miércoles, 1 de febrero de 2012

Mary Wollstonecraft. "Vindicación de los derechos de la Mujer"


 


Mary Wollstonecraft (27 de abril de 1759-10 de septiembre de 1797) Filósofa y escritora británica. Considerada una de las precursoras de la filosofía feminista, es conocida, sobre todo, por su libro “Vindicación de los derechos de la mujer” (1792) en el que reivindica el derecho al trabajo, a la educación, a la emancipación económica, y la paridad de modales entre hombres y mujeres.

El libro es considerado un símbolo del Feminismo en tanto que es el  primer libro publicado en favor de los derechos de las mujeres.





Mary Wollstonecraft vivió una vida poco convencional. Tuvo  romances con Henry Fuseli y Gilbert Imlay. Se casó con el filósofo William Godwin, uno de los precursores del movimiento anarquista; con él tuvo una hija, Mary Shelley, autora de Frankenstein.

También escribió novelas, tratados, un relato de viaje y un libro de literatura infantil. 

En muchos de sus escritos   aparece  la idea de que las mujeres no son por naturaleza inferiores al hombre, sino que parecen serlo porque no reciben la misma educación, y propone  que hombres y mujeres deberían ser tratados como seres racionales en un orden social basado en la razón.

En “Reflexiones sobre la educación de las hijas “(1787)  habla de las limitadas opciones laborales de las que disponían las mujeres respetables, pero con pocos recursos económicos.
En la novela póstuma María, o las injusticias que sufre la mujer (1797), retrata  la opresión que la protagonista vive dentro del matrimonio y la petición de divorcio que María le hace a un juez.



Vindicación de los derechos de la mujer es una mezcla de géneros literarios, un tratado político, una guía de comportamiento y un tratado educacional.

Con el fin de discutir la posición de la mujer en la sociedad, Wollstonecraft esboza las conexiones entre cuatro términos: derecho, razón, virtud y deber. Los derechos y deberes están completamente ligados para Wollstonecraft —si se tienen derechos cívicos también se tienen deberes cívicos. Tal y como ella comenta brevemente "sin derechos no puede haber ninguna obligación".

Uno de los principales argumentos de Wollstonecraft en Vindicación de los derechos de la mujer es que las mujeres deberían ser educadas racionalmente, de modo que pudieran así contribuir a la sociedad. Wollstonecraft contesta así de forma mordaz a escritores como James Fordyce y John Gregory y filósofos educacionales como Jean-Jacques Rousseau, el cual sostiene que la mujer no necesita educación racional ya que según argumenta en Emilio (1762)  la mujer debería ser educada para el placer.






Contrariamente a Rousseau, Wollstonecraft mantiene que las esposas deberían ser las compañeras racionales de sus maridos. Apunta que si una sociedad decide dejar la educación de sus hijos a las mujeres, éstas deben estar bien educadas para poder pasar el conocimiento a la siguiente generación.

Wollstonecraft declara que las mujeres son estúpidas y superficiales, las llama, por ejemplo, "spaniels" o "juguetes" en cierto momento, pero dice que no es debido a una deficiencia innata sino a que los hombres les han negado el acceso a la educación.

Wollstonecraft está decidida a ilustrar las limitaciones que la falta de educación ha supuesto a las mujeres; poéticamente, escribe: "Enseñadas desde su infancia que la belleza es el cetro de las mujeres, la mente se amolda al cuerpo y, errante en su dorada jaula, sólo busca adornar su prisión." La implicación de esta afirmación es que, sin el daño ideológico que anima a las jóvenes desde temprana edad a centrar su atención en la belleza y las mejoras exteriores, las mujeres podrían lograr mucho más.

Declara que hombres y mujeres son iguales a los ojos de Dios y que están sujetos a las mismas leyes morales. En cualquier caso, las peticiones de igualdad contrastan con sus declaraciones acerca de la superioridad de la fuerza y el valor masculinos.

Wollstonecraft mantiene, en la conocida y ambigua frase: "No se concluya que quiero invertir el orden de las cosas; ya he asegurado que, por su constitución, los hombres parecen diseñados por la Providencia para lograr un mayor grado de virtud. Hablo refiriéndome a este sexo en general; pero no veo motivo alguno para concluir que sus virtudes debieran diferir a causa de su naturaleza. De hecho, ¿cómo sería posible si la virtud es una constante eterna? Debo, por tanto, si razono consecuentemente, sostener tan enérgicamente que ellos siguen ese mismo fin como sostengo que Dios existe."




Una de las críticas más mordaces de Wollstonecraft en Vindicación de los derechos de la mujer es la que hace contra la falsa y excesiva sensibilidad, particularmente en las mujeres.

Argumenta que las mujeres que sucumben a la sensibilidad son "movidas por cualquier ráfaga o sentimiento momentáneo" y debido a que son "presas de sus sentidos" no pueden pensar racionalmente. Y así, declara, no se perjudican sólo a sí mismas sino a toda la civilización: éstas no son mujeres que puedan ayudar a perfeccionar la civilización —una idea popular en el siglo XVIII— sino mujeres que colaboran en su destrucción.

