea’, y han creado mucho más de lo que yo esperaba. Y me parece fascinante, por ejemplo, un hecho bastante desconocido, que el primer texto de la historia, el más antiguo conocido con nombre propio, es decir, no anónimo, lo firma una mujer, una sacerdotisa acadia que vivió hace aproximadamente 4.300 años y que se llama


Esta Enheduanna escribió antes que Homero, antes que el autor del ‘Poema de Gilgamesh’, y nos cuenta en sus himnos, porque ella escribía poesía religiosa, como la primera experiencia creativa relatada por una autora en primera persona. Y la metáfora que ella utiliza tiene mucho que ver con la experiencia de las mujeres, porque ella dice que cuando escribe recibe la visita de la diosa Inanna, que se apodera de ella, que entra en su cuerpo y que después de esa posesión ella da a luz las palabras, es el parto del poema. Y esa imagen, esa imagen de crear como una forma de procrear, es profundamente femenina y es muy emocionante. E incluso en sociedades tan misóginas como fue la de los griegos en la antigüedad, pues tenemos personajes como Safo , la poeta, o como  Aspasia ,que fue, según dice el propio Sócrates, su maestra, que se casó con Pericles, el líder de la joven democracia ateniense. Y cuentan muchas fuentes que ella le escribía los discursos. Y esos discursos que, a través de la obra del historiador Tucídides, han llegado hasta nuestros días, han inspirado discursos de Kennedy y Obama. Es decir, que en nuestro mundo contemporáneo todavía se sigue escuchando la voz de aquella Aspasia que se ha convertido casi en un fantasma o en una imagen borrosa de la antigüedad.



Y hay otras mujeres, hay poetas de las que solo nos han quedado añicos de versos, pero recordamos sus nombres y se puede hacer una pequeña nómina de todas las mujeres borradas o troceadas. Y me gusta insistir en que hubo mujeres filósofas en la Academia, en las escuelas helenísticas, mujeres que se dedicaron a pensar, mujeres que contaron su historia, sus emociones, sus sentimientos, que indagaron, que buscaron, que investigaron y que hicieron todo lo posible por dejar huellas. Y creo que rescatar toda esa herencia es muy importante también por las niñas que hoy están estudiando, que hoy están aprendiendo y que serán las creadoras de mañana, que sepan que hay detrás toda una historia, que hay unas predecesoras y que el papel de las mujeres como intelectuales, aunque haya sido silenciado y haya quedado en la sombra, es importantísimo, y ahora estamos intentando rescatarlo para que nunca más vuelva a caer en el olvido. 

viernes, 6 de enero de 2017

Juana de Arco.La doncella guerrera.



Juana de Arco, también conocida como la Doncella de Orleans (Domrémy, 6 de enero de 1412 -Ruan, 30 de mayo de 1431) Heroína, militar y santa francesa.

Juana de Arco tuvo sus primeras visiones en la campiña de Domrémy siendo una adolescente. La extraordinaria epopeya de esta hija de campesinos comenzó con la aparición del arcángel Miguel, que protegía el reino de Francia, y al escuchar las voces de santa Catalina de Alejandría y de Santa Margarita, que la guiarían a lo largo de su breve vida. 

Juana de Arco podría haberse convertido en una mística, como santa Teresa de Jesús, pero estos mensajes divinos la incitaron a la acción; debía unirse al ejército del rey de Francia y recuperar los territorios ocupados por los ingleses como consecuencia de la guerra de los Cien Años (1337-1453).




Juana de Arco se limitó a cumplir la voluntad de Dios, según confesó posteriormente ante los jueces de la Inquisición que la sentenciaron. La joven doncella se desplazó a Chinon, donde se encontraba la corte de Carlos VII, y ataviada con ropas masculinas, tal y como le habían indicado las voces, convenció al delfín de que ella era la enviada para ayudarle a reconquistar Francia. 

Equipada con una armadura blanca y portando un estandarte, como ha sido representada en numerosas pinturas, se puso al frente de las tropas y obligó a los ingleses a levantar el sitio de Orleans, derrotó al general británico Talbot en Patay y, ese mismo año, Carlos VII fue coronado rey en Reims, el 17 de julio de 1429. 

Sin embargo, un año después, y tras el fracaso de la ofensiva contra París, fue hecha prisionera y entregada a los ingleses, que la acusaron de herejía y la condenaron a morir en la hoguera. Juana de Arco no se retractó, sino que reafirmó sus revelaciones.

