martes, 31 de enero de 2012

Hildegard von Bingen.Ilustradora,escritora,compositora,científica,visionaria.


Hildegard von Bingen (Bermersheim, Alemania, 16 de septiembre 1098- 17 de septiembre 1179) Visionaria, mística, profetisa, teóloga, ilustradora, médica, compositora y escritora alemana.

Abarcó todos los campos del saber y todos con gran maestría. Fue una de las mujeres más interesantes de la Edad Media.

Nació en una familia noble alemana bien acomodada. Fue la menor de los diez hijos y por eso fue considerada como el diezmo para Dios, según la mentalidad medieval por lo que se  dedicó a la vida religiosa.

Desde muy niña, Hildegarda tuvo visiones, pero en 1141, a la edad de cuarenta y dos años, le sobrevino un episodio de visiones más fuerte, durante el cual recibió la orden sobrenatural de escribir las visiones que en adelante tuviese.

A partir de entonces, Hildegarda escribe sus experiencias, que darán como resultado el primer libro, llamado Scivias.

De las obras religiosas que escribió Hildegarda, destacan, además del mencionado Scivias, sobre teología dogmática; el Liber Vitae Meritorum, sobre teología moral; y el Liber Divinorum Operum, sobre cosmología, antropología y teodicea. 

Escribió también obras de carácter científico: Liber Simplicis Medicinae o Physica, sobre las propiedades curativas de plantas y animales desde una perspectiva holística; y Liber Compositae Medicinae o Causae et curae, sobre el origen de las enfermedades y su tratamiento desde el punto de vista teórico.

Otra de sus obras destacable es Lingua ignota, primera lengua artificial de la historia, por la que fue nombrada patrona de los esperantistas.

Por lo que se refiere a su faceta de  música, Hildegard compuso setenta y ocho obras musicales, agrupadas en Symphonia armonie celestium revelationum: 43 son antífonas, 18 responsorios, 4 himnos, 7 secuencias, 2 sinfonías ,1 aleluya, 1 kyrie, 1 pieza libre y 1 oratorio Además, compuso un auto sacramental musicalizado llamado Ordo Virtutum 


Imagen:Mar Giverny

Mujeres Ilustradoras en la Edad Media

 
Bourgot le Noir


Mujeres Ilustradoras en la Edad Media.

Ende (siglo X) (también citada como Eude o En) se le considera la primera mujer documentada como artista en Europa. Para ello se alude a la firma en el colofón del Beato de Gerona (975) donde aparece escrito: Ende depintrix Dei aiutrix (Ende pintora y sierva de Dios).




Guda (siglo XII) fue una monja del Convento de Weissfauen en Alemania, que escribió e ilustró el Homiliario de San Bartolomé En una de las iniciales en forma de G, Guda se autorretrata y firma con el siguiente texto: Guda peccatrix mulier scripsit et pinxit hunc librum, es decir, Guda, una pecadora, escribió y pintó este libro.


Claricia  es una ilustradora de libros miniados que trabaja en Alemania durante la Edad Media(finales XII o pp XIII). Claricia se autorretrata (dejando constancia de su nombre) en la inicial de la letra Q en un salterio .En su autorretrato, Claricia, se representa de una manera muy divertida, columpiándose con las manos de la propia letra Q y con su nombre sobre los hombros.



 Claricia  y la ilustración del salterio


Otras ilustradoras serían Adahlhrd, Santa Gisela, Santa Rathride.






Meister des Hildegardis-Codex



También es conocida Hildegard von Bingen, otra religiosa ilustradora, en este caso del S. XII. Fue una mujer de una gran actividad intelectual, pues ya abadesa en Renania escribió himnos, tratados de mística, de botánica, de mineralogía, y de música, como el Scivias, que al parecer fue ilustrado por ella misma.




Hay quien afirma incluso que el Tapiz de Bayeux, sería bordado por monjas.

A finales del medievo, en la segunda mitad del S. XIV, está documentada la figura de Bourgot le Noir, ilustradora de libros entre 1350 y 1380. Su formación se realiza en el taller paterno, Jean le Noir, especializado en la ornamentación de libros devocionales y libros de horas, y con el que su hija colabora tan estrechamente que es coautora de la ilustración del Libro de las horas del Duque de Berry.

lunes, 30 de enero de 2012

Tina Modotti



Tina Modotti (Undine, Italia, 1896-1942) Fotógrafa, modelo y revolucionaria. Fue una de las mujeres que se adelantaron a su tiempo: lucho por los derechos de los más desfavorecidos, apoyó la causa de la libertad en varios países, vivió su vida sin importarle los convencionalismos sociales y fue una de las fotógrafas más importantes de su tiempo.




Tina había nacido en Undine, una pequeña ciudad de fábricas textiles en el norte de Italia. A los 17 años emigró con su familia a San Francisco, donde se empleó en una fábrica de seda (de 1913 a 1914) y después como modista (hasta 1917). Se casa con el poeta y pintor Roubaix de l’Abrie Richey y al año siguiente trabaja en Hollywood como actriz de películas mudas. En 1921 conoció a Edward Weston, fotógrafo norteamericano  y trabaja  como su modelo. Eso hace que ella se interese por la fotografía, por lo que comienza a estudiarla con él. Un año más tarde, en 1922, llegó a México donde conoció a Diego Rivera y a David Alfaro Siqueiros, con quienes tuvo una gran amistad. Se hizo miembro de Partido Comunista en 1927. 






Participó activamente en la campaña "Manos fuera de Nicaragua" en apoyo a la lucha de Augusto Sandino, y ayudó a fundar el primer comité antifascista italiano.  En 1928, en una manifestación en protesta por la ejecución de Sacco y Vanzetti, conoció a Julio Antonio Mella, dirigente estudiantil cubano, y cuando éste es asesinado en 1929, Tina es tenida como sospechosa, en el supuesto que conocía al asesino o era su cómplice.  A principios de 1930,  es falsamente acusada de conspirar para asesinar a Pascual Ortiz Rubio, presidente de México, por lo que fue detenida y  expulsada de México acusada injustamente de conspirar para asesinar al Presidente. 




