Mostrando entradas con la etiqueta 100 Mujeres Españolas que abrieron el camino a la Igualdad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 100 Mujeres Españolas que abrieron el camino a la Igualdad. Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de junio de 2020

María Luz Morales Godoy.Primera mujer en España Directora de un diario nacional, La Vanguardia

 
María Luz Morales Godoy (La Coruña, 1889 - Barcelona, 1980) Periodista pionera del periodismo cultural y escritora española del siglo XX.

Fue la primera mujer en España directora de un diario nacional, La Vanguardia, que dirigió entre 1936-1937 al inicio de la Guerra Civil Española.​

En enero de 1940 fue detenida durante 40 días y tras la guerra inhabilitada profesionalmente por el franquismo.

Con el retorno de la democracia continuó con su actividad, colaborando con Diario de Barcelona hasta su muerte, a los 90 años de edad. Está considerada una referencia de la incorporación de la mujer a la actividad periodística y literaria en la España del siglo XX.

Escribió con los seudónimos: Felipe Centeno, Ariel, Jorge Marineda

Obras:
Romance de media noche, El Cine: historia ilustrada del séptimo arte, Libro de oro de la poesía en lengua castellana

Distinciones:

-Palmas Académicas (1956)
-Premio Nacional de Teatro (1962)
-Premio D'Ors (1970)
-Lazo de Isabel la Católica (1971)

lunes, 26 de diciembre de 2016

Núria Pompeia.Pionera de los primeros cómics feministas de la cultura occidental.



Núria Pompeia (Barcelona, abril, 1931- 26 de diciembre de 2016
Dibujante, humorista gráfica y periodista. Pionera del movimiento de liberación de la mujer en un contexto completamente adverso: los años 70 en España


En 1967 consiguió vender a una editorial francesa Maternasis, su primer cómic y, probablemente, uno de los primeros cómics feministas de la cultura occidental.


En Maternasis, Núria Pompeia ilustra sin necesidad de palabras el proceso del embarazo, un tema completamente tabú en la época, y marca la línea que seguiría en sus posteriores viñetas, visibilizando desde el humor los problemas de las mujeres de forma crítica.




En una entrevista a la revista Triunfo del año 1973 la autora es catalogada dentro de la corriente de la “ironía desesperada” de la literatura catalana, y se señala su “especial predilección por el tema de la mujer que vive, lucha, sufre y muere en el seno de la burguesía”.

Pompeia defiende el enfoque feminista de sus historias, asegurando que “o te rebelas o te resignas. Si te resignas, es posible que dejes de sufrir… pero a mi esto de la resignación me da mucha angustia”.




Siendo prácticamente la única mujer que se dedicaba al humor gráfico durante los primeros años 70, y considerando su polémica y atrevida consciencia política, cuesta creer que llegara a ser redactora jefa de dos revistas (Por favor y Saber), así como directora de programas para TVE. Pero Pompeia, que creaba su obra como una “necesidad de expresar una visión crítica de la realidad”, luchó con sus viñetas imponiéndose ante una sociedad en la que el rol de la mujer se limitaba a la sumisión y el cuidado.



Si en Maternasis mostró la cara menos agradable de la maternidad, unos años después le tocó al matrimonio en Y fueron felices y comieron perdices (1970). “El fin de la mujer es el matrimonio. Y ella se rebela contra el último término de toda una educación, no contra el hecho en sí de casarse”, explica la autora en relación a La educación de Palmira (1972), una serie de viñetas ilustradas por ella misma y escritas por Vázquez Montalbán bajo el pseudónimo de Manolo V el Empecinado, que muestran el adoctrinamiento por parte de la sociedad a una mujer alienada desde que nace hasta el matrimonio, y su lucidez y rebeldía al decir “no” sobre el altar.




La temática se extiende también a Mujercitas (1975), un conjunto satírico en el que Pompeia contrasta los estereotipos tradicionales de la mujer con la realidad de la lucha feminista, criticando los mecanismos que convierten a la mujer en un ser infantil, pasivo, dependiente y conformista.

Núria Pompeia llegó a colaborar con revistas como la propia Triunfo, Vindicación Feminista, Cuadernos para el diálogo, Charlie Hebdo o Brigitte.

Pero la autora no se limitó al humor gráfico y publicó también ficción literaria, como Cinc cèntims (1981), una colección de historias cortas feministas con títulos como El orden y el matrimonio, Ganemos la libertad o La generación perdida. Uno de los temas de la colección, a parte de la visión del matrimonio como despotismo paternalista, es la decepción del movimiento feminista ante el contexto político y la sucesión de regímenes que venden progreso sin un cambio real.