La mañana del 30 de mayo de 1431 fue atada a una estaca y quemada viva en la plaza del Mercado Viejo de Ruán, al noroeste de Francia, y sus cenizas fueron arrojadas al río Sena. 


En 1920 fue declarada santa por el papa Benedicto XV.

Eduardo Galeano en su texto “Mujeres” nos da su versión:


Juana de Arco







No había hombre que pudiera con Juana. Ni en el arado, ni en la espada.

Al mediodía, en el silencio del huerto, escuchaba voces. Le hablaban los ángeles, los santos y también le hablaba la voz más alta del cielo, que le decía: "No hay nadie en el mundo que pueda liberar a Francia, solo tú"... y ella lo repetía, siempre citando a su fuente... "Me lo dijo Dios", decía. Y así esta pobre campesina analfabeta, nacida para cosechar hijos, encabezó un gran ejército, un inmenso ejército que a su paso crecía. Juana de Arco, doncella guerrera... virgen por mandato divino o por pánico masculino, avanzaba de batalla en batalla. Lanza en mano, cargando a caballo contra los soldados ingleses, fue invencible...hasta que fue vencida.

Los ingleses la hicieron prisionera y decidieron que los franceses se hicieran cargo de "la loca". Por Francia y por Dios fue abatida. Y los funcionarios del Rey de Francia y los funcionarios de Dios, se encargaron de mandarla a la hoguera.
Ella, rapada, encadenada, no tuvo abogado. Pero los Jueces, el fiscal, los expertos de la inquisición, los obispos, los priores, los canónigos, los notarios y los testigos, coincidieron todos sin excepción con la Docta Universidad de la Sorbona, que ya por entonces tenía un prestigio muy bien ganado.

La Universidad de la Sorbona dictaminó que Juana, Juana de Arco, la acusada, era: cismática, apóstata, mentirosa, adivinadora, sospechosa de herejía, errante en la fe y blasfemadora de Dios y de los Santos.

Tenía 19 años cuando la ataron a un palo en la plaza del Mercado de Rouen (Ruán)... y el verdugo encendió la leña.
Después pasó el tiempo y su patria y la iglesia, que la habían asado viva, la convirtieron en Heroína y Santa, Símbolo de Francia y emblema de la Cristiandad.


Fuentes: Wikipedia, www.nationalgeographic.com. y “Mujeres” Eduardo Galeano






martes, 18 de octubre de 2016

Elizabeth F. Ellet. La primera historiadora en escribir sobre la relación de las Mujeres con la Revolución Americana.



Elizabeth Fries Lummis Ellet (Nueva York, 18 de octubre de 1818 – 3 de junio de 1877) Escritora, historiadora y poeta estadounidense. Fue la primera escritora en registrar las vidas de las mujeres que participaron en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos.

Ellet fue la primera historiadora en escribir extensivamente sobre la relación de las mujeres con la Revolución Americana. Creía que las mujeres daban forma a la historia con su influencia, lo que se hacía con "sentimiento". Creía que era tan difícil de definir que declaró que «la historia no le puede hacer justicia».




En 1835 publicó su primer libro, Poems, Translated and Original (Poemas, traducidos y originales). Publicó varios libros y múltiples artículos en periódicos.

En 1839 escribió The Characters of Schiller (Los personajes de Schiller), un ensayo crítico sobre el escritor Friedrich Schiller en el que incluyó su traducción de varios de sus poemas.

En 1840 escribió Scenes in the Life of Joanna of Sicily (Escenas de la vida de Joanna de Sicilia), una historia del estilo de vida de la nobleza femenina, y Rambles about the Country (Paseos por el país), una vívida descripción de los paisajes que había observado durante sus viajes por los Estados Unidos.

Continuó escribiendo poema, traducciones y ensayos sobre la literatura europea, con lo que contribuyó al American Monthly, al North American Review, al Southern Literary Messenger, al Southern Quarterly Review, y a otros periódicos. Escribiendo abundantemente en una amplia variedad de géneros

En 1845 se publicó su obra más importante, The women of the American Revolution  (Las mujeres de la Revolución Americana). El libro, de tres volúmenes, reseñaba las vidas de las mujeres patriotas de la historia temprana de los Estados Unidos. 