Llegó a Alemania a mediados de 1930. Viajó a la Unión Soviética donde se reencontró con Vittorio Vidali, a quién había conocido en México. Participó en el Socorro Rojo Internacional. En 1934 partió hacia España. Después de la rebelión militar en 1936, se alistó al Quinto Regimiento y trabajó con las Brigadas Internacionales, con el nombre de María, hasta el fin de la guerra. En 1939 regresó como asilada a México, donde continuó con su actividad política a través de la Alianza Antifascista Giuseppe Garibaldi. En 1940, el gobierno de Lázaro Cárdenas anuló su expulsión de 1930. Murió, de un ataque cardiaco, el 5 de enero de 1942.



domingo, 29 de enero de 2012

Alejandra Pizarnik




Alejandra Pizarnik. (Avellaneda, 29 de abril de 1936 - Buenos Aires, 25 de septiembre de 1972). Poeta surrealista argentina.

Hoy está considerada como una de las grandes poetas en lengua castellana.Escribió libros poéticos inquietantes y  de gran sensibilidad.



Su obra es intensa y original. El interés por el lenguaje, las palabras y su imposibilidad de definir la realidad son los ejes principales de su poesía. Sus poemas hablan de la extrañeza de ser en el mundo  y alumbran una angustia experimentada con auténtica lucidez y una indiscutible eficacia verbal.

Nació en una familia de judíos rusos, inmigrantes de Europa oriental.

Estudió filosofía y letras en la Universidad de Buenos Aires y, más tarde, pintura con Juan Batlle Planas.

Su obra bebe  en su lirismo de
Antonio Porchia, los simbolistas franceses, en especial Arthur Rimbaud y Stéphane Mallarmé, del espíritu del romanticismo, y de  los surrealistas.


Tuvo una infancia muy complicada. Hablaba el español con marcado acento europeo y tartamudeaba. Tenía graves problemas de acné y una marcada tendencia a subir de peso. Estos hechos minaban seriamente su autoestima. La autopercepción de su cuerpo y su continua comparación con su hermana le complicaron de manera obsesiva. Es posible que comenzara, por esta razón, a ingerir anfetaminas, que le provocaban prolongados períodos con trastornos del sueño, euforia e insomnio. Alejandra padecía lo que se conoce como Transtorno Límite de la personalidad o Borderline.







Sus temas giran en torno a la soledad, la infancia, el dolor y, sobre todo, la muerte.

Para ella, «los poemas son aproximaciones a la Poesía. No son obras ni textos, sino intentos, borradores, ensayos».

Entre 1960 y 1964, Pizarnik vivió en París donde trabajó para la revista "Cuadernos" y algunas editoriales francesas.

Publicó poemas y críticas en varios diarios, tradujo a Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Césaire, e Yves Bonnefoy, y estudió historia de la religión y literatura francesa en la Sorbona. Allí entabló amistad con Julio Cortázar, Rosa Chacel y Octavio Paz.

En 1964 regresó a Buenos Aires, donde publicó tres de sus principales volúmenes, "Los trabajos y las noches", "Extracción de la piedra de locura" y "El infierno musical", así como su trabajo en prosa "La condesa sangrienta".

En 1969 recibió una beca Guggenheim, y en 1971 una Fullbright.

El 25 de septiembre de 1972, mientras pasaba un fin de semana fuera de la clínica psiquiátrica donde estaba internada, Pizarnik se suicidó con una sobredosis de seconal.

Obras: La tierra más ajena, 1955.La última inocencia, 1956.Las aventuras perdidas, 1958. Diarios (1960-1968).Árbol de Diana, 1962.Los trabajos y las noches, 1965.Extracción de la piedra de locura, 1968.Nombres y figuras, 1969.El infierno musical, 1971.La condesa sangrienta, 1971.Los pequeños cantos, 1971.El deseo de la palabra, 1975.Textos de sombra y últimos poemas, 1982.Zona prohibida, 1982. (Poemas, muchos de ellos borradores de piezas publicadas en Árbol de Diana, y dibujos).Prosa poética, 1987.Poesía completa 1955-1972, 2000.Prosa completa, 2002.



Kora.La primera artista conocida de la historia



El escritor griego Plinio el Viejo cuenta en su “Historia Natural” que la invención de la pintura se debe a una mujer, a Kora, hija de un alfarero, Butades Sicyonius (siglo VII o VI a.C.), que viendo marchar a la guerra a su amado pintó la sombra de su perfil en un muro. Dice también que posteriormente el padre pasó el dibujo a una baldosa que se conservó expuesta en la ciudad hasta la invasión romana, cuando Lucius Mummius saqueó la ciudad

sábado, 28 de enero de 2012

Sheila Chandra.

Olympia de Gouges.Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana



Olympe de Gouges ((Montauban, Francia, 7 de mayo de 1748 - París, 3 de noviembre de 1793). Escritora, política y dramaturga francesa. Autora de la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana (1791).


Olympe, como otras feministas de su época, fue abolicionista.



Sus trabajos fueron profundamente feministas y revolucionarios. Defendió la igualdad entre el hombre y la mujer en todos los aspectos de la vida pública y privada, incluyendo la igualdad con el hombre en el derecho a voto, en el acceso al trabajo público, a hablar en público de temas políticos, a acceder a la vida política, a poseer y controlar propiedades, a formar parte del ejército; incluso a la igualdad fiscal así como el derecho a la educación y a la igualdad de poder en el ámbito familiar y eclesiástico.






Asimismo realizó planteamientos sobre la supresión del matrimonio y la instauración del divorcio, la idea de un contrato anual renovable firmado entre concubinos y militó por el reconocimiento paterno de los niños nacidos fuera de matrimonio.

Fue también una precursora de la protección de la infancia y a los desfavorecidos, al concebir en grandes líneas, un sistema de protección materno-infantil (creación de maternidades) y recomendar la creación de talleres nacionales para los parados y de hogares para mendigos.






Olympe de Gouges escribió: “La mujer tiene el derecho de subir al cadalso; debe tener también el derecho de subir a la Tribuna”.

