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sábado, 25 de abril de 2020

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miércoles, 22 de febrero de 2017

Sophie Scholl. La lucha contra contra los Nazis



Sophie Scholl (Forchtenberg, Baden-Wurtemberg, Alemania, 9 de mayo de 1921- 22 de febrero de 1943) Dirigente y activista del movimiento de Resistencia Rosa Blanca en la Alemania nazi. En el momento de su detención era estudiante de biología y filosofía en la Universidad de Múnich. Su nombre está inscrito en el Walhalla de los alemanes ilustres.


El arresto de sus hermanos y amigos en 1937, por participar ilegalmente en el Movimiento de las Juventudes Alemanas, la marcó fuertemente. Comprendió la visión agresiva del nazismo y desde ese momento se hizo tenaz opositora a la dictadura de Hitler.




Sophie tenía talento para el dibujo y la pintura y, por vez primera, entró en contacto con los llamados «artistas degenerados». Igualmente era una ávida lectora que desarrolló un creciente interés por la Filosofía y por la Teología. Todo ello constituía su mundo alternativo al mundo nacionalsocialista.

En la primavera de 1940 finalizó sus estudios de secundaria. El tema de su examen fue «La mano que mueve la cuna, mueve al Mundo».

Al gustarle los niños, comenzó a trabajar como profesora del jardín de infancia en el Instituto Fröbel de Ulm-Söflingen. Una de las motivaciones para haber elegido dicho empleo fue la esperanza de que le fuera reconocido como servicio alternativo al Servicio Alemán del Trabajo (Reichsarbeitsdienst, RAD), requisito obligatorio para acceder a la Universidad. No fue así y, en la primavera de 1941, empezó un periodo de seis meses en el servicio auxiliar de la guerra, como profesora de enfermería en Blumberg. El régimen de corte militar la llevó a pensar intensamente sobre la situación política y comenzó a practicar la resistencia pasiva.

Tras los seis meses en el RAD, en mayo de 1942 se inscribió en la Universidad de Munich como estudiante de Biología y Filosofía.

Su hermano Hans Scholl, que estaba estudiando Medicina allí, le presentó a sus amigos, los cuales, aunque fueron conocidos a la larga por su postura política, inicialmente se reunían por su común interés por el arte, la música, la literatura, filosofía y teología —también tenían su importancia las excursiones en la montaña, esquí y natación— y a menudo asistían a conciertos, representaciones de obras y conferencias.


En Munich, Sophie se reunió con un buen número de artistas, escritores y filósofos, especialmente Carl Muth y Theodor Haecker, que fueron importantes contactos para ella y sus creencias cristianas. La pregunta que más debatían era acerca de cómo debía actuar un individuo bajo una dictadura.

Durante las vacaciones del verano de 1942, Sophie Scholl tuvo que realizar trabajos de guerra en una planta metalúrgica de Ulm. Al mismo tiempo, su padre estaba en prisión por un comentario crítico que le hizo a un empleado sobre Hitler.




Empezaron a aparecer en Munich varias pintadas en las paredes y panfletos en la Universidad sobre un movimiento opuesto a la guerra, denominado "La Rosa Blanca".

Sophie se sintió atraída de inmediato por este movimiento y hasta semanas después no se enteró de que su hermano Hans Scholl y sus amigos eran los miembros de este grupo, que había comenzado con cinco integrantes y se extendió rápidamente por toda Alemania.

Fue Sophie la encargada de captar al Profesor Kurt Huber para el movimiento.

Con su apariencia inofensiva y discreto atractivo, Sophie se encargó de trasladar a otras ciudades propaganda del movimiento y ayudar a conformar células a nivel nacional.


La Gestapo, policía política Nazi, orientó pronto sus investigaciones contra el grupo, aunque sin tener una pista.
Hans Scholl y su hermana Sophie lideraban al resto del grupo, que incluía a Christoph Probst, Alexander Schmorell y Willi Graf. El profesor Kurt Huber preparó las dos últimas series de folletos que distribuyeron los muchachos.

Tras un largo intervalo de inactividad en la segunda mitad de julio de 1942, la Rosa Blanca tomó una postura más enérgica contra Hitler en febrero de 1943, repartiendo las dos últimas series de folletos y pintando eslóganes antinazis a lo largo de Múnich, principalmente en las puertas de la Universidad ("¡Fuera Hitler!").

La última distribución tuvo lugar en la Universidad, la mañana del 18 de febrero de 1943, a fin de coincidir con la salida de clase de los estudiantes.

Con la mayoría de los folletos ya repartidos en lugares importantes, Sophie Scholl tomó la decisión de subir las escaleras hasta lo alto del atrio y lanzar los últimos folletos sobre los estudiantes. Fue vista por un conserje, quien era miembro del partido Nazi, y cerró las puertas del edificio de la universidad encerrando a los hermanos Scholl mientras llamaba por teléfono a agentes de la Gestapo, que arrestaron a los hermanos Scholl.

Los otros miembros activos cayeron pronto en redadas que hicieron a los amigos de Hans y Sophie, siendo sometidos a interrogatorio tanto el grupo como todos los relacionados con ellos.

