martes, 8 de enero de 2013

Egeria o como las divinidades femeninas ayudaban a gobernar mejor

Egeria .Ninfa del séquito de Venus. Según  la mitología romana, una de las Camenas que habitaba en la fuente o manantial de Porta Capena en Roma. Era  la protectora de las novias como futuras madres y de los partos. Se decía que tenía el don de la profecía y que adivinaba el futuro del recién nacido. Se casó con Numa Pompilio, «el piadoso», segundo rey de Roma quien creía que Egeria había sido dotada por Jupiter con grandeza, por Minerva con sabiduria, por Juno con amor por la naturaleza, y por Venus con belleza. Le enseñó asuntos relacionados con ser un rey justo y sabio, inspirándole la legislación religiosa, enseñándole plegarias y conjuros eficaces. Numa escribió todas las enseñanzas sabias de Egeria en hojas de pergaminos que formaron doce libros llamados Los Libros Sagrados y los mandó enterrar junto a su cuerpo. Cuando murió, Egeria lo transformó en un pozo, situado en el bosque de Ariccia, cuyas aguas gemían al igual que ella al fallecer su esposo. Derramó tantas lágrimas, que  ella misma se convirtió en fuente.

domingo, 6 de enero de 2013

Egeria. Aventurera, viajera y escritora




Egeria (Siglo IV) Aventurera, viajera y escritora hispano-romana.

Se cree que es originaria de la provincia romana hispana de la Gallaecia, e incluso podía pertenecer a la comarca de El Bierzo ya que la única referencia sobre ella aparecía en una carta a los monjes de El Bierzo escrita por San Valerio.

Se la conoce también por Eteria, Ætheria o Etheria, e incluso Arteria o Geria.

Se especula que puede tener parentesco con Aelia Flacilla, primera mujer de Teodosio el Grande,o ser la hermana de Gala,  pareja del obispo  Prisciliano.

Sobre lo que no hay discusión es sobre su ascendencia noble, su posición económica acomodada.

 
Mujer curiosa, aventurera y culta, sabía geografía y griego y no eran pocas las lecturas que llevaba acumuladas.

Fueron razones puramente religiosas las que la animaron a realizar tamaño periplo: deseaba conocer y venerar los lugares santificados por Cristo, por los santos del Antiguo Testamento, por los apóstoles y mártires.






Entre 381 y 384 viajó a los Santos Lugares, Egipto, Palestina, Siria, Mesopotamia, Asia Menor y Constantinopla recogiendo todas las impresiones de su viaje en el libro” Itinerarium ad Loca Sancta”.

Atravesó el sur de la Galia y el norte de Italia; cruzó en barco el mar Adriático. En el año 381 llegó a Constantinopla De ahí partió a Jerusalén y visitó Jericó, Nazaret y Cafarnaúm. Partió de Jerusalén hacia Egipto en 382, visitó Alejandría, Tebas, el mar Rojo y el Sinaí. Visitó luego Antioquia, Edesa, Mesopotamia, el río Éufrates y Siria desde donde regresó vía Constantinopla. 





El libro está redactado en latín vulgar, y es considerado como la primera crónica de un viaje escrito por una mujer en Occidente.

En él, Egeria describe con minuciosidad lo que ve y lo compara con lo que previamente había leído. Pero sobre todo aporta un detallado relato de las infraestructuras de transporte, los ritos y  las costumbres de la época. De ahí su enorme utilidad para los historiadores.

viernes, 4 de enero de 2013

Las hetairas II


Las hetairas II.
La más famosa de todas fue Aspasia, (http://goo.gl/C7QoNu ) amante  y esposa de Pericles, que se convirtió en la «primera dama» de Atenas.
Friné.

Era la amante y musa favorita de Praxíteles, quien se inspiró en ella para la creación de varias esculturas de la diosa Afrodita. No se mostraba más que cubierta con velos. Y tan sólo dos veces al año, durante las fiestas de Eleusis y las de Poseidón, iba a bañarse en el mar completamente desnuda, y toda Atenas se citaba en la playa para verla. Friné fue acusada de impiedad, un delito muy grave en Grecia ,el mismo delito por el que se sentenció a muerte a Sócrates, a causa de su continua comparación con la diosa Afrodita, comparación debida a su belleza. Friné era la modelo de los escultores para representar a la diosa del amor, fertilidad y belleza femenina se considera que la escultura llamada la Venus de Cnido es una representación de Friné. Otra de las graves acusaciones que sobre Friné pesaban era la de haber violado el secreto de los Misterios Eleusinos. Por petición de Praxíteles, durante el juicio fue defendida por el orador Hipérides. Hipérides fue incapaz de convencer a los jueces con su discurso, así que, como último recurso, recurrió  a la belleza e hizo desnudarse a Friné ante los jueces, convenciéndoles de que no se podía privar al mundo de tal belleza, la cual era un monumento vivo a la diosa. Con esta estrategia, consiguió conmover a los jueces, quienes la absolvieron de manera unánime.
Imagen: "Friné ante el areópago" (1861), obra de Jean-Léon Gérôme