Desde 1851 a 1857 escribió Watching Spirits (Espíritus guardianes), Pioneer Women of the West (Mujeres pioneras del oeste), Novelettes of the Musicians (Novelas cortas de los músicos) y Summer Rambles in the West (Paseos de verano en el oeste), éste último inspirado en un viaje en bote a lo largo del río Minnesota en 1852.

En 1857, Ellet publicó una enciclopedia de 600 páginas sobre la economía doméstica estadounidense titulada The Practical Housekeeper (El ama de llaves práctica). La guía, que parecía estar orientada a un público femenino de clase media-alta, estaba organizada en tres partes: cocina, limpieza y cuestiones farmacéuticas. Incluía miles de recetas y consejos, con referencias a filósofos, científicos y civilizaciones antiguas. También tenía 500 ilustraciones de grabados en madera. En el prefacio escribió: «No se ha publicado en el país, dentro de los límites de un conveniente manual, un sistema completo sobre economía doméstica.»

Obras posteriores incluyen Women Artists in All Ages and Countries (Mujeres artistas de todos los tiempos y países, 1859), el primer libro de su estilo en representar una historia de artistas femeninas.

En 1867 escribió The Queens of American Society (Las reinas de la sociedad americana)

En 1869 escribió Court Circles of the Republic (Círculos de la corte de la república, una mirada a la vida social de dieciocho presidentes desde George Washington a Ulysses S. Grant.

Continuó escribiendo hasta su muerte en 1877.

Elizabeth F. Ellet se vio envuelta en un escándalo público que involucraba a Edgar Allan Poe (*) y a Frances Sargent Osgood, y posteriormente en otro con Rufus Wilmot Griswold.



viernes, 29 de abril de 2016

"Las Brujas de la Noche". Aviadoras soviéticas contra los Nazis



Mujeres que vuelan, que combaten, que vencen y que caen, acribilladas, abrasadas, destrozadas, víctimas incluso de “la peor de las muertes”: precipitarte desde el cielo, tras saltar de tu aparato ardiente, sin paracaídas. El mundo heroico, vertiginoso y terrible de la aviación de guerra, en femenino.

En Las brujas de la noche (Pasado y Presente), la investigadora Lyuba Vinogradova (Moscú, 1973), colaboradora habitual y prestigiosa de los historiadores Antony Beevor (que firma la introducción) y Max Hastings, traza desde las mismas fuentes documentales originales y los testimonios directos la gran aventura de las aviadoras soviéticas de la II Guerra Mundial. Lo hace con una voz de mujer, atenta a detalles conmovedores que se suelen pasar por alto, como la separación de las familias, la dificultad de contar con ropa adecuada –al principio les suministraron vestimenta de hombre, incluidos calzoncillos- , las lágrimas cuando les cortaban las trenzas, el acoso y las chanzas de los compañeros pilotos masculinos, habitualmente pasados de vodka; el problema con los anticonceptivos (Vinogradova describe una escena en la que las aviadoras observan con envidia un condón capturado al enemigo, una rareza entonces) o la confección de lencería con la seda de los paracaídas de los aviadores alemanes derribados. Uno imagina lo que debía humillar eso a los pilotos nazis. Que te derribe una mujer ya es duro, se dirían los machos de la Luftwaffe, pero que se hagan las bragas con tu equipo…




“Los alemanes no tenían mujeres como combatientes en su ejército, no digamos pilotos”, explica Vinogradova. “Naturalmente, las aviadoras les provocaban mucha curiosidad. No obstante, a las que cogían prisioneras las trataban con enorme dureza”. De entrada, las desnudaban para comprobar el género. Cuando Lina Smirnova fue derribada, cuenta la autora, se pegó un tiro antes de que la cogieran.

La emoción de las victorias era la misma que la de los hombres, expresada a veces de modo particular. “¡Has derribado un Heinkel, querida!”, le espetó su mecánica a Lera Khomyakova al aterrizar tras un combate contra una formación de bombarderos alemanes. Inmediatamente el resto de chicas del personal de tierra la rodeó y la besaron. La aviadora cayó poco después. Encontraron su cuerpo en un campo de girasoles.