En palabras de Marika, otra de las más relevantes autoras en la historia del cómic feminista, “la huella pionera de Núria Pompeia abrió una importantísima puerta para todas las mujeres, no sólo para las autoras, sino también para las lectoras”.

Y es que la labor de Pompeia fue esencial para el progreso de la mujer y el movimiento feminista, cuestionando estereotipos que parecían estar cada vez más arraigados y visibilizando la (auto)representación femenina que no tenía hasta entonces espacio en el diálogo masculino.


Ha sido Medalla d’Or de la ciutat de Barcelona al mèrit artístic (2000), Creu de Sant Jordi de la Generalitat de Catalunya (2007), y primer Premio de Honor del Colectivo de Autoras de Cómic (2013).



lunes, 31 de octubre de 2016

María de Guzmán.La primera mujer que obtuvo en España el título de doctora y la dignidad de académica “honoraria” de la lengua.



María Isidra Quintina de Guzmán y de la Cerda (Madrid, 31 de octubre de 1768 - Córdoba, 3 de febrero de 1803), conocida como la doctora de Alcalá fue la primera mujer que obtuvo en España el título de doctor y la dignidad de académica “honoraria” de la lengua.

Su nombre es habitualmente citado como María de Guzmán, como Isidra de Guzmán o con el apelativo de doctora de Alcalá.


En un tiempo en el que los estudios estaban  vedados a las mujeres, incluso para las de clases más favorecidas, María Isidra recibió una esmerada educación de su preceptor Don Antonio de Almara, quien apreció su “penetración de ingenio” según sus palabras; educación que fue alentada por sus padres.


Así fue como cursó estudios en la Universidad de Alcalá, doctorándose en Filosofía y Letras Humanas, el día 6 de junio de 1785.

María Isidra es un caso único, no sólo por lo insólito de su doctorado en pleno siglo XVIII, sino también porque todo apunta a que se trata de una mente superdotada, aunque oscurecida por las trabas y prejuicios sociales de la época en que nació, así como por la  poca justicia que después le han hecho la investigación y la historia, al igual que ha sucedido con tantas otras mujeres inteligentes, cultas y comprometidas.

Fue nombrada socia "honoraria" de la Real Academia Española, donde pronunció un magnífico discurso, conservado hasta hoy en los archivos de dicha institución (Oración del género eucarístico que hizo a la Real Academia Española la Exc.ma Señora... en el día 28 de diciembre del año de 1784 en que fue incorporada por socia de dicha Real Academia Madrid, Joaquín Ibarra, 1785), así como de la Real Academia de la Historia.

Con autorización del rey Carlos III de España, el 6 de junio de 1785, contando 16 años, recibió en la Universidad de Alcalá, el grado de doctora y maestra en la Facultad de Artes y Letras humanas, además de ser investida con los títulos de Catedrática de Filosofía conciliadora y Examinadora. Disertó sobre un punto de Menandro, glosando su frase: “No hay patrimonio más precioso que la sabiduría”, y la defensa de su tesis fue muy aplaudida, aunque hubo tres doctores en Teología que manifestaron su protesta por escrito.


En 1786 logró entrar en la Sociedad Económica Matritense, en la que con el apoyo de Jovellanos y la oposición de Cabarrús, hizo una versión parcial del agricultor latino Columela en 1787.



Igualmente perteneció desde 1794 a la Junta de Damas de Honor y Mérito obteniendo la banda de la Orden de damas nobles de María Luisa.



Tuvo que pasar un siglo hasta que Martina Castells Ballespí recibiera en Madrid el grado de doctora en Medicina, en 1882.(Ver: Las Pioneras de la Medicina en España.)

miércoles, 22 de junio de 2016

Juana María de la Vega. Revolucionaria liberal y Mecenas


Juana María de la Vega, condesa de Espoz y Mina (La Coruña, 7 de marzo de 1805-22 de junio de 1872) Activista y escritora liberal española. Promotora de conspiraciones políticas liberales y de nuevas propuestas sociales en el siglo XIX.

Se ha dicho de ella  que era "una de las mujeres más ilustres de cuantas han enaltecido el nombre de España", y que su nombre debería figurar además en el panteón literario femenino junto con Gertrudis Gómez de Avellaneda, Cecilia Böhl de Faber, Carolina Coronado  , Rosalía de Castro y Concepción Arenal


Juana de Vega recibió una completa formación en letras y humanidades y le inculcaron el gusto por la lectura y la cultura en general, que mantuvo el resto de su vida. La influencia de sus padres se resume haciendo referencia a los dos ejes que marcaron su vida: a su padre le debe su Juana su activismo político y a su madre su discreción y su pasión por ayudar a lxs más desfavorecidxs.