Se dirigió a la reina María Antonieta para que protegiera " su sexo " que decía desgraciado, y redactó la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, calcada sobre la Declaración de los Derechos de hombre y del Ciudadano de 1789, en la cual afirmaba la igualdad de los derechos de ambos sexos

 


Artículos de la Declaración de los derechos de la Mujer y la Ciudadana
I - La mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden estar fundadas en la utilidad común.
II - El objetivo de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles de la Mujer y del Hombre; estos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y, sobre todo, la resistencia a la opresión. 
III - El principio de toda soberanía reside esencialmente en la Nación que no es más que la reunión de la Mujer y el Hombre: ningún cuerpo, ningún individuo, puede ejercer autoridad que no emane de ellos. 
IV - La libertad y la justicia consisten en devolver todo lo que pertenece a los otros; así, el ejercicio de los derechos naturales de la mujer sólo tiene por límites la tiranía perpetua que el hombre le opone; estos límites deben ser corregidos por las leyes de la naturaleza y de la razón. 
V - Las leyes de la naturaleza y de la razón prohíben todas las acciones perjudiciales para la Sociedad: todo lo que no esté prohibido por estas leyes, prudentes y divinas, no puede ser impedido y nadie puede ser obligado a hacer lo que ellas no ordenan. 
VI - La ley debe ser la expresión de la voluntad general; todas las Ciudadanas y Ciudadanos deben participar en su formación personalmente o por medio de sus representantes. Debe ser la misma para todos; todas las ciudadanas y todos los ciudadanos, por ser iguales a sus ojos, deben ser igualmente admisibles a todas las dignidades, puestos y empleos públicos, según sus capacidades y sin más distinción que la de sus virtudes y sus talentos.




VII - Ninguna mujer se halla eximida de ser acusada, detenida y encarcelada en los casos determinados por la Ley. Las mujeres obedecen como los hombres a esta Ley rigurosa.
VIII - La Ley sólo debe establecer penas estrictas y evidentemente necesarias y nadie puede ser castigado más que en virtud de una Ley establecida y promulgada anteriormente al delito y legalmente aplicada a las mujeres.

IX - Sobre toda mujer que haya sido declarada culpable caerá todo el rigor de la Ley. 

X - Nadie debe ser molestado por sus opiniones incluso fundamentales; si la mujer tiene el derecho de subir al cadalso, debe tener también igualmente el de subir a la Tribuna con tal que sus manifestaciones no alteren el orden público establecido por la Ley.

XI - La libre comunicación de los pensamientos y de las opiniones es uno de los derechos más preciosos de la mujer, puesto que esta libertad asegura la legitimidad de los padres con relación a los hijos. Toda ciudadana puede, pues, decir libremente, soy madre de un hijo que os pertenece, sin que un prejuicio bárbaro la fuerce a disimular la verdad; con la salvedad de responder por el abuso de esta libertad en los casos determinados por la Ley. 

XII - La garantía de los derechos de la mujer y de la ciudadana implica una utilidad mayor; esta garantía debe ser instituida para ventaja de todos y no para utilidad particular de aquellas a quienes es confiada. 

XIII - Para el mantenimiento de la fuerza pública y para los gastos de administración, las contribuciones de la mujer y del hombre son las mismas; ella participa en todas las prestaciones personales, en todas las tareas penosas, por lo tanto, debe participar en la distribución de los puestos, empleos, cargos, dignidades y otras actividades. 

XIV - Las Ciudadanas y Ciudadanos tienen el derecho de comprobar, por sí mismos o por medio de sus representantes, la necesidad de la contribución pública. Las Ciudadanas únicamente pueden aprobarla si se admite un reparto igual, no sólo en la fortuna sino también en la administración pública, y si determinan la cuota, la base tributaria, la recaudación y la duración del impuesto. 

XV - La masa de las mujeres, agrupada con la de los hombres para la contribución, tiene el derecho de pedir cuentas de su administración a todo agente público. 

XVI - Toda sociedad en la que la garantía de los derechos no esté asegurada, ni la separación de los poderes determinada, no tiene constitución; la constitución es nula si la mayoría de los individuos que componen la Nación no ha cooperado en su redacción. 

XVII - Las propiedades pertenecen a todos los sexos reunidos o separados; son, para cada uno, un derecho inviolable y sagrado; nadie puede ser privado de ella como verdadero patrimonio de la naturaleza a no ser que la necesidad pública, legalmente constatada, lo exija de manera evidente y bajo la condición de una justa y previa indemnización

viernes, 27 de enero de 2012

Mujeres en el cine mudo

Louise Brooks




Theda Bara

Corinne Griffith





Mabel Normand

Marion Davies

Marie Prevost

Lisa Gerrard .La voz de los ángeles

Lisa Gerrard (n. Melbourne, 12 de abril de 1961) Compositora y cantante australiana, integrante principal del grupoDead Can Dance.

La voz de Lisa Gerrard ha sido descrita como rica, profunda, oscura y triste. Su registro vocal normal es de contralto, que abarca desde spanning E3-F5 1 nota, (2 octavas).


Es intérprete vocal del tema de la película Gladiator, “Now We Are Free”, y junto al cantante Denez Prigent, interpretan la canción "Gortoz A Ran - J'Attends", realizada para la película "Black Hawk Down."

Hija de inmigrantes irlandeses, creció en el barrio multirracial de East Prahan, donde convivió entre las culturas griega, turca, italiana, irlandesa y árabe.

Esta diversidad cultural tuvo gran influencia en su música, particularmente en sus posteriores álbumes con la banda Dead Can Dance y en su trabajo solista. 




En su último trabajo, Lisa Gerrard (4AD), la cantante y compositora australiana recapitula sus más de veinte años de carrera con Dead Can Dance y en solitario.

La retrospectiva ilustra su progresión desde el goticismo barroco de su trabajo con Brendan Perry, y sirve para adentrarse en su etéreo mundo personal que ampara devaneos neoclásicos y ambientales, incursiones en la fusión étnica y sus exitosas aportaciones a las bandas sonoras de Ali, El dilema, El Fuego de la Venganza o la multipremiada película, Gladiator.



Su voz es dramática mezzosoprano en una serie de canciones como The Host of Seraphim, Elegy, Space Weaver, Come This Way y One Perfect Sunrise. Gerrard realiza en el rango de contralto dramática en las otras canciones, Sanvean, Sacrifice, Largo, Lament y Not Yet.   