Wollstonecraft no defiende que la razón y los sentimientos debieran actuar independientemente; cree que deberían servirse la una a la otra.

Además de sus argumentos filosóficos más generales, Wollstonecraft traza un plan educacional específico. En el capítulo 12, "Sobre la educación nacional", sostiene que todos los niños deberían ser enviados a un "internado nacional" al mismo tiempo que se les da cierta educación en casa que "incentive el amor por el hogar y los placeres caseros." También mantiene que esta escolaridad debería ser mixta, ya que hombres y mujeres, cuyos matrimonios son los cimientos de la sociedad, deberían ser "educados según el mismo modelo".

(*)Diversas fuentes

15 comentarios:

  1. Además de su obra la vida de Wollstonecraft ha sido objeto del mismo interés, debido a sus relaciones poco convencionales y a menudo tumultuosas. Tras dos romances malogrados con Henry Fuseli y Gilbert Imlay, Wollstonecraft se casó con el filósofo William Godwin, uno de los precursores del movimiento anarquista; con él tuvo una hija, Mary Shelley, autora de Frankenstein y esposa del conocido poeta romántico Percy Bysshe Shelley. Wollstonecraft murió a la edad de treinta y ocho años debido a complicaciones derivadas del nacimiento de su hija, dejando tras ella varios manuscritos inacabados

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    1. Entrada actualizada. Ya he borrado los comentarios que añadían información duplicada. El tuyo lo dejo porque añade la edad de su muerte.

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  2. Otra mujer imprescindible,¿qué hubiese sido de nosotras sin ellas?

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    1. Por eso hay que mantenerse en la lucha constante para que el trabajode las mujeres luchadoras por la libertad,que nos han precedido,no se pierda,María

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  3. Ahora que lo pienso Mary W.es la abuela de Frankenstein.

    Me gustan las personas que son consecuentes con sus ideas y las ponen en práctica dando ejemplo en sus propias vidas

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  4. Muy bueno lo de la abuela de Frankenstein
    Mary Shelley, lo escribió debido a que aquel verano era «húmedo y poco amable en lo que respecta al clima, ya que la lluvia incesante nos obligó a encerrarnos durante días en la casa"Encerrados en casa sus conversaciones se basaban ,principalmente,en los experimentos del filósofo del siglo XVIII Erasmus Darwin.Se decía que había animado materia muerta, y hablaban de la posibilidad de devolverle la vida a un cadáver o a distintas partes del cuerpo. Esto llevó a Byron un día a sugerir que cada uno escribiese su propia historia sobrenatural. Poco después, durante un sueño, Mary concibió la idea de Frankenstein:

    Vi, con los ojos cerrados pero con una nítida imagen mental, al pálido estudiante de artes impías, de rodillas junto al objeto que había armado. Vi al horrible fantasma de un hombre extendido y que luego, tras la obra de algún motor poderoso, éste cobraba vida, y se ponía de pie con un movimiento tenso y poco natural. Debía ser terrible; dado que sería inmensamente espantoso el efecto de cualquier esfuerzo humano para simular el extraordinario mecanismo del Creador del mundo

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  5. M.W."declara que las mujeres son estúpidas y superficiales (las llama, por ejemplo, "spaniels" o "juguetes" en cierto momento ), pero dice que no es debido a una deficiencia innata sino a que los hombres les han negado el acceso a la educación "
    Pienso que aún siguen siendo estúpidas a pesar de la educación porque la demanda masculina , mayoritariamente,por desgracia,sigue siendo de mujeres estúpidas y las mujeres tienen miedo de ser rechazadas por "El Amor"(que generalmente lo relacionan con cualquier hombre)

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  6. La aportación de esta mujer para mi es fantastica . Recordemos que murio muy joven y la respuesta a las teorias de Rouseau son tremendamente innovadoras. abrazos

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    1. Estoy de acuerdo aisnet. Una auténtica pionera

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  7. Ana, porfa me das las referencias de los textos que citas ? Tus aportaciones me encantan y quería incluirlas hablando de como se ha educado a las mujeres . aprisionandonos en distintos valores estupidos .

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    1. aisnet, no tengo ni idea supongo que las habré sacado de allí y de acá, es decir de informaciones de internet y de libros y revistas que tengo en casa. Normalmente pongo autor a no ser que lo elabore mucho y se convierta en "intertextualidad" .Lo siento de veras. Besos

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  8. Por cierto, era la época que no sabía publicar toda la información en el post y por eso la publicaba en los comentarios.Ahora ya he aprendido que se puede hacer si intercalas fotos

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  9. Se dice "Mary W. Shelley". La "W" es de Wollstonecraft. ¡El apellido de su maldito padre no aparece en ninguna parte, hay que señalar esta importancia!

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    1. Interesante....
      Sin embargo, yo siempre he visto "Mary Shelley"con el maldito apellido de su marido y no el suyo propio. En Portugal los hijos/as llevan primero el apellido de la madre y después el del padre,al fin y al cabo uno/a puede estar siempre segura de quien es su madre mientras que el padre....en fin, siempre puede haber sorpresas. Y por supuesto estamos en contra de que las mujeres cuando se casan pierdan su apellido de soltera.
      Gracias por tu aportación, Anónimo

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