Casada con el guerrillero y militar liberal Francisco Espoz y Mina, tras su muerte fue aya y camarera mayor de la reina Isabel II de España durante su minoría de edad entre 1841 y 1843. Circunstancia que aprovechó para educarla en los principios liberales

Después volvió a La Coruña, donde residiría hasta su muerte y donde desplegó un intenso activismo político y social liberal, que compaginó con la escritura de dos obras de memorias, la última inacabada, en las que vindicó la figura de su esposo, convertido en un héroe de la Revolución liberal española.

En sus memorias habla de las intrigas de las que  era objeto su marido; de la efervescencia política que estaba dividiendo a los liberales y de la creación de sociedades secretas de la mujer.  Un vuelo a la libertad, cuando todo estaba perdido para el régimen constitucional, acompañada de su padre  en un viaje difícil y peligroso que la llevó a Portugal, Francia e Inglaterra, donde finalmente pudo reunirse con Mina de marzo de 1824.

Ese mundo era, de hecho, de  hombres, pero no sólo fueron protagonistas ellos, Juana María de la Vega al exilio en Londres tuvo que añadir las dificultades económicas y los planes de conspiración.

En la edición de 1910 de la obra en la que recoge su experiencia como aya y camarera mayor de Isabel II, publicada por el Congreso de los Diputados presidido por el liberal José Canalejas se afirmó que era "una de las mujeres más ilustres de cuantas han enaltecido el nombre de España”

 




No podemos olvidar la labor de mecenas y de ayuda a los más desfavorecidxs de Juana María de la Vega:

En 1852, la Condesa de Espoz y Mina conoció a un joven violinista, Pablo Sarasate, del que se convertiría en protectora  sufragando todos los gastos de sus estudios en Madrid. Sarasate fue uno de los mejores músicos españoles de su época


Otra muestra de su mecenazgo cultural fue su apoyo a los Juegos Florales de 1861, celebrados en Coruña, que constituyen un punto de partida del Rexurdimento, el movimiento de recuperación del idioma gallego para la actividad literaria, después de siglos de arrinconamiento.

Unos años antes, entre 1853 y 1854, con ocasión de la grave crisis sanitaria provocada por la epidemia de cólera que asoló la ciudad, el acalde pide a Juana de Vega que, a través de la Asociación de Señoras que encabeza, movilice a las damas de la ciudad y se haga cargo de la dirección y mantenimiento del hospital provisional que fue preciso habilitar, así como de acoger bajo su tutela el nuevo Hospicio.

Como reconocimiento a su labor, en noviembre de 1854 se le concedió el título de Duquesa de la Caridad con Grandeza de España, que no quiso aceptar, porque, a pesar de todas estas distinciones y del respeto del que gozaba, nunca olvidó los orígenes humildes de su familia y de su marido y se mantuvo alejada de las fiestas de sociedad, no haciendo gala de sus títulos y dedicándose a la ayuda de los necesitados.

Rechazó incluso la pretensión del Ayuntamiento de levantarle una estatua, alegando que debían usarse esos recursos públicos en dar “pan y trabajo”.

Además, fue amiga y dio su apoyo de forma decidida a Concepción Arenal, la más importante activista y pensadora social del siglo XIX español, que se había trasladado a Coruña en 1863.

En 1868, Juana de Vega coincidió con ella en reclamar públicamente peticiones de indulto para los condenados a muerte y en protestar por la supresión de las Conferencias de San Vicente de Paúl, que ayudaban a los pobres y que al final el gobierno revoca.

Juana de Vega también había intercedido en 1862 para pedir el indulto de dos protestantes condenados a pena de cárcel por motivos religiosos.

La labor de la Condesa de Espoz y Mina es fundamental para conseguir que Galicia llegue a contar con un Hospital Psiquiátrico moderno en Conxo .

