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viernes, 22 de enero de 2016

La “Insolente Marimacho”.



Las intervenciones más emotivas durante la pasada campaña fueron las sucesivas declaraciones de los líderes para atajar la violencia de género. Es decir, feminicidio, terrorismo doméstico. Todos los problemas políticos son, en el fondo, problemas culturales y morales. Esto lo repetía con mucha intención desde el exilio el gran Max Aub. Y en eso estamos respecto a los crímenes contra las mujeres. En un problema cultural. Y en una forma de “exilio”: la de las mujeres en esta sociedad del riesgo.

Si cuando Ana Pastor planteó en el debate con más audiencia, ante más de nueve millones de personas, el más grave de los problemas, porque afecta al menos a la mitad de la población, mujeres en peligro por el hecho de ser mujeres, la reacción de todos, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Albert Rivera y Soraya Sáenz de Santamaría, como sustituta de Rajoy, fue de una esperanzadora y a la vez desesperante vehemencia. Se acabó. Ni una mujer menos. Acabar con este estado de barbarie, con este reloj que cada día marca cientos de agresiones y, cada cuatro días, un asesinato de mujer por ser mujer, un feminicidio.

Podíamos estar medianamente satisfechos con tan emotivas reacciones. Pues no. Yo me quedé asombrado, en estado de estupor, ante algunas de las “sentidas” respuestas.

Como repetía Max Aub desde el exilio, todos los problemas políticos son, en el fondo, problemas culturales y morales

Una de ellas consistió en un llamamiento a las adolescentes para que no se dejasen controlar por sus compañeros o novios. Que no permitiesen que les vigilasen los móviles. Esos mismos labios, oídme, decían, habían justificado la eliminación en la enseñanza de la única asignatura en la que se trataba el problema de la violencia de género y se educaba para afrontarla: la Educación para la Ciudadanía. En vez de educar a niños y jóvenes en la igualdad, y liberarlos de las típicas taras, se les entregó como una concesión particular al sector reaccionario del nacionalcatolicismo.

Todos los candidatos, futuros gobernantes, coincidían en el remedio para una solución real a esa criminalidad endémica: educación, educación, educación. Sí, educación.

Adelante, pues. No esperen ni un segundo para restablecer en toda la enseñanza, pública y privada, lo ahora substraído: el conocimiento de los derechos y deberes de la ciudadanía. También la memoria, es decir, yendo a la raíz y estableciendo las causas de este mal de aire, el maltrato endémico hacia la mujer. Saber de dónde viene esta peste, esta misoginia, esta discriminación y violencia que se pega al presente como una garrapata histórica.

Pero da la impresión de que ante este siniestro total se responde con rituales de duelo y poco más. La desolación no es una consolación.

Recuerdo de niño, en la escuela, que nos llevaron a un acto para celebrar el Día del Árbol. Éramos cientos de estudiantes obligados a permanecer inmóviles durante horas, en la disciplina de las filas. Escuchamos varios discursos sobre la importancia de los árboles. Pero allí no había ningún árbol. No se plantó ni uno. Tal vez los árboles éramos nosotros. Con el sol calentando la cabeza, sentí que me salía una rama de cerezo por la oreja. Aquel día quedé vacunado contra la retórica.

Algo así está ocurriendo con el drama de la violencia machista en España. Mientras se suceden los crímenes, muchos lamentos a las puertas de las instituciones. Pero no se plantan árboles.

Y algo muy importante: el feminismo sigue siendo despreciado o ridiculizado por columnistas émulos de aquel Pascual Santacruz que publicó en La España Moderna (¡madre mía!) un artefacto titulado ‘El siglo de los marimachos’. Advertía del peligro de las mujeres emancipadas, que convertirán a “nuestras bellas compañeras” en unos “seres incatalogables en los casilleros de la zoología”.