¿Fue la lucha contra el machismo en sus propias filas tan dura para las aviadoras como la guerra contra los alemanes? “Comparadas con la mayoría de las mujeres en el ejército soviético, que constantemente sufrían acoso sexual y a veces violencia sexual, las aviadoras eran un grupo privilegiado. El acoso abierto no se toleraba. Sin embargo había mucha discriminación. Los hombres se apropiaban de los cazas de ellas, ninguneaban a las aviadoras, las llamaban ‘muñecas’. Un ejemplo clásico son las exclamaciones de los pilotos hombres en el campo cerca de Stalingrado cuando les informaron de que un regimiento de bombardeo femenino llegaba: ‘¡A cubierto, hay chicas tratando de aterrizar!’.

La gran aviadora Raisa Belyaeva, que había participado en shows aéreos antes de la guerra, tenía que escuchar al comandante del regimiento de cazas en que combatía decirle: ‘No quiero enviarte de misión, eres demasiado bonita’, lo que, por supuesto, ella se tomaba como un insulto. Las mujeres, que muchas veces poseían más experiencia de vuelo que sus camaradas masculinos tenían que probar constantemente su habilidades y su coraje”. Paulatinamente, dejándose la piel, se ganaron el respeto.


Las mujeres en la aviación de la URSS en la segunda contienda, destaca Vinagrodova, no solo pelearon a los mandos de cazas y bombarderos y fueron tripulantes, observadoras, radiotelegrafistas o artilleras, sino que formaron el escalón de tierra de las escuadrillas como mecánicas, suministradoras de munición o combustible. De hecho el Ejército Rojo tuvo en su fuerza aérea tres regimientos completos compuestos únicamente de mujeres: uno de caza (586) otro de bombardeo pesado (587) y un tercero de bombardeo nocturno (588). Este último era el de las Brujas de la Noche, nombre que da título (de manera algo reductiva) a la edición española del libro de Vinogradova (originalmente Defending the Motherland). “La leyenda sostiene que ese nombre se lo pusieron los alemanes, a los que acosaban continuamente con sus frágiles avioncitos, los insustanciales biplanos de entrenamiento U- 2 (Po-2), de contrachapado, a los que denominaban por su sonido máquinas de coser. Pero yo creo que se bautizaron así ellas mismas. Son admirables, se requería muchísimo valor para combatir en esos aparatos que se incendiaban a la mínima. Muchas tuvieron una muerte horrible. En general, entre las mujeres pilotos y navegadoras que combatieron en unidades de primera línea las bajas fueron tremendas. Quizá un tercio. Es difícil de cuantificar. En el regimiento de bombardeo nocturno, donde las bajas se cubrían con el propio personal, las muertas y heridas ascendieron al 50 % de los efectivos iniciales del regimiento”.




La URSS movilizó a sus mujeres en la lucha a vida o muerte contra los nazis como nunca se había hecho ni se ha vuelto a hacer: cerca de un millón engrosaron las filas del Ejército Rojo en todos los puestos: zapadoras, tanquistas, francotiradoras (a ellas dedicará su próximo libro Vinogradova), servidoras de ametralladora, ganando 92 el rango de Heroínas de la Unión Soviética, 50 a título póstumo. Fueron las soviéticas las únicas mujeres del mundo que en ese sangriento conflicto pilotaron aviones en misiones de combate, enfrentándose de tú a tú en numerosas ocasiones a los mismísimos ases de la Luftwaffe de Hitler, para sorpresa, a veces letal, de estos.

“Cuando veo un aeroplano con las cruces negras y la esvástica en la cola, tengo un solo sentimiento: odio; esa emoción hace que apriete aún más firmemente el disparador de mis ametralladoras”, decía la frágil y minúscula, pero tan corajuda y vital, Lilya Litvyak, la Chica Vengadora, el Lirio Blanco de Stalingrado y Kursk, a la que se atribuía haber derribado a un as de ases alemán, que quedó patidifuso cuando le presentaron al rival que le había vencido. Se dice que trató de besarle la mano, pero Vinagrodova apunta que es un cuento de la propaganda.

Litvyak, la aviadora de caza más famosa, con 12 derribos confirmados, desapareció a los 21 años los mandos de su Yak-1 con el número 18, como un Saint-Exupéry en femenino o una Amelia Earhart de kaki, durante una misión en agosto de 1943. Hasta 1979 no se encontraron sus restos identificados en parte, precisamente, por fragmentos de ropa interior, especialmente un brassiere, confeccionado con seda de paracaídas. Resultaba claro que se trataba de un piloto particular.