Comentando su larga lucha, un periódico madrileño destacaba, de entre las numerosas virtudes de la Condesa, “una voluntad perseverante”. En esa misma década, Juana de Vega impulsó y presidió la delegación local de la Cruz Roja, la primera gran ONG civil, cuya Asamblea Internacional la nombró socia de mérito

El activismo liberal y social lo compaginó como hemos dicho anteriormente, con la escritura, asumiendo que con ello transgredía los límites de la “feminidad” al realizar una actividad concebida como masculina  porque en sus obras iba a tratar de los asuntos públicos, entonces considerados ajenos a las mujeres


viernes, 1 de abril de 2016

Victoria Sau. Escritora y Feminista



Victoria Sau Sánchez (Barcelona, 1 de abril de 1930 - 6 de noviembre de 2013) Escritora, psicóloga y activista política feminista española .

Es una de las figuras más relevantes del feminismo español, una pensadora lúcida y referente. Creó el concepto de "feminismo científico". Ha dejado una huella imborrable en el camino de la investigación sobre el feminismo científico siguiendo el hilo conductor del feminismo radical, como ella lo denominaba en el sentido semántico de ir hacia la raíz, no de dogmatismo.

Una de sus obras más conocidas, El Diccionario Feminista representa una de sus aportaciones más valiosas. Indispensable para el estudio y comprensión histórica a través del lenguaje del rol atribuido a las mujeres en la historia de la cultura patriarcal.

Estudió Bachillerato en el Instituo Maragall de Barcelona y algunos años de periodismo en la Escuela Oficial de Periodismo. Entró a trabajar como funcionaria en el Instituto Nacional de Previsión, trabajo que tuvo que abandonar al casarse en 1954 con Leopoldo Cánovas Martí (escritor y filósofo) debido a la legislación franquista




A mediados de los años 70 retomó sus estudios en la Universidad Central de Barcelona. Obtuvo un doctorado en Psicología y se licenció en Historia Contemporánea por la Universidad de Barcelona. Fue profesora de Psicología Diferencial de la Sección de Psicología de la facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación de esta universidad, y ejerció al mismo tiempo como psicóloga.


Publicó una amplia obra divulgativa, entre la que se encuentra el Diccionario ideológico feminista (1981) como su obra de mayor influencia.

Dedicó su actividad a cuestionar las bases del sistema patriarcal y crear unos fundamentos nuevos que sustentan un análisis más global y más innovador. Sus aportaciones llegaron muy lejos, trató temas como la división sexual del trabajo, la maternidad, el ciclo menstrual, el patriarcado y las guerras.



Dulce Inquietud. Guión de Victoria Sau y dibujos de Angelina Ballará. Ambas clásicas en el tebeo femenino e infantil


Menos conocida es su faceta como escritora de más de 35 novelas rosas bajo el seudónimo de Vicky Lorca, y el haber escrito cuentos de hadas con su nombre real,  y otro tipo de obras.


A su faceta de escritora, docente e investigadora añadió la de conferenciante, enseñó siempre con un lenguaje directo, sencillo y simplemente brillante.

Fue mentora del Primer Congreso de las Mujeres de Barcelona (1999)

Fue miembro del Consejo de ciudad, nombrada por el Consejo de las Mujeres y vicepresidenta del Consejo de las Mujeres de Barcelona.

En 2009 promovió  una petición a través del Consejo de las Mujeres del Ayuntamiento de Barcelona del reconocimiento a nivel mundial de la existencia del patriarcado.

Distinciones:
2004: Medalla de Honor de Barcelona
2007: Cruz de Sant Jordi



domingo, 27 de marzo de 2016

Zenobia Camprubí .Escritora, lingüista y feminista española.



Zenobia Camprubí  (Malgrat de Mar, 31 de agosto de 1887-San Juan de Puerto Rico, 28 de octubre de 1956) Escritora y lingüista española.

Zenobia Camprubí está considerada como una de las primeras grandes feministas de España, miembro destacado del Lyceum Club Femenino junto a Victoria Kent, desde el que reivindicó constantemente una mayor presencia de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad.

Entre sus muchas iniciativas de carácter humanitario, destacaron varias campañas a favor de los niños españoles víctimas de la Guerra Civil, realizadas desde su residencia en Nueva York.



Contrajo matrimonio con Juan Ramón Jiménez en 1916, y desde ese momento y hasta su fallecimiento, 40 años más tarde, se convirtió en compañera inseparable y decisiva colaboradora del poeta en todos sus proyectos literarios.

Era una intelectual y una mujer avanzada a su tiempo, que ya antes de conocer a Juan Ramón Jiménez se mostraba interesada por todas las manifestaciones del espíritu.