Otras Hetairas famosas por ser musas,consejeras,e interlocutoras de filósofos, artistas y políticos fueron:

 Arqueanasa. 
Platón, cuando estaba cansado de filosofía, iba a reposar a su casa






Epicuro reconocía deber buena parte de sus teorías sobre el placer a Danae y a Leoncia, que le habían proporcionado las más elocuentes aplicaciones del mundo



Metiké o Clepsidra, que fue llamada así porque se concedía por horas y, terminado el tiempo, no admitía prolongaciones





Cuando el gran Mirón, encorvado por la vejez, vio llegar a su estudio, como modelo, a Laida, perdió la cabeza y le ofreció todo lo que poseía con tal de que se quedase aquella noche. Y dado que ella rehusó, al día siguiente el pobre hombre se cortó la barba, se tiñó el pelo, se puso un juvenil quitón color de púrpura y se pasó una capa de carmín sobre el rostro. «Amigo mío —le dijo Laida—, no pienses obtener hoy lo que ayer rehusé a tu padre.» Era una mujer totalmente extraordinaria, y no solamente por su belleza, que muchas ciudades se disputaban el honor de haber sido su cuna (mas, al parecer, era de Corinto). Rechazó las ofertas del feo y riquísimo Demóstenes al pedirle cinco millones, pero se entregaba gratis al desdinerado Arístipo sencillamente porque le gustaba su filosofía. Murió pobre, después de haber gastado todo su peculio en el embellecimiento de las iglesias donde no podía entrar y para ayudar a los amigos caídos en la miseria. Y Atenas la recompensó con unos espectaculares funerales como jamás los tuvo el más grande hombre de Estado o el general más afortunado.




Tais, la cortesana más destacada de la época macedonia, que volvió loco primero a Alejandro Magno y, más tarde, a Ptolomeo I, soberano de Egipto.

Fuente:Historia de los Griegos de Indro Montanelli .”Una Niké cualquiera” 
Imágenes: John William Godward .(Las imágenes no corresponden a las mujeres nombradas)

miércoles, 2 de enero de 2013

Las hetairas versus ”Una Niké cualquiera”



Las hetairas eran muy consideradas entre los griegos porque eran unas mujeres bellas, inteligentes y cultivadas. Sabían leer y escribir, cultivaban la compañía masculina y alegraban los banquetes en los que las compañeras legales de los maridos estaban excluidas. 

Eran las únicas mujeres cultas de Atenas. Y por esto, aun cuando se les negaban los derechos civiles y se las excluía de los templos, excepto el de su patrona Afrodita, los más importantes personajes de la política y de la cultura las frecuentaban abiertamente y con frecuencia las trataban de igual a igual. 

Las hetairas no deben confundirse con las pornai, que eran las meretrices comunes. Éstas vivían en burdeles esparcidos un poco por toda la ciudad, pero concentradas sobre todo en El Pireo, el barrio portuario. Eran casi todas orientales, jóvenes y de carnes perezosas y soñolientas, que sufrían su degradación sin rebelarse, dejándose explotar por sus empresarios, viejas mujerucas que administraban aquellas casas. 

Sólo las que lograban aprender un poco de modales y a tocar la flauta mejoraban de situación convirtiéndose en aléutridas. Parece ser que la misma Aspasia venía de esta carrera, pero su caso ha quedado el único. 

Como fuere, no es de esas mujeres públicas —sean pornai, aléutridas o hetairas—, como ha de ser reconstruida la condición de la mujer en Atenas, que permaneció singularmente, aun en el período de mayor esplendor, en posición subordinada e inferior.

Tomemos el caso de una Niké cualquiera, nacida en una familia de la clase media. Ha corrido, antes de ser acogida, más peligros que su hermano Teófilo, su sexo la hace menos útil y, por tanto, menos aceptada. «Mala suerte, es una chica: ¿qué hacemos con ella?», es habitualmente la bienvenida que el padre da a la recién nacida..Crece en casa, en el patio y en el gineceo, donde no recibe ninguna educación verdadera y apropiada. Su madre le enseña tan sólo economía doméstica, entre otras cosas porque aparte cocinar y tejer la lana, ella misma no sabe otra cosa.

Aspasia intentó instituir cursos de Filosofía y Letras para jovencitas. Mas quien los frecuentó hubo de desafiar el escándalo, y la iniciativa tuvo escasa continuidad.