Gerrard canta muchas de sus canciones, tales como Now We Are Free, Come Tenderness, Serenity, The Valley of the Moon, Tempest, Pilgrimage of Lost Children, Coming Home y Sanvean en una idioglosia (un lenguaje idiosincrásico) que ha desarrollado desde la edad de doce años.

Lisa Gerrard - Now We Are Free - ORIGINAL Music Video (Gladiator) https://www.youtube.com/watch?v=o2ZiIPEorP0
Gladiator BSO | Letra en Castellano

Lisa Gerrard – Devotion

Denez Prigent & Lisa Gerrard "Gortoz A Ran - J'Attends" Music Video (Black Hawk Down Sounttrack) HD

Dead can dance~Lisa Gerrard ~The Host of Seraphim~


Aspasia



Aspasia nació en torno al año 470 a.C, en la ciudad griega de Mileto. 

De familia adinerada, recibió una excelente educación. En las ciudades jonias, tanto los niños como las niñas iban a la escuela pública y compartían el aprendizaje en un plano de igualdad.

También era normal entre las jónicas asistir a los círculos culturales y participar en asuntos políticos, lo que entre los atenienses era totalmente impensable, ya que el rol social de las esposas estaba restringido al ámbito doméstico. 

En Atenas por su condición de extranjera, por su supuesta influencia sobre Pericles ,con quien se casó; y por llevar una vida de mujer libre e independiente, impropia de una esposa ateniense, fue atacada, ridiculizada y vilipendiada por los conservadores y por los cómicos. 

Sin embargo, Aspasia ha pasado a la historia como una artista de la retórica, tanto en el aspecto logográfico como en el aspecto pedagógico. Además de esto, supo rodearse de los más ilustres y reconocidos intelectuales de su época contribuyendo de forma activa al florecimiento de la vida cultural en Atenas y consiguió la admiración de los hombres más ilustres. 

Se dice, que era ella quien escribía los discursos de Pericles. 

También destacó como científica y médica. A pesar de que sus obras han desaparecido, otros científicos con Aetius, médico personal del emperador bizantino Justiniano I, escribió una enciclopedia médica a partir de los conocimientos escritos por Aspasia. 

La obstetricia, la ginecología y la cirugía fueron sus ámbitos de actuación y de investigación. Fue capaz de detectar y prevenir embarazos de riesgo y desarrolló remedios naturales para el post-parto.


jueves, 26 de enero de 2012

Gerda Taro. Fotógrafa

 

Gerda Taro (Stuttgart, Alemania, 1 de agosto de 1910 – El Escorial, España, 26 de julio de 1937). Fue una pionera periodista gráfica de guerra, compañera profesional y pareja del fotógrafo Robert Capa. Es considerada la primera fotoperiodista mujer que cubrió un frente de guerra y la primera en fallecer al llevarlo a cabo.[

Gerda nació en el seno de una familia judía de origen polaco. El hecho de que sea judía hará que se mueva en movimientos de izquierda que combaten el ascenso del nazismo. El ascenso al poder de Hitler provoca su huida hacia París en 1933, donde se integra en los círculos de refugiados y sobrevive haciendo diversos trabajos.

En 1934 conoce a Robert Capa e inician una relación profesional y personal.


Tras su muerte muchas de sus fotografías se mantenían sin autoría o adjudicadas a Robert Capa, hasta que su figura fue rescatada por la alemana Irme Schaber quien en 1994 publicó el libro” Gerda Taro. Una fotógrafa revolucionaria en la guerra de España”, una exhaustiva biografía que junto a los datos aportados por Whelan sobre la relación entre Capa y Taro ha alimentado en buena medida todo lo que se ha escrito sobre ella en la última década.


Como muy bien planteó Irme Schaber en el estudio citado, su figura es un ejemplo visible de cómo la historia de las mujeres se ha visto generalmente desdibujada y ocultada, hasta el punto de que los tres motivos fundamentales por los que Taro fue tomada en consideración eran: haber vivido y trabajado con un hombre famoso, ser atractiva y la tragedia de su muerte al ser arrollada por un tanque en el frente de Brunete. 



Es bien conocido que los primeros reportajes que hace los desarrolla junto a Capa, que fotografiaban las mismas situaciones y lugares, que ella utilizaba preferentemente una Rolleiflex y él una Leica, diferencia de formatos (cuadrado y rectangular) que permitió la identificación de las imágenes que hizo una y otro, y que durante algún tiempo las fotografías de ambos se vendieron y se publicaron bajo la firma común de "Capa", el nombre que habían creado juntos.


Durante los primeros meses de la guerra, esa situación básicamente se mantiene, pero, especialmente a partir de 1937, aparece ya una Gerda Taro que se va independizando progresivamente de su compañero y maestro: realizan viajes y reportajes por separado, el copyright de las fotos va pasando de ser "Capa" a "Capa & Taro", hasta llegar a firmar como "Taro". Su contrato con Ce Soir, la publicación de orientación comunista dirigida por Louis Aragon, rubrica esta autonomía.



Su nacimiento como fotógrafa estuvo acompañado también de un acercamiento cada vez mayor hacia la realidad que fijaba en imágenes. Es realmente arriesgado tratar de definir un estilo en las fotos de Gerda Taro, su trayectoria fue demasiado corta como para que se desarrollara, pero sí puede verse cómo fue construyendo su posición ante la guerra y afirmando su oficio.


Fotografió en Barcelona la nueva realidad que ofrecían los milicianos en las calles, los niños jugando entre las barricadas y las mujeres instruyéndose para la guerra en la playa; cerca del frente de Aragón el trabajo de los campesinos; las dificultades y la huida de la población civil en el frente sur, cerca de Córdoba; el cerco de Madrid y la vida en las trincheras; la batalla de Guadalajara donde testimonia la victoria de las tropas republicanas; a las víctimas de la guerra en un hospital de Valencia y a los huérfanos en un orfanato de Madrid; la situación en el frente de Segovia; la actividad de los dinamiteros en la defensa de Madrid; el II Congreso Internacional de Escritores por la Defensa de la Cultura en Valencia y Madrid; y finalmente los combates de la ofensiva de Brunete donde encontró la muerte.