Era una mujer fuerte que sabía lo que quería para ella y para él. Lo revela ella misma en unos inéditos de sus diarios de juventud y en poemas, relatos y artículos de diferentes épocas que aclaran aspectos de su vida personal, sentimental y literaria, hasta crear un autorretrato desconocido, lejos del que normalmente le han asignado como “sombra de Juan Ramón Jiménez”

“La vida es vana, / Un poco de amor, / Un poco de odio, / Y luego buenos días…”, dice en uno de sus poemas, escritos al principio con su letra cuidada, aunque ese trazo se haría más rápido con los años y se esparciría de palabras casi indescifrables.







Zenobia era la mayor de cuatro hermanos, todos educados en Harvard. Fue instruida por tutores particulares en Barcelona y a los nueve años la madre, recién divorciada de un marido vicioso del juego y arruinado en la Bolsa, se llevó a su hija a Nueva York.

Zenobia vivió a expensas de la familia materna. Estudió en Columbia, fue inscrita en el Club de Mujeres Feministas, comenzó a escribir cuentos, participó en actividades culturales y filantrópicas según el más riguroso estilo de las élites neoyorquinas.

En 1909 regresó a España y con ese mismo espíritu liberal se instaló con su madre en Madrid donde en compañía de matrimonios americanos asistía a conferencias en la Residencia de Estudiantes, en el Instituto Internacional de Señoritas fundado por Susan Huntington, en el Lyceum Club junto con Victoria Kent y se dejaba ver en las fiestas que daban los Byne en su piso de la calle de Gravina.


En una pensión con pared contigua a esa casa vivía Juan Ramón Jiménez, y una noche a través del tabique de su habitación el joven poeta oyó al otro lado una risa femenina que le subyugó, de la cual no lograría evadirse en mucho tiempo.


A partir de 1911 Juan Ramón ya era un poeta admirado. Vivía en la Residencia de Estudiantes y allí acudió la paloma una tarde de primavera. El poeta la abordó al final de una conferencia y la risa de la muchacha ante sus requiebros le recordó a la que había sonado aquella lejana noche de fiesta a través del tabique de la pensión. Cuando el poeta supo que aquella carcajada procedía de la misma mujer quedó rendidamente enamorado, pero ella se mostró esquiva a sus requerimientos, un poco antiguos y formales.


Juan Ramón comenzó a acosarla con versos cada vez más puros, más encendidos, más directos, que la obligaron a huir a Nueva York como última resistencia y hasta allí la siguió el poeta. La obsesión llegó hasta el punto de tener que casarse con él, hecho que sucedió en la iglesia católica de St. Stephen en marzo de 1916. 




A partir de ese momento el gozoso tormento de Zenobia consistiría en atemperar su admiración por el poeta al carácter melancólico, enfermizo y atravesado del hombre que no hacía sino cortarle las alas. Juan Ramón no hallaba inspiración sino en la quietud y el silencio. El poeta hilaba los versos de oro en una habitación acolchada sin poder soportar a su alrededor ni siquiera las risas de Zenobia con sus amigas y para mantenerlo incontaminado e inmune a las adherencias de la vida vulgar la mujer se impuso la obligación, como un destino, de buscarle la subsistencia.

Montó una tienda de objetos populares conseguidos de anticuarios de los pueblos de Castilla, se dedicó a decorar apartamentos para alquilarlos a diplomáticos extranjeros y ella misma fregaba las escaleras.

Después de traducir a Tagore al inglés Zenobia había dejado de escribir. Había sacrificado el propio talento literario al de su marido, sin duda más elevado, y en adelante se limitó a enmascarar la amargura que le producían sus continuas depresiones con la propia alegría innata, siempre dispuesta a levantar el ánimo de aquel ser misántropo que le había tocado en suerte.

A partir del exilio de la Guerra Civil Zenobia comenzó a escribir sus diarios, que inició en La Habana en 1937 y que ya no dejó hasta pocos días antes de su muerte. Zenobia Camprubí. Diario de Juventud. Escritos. Traducciones, En sus páginas escritas en inglés y en castellano da cuenta de sus quehaceres cotidianos, zurcir la ropa, recibir clases de cocina, ahorrar hasta el último centavo, salir de compras, visitar las cárceles, enseñar a leer y a escribir a las presas mientras Juan Ramón se pasaba el día tirado en la cama.






"A Juan Ramón no se le puede dejar solo en absoluto. ¡Él es queridísimo aunque me vuelva loca!". Un día tiene que comprar un hornillo eléctrico porque J. R. tiene frío por la noche y le dura hasta la mañana, otro día ya no puede más y está dispuesta a abandonarlo. Reconoce que haber nacido con la disposición de J. R. ante la vida es un serio problema para su vitalismo porque él solo encuentra alivio parcial en el aislamiento.