Niké crece en casa y hasta por esto no es bella. Un sedentarismo atávico la hace pernicorta, ancha de caderas y de seno fácilmente relajable. Es morena, pero se tiñe para parecer rubia, porque, como todos los varones del Sur, también los griegos prefieren los colores del Norte. También ella se lava poco y en vez de jabón usa ungüentos y perfumes. Se retoca los labios con carmín, se unta las mejillas con cremas y polvos, trata de parecer más alta llevando tacones largos sobre los que se tiene mal de pie y se enjaula el pecho en un enrejado de agujetas y gruperas.

Plutarco cuenta que cuando en Mileto se difundió entre las mujeres una epidemia de suicidios, el Gobierno puso remedio ordenando sencillamente que los cuerpos de las víctimas fuesen expuestos desnudos a la población. Y la coquetería pudo lo que no podía el instinto de conservación.

Niké, hecha ya una muchacha, lleva el peplo de lana, blanca o colorada, pero ésta es la única elección que se le deja. 

Dado que está confinada en casa, no puede siquiera hacer la elección del chico que le gusta y tiene que esperar que su padre se ponga de acuerdo con otro padre para concertar el matrimonio.

Dado que Niké pertenece a la burguesía media, una pizca de dote la tiene, lo que facilita mucho las cosas. Esta dote queda siempre de su propiedad, y por eso el marido ateniense no se divorcia gustosamente. 

Sin embargo, el amor tiene poco que ver con esos himeneos, que son decididos por los papas respectivos a menudo ignorándolo los interesados, y basados casi exclusivamente en criterios económicos. En general, hay bastante diferencia de edad entre los novios, pues, entre pornai, aléutridas y hetairas, el solterón ateniense tiene con quién pasar sus veladas y, por lo tanto, no tiene ninguna prisa en casarse. 

La pobre Niké, si todo va bien, se casará a los dieciséis años con un hombre de treinta a cuarenta. Precedidos de pocos días por el noviazgo, las bodas se efectuarán en casa de ella. Y, si bien el ceremonial tiene un carácter religioso y prevé, entre otras cosas, un «baño de purificación», el matrimonio es laico, por cuanto ningún sacerdote toma parte en él en calidad de tal. 

La novia, velada, es cargada por su novio sobre un carro seguido por músicos y llevada a su casa donde el cabeza de familia la acoge como «nueva adepta de sus dioses» ,pues cada familia tiene los suyos, con tantos como hay a disposición. En la entrada, para simular un rapto, el novio coge en brazos a la novia y la deposita en la cámara nupcial, en cuya puerta permanecen los invitados cantando a voz en cuello los coros nupciales, hasta que él se asoma anunciando que el matrimonio ha sido consumado.



Niké queda obligada a la fidelidad conyugal. Si no la observa, su marido es llamado «cornudo»  y tiene derecho a echarla de casa. Es más, la ley impondría en ese caso el uxoricidio, pero los griegos fueron siempre indulgentes sobre este punto y habitualmente se contentaban con toda o un pedazo de dote como reparación del honor ofendido. 

El marido, en cambio, está autorizado a tener una concubina. Demóstenes fue el teorizante de esa costumbre diciendo que un hombre, para estar bien, ha de tener una concubina con la que pasar el día y conversar y alguna cortesana que otra con la que mantenerse en forma. 

Qué lugar asignaba al trabajo, en una jornada distribuida así, Demóstenes no lo dice. En suma, Niké, salida del gineceo paterno, entra en el conyugal y permanece en él más o menos recluida, porque la ley le prohíbe incluso el deporte y el teatro.




Su condición es regresiva desde los tiempos de la edad heroica, cuando por una mujer se desencadenaban guerras y Homero les dedicaba capítulos y más capítulos de sus poemas. Entonces, no era ella quien debía comprar marido con una dote; era el novio quien tenía que comprarla a ella a base de ovejas y cerdos. 

En la civilización aquea, y también, en la heraclea o dórica, la mujer es protagonista. Y esto precisamente nos confirma el origen nórdico de aquellos conquistadores. 

Efectivamente, allí donde ellos se quedaron como dueños, así en Esparta, la mujer goza de muy otra situación, y la vemos contender desnuda en los estadios, para poner a los jóvenes en condiciones de elegir la mejor constituida, la más calificada «factora » de una prole robusta.


Heródoto, para explicar por qué las mujeres atenienses comían en la cocina, en vez de hacerlo en el comedor con los maridos, cuenta que los atenienses, cada vez que en los tiempos pasados habían ido a conquistar alguna isla y a fundar en ella una colonia, habían matado a todos los hombres casándose con sus viudas y sus huérfanas. 