Comenzó fotografiando la revolución y acabó registrando la guerra, pasó de registrar la realidad a testimoniar el acontecimiento, simbolizando y vehiculando con sus imágenes las necesidades de la República. En su trabajo se observa que cada vez fotografiaba más cerca, desde dentro, como venía a reclamar Capa en su célebre frase, pero su cercanía parece tener una doble faceta que la caracteriza. Por una parte, aceptar y explorar el riesgo de su profesión como reportera para captar las mejores y más audaces imágenes, algo que sin duda llegó a desarrollar eficazmente. Pero también como expresión de un espíritu de militancia que tenía mucho que ver con el que animaba a las Brigadas Internacionales, dada su condición de refugiada y su clara posición antifascista, por el que fue implicándose cada vez más con una situación que sentía como propia.


Sus fotos muestran la proximidad y la espontaneidad, quizás intuición, de quien sabe y asume que con cada disparo de su cámara está construyendo una toma de posición. La misma claridad y firmeza que Gerda Taro, más allá de los estereotipos que han rodeado su figura, desplegó para afrontar su vida.

François Maspero, autor también de una poética biografía sobre Taro, titulada precisamente La sombra de una fotógrafa, lo expresa bien cuando afirma: "...todo en ella es política. Su vida, su comportamiento, sus fotos. Política en el sentido más amplio y más justo, que es sentirse concernido por su tiempo. De vivirse como sujeto y no sólo como objeto. Sujeto de la Historia y sujeto de su propia historia". -




Su trabajo como reportera en la Guerra Civil es imprescindible para conocer la  misma guerra y los “alrededores” de la contienda.

Fuentes: Wikipedia y Elpaís.es

miércoles, 25 de enero de 2012

Virginia Woolf








Virginia Woolf  (Londres, 25 de enero de 1882- Lewes, Sussex, 28 de marzo de 1941). Novelista, ensayista, escritora de cartas, editora, feminista y escritora de cuentos, es considerada como una de las más destacadas figuras del la literatura inglesa.

Fue miembro del grupo de Bloomsbury.

Tuvo continuas depresiones, la primera cuando tenía trece años de edad, con la repentina muerte de su madre.



Más tarde la muerte de su padre por cáncer en 1904 provocó un ataque alarmante y fue brevemente ingresada.








En 1912, a los treinta años, se casó con el escritor Leonard Woolf. Virginia también tuvo relaciones afectivas y sexuales con la escritora y jardinera Vita Sackville-West . 



El 28 de marzo de 1941, Woolf se suicidó. Se puso su abrigo, llenó sus bolsillos con piedras y se lanzó al río Ouse cerca de su casa y se ahogó. Su cuerpo no fue encontrado hasta el 18 de abril. Su esposo enterró sus restos incinerados bajo un árbol en Rodmell, Sussex.



La obra literaria de Virginia Woolf recibe influjos de Marcel Proust, James Joyce, Dorothy Richardson, Katherine Mansfield y posiblemente Henry James, pero sus novelas son altamente experimentales y están llenas de lirismo.

Obras: Fin de viaje, 1915. Noche y día, 1919. El cuarto de Jacob, 1922.La señora Dalloway, 1925. El lector común, 1925.Al faro, 1927.Orlando (1928). Una habitación propia, 1929. Las olas, 1931. Flush, 1933. Los años, 1937. Tres guineas, 1938.Entre actos, 1941. Y además de otras obras y numerosos ensayos escribió un Diario desde 1915 hasta 1941.

Una habitación propia







Una habitación propia es una obra en la que Virginia Woolf reflexiona ampliamente sobre las mujeres y la literatura, dos temas que le apasionan. Para abordar este tema se plantea una serie de cuestiones. Una de ellas es destacar la directísima relación que existe entre la realidad y la literatura. Realmente, la literatura es o tendría que ser un reflejo directo y sin distorsiones de la realidad en que vivimos. Pero no es así del todo, según nos cuenta, ya que el mundo de la literatura está gobernado por hombres que imponen su punto de vista.

Aparece en el libro una imagen metafórica muy representativa que compara a la mujer con un espejo mágico que distorsiona la realidad a favor del hombre: la aparente inferioridad de la mujer hace que el hombre se crezca, viéndose más fuerte, inteligente y poderoso de lo que realmente es.

Según la autora, ¿con qué dificultades se encuentran tanto hombres como mujeres para escribir buenas obras? Con el tiempo, el espacio y la concentración. Si para los hombres ya era complicado adquirir la estabilidad mental adecuada, para las mujeres aún era mucho más difícil. No disponían de habitación propia, indispensable para respirar tranquilidad y poder concentrarse. Además, la mujer estaba obligada a superar algún que otro obstáculo más para poder ser escritora: la idea estereotipada y absurda de la sociedad de la época de que la mujer, aunque albergara mucho talento, no podía escribir una novela.

Uno de los personajes (por supuesto femenino) más representativos del libro es Mary Beton, una chica corriente de clase media que tiene la suerte de poder disfrutar de dos circunstancias muy importantes para la supervivencia de una mujer en un mundo donde sólo hay cabida para hombres: el derecho a voto y el disponer de una herencia de quinientas libras al año durante toda su vida. Sin duda, lo que le pareció más importante fue la adquisición de unos ingresos dignos que le permitiesen olvidar el miedo y la amargura de los días en que había de vivir de la miseria que ganaba realizando trabajos que no la satisfacían, y que era lo único que a una mujer se le permitía llevar a cabo hasta 1918.

Después de polemizar acerca de los valores y de los puntos de vista masculinos y femeninos en la novela, Virginia Woolf nos plantea un esbozo ideal de un plano del alma en el que hay dos poderes: el masculino y el femenino. El estado ideal para escribir, dice, sería el de la fusión de ambos, donde los dos poderes puedan vivir juntos en armonía.

Tres Guineas





En 1935 la escritora feminista inglesa Virginia Woolf recibe una carta de un prominente señor que no quería las guerras. (La civil española, en curso; y la segunda mundial ya en puertas). En esa carta le pide tres cosas y le hace una pregunta. La primera solicitud es firmar una carta dirigida a los periódicos, la segunda es ingresar a cierta sociedad antibélica y la tercera es contribuir con fondos para dicha sociedad. La pregunta que le hace es ¿cómo cree usted, en su opinión, que se podría parar la guerra?.

