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domingo, 9 de octubre de 2022

Catalina de Alejandría (S. IV) .Filósofa cristiana


 

Catalina de Alejandría (S. IV), 285-305 aproximadamente. Nace en Alejandría, en una acomodada familia y parece ser que tuvo acceso a la cultura.

 

Fue sabia en retórica, filosofía, geometría y otras disciplinas, pero ha pasado a la Historia como santa y mártir.

 

Se convirtió al cristianismo y su dedicación a Dios fue tan grande que intentó convencer al Emperador Maximiano para que se convirtiese al cristianismo, abandonando el paganismo.

 

Indignado el Emperador y sorprendido por su audacia, la puso a debatir con 50 filósofos, a los que convenció al punto de que ellos sí abandonaron el paganismo y pidieron allí mismo bautismo. Lo mismo ocurrió para la Emperatriz Eutropia.

 

Maximiano mandó matar a los cincuenta filósofos y a su mujer. Y condenó a muerte a Catalina.

 

martes, 29 de diciembre de 2020

Tin Hinan .Reina Guerrera Tuareg del siglo IV


Tin Hinan es el nombre dado por los tuareg a una reina guerrera de prestigio del siglo IV, cuya monumental tumba se encuentra en el Sahara en Abalessa, la región de Ahaggar o Hoggar en Argelia. El nombre significa literalmente "La de las tiendas", pero puede ser una metáfora de la traducción como "La madre de la tribu" (o "de todos nosotros") o incluso "La reina del campamento" (el "campo" tal vez refiriéndose al grupo de tumbas que rodean la suya).

A ella se refieren a veces como la "Reina del Hoggar" y como Tamenoukalt, que también significa reina.

Según una leyenda, Tin Hinan provenía de la bravas tribus de bereberes que vinieron de Tafilete, oasis en las montañas del Atlas (en el actual Marruecos), acompañada por una sirvienta llamada Takamat.

En esta leyenda, Tin Hinan tenía una hija (o nieta), cuyo nombre es Kella, mientras Takamat tenía dos hijas. Estas niñas se dice que son los ancestros de los tuareg del Hoggar.

Otra versión es que Tin Hinan tuvo tres hijas (que tenían nombres totémicos que se refieren a los animales del desierto) que fueron las antepasadas tribales.

 
Su religión musulmana es anacrónica, como lo es la afirmación de que Kella era su hija o nieta, porque la figura histórica y matriarca tribal real Kella vivió en el siglo XVII.

En el siglo XIV el historiador Ibn Jaldún registró una leyenda acerca de una reina coja llamada Tiski, que era la madre ancestral de las tribus Ahaggar, algo mucho más cercano al registro arqueológico.

Más información en:


domingo, 6 de enero de 2013

Egeria. Aventurera, viajera y escritora




Egeria (Siglo IV) Aventurera, viajera y escritora hispano-romana.

Se cree que es originaria de la provincia romana hispana de la Gallaecia, e incluso podía pertenecer a la comarca de El Bierzo ya que la única referencia sobre ella aparecía en una carta a los monjes de El Bierzo escrita por San Valerio.

Se la conoce también por Eteria, Ætheria o Etheria, e incluso Arteria o Geria.

Se especula que puede tener parentesco con Aelia Flacilla, primera mujer de Teodosio el Grande,o ser la hermana de Gala,  pareja del obispo  Prisciliano.

Sobre lo que no hay discusión es sobre su ascendencia noble, su posición económica acomodada.

 
Mujer curiosa, aventurera y culta, sabía geografía y griego y no eran pocas las lecturas que llevaba acumuladas.

Fueron razones puramente religiosas las que la animaron a realizar tamaño periplo: deseaba conocer y venerar los lugares santificados por Cristo, por los santos del Antiguo Testamento, por los apóstoles y mártires.






Entre 381 y 384 viajó a los Santos Lugares, Egipto, Palestina, Siria, Mesopotamia, Asia Menor y Constantinopla recogiendo todas las impresiones de su viaje en el libro” Itinerarium ad Loca Sancta”.

Atravesó el sur de la Galia y el norte de Italia; cruzó en barco el mar Adriático. En el año 381 llegó a Constantinopla De ahí partió a Jerusalén y visitó Jericó, Nazaret y Cafarnaúm. Partió de Jerusalén hacia Egipto en 382, visitó Alejandría, Tebas, el mar Rojo y el Sinaí. Visitó luego Antioquia, Edesa, Mesopotamia, el río Éufrates y Siria desde donde regresó vía Constantinopla. 





El libro está redactado en latín vulgar, y es considerado como la primera crónica de un viaje escrito por una mujer en Occidente.

En él, Egeria describe con minuciosidad lo que ve y lo compara con lo que previamente había leído. Pero sobre todo aporta un detallado relato de las infraestructuras de transporte, los ritos y  las costumbres de la época. De ahí su enorme utilidad para los historiadores.