Éstas, que eran de sangre caria, o sea medio oriental, habían jurado no sentarse jamás a la mesa con sus esposos. Acaso haya en ello algo de verdad. Atenas, hostil a los septentrionales dorios y encerrada hacia el interior de las montañas, tuvo relación casi exclusivamente con Egipto, Persia y Asia Menor, con cuyas mujeres y ciudadanos se mezclaron. 

He aquí por qué la capital del progreso político y cultural fue, en el plano de las relaciones familiares, la ciudadela de la reacción. Perezosa e ignorante, Niké es una mujer de harén. Ve raramente a su modernísimo y civilizadísimo marido, que vuelve a casa sólo para dormir; y cuando vuelve, no le cuenta nada, no le hace la corte y de ella habla, en el ágora o en la barbería, sólo para repetir, con Plutarco y Tucídides, que «el nombre de una mujer de bien ha de permanecer oculto como su rostro», cosa que hubiera hecho montar en cólera a Homero.

Fuente:Historia de los Griegos de Indro Montanelli .”Una Niké cualquiera”
Imágenes: Sir Lawrence Alma-Tadema

martes, 1 de enero de 2013

Frases de Betty Friedan.Teórica y Líder del Movimiento Feminista




Betty Friedan (Peoria, Illinois, 4 de febrero de 1921 – Washington D. C., 4 de febrero de 2006) Teórica y líder del movimiento feminista estadounidense durante las décadas de 1960 y 1970.

Frases de Betty Friedan:

“¿Quién sabe lo que las mujeres podrán llegar a ser cuando, finalmente, sean libres de ellas mismas?”.

 “El peor enemigo de una mujer es su abnegación”.

“Cuando hacía las camas, la compra, ajustaba las fundas de los muebles, comía sándwiches de crema de cacahuete con sus hijos (...) y se acostaba junto a su marido por las noches, le daba miedo hacer, incluso hacerse a sí misma, la pregunta nunca pronunciada: '¿Es esto todo?".

“Ninguna mujer tiene un orgasmo abrillantando el suelo de la cocina”


 “Una mujer debe poder decir, y sin sentirse culpable, ¿quién soy y qué quiero de la vida?”

“El confortable campo de concentración en el que se han metido las mujeres estadounidenses, o en el que otros las han hecho meterse, es un marco de referencia que niega la identidad humana adulta de la mujer. Al adaptarse a él, una mujer mutila su inteligencia para convertirse en un ser infantil, se aparta de la identidad individual para convertirse en un robot biológico anónimo dentro de una dócil masa”.

 “¿Qué es feminidad? Es ser mujer; es sentirse bien como mujer; es ser fuerte unas veces y no tanto otras; es ser receptiva, estar abierta a los cambios y saber hablar desde dentro con todos los sentimientos y palabras para ser comprendida; es ser suave y a la vez un tigre […] En nuestra larga marcha, encontramos varias definiciones de feminidad”.

 “Es más fácil vivir a través de otra persona que ser completamente tú misma”.

 “¿Por qué habría de preocuparse una mujer por ser algo más que una esposa y una madre si todas las fuerzas de la cultura le dicen que no tiene que crecer, que es mejor que no crezca?”.

"Para la mujer que avanza, siempre hay una sensación de pérdida que acompaña el cambio".

 “La mística contra la que tuvimos que rebelarnos cuando se utilizaba para confinarnos en el hogar, para impedirnos que desarrolláramos y aprovecháramos nuestra plena capacidad como personas en la sociedad, distorsionó esos valores reales que las mujeres están ahora asumiendo, con un renovado poder y entusiasmo, tanto en el ámbito privado del hogar como en la sociedad en general.

 “Conciliar trabajo y familia reduce el estrés en las mujeres y es mejor para su salud mental que el antiguo rol que les obligaba a elegir entre uno u otra”.

"Una mujer está en desventaja por su sexo, y los obstáculos de la sociedad, tanto si cumple servilmente el patrón masculino en el ámbito profesional, como si se niega a competir con el hombre".


"Los hombres no eran realmente el enemigo. Eran víctimas colaterales que sufrían de una mística masculina anticuada que les hacía sentir innecesarios e inadecuados cuando no había osos para matar".

"Si el divorcio se ha incrementado en un mil por ciento, no culpes a los movimientos de mujeres. Culpa a los roles sexuales obsoletos en que se basan nuestros matrimonios".

 "Tal vez solo una sociedad enferma, que no está dispuesta a hacer frente a sus propios problemas e incapaz de concebir objetivos y propósitos a la altura de la capacidad y del conocimiento de sus miembros, opte por ignorar la fuerza de las mujeres".