De La Habana a Nueva York, luego a Miami, hasta recalar en Puerto Rico solo para que se sintiera a gusto al oír el sonido de su idioma.

Zenobia se había llevado al exilio un cáncer contraído en 1931. Fue operada en Boston. En las sucesivas recaídas ya no pudo ser atendida por los médicos amigos. Prefirió seguir a Juan Ramón, vencida su última rebeldía.

Murió en San Juan de Puerto, el 28 de octubre de 1956, tres días después de enterarse de que le habían concedido el Premio Nobel a su marido. Antes, en el lecho de muerte, con una rosa blanca en la mano había dado las instrucciones oportunas para el bienestar futuro de su poeta.





Obra:

De su actividad en el mundo de las letras, sobresalen las primeras traducciones al castellano de la obra de Rabindranath Tagore como, por ejemplo, el libro inicialmente escrito por W.W. Pearson Shantiniketan, traducido al castellano con el nombre Morada de paz (1919).

También es digna de mención su constante difusión de la cultura y la lengua españolas, especialmente en los ambientes literarios de Estados Unidos, desde su puesto de profesora en la Universidad de Maryland.

Sus diarios poseen un importante valor ya que fue, junto a Rosa Chacel, la única mujer que dejó un diario escrito de la vida y la literatura de mitad del siglo XX.

Entre sus escritos, se cuentan:
Traducción al castellano de los escritos de Rabindranath Tagore, algunas junto a Juan Ramón. Juan Ramón y yo (1954).    Diario I. Cuba (1937-1939). Diario II. Estados Unidos (1939-1950).Diario III. Puerto Rico (1951-1956).

Fuentes:El País y Wikipedia


domingo, 13 de diciembre de 2015

María Teresa León. Memoria de la Melancolía






María Teresa León Goyri (Logroño, 31 de octubre de 1903-Madrid, 13 de diciembre de 1988) Escritora española integrante de la Generación del 27.

María Teresa León, es autora de libros, guiones de cine, montajes de teatro, traductora en varios idiomas. Es una de las mujeres más destacadas de la historia de España. Su vida entera fue una defensa de la libertad.

La infancia de María Teresa transcurrió entre Madrid, Barcelona y Burgos, ciudad esta a la que volvería en varias ocasiones y a la que se sintió fuertemente ligada. Estudió en la Institución Libre de Enseñanza y se licenció en Filosofía y Letras. De este modo, María Teresa se educó en un ambiente culto, ilustrado, que la marcó y definió durante el resto de su vida.

Trató de extender la cultura por los pueblos, y ayudó, junto a Rafael Alberti, Rosa Chacel, Timoteo Pérez Rubio o Arturo Serrano Plaja y un sinnúmero de hombres y mujeres del pueblo -muchos de ellos anarquistas-, a poner a buen recaudo innumerables cuadros del tesoro artístico y más de 40.000 libros de incalculable valor, evitando su pérdida en la contienda nacional de 1936.

 Se puede afirmar que María Teresa León fue una mujer comprometida con el conflictivo tiempo en que le tocó vivir, enfrentándose a críticas y trasnochadas costumbres.

En su educación influyeron mucho sus tíos y sobre todo su tía María, que había sido una de las primeras mujeres españolas en obtener un doctorado en Filosofía y Letras; y que impartió clases en la Universidad española.



María Teresa León tuvo dificultades por su interés en proseguir los estudios más allá de los estipulados catorce años. Así, tras sus primeros choques con sus compañeras a causa de sus lecturas poco edificantes, fue expulsada del Colegio de Monjas, entre otras rebeldías, según afirmaba ella misma, por empeñarse en hacer el bachillerato: había sido expulsada suavemente del Colegio Sagrado Corazón de Leganitos, de Madrid, porque se empeñaba en hacer el bachillerato, porque lloraba a destiempo, porque leía libros prohibidos.

En 1920 con 17 años se casó con Gonzalo de Sebastián Alfaro, con el quien tuvo dos hijos Gonzalo y Enrique. En esta época publicó artículos en el Diario de Burgos bajo el seudónimo Isabel Inghirami, heroína de Gabriele D'Annunzio, y posteriormente con su propio nombre.

 En 1928, realizó un viaje a la Argentina, y al año siguiente publicó sus primeras obras: Cuentos para soñar y La bella del mal amor. 