La historia favorita de Vinagrodova tiene que ver con Litvyak: “En una ocasión, tras un combate, realizó un aterrizaje forzoso en un terreno con la hierba muy alta. Dos soldados soviéticos corrieron a rescatar al piloto. No lo encontraban. Entonces escucharon la voz aguda de una chica: ‘Yo soy el piloto’. Lilya era tan bajita que no podían verla en la hierba alta”.

Litvyak, explica Vinagrodova, era de armas tomar. Fue sancionada numerosas veces por desobediencia y comportamiento indecoroso. Se hizo amante del as de caza Salomatin, con el que volaba en pareja y que se estrelló poco antes que ella en un caso de “holiganismo acrobático”.

¿Cómo era el amor y el sexo para esas chicas aviadoras? “Eran muy jóvenes y al principio el estado de ánimo dominante era ‘la guerra no es lugar para romances’. Después mientras la contienda se alargaba se dieron cuenta de que no podían esperar hasta el final para que la vida recomenzara, porque la guerra era su vida en ese momento y resultaba muy posible que no hubiera otra después, dado que tantas estaban muriendo. Muchas volvieron de la guerra ya casadas, y otras muchas perdieron a sus compañeros en combate”. La escritora menciona numerosos idilios y al menos un caso de amorío homosexual.


Las aviadoras tenían distintas procedencias, estudiantes, campesinas, obreras. Muchas de ellas se habían adiestrado en las escuelas de vuelo del Komsomol, las juventudes comunistas. Para otras, como para sus equivalentes masculinos, la guerra proporcionaba la ocasión para cumplir el sueño de volar. Lo hicieron en condiciones durísimas, matándose en accidentes y combates. En la guerra no tiene rostro de mujer (Debate), la Nobel Svetlana Alexiévich, recoge el testimonio de una de las Brujas, Aleksandra Popova –fallecida a los 91 años en 2013-, de que a algunas se les retiró la menstruación por el estrés. Pero, como testimoniaba otra aviadora, la capitana Klaudia Térejova:”¡Las chicas volábamos y derribábamos a los ases de la aviación! Los hombres nos observaban perplejos. Nos admiraban”.




Entre la galería de las aviadoras destacan la gran Marina Raskova, que ya era una pionera de la aviación, artífice de los regimientos femeninos y que además era agente secreta del NKVD de Beria; su lema fue: “Podemos hacerlo todo”.

¿Qué ocurrió con las aviadoras supervivientes tras la guerra? “Muy pocas permanecieron en el ejército. De hecho solo se las había reclutado a causa de la guerra. Muchas de las que habían sido pilotos civiles antes volvieron a su profesión. Pero la vida de piloto es difícil de combinar con crear una familia. Las pocas que permanecieron en la fuerza aérea fueron desalentadas por sus comandantes: la patria las había necesitado durante la guerra, les dijeron, pero luego tenían que marcharse y dejar el trabajo de los hombres a los hombres”.

¿Se recuerdan hoy en Rusia las aventuras de las aviadoras? “Los rusos en general están muy orgullosos de los héroes y heroínas de la Gran guerra patriótica. Sin embargo, muchos o la mayoría aún prefieren la versión de la propaganda soviética a las versiones más auténticas. Las mujeres pilotos de las que he escrito no son muy conocidas, excepto las más famosas de ellas como las Brujas de la Noche”. Hoy, dice Vinagrodova, ya no queda ninguna de aquellas valientes aviadoras. “Cuando empecé las entrevistas en 2009 aún pude hablar con algunas. Estaban muy orgullosas de lo que habían hecho, ¡y yo muy orgullosa de ellas!”. ¿Cuál fue su contribución real al esfuerzo de guerra y a la victoria? “Un regimiento de aviación, aunque contara solo con una docena de pilotos era algo muy precioso en el frente del Este: el ejército rojo sufría una gran escasez de aviones y de pilotos experimentados. Los tres regimientos de mujeres sin duda fueron muy útiles. Jugaron además un importantísimo papel en levantar los ánimos de lucha tanto de las mujeres soldado como de las civiles que cargaban un gran peso sobre sus espaldas”.

Fuente:cultura.elpais.com





martes, 22 de marzo de 2016

Las Flappers



Flapper es un anglicismo que se utilizaba en los años 1920 para referirse a un nuevo estilo de vida de mujeres jóvenes que usaban faldas cortas, no llevaban corsé, lucían un corte de cabello especial (denominado bob cut), escuchaban música no convencional para esa época (jazz), que también bailaban.