A las mujeres díscolas las vilipendiaban como histéricas. Pero lo que late en el trasfondo de esta tragedia española es un histerismo masculino, que no soporta otro destino para la mujer que el del “ángel del hogar”. La mujer libre, como dice el narrador de Memorias de un solterón, de Emilia Pardo Bazán, es el “insolente marimacho”. A la propia Emilia la caracterizaron así muchos de los intelectuales contemporáneos. Unamuno le reconocía su gran talento, en cuanto “masculinismo” y no “feminismo”. Él, como tantos otros, aceptaba el activismo feminista, siempre que no fuera español: “El tipo de la mujer fuerte y libre norteamericana no ha llegado aún a nuestros países”.

–Pero, hombre, ¡vivimos otros tiempos!

Menos de lo que se aparenta. El histerismo masculino sigue campante en muchos gallos de la intelectualidad española.

No son solo las mujeres las que tienen que ser feministas. También los hombres. Y los valores de la sociedad. Será la única forma de acabar con esta tara.

Manuel Rivas.El “insolente marimacho”.
elpaissemanal@elpais.es

miércoles, 12 de marzo de 2014

Jineth Bedoya. "No es hora de callar"



Jineth Bedoya  ( Colombia,1974 ) Periodista colombiana. Compagina el periodismo de investigación con su tarea como activista en defensa de los derechos de las mujeres víctimas de violencia sexual en Colombia. Sus investigaciones periodísticas son el mejor argumento contra el machismo reinante en Colombia y contra la pasividad de las instituciones públicas.  En 2001, fue galardonada con el Premio al Valor en el Periodismo de la Fundación Internacional de Mujeres en los Medios. Trabaja para el diario 'El Tiempo' y es consciente de la importancia de que alguien como ella, con voz, con influencia, dé visibilidad a esa violencia contra las mujeres, tan instalada en la sociedad colombiana: "Yo tengo una ventaja: soy una periodista reconocida, puedo ejercer presión y crítica de manera pública".Jineth Bedoya  fue secuestrada en mayo de 2000 cuando estaba trabajando en el diario bogotano El Espectador , cubriendo la guerra civil colombiana . En el momento de su secuestro, estaba investigando una historia sobre el tráfico de armas a manos de agentes del Estado y el grupo paramilitar de extrema derecha AUC (Autodefensas Unidas de Colombia). Fue torturada y violada. Sus agresores comparecieron ante instancias judiciales, admitieron haber participado en su secuestro  y la Fiscalía General de Colombia declaró su caso crimen de lesa humanidad. En 2003, volvió a ser secuestrada, en este caso por la guerrilla. En 2009,  Oxfam Intermón la animó a contar públicamente su historia y a poner rostro y voz a la campaña 'Saquen mi cuerpo de la guerra'.Actualmente, compagina sus investigaciones periodísticas con su activismo, en el que ahora trata de implicar a los hombres porque según dice,"ellos lideran el 98% del problema". El lema de la campaña que ella promueve es "No es hora de callar". Jineth Bedoya   denuncia que 'El cuerpo de la mujer se usa en Colombia como arma de guerra' y que 'El ataque sexual como arma de guerra tiene una impunidad del 98%'
Premios : En 2000, Bedoya fue galardonada con el Premio a la Libertad de Prensa Internacional CJFE, patrocinado por los Periodistas Canadienses por la Libertad de Expresión. En 2001, con el premio de valentía en Periodismo de la Fundación Internacional de Mujeres en los Medios. En 2012, Bedoya fue galardonada con el Premio Internacional a las Mujeres de Coraje.