En 1929 conoce a Rafael Alberti y rompe su matrimonio, para marcharse con el poeta a Mallorca. En 1932 se casan por lo civil. Una de las primeras colaboraciones de Alberti para María Teresa León son las ilustraciones para su tercer libro, una colección de cuentos llamada Rosa Fría. Es en este momento cuando la Junta para la Ampliación de Estudios pensionó a María Teresa León para estudiar el movimiento teatral europeo y comenzaron a viajar por Berlín, la Unión Soviética, Dinamarca, Noruega, Bélgica y Holanda; por lo que comienzan su periplo europeo. Estas experiencia le permitieron contar con un tema para sus escritos, que fue ampliado posteriormente con una docena de artículos, publicados en El Heraldo de Madrid en 1933. 






Participa en la fundación, junto con Rafael Alberti, de la revista Octubre, en la que publicará su obra Huelga en el puerto (1933).

 En 1934 la pareja volvió a la Unión Soviética donde asistieron al Primer Congreso de Escritores Soviéticos, allí conocieron a Máximo Gorki y André Malraux. Tuvieron una gran actividad política y social al estallido de la Revolución de Asturias de 1934, viajando a los Estados Unidos, para recaudar fondos para los obreros damnificados.

 El golpe de Estado que da inicio a la Guerra Civil les coge en Ibiza, de donde logran escapar en aventurera peripecia. Vuelven a instalarse en Madrid en plena guerra y María Teresa pasa a ejercer el cargo de secretaria de la Alianza de Escritores Antifascistas. Fundan la revista El Mono Azul. Sus vivencias en el Madrid bélico serán reflejadas más tarde con gran intensidad en dos novelas: Contra viento y marea y Juego limpio, esta última de gran carga dramática, cruda e intensa, con importantes notas autobiográficas en la que narra el día a día de un grupo de actores.

María Teresa fue subdirectora del Consejo Central del Teatro, y puso en pie, ya como autora, ya como actriz o como directora, importantes empresas teatrales en la España republicana.

Participó en la confección del Romancero de la Guerra Civil dedicado a Federico García Lorca, así como en la Junta de Defensa del Tesoro Artístico Nacional, llevando a cabo una intensa actividad de animación cultural y literaria en los frentes de batalla, y tratando de salvar el patrimonio nacional, como el tesoro sacro de Toledo y el traslado de los fondos pictóricos del Museo del Prado y de El Escorial a Valencia junto con otros intelectuales, artistas y literarios de la Generación del 27 como Rosa Chacel y su marido Timoteo Pérez Rubio.





También participó en el II Congreso de Escritores Revolucionarios en 1937, celebrado en Madrid y Valencia. Durante la contienda su trabajo se centró en el teatro, desempeñando el cargo de subdirectora del Consejo Central del Teatro, promoviendo distintas iniciativas en este campo, siendo responsable de "El Teatro de Arte y Propaganda" y posteriormente de "Las Guerrillas del Teatro" en el Ejército del Centro en el Bando republicano puso en marcha diversas empresas teatrales.


Trabajó tanto como dramaturga, como directora de escena e incluso esporádicamente colaboró como actriz; fue co-directora de Los Títeres de cachiporra de Federico García Lorca y La cacatúa verde, de Arthur Schnitzler; también dirigió La tragedia optimista, del autor ruso Vsevolod Vichnievsky y también realizó, la dirección y participación como actriz en la versión de Numancia, de la que se encargó el propio Alberti. Igualmente dirigió y participó en una obra de Alberti: Cantata de los héroes y la fraternidad de los pueblos. Otras de sus aportaciones al mundo del teatro es la fundación de "El Cine, Teatro, Club de la Alianza de Intelectuales Antifascistas".

Pero con el final de la guerra y la derrota republicana tuvo que exiliarse, en un primer momento a Orán, a Francia, luego a Argentina e incluso a Italia. Vivieron en París hasta finales de 1940, realizando traducciones para la radio francesa Paris-Mondial y trabajando como locutores para las emisiones de América Latina.


Obras

Autobiografía: Memoria de la melancolía, considerada por muchos una obra clave del género

Novela: Contra viento y marea, Juego limpio

Relatos: Las peregrinaciones de Teresa, Fábulas del tiempo amargo

Biografías noveladas:Don Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, Doña Jimena Díaz de Vivar, gran señora de todos los deberes


Ensayo: La historia tiene la palabra.