Virginia califica la carta como notable, quizá la única en la historia de la correspondencia, ya que ¿Cuándo se ha dado el caso que un hombre culto próspero abogado, con las sienes ya un tanto grises- pregunte a una mujer cuál es la manera, en su opinión, de parar la guerra?.

Responder a la misiva le llevó a la autora tres años de su vida y no porque hubiera sido lenta para escribir o pensar sino porque la Woolf, absolutamente conciente de su ser mujer, se para en y desde ese lugar para pensar, investigar y elaborar una respuesta en profundidad que le llevó más de mil cuartillas a máquina y que hoy se conoce como el libro Tres Guineas.

 Este es un documento extraordinario que a pesar de sus 65 años (se publicó por primera vez en 1938) mantiene no sólo una absoluta actualidad interpretativa sobre la relación entre masculinidad, autoritarismo y guerra (cultura de la guerra) sino una capacidad de proyección analítica que pocas reflexiones sobre el tema han tenido y que en estos aciagos días bélicos, llenos de dolor, de peligro y de preguntas de difícil respuesta que nos obligan no solo a pensar más sino sobre todo mejor, resulta imprescindible leer o releer.

 ¿De qué se trata este libro? Me atrevo a sintetizarlo así: se trata de la primera obra que ha sido capaz de desmenuzar el logos masculino, la simbólica viril que construye la relación entre autoritarismo, cultura de privilegios/poder masculino (patriarcado) y la generación de la guerra y la única hasta hoy que lo ha hecho de manera tan global. Una obra que, anclándose en las condiciones de las mujeres de su época, la trasciende al ir demostrando paso a paso que, siendo la independencia material una base imprescindible y necesaria -objetivo para el cual dona dos de las tres guineas-, sin independencia simbólica la incorporación de las mujeres al mundo público (educación, trabajo y militancia) no evitará que, en unos años, se vuelva a formular la misma pregunta: ¿En su opinión, como podemos evitar la guerra?.

Virginia Woolf marca todo su libro con la idea de la diferencia; empieza aclarándole a su interlocutor varón que hay una dificultad de comunicación entre nosotros que hace casi imposible responder a su pregunta.

Disparar le dice- ha sido un juguete y un deporte de los hombres en la caza y en la guerra, para ustedes, en la lucha, hay cierta gloria, cierta necesidad, cierta satisfacción que nosotras jamás hemos sentido ni gozado; para ustedes la guerra es una profesión; una fuente de realización y diversión; y también es cauce de viriles cualidades sin las cuales los hombres quedarían menoscabados y que nos hace imposible comprender los impulsos que inducen a ir a la guerra;  estos tres puntos suspensivos representan un abismo, una separación tan profunda entre nosotros que, durante estos tres años, he estado preguntándome, sentada en mi lado del abismo, si acaso puede servir de algo intentar hablar al otro lado.
Durante todo el desarrollo de la reflexión va reiterando de muchas maneras que las mujeres solamente podemos ayudar a defender la cultura y la libertad intelectual por medio de defender nuestra propia cultura y nuestra propia libertad individual y finalmente acaba su obra negándose a ingresar a la sociedad del autor de la carta argumentando que la mejor manera en que podemos (las mujeres) ayudar a evitar la guerra no consiste en repetir sus palabras y en seguir sus métodos, sino en hallar nuevas palabras y crear nuevos métodos.

La mejor manera en que podemos ayudar a evitar la guerra no consiste en ingresar a su sociedad, sino en permanecer fuera de ella.

Se niega también a firmar su propuesta de carta para los periódicos pero, para mostrar nuestra solidaridad con sus deseos de paz (objetivo en el coincidimos), le dona al notable señor una guinea, la tercera; aclarándole que es libremente otorgada. Final maravilloso ya que, desde la diferencia, logra ponerse ella -y con ella nos pone a todas las mujeres- en un verdadero plano de libertad (nombrar desde si, construir el deseo para si y luego otorgar libremente) y por tanto, en la única forma posible de la igualdad.

 El libro lo divide en tres partes (tres guineas). En la primera, analiza al patriarcado desde el campo de la educación.

Allí denuncia el modo en que los hombres han robado la educación a las mujeres, no sólo al dificultársela o directamente impedírsela; al definir su profesión (gratuita, sin derecho a bienes ni valor) como la de esposa ¿Dónde se funda la idea de imponer a otros lo que deben ser y hacer (padre de todas las guerras) si no es en la primera imposición, la que se da sobre las mujeres? Por ello dona la primera guinea a la tesorera de un pobre colegio universitario para señoritas.

 Sin embargo no se queda allí y se pregunta si el que las mujeres estudien lo mismo y de la misma forma que los hombres ayudará a evitar la guerra. Su respuesta es no. No si las mujeres reciben la misma educación que los hombres, llena de símbolos, jerarquías, títulos, rituales (que va describiendo en una magistral poética literaria) que sucitan la competencia, la envidia, el deseo de superioridad, gradeza, poder y triunfo sobre los demás, deseos de posesiones que mantendrán a cualquier costo, emociones todas que fomentan la disposición hacia la guerra.

La mejor educación del mundo no enseña a aborrecer la fuerza sino a utilizarla, dice. Por ello, aunque sabe que las mujeres necesitan escuelas que les den conocimientos para construir su libertad, piensa que esa guinea aportaría más a evitar la guerra si se utilizara para comprar cerillos y gasolina e incendiar esa escuela.

En su lugar, las mujeres deberían fundar otra donde nadie tenga temor de pisar una raya trazada con tiza, donde la competencia quede abolida, la vida sea abierta y fácil, que acuda con alegría la gente que ama los diversos saberes y encuentren lugar las mentes de diferente clase y gradación, los diferentes cuerpos, donde no haya dignatarios, ni desfiles, ni sermones.

Una escuela para enseñar el arte de la humana relación y no el segregar, el especializar, el competir, el envidiar (padres de todas las guerras).

 En la segunda parte, analiza al patriarcado en sus ideas de lo que es el trabajo. La reflexión se da en torno a la conveniencia de donar o no una segunda guinea a una institución que apoya a mujeres educadas para encontrar trabajo.