domingo, 2 de febrero de 2014

Las Mujeres en la India



Al ver esta imagen de una mujer enjoyada  nadie diría que la India es el cuarto país peor del mundo para ser Mujer. A pesar de que la Constitución india reconoce la no discriminación de género en sus artículos 14, 15, y 16 el papel de la mujer en la sociedad india continúa siendo de subordinación al hombre y en la práctica no se reconocen la igualdad de derechos de ambos sexos. La mujer es vista como un bien económico y queda sometida a las decisiones de sus padres, tanto para acordar la edad del matrimonio, como para elegir el marido. Desgraciadamente, en la India una Mujer sólo tiene sentido como esposa, madre y  nuera .El 80% de matrimonios son “concertados” o acordados por los padres de los contrayentes. La esposa pasa a ser dependiente de otra familia, no solo del marido sino también de la suegra y el resto de la familia de su esposo. Al mismo tiempo, la familia de la mujer tiene que pagar una dote. Antes de la celebración de matrimonio, las dos familias negocian la cantidad a intercambiarse y el pago del dinero al futuro marido. Romper este ciclo de sumisión para las mujeres es casi imposible porque es la  misma comunidad la que fomenta y  perpetúa en el tiempo los mecanismos de control y hegemonía masculina sobre las mujeres y su libertad para ser un rol activo y autónomo en la sociedad. Asimismo, el Estado puede llegar a legitimar algunos derechos de los hombres sobre las mujeres, proporcionando una base jurídica que mantenga su status quo sin posibilidad de cambio.



Aunque la mayoría de mujeres en la India trabajan y contribuyen a la economía de una forma u otra, mucho de su trabajo es ‘invisible’, ya que no se documenta ni se contabiliza en las estadísticas oficiales. Se estima que el 95% de mujeres trabajan en el sector informal de la economía y su trabajo es inseguro, irregular, invisible y normalmente no está reconocido. Las mujeres acostumbran a realizar trabajos en el sector agrícola, venta ambulante, oficios tradicionales y el servicio doméstico. En las zonas rurales, ellas representan el 40% de la mano de obra agrícola a causa de la emigración de los maridos a las ciudades. Sin embargo, a pesar de la feminización de la agricultura india y la incorporación de la mujer al mundo laboral, ésta no goza de ningún tipo de independencia económica. La mujer india debe entregar a su marido los beneficios obtenidos trabajando para que él los administre a su gusto. Históricamente, la sociedad hindú ha considerado que la mujer no podía heredar ni poseer propiedades, por lo que dependía completamente de la benevolencia de su padre o marido.

En La India la violencia contra la mujer se manifiesta de  varias maneras, entre ellas la sexual, la doméstica, la discriminación de casta, las muertes a causa de la dote o los crímenes de honor, entre otras. Y las mujeres pobres o de casta baja son las que más sufren los abusos. Las mujeres intocables, tribales y de otras minorías están en lo más bajo del sistema y sufren las peores formas de discriminación y opresión. La violencia es un continuo que abarca el ciclo de la vida, desde el vientre hasta la tumba. Muchas mujeres viven en familias con prácticas patriarcales que justifican la superioridad de los hombres. La falta de remedios efectivos, la falla del Estado de proteger y prevenir la violencia en contra de la mujer, la dependencia económica de muchas mujeres y las realidades de exclusión y marginalización al expresarse resultan frecuentemente en que las mujeres aceptan la violencia como parte de su realidad

Según un estudio de Unicef, más de la mitad de los varones adultos en la India consideran que un marido tiene derecho a pegar a su mujer en determinadas circunstancias. La violencia de género contra las mujeres, como explicabamos arriba, se da de múltiples formas, en todas las clases sociales y en todas las castas, así como en todas las regiones del país, según afirma la influyente abogada especializada en derechos humanos Vrinda Grover. “La violencia contra la mujeres es la expresión de un desigual estatus entre géneros”. Las violaciones dentro del matrimonio en India no son punibles. Si eres mujer en la India y has sido víctima de un abuso sexual, es probable que no quieras denunciarlo porque la violación la habrá cometido un familiar o conocido tuyo, como ocurre en el 98% de los casos. Si aún así decides tomar la vía judicial, te encontraras sola frente al sistema. Si eres mujer en la India y estás casada, debes saber que tienes un 70% de posibilidades de que tu marido te maltrate. Al año son quemadas vivas 100.000 mujeres y otras 125.000 fallecen víctimas de agresiones físicas. Entre 25.000 y 100.000 de esas defunciones son resultado de causas relacionadas con litigios sobre la dote.
Cada día, alrededor de 200 niñas y mujeres se introducen en el negocio del tráfico ilegal en la India. El 80% de ellas lo hace en contra de su voluntad. La extrema pobreza, la analfabetización, una prematura viudedad, el desempleo y la falta de recursos económicos para la propia subsistencia empujan, a menudo, a estas mujeres al tráfico ilegal y la prostitución. Las causas de la prostitución infantil o la explotación sexual de menores se tienen que buscar en los malos tratos de los padres, los matrimonios precoces y concertados y la falta de educación sexual.