Su actitud independiente y feminista parece haber tenido cierta influencia sobre la actitud posterior de muchas otras mujeres.




Las Gibson girls (dibujos de pin-ups de los años 1890) suelen considerarse como un precedente, pero las flappers aparecieron en el periodo de liberalismo que siguió a la Primera Guerra Mundial.

Después de la Primera Guerra Mundial se produjo un gran cambio en la moda. La mujer se incorporó al trabajo, consiguiendo emanciparse y liberarse de la opresión machista de la sociedad.


Desde 1910 una flapper pasó a ser cualquier adolescente impetuosa, a menudo, incluidas las mujeres menores de treinta años. Solo en la década de los 20 el término fue acogido como una moda y estilo de vida de mujeres provocadoras e inmaduras a la vez.




La primera aparición de la palabra y la imagen de una flapper en los Estados Unidos provenía de la popular película de Olive Thomas de 1920 The Flapper. Esta fue la primera película en los Estados Unidos que retrataba el modo de vivir de las flappers que pronto se haría moda en los años 20.

Olive Thomas ya había protagonizado un papel similar en 1917, aunque no fue hasta The Flapper en la que la joven actriz fue asociada como imagen a este estilo de mujeres. Otras actrices pronto dirigirían sus carreras construyendo la misma imagen que Thomas como flapper.




Lo más escandaloso de las flappers es que usaban mucho maquillaje,  anteriormente limitado a las actrices y prostitutas.

Bebían licores fuertes, fumaban, conducían, con frecuencia a mucha velocidad, y tenían otras conductas similares a las de un hombre, y que eran un desafío a las leyes o contrarias a lo que se consideraba en ese entonces socialmente correcto.



Se cortan el cabello a la Garçonne (mujeres andróginas), y sus trajes se vuelven sencillos para poder ir a trabajar y caminar rápido. No hay casi hombres con lo que el papel de esposa y madre quedó relegado para soñar con ser actriz, bailarina o parecerse a ellas. La moda ya no la dictaba la aristocracia sino las actrices de las películas de cine y los artistas, pintores, escritores, que buscaban nuevas formas.





En Estados Unidos, con la Ley Seca, muchos bares y cabarés tuvieron que cerrar, y, en su lugar, se crearon clubes de jazz privados. Esta discrepancia entre el movimiento religioso de abstinencia de la bebida y de respeto a la ley, y la realidad de consumo habitual de alcohol condujo a un desprecio extendido hacia la autoridad.


Las flappers iban por las noches a clubs de jazz donde solían bailar de forma provocativa, fumaban cigarrillos con largas boquillas, aspiraban cocaína y tenían citas. Conducían motocicletas y coches rápidos. Bebían alcohol abiertamente, un acto de desafío en un período de prohibición. 



Todo esto se alentaba con el desarrollo de un estilo de baile mezcla del charlestón, el Shimmy, el Bunny Hug y el Black Bottom.

Escritores y artistas estadounidenses como F. Scott Fitzgerald, John Held Jr. y Anita Loos popularizaron esta moda y actitud social en sus obras, dando la imagen de que las flappers eran mujeres independientes y atractivas.



Hollywood se rindió a ellas en los años veinte y treinta antes de que el Código Hays  censurara y acabara con cualquier posible soplo de libertad femenina.


Entre las actrices más estrechamente identificables con el estilo de las flappers se encuentran Dorothy Mackaill, Alice White, Bebe Daniels, Billie Dove, Helen Kane, Joan Crawford, Leatrice Joy, Norma Shearer, Laura La Plante, Norma Talmadge, Clara Bow, Louise Brooks, y Colleen Moore.

A pesar de su popularidad, el estilo de vida flapper y su imagen no pudo sobrevivir al Crack del 29 y la posterior Gran Depresión. Esta actitud llena de vida y hedonista simplemente no pudo encontrar su lugar en mitad de los problemas económicos de los años 30. Más específicamente, dicha década trajo una reacción conservadora y una revitalización religiosa que erradicó los estilos de vida liberal y las modas de los años 20. Aun así, las independientes flappers permitieron a las mujeres modernas convertirse en una parte integral y duradera del mundo occidental.