Conciente de que las mujeres necesitamos una cierta autonomía económica, apoya a esta institución donando la segunda guinea, pero nuevamente se pregunta y reflexiona si el ingreso de las mujeres al mundo público cambiará la cultura. Su respuesta es nuevamente no.

No si las mujeres se dejan sobornar para acceder a entrar en el cautiverio. Y nuevamente analiza con maravillosa ironía y profundidad cómo está estructurado material y simbólicamente el mundo del trabajo para evitar la libertad y la autoridad (en el sentido de autoría no de poder).

El fascismo dice, no está solamente en los actuales militarismos de Alemania o Italia, está en la mentalidad de las profesiones, en las estructuras de los cargos públicos, en el desfile de los símbolos del trabajo. El fascismo habla tanto en inglés como en alemán. Entonces, para ayudarlo a usted a parar la guerra -Virginia vuelve a pararse en la diferencia- ¿Es que no tenemos primero que ayudarla a ella a aplastar a este dictador en nuestro país antes de pedirle que ayude a aplastarlo en el exterior? De otra manera ¿No llegaremos a ser igualmente celosas, igualmente competitivas y no estaremos igualmente seguras del veredicto de Dios, la Naturaleza, la Ley y la propiedad? Porque para parar la mentalidad guerrera debemos ingresar a las profesiones y no quedar infectadas por ellas, despojarlas de su capacidad de absorción, de sus celos, de su competitividad, de su codicia, usarlas para tener propio criterio y voluntad propia.


La tercera parte, donde analiza en el mismo sentido la participación de las mujeres en los espacios de lucha masculinos, la dejo para que la descubra usted, lectora, ya que finalmente- la intención de esta reseña es que le entren las ganas de acercarse, hoy como nunca, a este extraordinario e imprescindible libro de nuestra genealogía de mujeres. (Texto: Ximena Bedregal)



Fin de viaje.








Ahí empezó su cuenta atrás, no solo al contar la historia de la joven Rachel Vinrace, donde criticaba el mundo de la época y rompía los esquemas de la narración, sino también por lo que anida en el libro de lo que fue y habría de ser su vida, su concepción de sí misma y sus últimas horas. Fin de viaje supone un ámbar biográfico y literario de Virginia Woolf (1882-1941) donde destellan las conexiones entre esa novela y los últimos días de la escritora: los dos hechos suceden casi al comienzo de la Primera y la Segunda Guerra Mundial, respectivamente; ambos están precedidos por brotes psicóticos de la narradora y ensayista; la protagonista quiere desencorsetarse de la herencia victoriana y reivindica derechos de la mujer, mientras en la vida real, Woolf, con 59 años, ya es reconocida por todo ello y se enfrenta a un mundo insospechado de cambios vertiginosos; es en esta historia donde aparece la señora Dalloway, una de las señas de identidad de la escritora inglesa; en la novela, el amor es un hallazgo, oscilante, que se intenta describir, algo en lo que Virginia Woolf insistió de manera infructuosa… y esto es el primer fogonazo entre su ópera prima y su adiós.

La primera recoge sus 22 años iniciales, hasta la muerte de su padre en 1904 (periodo en el cual nacen sus demonios, para bien y para mal, y que la espolean: el padre en la torre de marfil, la madre vigilante, su hermana Vanessa, pintora, y la sombra del incesto por culpa de uno de sus hermanastros). La segunda parte es el resto de su vida, año a año. Supone un asomo al universo Virginia Woolf, que pendula entre las huellas de la época victoriana y las dos guerras mundiales y, en medio, el mundo que se abre al modernismo y al que ella misma contribuye con su literatura o grupos como el de Bloomsbury.

 Se puede decir que Fin de viaje refleja las preocupaciones de Virginia Woolf durante su adolescencia y primera juventud, siendo centrales cuestiones como las dificultades en las relaciones entre hombres y mujeres jóvenes, la ignorancia sexual y el lugar en la sociedad que ocupaban las jóvenes de su clase, e incluso el efecto de la muerte prematura de la madre.

Ya en esa obra señala la necesidad de un cuarto propio para la protagonista, “donde poder tocar música, leer, meditar, desafiar al mundo, habitación que podía convertir en fortaleza y santuario”.

En la historia de Rachel, el amor y la felicidad, su búsqueda con el joven Terence Hewet, es frustrada, y “la cuestión sexual no se aborda”, mientras la escritora y Leonard sí se casaron, pero llevaron una vida sentimental singular donde, tanto en la novela como en la realidad, el amor va más allá de lo terrenal y su realización está impregnada de un aire de imposibilidad; la atracción homosexual parece aletear alrededor de la joven protagonista y se concreta en la autora.

Rachel enferma y muere prematuramente, mientras la escritora se suicida. Tras la muerte de ambas, mientras en la novela se dice: “Nunca dos personas han sido tan felices como lo hemos sido nosotros. Nadie ha amado nunca como nos hemos amado nosotros”; en el mundo real, Virginia Woolf dejó una carta a su marido cuyas últimas palabras son: “No creo que dos personas pudieran ser más felices de lo que fuimos tú y yo”.


 Al faro (1927)





Irene Chikiar Bauer cuenta qué prestó Virginia Woolf de su vida a cuatro de sus novelas más emblemáticas y por qué las escribió. Al faro (1927), novela clave del modernismo y reafirmación de su autora en el canon del siglo XX, y que pasa por ser, quizá, su obra más autobiográfica no está incluida en este recorrido precisamente porque es de las que más se suele hablar. Recuerdos de infancia y manipulación del tiempo resumidos por la biógrafa en Virginia Woolf. La vida por escrito: “Las ideas y visiones de Al faro convocaban emociones asociadas al recuerdo de sus padres y de su propia infancia, y evocaban los veranos en St. Ives y toda la fuerza de esa realidad perdida. Mientras escribía, Virginia llamaba al pasado y lo fijaba en palabras”.

La señora Dalloway (1925):


“En esta novela, la preferida de muchos lectores, quiso ‘mostrar lo escurridizo del alma’, pero también, mientras la escribía, sintió que tenía casi demasiadas ideas, quería ‘dar vida y muerte, cordura y locura’, ‘criticar el sistema social, y mostrarlo en funcionamiento, en su forma más intensa’.