sábado, 23 de noviembre de 2013

La violencia contra las Mujeres constituye un obstáculo para el logro de la Igualdad, el Desarrollo y la Paz


La violencia contra las mujeres afecta a todos los países del Mundo.Por regiones, la prevalencia de maltrato de mujeres se sitúa en un 45,6% en África; un 40,2% en el Sureste Asiático; un 36,4% en el Mediterráneo Oriental; un 36,1% en las Américas; un 32,7% en los países de altos ingresos; un 27,9% en el Pacífico Occidental; y un 27,2% en Europa del Este.

 
Somalia

Somalia es uno de los países con mayor violencia y peor legislación en el mundo para las mujeres. Las  mujeres tienen un alto índice de mortalidad al dar a luz, sólo el  9% de las mujeres dan a luz en condiciones óptimas. Las violaciones, los matrimonios infantiles forzados son frecuentes. Un 95% de las niñas entre 4 y 11 años son sometidas  a la Mutilación Genital Femenina (MGF). La representación femenina en las instituciones gubernamentales es ínfima, sólo el 9,5% de las sillas del Parlamento están ocupadas por mujeres. La mayoría no tiene acceso a la educación y el 86% no cuenta con una alimentación adecuada.

 
República Democrática del Congo

El nivel de agresiones sexuales en RDC es el más alto del mundo. 1.152 mujeres son violadas diariamente. 48 mujeres son violadas cada hora, unas 1.552 al día y aproximadamente 420.000 al año. En muchas ocasiones la guerra y los conflictos entre partes son el motivo principal para que se cometan estos crímenes, ya que un 67% de las mujeres y las niñas son utilizadas como armas de guerra, tanto por los militares congoleños como por las tropas rebeldes, o reclutadas como soldados y a su vez como esclavas sexuales. También existe violencia y agresiones sexuales en el propio hogar. En RDC el acceso a la educación y la salud es nulo para las mujeres y las niñas. El 57% de las embarazas padecen anemia. Además el hambre y la falta de recursos dificultan la situación, ya que en ocasiones los traslados para conseguir comida se conviertan en trampas, al ser asaltadas y agredidas en los caminos. La discriminación es otro factor que no mejora la vida de las mujeres.

 
México. Guatemala. Mujeres indígenas canadienses

El femicidio es usado para describir los repetidos asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez (Chihuahua, México) y Ciudad de Guatemala (Guatemala), debido a que se considera que la justicia local no está investigando los crímenes. La mayoría de las mujeres son violadas y algunas mutiladas, torturadas o incluso descuartizadas. También hay sospechas de que hay femicidio entre las mujeres indígenas canadienses. Quinientas mujeres aborígenes han sido declaradas como desaparecidas o han sido asesinadas desde 1980.  

 
Afganistán

El 80% de mujeres y niñas son forzadas a casarse, de acuerdo con datos publicados por la organización IRIN. Además, de ser víctimas de agresiones sexuales, violencia física o crímenes de honor; el 77% sufre discriminación laboral, el 94% están incapacitadas económicamente y el 91% reciben castigos físicos. 