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Entre lxs que criticaron la locura flapper se encontraba la escritora y crítica Dorothy Parker. Ella escribió "Flappers: Una Canción de odio" para burlarse de la moda


martes, 10 de noviembre de 2015

Las invisibles. Las Mujeres en la Revolución Mexicana






Podría buscar mil textos inteligentes, reflexivos, rigurosos sobre el papel de la mujer en la Revolución mexicana, pero creo que el texto de Eduardo Galeano en un puñado de palabras lo dice todo:



"Las invisibles"


Mandaba la tradición que los ombligos de las recién nacidas fueran enterrados bajo la ceniza de la cocina, para que temprano aprendieran cuál es el lugar de la mujer, y que de allí no se sale.
Cuando estalló la revolución mexicana, muchas salieron, pero llevando la cocina a cuestas. Por las buenas o por las malas, por secuestro o por ganas, siguieron a los hombres de batalla en batalla. Llevaban el bebé prendido a la teta y a la espalda las ollas y las cazuelas. Y las municiones: ellas se ocupaban de que no faltaran tortillas en las bocas ni balas en los fusiles. Y cuando el hombre caía, empuñaban el arma. En los trenes, los hombres y los caballos ocupaban los vagones. Ellas viajaban en los techos, rogando a Dios que no lloviera. Sin ellas, soldaderas, cucarachas, adelitas, vivanderas, galletas, juanas, pelonas, guachas, esa revolución no hubiera existido. A ninguna se le pagó pensión.







Es bien sabido el importante papel que las mujeres desempeñaron en la Revolución Mexicana. Sin la colaboración de las mujeres no hubiera sido posible ninguna revolución. Es más, sin ellas no hubiera habido Historia (con mayúsculas).

En la imagen de arriba: La Adelita.
En la imagen de abajo: Las soldaderas
Las soldaderas solían viajar encima o debajo de los trenes, las prostitutas iban en el interior.







"Encargadas de las tareas domésticas, como siempre, pero en tiempos de guerra en medio de condiciones más adversas, peregrinando de un lugar a otro, pernoctando en los campamentos improvisados, se ocuparon no sólo de alimentar a la tropa, lavar la ropa y cuidar a los hijos, sino también de atender a los heridos, servir de correos y de espías en los pueblos, abastecer de armas y brindar compañía sexual a sus hombres".



La gran mayoría de mujeres campesinas se incorporan a los distintos ejércitos en función de su lugar de origen, acompañando al padre, esposo o hermano, por propia voluntad o bajo el viejo sistema de leva.



El rapto y la violación fueron actos de agresión que las mujeres padecieron en este periodo de ilegalidad y en nombre de las distintas facciones. Diversos relatos hablan de esos abusos sexuales. Algunas de ellas fueron, La Cucaracha, La Generala, y María Pistolas entre otras.  “Sin las soldaderas no hubiera habido Revolución Mexicana Las soldaderas tenían muchas tareas como simples mujercitas con menos merito  que una yegua. Ellas cuidaban, vestían  y alimentaban, a sus soldados, cargaban metates, trincheras, pólvora, y a sus hijos si es qué tenían. Y muy a pesar de todas esas labores. “La pérdida de una yegua era irreparable para el soldado, pero la perdida de una soldadera, pues ni modo,”  dijo ella.

Los soldados de la revolución arrasaban con ellas. Fueron bonitas, feas, viejas o jóvenes. Se las robaban, violaban y las ponían como escudos cuando se enfrentaban contra otros ejércitos. Ellas caminaban todo el día, porque lógicamente, los caballos eran para los hombres "Estas mujeres durante el día no tienen más hogar que la calle; y la cuadra del cuartel en la noche. Sentadas en la banqueta, con el perro a sus pies, y el muchacho recostado contra el canasto, forman frente á los cuarteles, grupos que ocupan media calle; acompañan al marido o amacio en sus marchas militares, llevando a cuestas al niño de brazos, al canasto lleno con ropa y los trastos de guisar [...] La mayor parte son concubinas de los soldados pero fieles, y jamás tienen dos amacios a la vez [...] Son celosas y valientes, habiendo, muchas veces, saqueado las poblaciones pequeñas; pues se encargan de procurar alimentos á la tropa; y los consiguen por la fuerza, cuando los rehusan los dueños de tiendas, corrales ó rancherías".



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