En La señora Dalloway bosquejó un estudio de la locura y el suicidio: ‘El mundo visto por cuerdos y locos, lado a lado’. Allí volcó experiencias de sus propias enfermedades y trastornos psíquicos (en el personaje de Séptimus, un soldado que sufre stress post traumático y se suicida tras un brote de locura), también reflexionó acerca de la condición de las mujeres de su época, reflejadas en Clarissa Dalloway, su hija, la institutriz, o Sally, la amiga de juventud de Clarissa. Las dificultades de la relación entre hombres y mujeres está presente en este libro, lo mismo que su amor por la ciudad de Londres, o la devastación que produce la guerra, una problemática sobre la que trata en casi todas sus novelas.

Tal vez, una de las cuestiones que ella consideró más importante es que en esta obra logró un gran ‘descubrimiento’, un método que le permitió excavar ‘hermosas cavernas’ detrás de sus personajes, logrando “humanidad, humor, profundidad”.

De alguna manera, Clarissa Dalloway actúa como doble de Virginia Woolf; muestra lo que podría haber sido de ella, si la rebeldía a las normas, su conciencia humanitaria y la pasión por la escritura no hubieran interferido el destino victoriano que había trazado sus padres y la época en la que le tocó nacer”.

Orlando (1928):



“Quiso escribir Orlando en un estilo burlón, claro y sencillo, de modo que la gente entendiera la novela. El libro, en homenaje a su amiga y ocasional amante Vita Sackville West, debía tener un cuidadoso equilibrio entre verdad (hechos) y fantasía (ficción). Pero Orlando es más que un ejercicio brillante y liberador.

Gracias a esa novela la autora logró ascendiente sobre Vita, la halagó, y a través de ella tal vez elaboró los celos que le provocaban sus relaciones con otras mujeres. Además, gracias al Orlando, expresó, en clave literaria, la liberalidad sexual que caracterizaba a los integrantes de Bloomsbury.

Suerte de biografía ficcional de Vita, en el libro también se reconocen versiones satíricas de amigos, parientes e incluso a la propia Virginia Woolf ya que recrea aspectos de su propia experiencia como escritora, aborda las problemáticas de género y alude a la bisexualidad de Vita, y a cuestiones de la identidad al explicitar que en Orlando, ‘el cambio de sexo modificaba su porvenir, no [modificaba] su identidad”.

Las olas (1931):
“Aquí hizo confluir introspección y aventura estética y justifica su tendencia, siempre presente en los diarios íntimos, de volver al pasado para entender el presente y proyectarse al porvenir.

Desde un punto de vista autobiográfico, explicó Las olas como un intento de plasmar una visión o estado mental que tuvo cuando terminaba Al faro, su anterior novela, sintiéndose muy desdichada y experimentando el ‘dolor físicamente como una dolorosa ola que se hincha sobre el corazón’.

También había deseado expresar ciertas visiones: ‘El lado místico de la soledad’. Las olas es un libro de madurez, donde recrea los ‘momentos de vida’ que tanto la habían conmovido de niña; como la vez que no pudo saltar un ‘charco en el sendero’, porque ‘todo de repente fue irreal […] el mundo entero se volvió irreal’.

En esta novela quiso expresar ‘la idea de una corriente continua, no solo de pensamiento humano’ sino de la Infancia, aunque dejando en claro que no se trataría de su propia infancia. En polifonía, alternan los soliloquios de seis personajes que se conocen desde niños y que conservarán su amistad a lo largo de sus vidas.

Un séptimo personaje, al que los demás evocan, tiene claras analogías con Thoby, el hermano que murió en su juventud. Asimismo, características de los personajes se pueden asociar a los de la propia Virginia Woolf, o a los de su marido, Leonard Woolf, su hermana Vanessa, y otros integrantes del grupo Bloomsbury”.

Entre actos (1941):


 

“En tanto que Tres guineas (1938) puede considerarse un alegato pacifista, en sus últimas novelas, Los años (1937) y Entre actos (1941), la referencia a la Segunda Guerra Mundial es ineludible. Una Europa ‘erizada de cañones, cubierta de aviones’ da marco a la última novela de Virginia Woolf.

En el libro se pasa registro a la vida social de una aldea inglesa. El tema es afín a su objetivo de relacionar las vidas de sus protagonistas con la mayor parte de la historia del país; y si bien hay una pequeña escena que tiene lugar la noche anterior, la historia se desarrolla durante el transcurso del siguiente día, con los preparativos y finalmente la representación teatral organizada anualmente por los lugareños para juntar fondos para instalar luz eléctrica en la iglesia del pueblo.

La obra cuenta con un público que incluye a la pequeña nobleza, a la alta burguesía y a los aldeanos, que además de ver la obra, comparten un refrigerio. Durante los últimos años de su vida, marcada por la guerra y sin poder regresar a Londres, Virginia Woolf convivió estrechamente con la gente de Rodmell, donde tenía su casa de campo.

Puede afirmarse que en Entre actos, recreó muchas de sus preocupaciones y temas que la guerra reactualizaba: su amor por Inglaterra, su particular patriotismo ligado a la tradición literaria y al paisaje inglés, sus planteamientos acerca de la vida individual y comunitaria, sus temores asociados con la guerra. También se refiere a su idea de la imposibilidad de comunicación, aun entre personas que se aman.

De hecho, los personajes se unen y se separan consciente o inconscientemente, guiados por afinidades electivas cambiantes, rechazos y atracciones que van dibujando constelaciones que los unifican, o los rescatan, al menos momentáneamente, de su aislamiento. Las diferencias de clase, generacionales, sexuales e incluso ideológicas actúan como fuerzas de atracción y repulsión, que afectan a los individuos, aislados en su propio universo.

Además de innovar en el estilo, Virginia intentaba indagar en una problemática de amplio espectro y que abarcaba desde temas acerca del futuro de la civilización, a otros específicamente literarios como la relación entre el autor y su público y los modos de representación para llegar a cuestiones de orden cuasi metafísico.

Fuente: El País





Virginia Woolf Documentary

Virginia Woolf vista por Laura Freixas

The Recorded Voice Of Virginia Woolf
Grandes Personajes - Virginia Woolf