 
Nepal

En Nepal,las niñas son obligadas a trabajar como esclavas en las casas, realizando tareas domésticas. A este “oficio”,se le llama Kamalari.Muchas de ellas son violadas en el hogar de acogida. La prostitución de las Mujeres nepalíes en India como consecuencia del rapto o la venta por sus propios padres adquiere cifras alarmantes.



Pakistán  

Más de 1.000 mujeres y niñas son víctimas de crímenes de honor. La violencia y discriminación contra las mujeres en Pakistán es desmesurada. Las prácticas culturales, tribales y religiosas son los detonantes de que éstas sean víctimas diarias de agresiones en sus hogares. Muchas prácticas incluyen ataques con ácido (85%) o matrimonios forzosos (93%). 1.000 mujeres y niñas al año son víctimas de crímenes de honor; mientras que el 90% sufren violencia diaria en los hogares. En Pakistán la raíz del problema es la discriminación y la falta de leyes que amparen a las mujeres. La inexistencia de condenas judiciales o la impunidad de los crímenes exacerban aún más las agresiones a las que son sometidas diariamente. El país no reconoce la violación por parte del cónyuge y castiga severamente a las mujeres que tienen relaciones sexuales fuera del matrimonio. Una mujer gana un 82% menos que un hombre. Además, no tienen derecho sobre las tierras o las propiedades. El 83% no tienen acceso a la educación y un 67% sufren discriminación en el reparto de las herencias.
 
India

El tráfico de personas y la esclavitud sexual son dos de los mayores problemas que azotan al país. 100 millones de personas, en su mayoría mujeres y niñas, están involucradas en el tráfico de personas. Hay 3 millones de prostitutas en el país de las cuales el 40% son menores. Y un elevado porcentaje está sometido a trabajos y matrimonios forzados. Al 44,5% de las niñas las obligan a casarse antes de los 18 años.  Otro problema es la falta de acceso a la educación de las mujeres. Se producen unos 12 millones de abortos cuando el sexo es femenino, en la mayoría de los casos esta práctica se realiza para evitar los costes de los matrimonios y las dotes femeninas. 50 millones de niñas han desaparecido durante el último siglo, víctimas de infanticidio. 
 
 
 
 
 

 

jueves, 21 de noviembre de 2013

No existe el Crimen Pasional,existe el Feminicidio


En lugar de hablar de “crimen pasional” en la cultura machista en la que vivimos deberíamos hablar de Feminicidio (*)  .Según el análisis que hacen  Liliana Cura y Silvia Paola Viqueira, este feminicidio  generalizado que padecen las mujeres victimas de violencia de género    coloca a la mujer en un dudoso papel, se transforma en “sospechosa” de haber provocado el ataque que hizo al sujeto “perder la cordura”. Los medios de comunicación, reproducen el calificativo  de pasional  a la sociedad que  al ser catalogados como “pasionales” también por las autoridades judiciales, y por la sociedad en su conjunto, dan por entendido que todo está suficientemente claro y explícito. Se piensa que el homicida no representa ningún peligro social y se le debe considerar de manera benévola, casi como si fuera la víctima. Si es “la pasión” la que lleva a matar, el hecho es más tolerable para la sociedad, es decir, es más tolerable el discurso que busca esconder esta violencia. Según apunta Willard Gaylin, ”El criminal usurpa la compasión que merece la víctima, y se roba el público de la víctima, junto con su vida”. Detrás de este ocultamiento  se puede entrever el interés que lo sustenta: La violencia es el arma por excelencia del patriarcado. Ni la religión, ni la educación, ni las leyes, ni las costumbres ni ningún otro mecanismo habrían conseguido la sumisión histórica de las mujeres si todo ello no hubiese sido reforzado con violencia.
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(*)Feminicidio es el homicidio de mujeres motivado por su condición de mujer. Se trata de un término más específico que el de homicidio y serviría para dar visibilidad a las motivaciones últimas de una mayoría de los homicidios de mujeres: la misoginia y el machismo; siendo «la forma más extrema de violencia contra la mujer».Es un neologismo creado a través de la traducción del vocablo inglés femicide  que procede de las autoras Diana Russell y Jill Radford en su obra “Femicide.The politics of woman killing” También existe la palabra genericidio utilizado en el libro “Gendercide: The Implications of Sex Selection” escrito por Mary Anne Warren en 1985. Ambos conceptos fueron castellanizados por la feminista mexicana Marcela Lagarde como "feminicidio", siendo adoptado este término, tras un largo debate, frente al término "genericidio". 