Teatro: Huelga en el puerto; 1933, La tragedia optimista; 1937, La libertad en el tejado; 1989

Guiones cinematográficos: El gran amor de Bécquer (1946).La dama duende (1945),Los ojos más lindos del mundo (1943)

En 1977 Rafael Alberti y María Teresa León vuelven a España. Ella aquejada del mal de Alzheimer.


martes, 1 de diciembre de 2015

La Residencia de Señoritas.Mujeres Pioneras del Feminismo en España



La Residencia de Señoritas fomentó en 1915 la formación superior de la mujer. Ellas fueron las pioneras, las que descerrajaron las puertas de un mundo vetado a principios del siglo XX.





María de Maeztu Whitney aglutinó las fuerzas de las mujeres españolas que exigían una educación superior, allá por 1915. Fue ella, pedagoga, intelectual y luchadora incansable quien dirigió la Residencia de Señoritas desde 1915 hasta 1936, en el filo de la Guerra Civil.






Hermana del filósofo Ramiro de Maeztu, su madre, Juana Whitney, era hija de un diplomático inglés y ya había fundado una escuela femenina. María estudió Magisterio en la Escuela Normal de Vitoria y Filosofía y Letras en Salamanca. Amiga de Unamuno y discípula de Ortega y Gasset, se especializó en Pedagogía y pronto destacó por sus ideas reformistas en materia de educación femenina. Cuando la Junta de Ampliación de Estudios que gestionaba la Residencia de Estudiantes, decidió crear su equivalente femenino, no tuvo ninguna duda a la hora de nombrar a María de Maeztu como su directora y fundadora. Que no nos confunda en el nombre del centro pedagógico, el apocado término de señoritas. Las generaciones que pasaron por la Residencia de la calle Fortuny representaron la vanguardia de las mujeres ilustradas de tres décadas de nuestra historia.






Pedagogas como Juana Moreno, Carmen Castilla o Carmen Isern, científicas como María García Escalera o Cecilia García de Cosa, políticas como Victoria Kent o juristas como Matilde Huici, escritoras, políticas, filósofas o artistas como Carmen de Burgos, María Goyri, Isabel Oyarzábal, María Martínez Sierra, Clara Campoamor, Victoria Kent, Rosa Chacel, María Teresa León, Ernestina de Champourcín, Carmen Conde, Maruja Mallo, Ángeles Santos, María Zambrano, Carmen Gómez Escolar, María del Carmen Martínez Sancho,  Concha Méndez, Anita Gasset, Antonia Suau, Clara Campoamor, Elena Fortun, Zenobia Camprubi, María Moliner María Capdevila d’Oriola, Felisa Martín Bravo o Dorotea Barnés estuvieron vinculadas de una u otra manera a las  residentes y marcaron el rumbo de muchas universitarias que irrumpieron, aunque acompañadas por los profesores, en las aulas anteriormente reservadas a los varones.  




La onda expansiva de reivindicaciones feministas que representó la Residencia y sus incontables conferencias abiertas al público, fue calando en las mujeres españolas más avanzadas. Cierto que las modernas que se movían en torno a la Residencia procedían de clases medias ilustradas, con facilidades para el estudio, familias cultas, políticamente liberales y de tradición krausista. Muchas de ellas hablaban idiomas, habían viajado y estaban al tanto de las novedades internacionales.



María de Maeztu comprendió que la situación de inferioridad de las mujeres estaba vinculada a la falta de educación y a la carencia de perspectivas profesionales. En 1910 había en España un 70 por ciento de mujeres analfabetas. La Residencia pretendía formar a profesoras, a intelectuales y a científicas con el propósito de atender a la futura formación de todas las mujeres.
El movimiento pedagógico liderado por María de Maeztu sirvió de guía espiritual de una generación pionera y feminista que luchó para que las mujeres alcanzaran la enseñanza secundaria y universitaria. 




Para compartir experiencias comunes, innumerables profesoras extranjeras dieron conferencias invitadas por María de Maeztu. Marie Curie durmió en la Residencia femenina, aunque su ponencia fue en la Residencia de Estudiantes. Y Victoria Ocampo tuvo un gran éxito en una conferencia sobre Harlem. Pero a lo largo del tiempo, también poetas como Salinas, Lorca, Alberti, dieron sus recitales entre algarabía y algún escándalo. Ortega y Gasset, Bergamín, Zubiri, Maeztu, Baroja, Unamuno, fueron invitados habituales. La experiencia de la Residencia de señoritas dio lugar en el año 1926 a la creación del Lyceum Club, también de la mano de María de Maeztu , con su compromiso pedagógico con las mujeres siempre en activo.
Texto :Lourdes Ventura