 
 

 

 

Violencia contra las Mujeres.Desdémona o el "crimen pasional"


Desdémona .No es una persona real es uno de los personajes ficticios más importantes del siglo XVI creado por el escritor inglés William Shakespeare para su obra de teatro, “Otelo”, escrita en el año 1603 aproximadamente. Hablamos de ella porque simboliza lo que el patriarcado ha venido llamando a través de los siglos  “crimen pasional”(*). Desdémona  es una joven veneciana  casada con Otelo en secreto para no disgustar a su padre, un noble veneciano. Otelo es mayor que ella y de otra raza. Desdémona viaja con su marido a Chipre cuando éste lidera los ejércitos de Venecia contra el turco. En la Wikipedia leemos que  Desdémona  se destaca por ser “coqueta y atrevida”  y que de “esta personalidad”, Yago convence a Otelo de que Desdémona le engaña con Casio. Desdémona es usada por Yago, subordinado de Otelo, para fomentar los celos de éste utilizando al joven Casio. Tras recibir una prueba falsa de su infidelidad, el pañuelo de  Desdémona en manos de Casio, y pese a las afirmaciones de inocencia de Desdémona, Otelo se niega a creer en ella. Cuando él le dice que Cassio ha sido asesinado, Desdémona grita. Otelo se enfurece y  haciendo caso omiso de las súplicas de clemencia  de Desdémona, “cegado por los celos”, “enloquece” y acaba por estrangularla.  En realidad, es la misoginia de Yago la que contagia a Otelo y causa el asesinato de Desdémona 

(*) La definición clásica de  “ crimen pasional” hace referencia, en el habla popular, a un delito en el que el ejecutor comete un crimen, especialmente un ataque o asesinato a causa de una repentina alteración de la conciencia, causada por sentimientos como los celos, la ira o el desengaño, y no es, por lo tanto, un crimen premeditado. Un caso usual es la agresión violenta contra el cónyuge o contra un amante a causa de un repentino impulso ocasionado por los celos. Un crimen pasional “típico” podría darse, por ejemplo entre un marido que descubre que su esposa le ha sido infiel y se lanza a golpearla brutalmente o incluso a matarla, bien a ella o bien a su amante. En algunos países como  en Francia, el crimen pasional constituía una defensa válida en casos de asesinato. Durante el siglo XIX algunas sentencias podían terminar en un arresto durante dos años para el asesino, mientras que la esposa terminaba muerta. A esto se le puso fin en Francia cuando el Código Civil de Francia fue actualizado en la década de 1970, de manera que se eliminaba esa cierta autoridad paterna sobre toda la familia. En España el derecho de los maridos y padres a matar a sus esposas o hijas en caso de adulterio se elimino del Código Penal en 1963.  Las legislaciones actuales han sido menos benevolentes con esta clase de crímenes, reduciendo los casos en los cuales se puede invocar una "grave alteración de la conciencia", pero aún se reconocen situaciones especiales donde la responsabilidad penal se reduce cuando el crimen es cometido bajo el impulso de “comprobadas emociones violentas repentinas”.
A esto la teoría feminista lo llama Feminicidio(*)
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(*)Feminicidio es el homicidio de mujeres motivado por su condición de mujer. Se trata de un término más específico que el de homicidio y serviría para dar visibilidad a las motivaciones últimas de una mayoría de los homicidios de mujeres: la misoginia y el machismo; siendo «la forma más extrema de violencia contra la mujer».