Los Scholl y Probst fueron los primeros en comparecer ante el tribunal, el 22 de febrero de 1943. Roland Freisler, Juez Supremo del Tribunal del Pueblo o Volksgerichtshof de Alemania, les acusó de traición y fueron condenados a morir en la guillotina ese mismo día.

En años posteriores, los Scholl han sido inmortalizados en el cine y en el teatro, siendo la actriz alemana Lena Stolze quien interpretó a Sophie Scholl en "La Rosa Blanca" y en

"Los últimos cinco días", donde se narran los últimos cinco días entre Sophie y Elsa Gebel.

En febrero de 2005 salió a la luz una nueva película sobre la figura de Sophie Scholl: Sophie Scholl - Los últimos días, donde la actriz Julia Jentsch interpreta a Sophie. Basada en entrevistas con supervivientes y transcripciones que permanecieron ocultas en los archivos de la RDA hasta 1990, fue nominada al Oscar a la mejor película extranjera en 2006.

Actualmente "La Rosa Blanca" es sinónimo de lucha por la libertad y muchas calles, parques, avenidas y escuelas de Alemania llevan el nombre de los hermanos Scholl.

martes, 8 de noviembre de 2016

Las Huelgas de las Mujeres





Sabemos que la Historia la escriben los vencedores y que la “historia”  de las Mujeres ha sido invisibilizada, cuando no ninguneada o borrada, por eso es difícil seguir el rastro de las protestas (*) y las huelgas de las Mujeres. Hablaremos de algunas de ellas:




1. Antecedentes. Huelga de sexo.





En la obra Lisístrata, de Aristófanes, situada en la antigua Grecia podemos encontrar uno de los antecedentes  de la lucha de las mujeres. La protagonista, Lisístrata, realiza una huelga sexual contra los hombres para poner fin a la guerra. 


Lisístrata, representada por primera vez en 411 a. C., se ha convertido en un símbolo del esfuerzo organizado y pacífico a favor de la paz. Por ello, se usó el nombre para el Lysistrata project (Proyecto Lisístrata), acto teatral que se efectuó el 3 de marzo de 2003 de manera simultánea en más de 42 países en favor de la paz.


 2.Huelga de las obreras de la Compañía de Blusas Triangle,1909








A comienzos del siglo XX, son numerosas las movilizaciones y huelgas de obreras en Estados Unidos. En 1909 se realiza la gran huelga de las obreras de la Compañía de Blusas Triangle, de la ciudad de Nueva York. Este paro, que se conoce como la "sublevación de las 20.000" (por el número aproximado de trabajadoras de diversas fábricas que prestaron su apoyo), tuvo una enorme repercusión, tanto dentro de la opinión pública como en los círculos sufragistas y socialistas.

El sábado 25 de marzo de 1911, se produce un incendio que destruyó gran parte de las instalaciones de Triangle. La tragedia dejó como saldo 146 trabajadoras muertas y numerosas mujeres heridas. La Liga Nacional de Mujeres Sindicalistas comenzó una campaña para que se legislara contra los incendios y a favor de la protección de las trabajadoras/es, así como una mayor vigilancia de las leyes existentes.



3. Huelga de obreras textiles de la barriada Viborg, 23 de febrero de 1917 (Rusia)




Las mujeres, estaban cansadas de las largas colas para un pedazo de pan ante la escasez producto de la guerra. En las fábricas y los almacenes el descontento era creciente. Las mujeres querían el “pan”, uno de los gritos centrales de la revolución. El hambre y la crisis agudizaron el descontento. Al grito de “¡Queremos pan!” fue que el 23 de febrero de 1917 miles de obreras textiles de la barriada Viborg se lanzaron a la huelga.

Esta “espontánea iniciativa de las obreras textiles” (León Trotsky) nadie esperaba que desencadenaría una revolución y la caída del zar Nicolás II cinco días después, que animaría a los obreros a la insurrección y a los soldados a la sublevación contra sus oficiales.

El 23 de febrero (08 de marzo calendario occidental) se celebraba el Día Internacional de las Mujeres. Se esperaban y se habían planificado manifestaciones tradicionales en conmemoración y por los derechos de las mujeres obreras. Sin embargo, ninguna organización llamó a la huelga, ni siquiera los bolcheviques del comité de Viborg. Como había estado de guerra, las posibilidades del choque con las tropas eran crecientes.

La decisión y audacia de las mujeres textiles que sin ningún llamado salieron a las calles haciendo huelga, arrastró a decenas de miles de obreros de Viborg a la huelga.

Delegadas de las fábricas textiles se dirigían a los obreros metalúrgicos y de las fábricas para secundar su lucha. 90.000 obreras y obreros de Petrogrado paralizaron sus trabajos y salieron a las calles ese día, y pondrían en pie en los días venideros un poderoso movimiento huelguístico imponiendo la huelga general en la capital, que abrió el paso a la insurrección y la sublevación de los soldados, unidos a los obreros.

El Día Internacional de la Mujer se transformaría, en la fuerza, cuerpos y mentes de las obreras textiles, en el inicio de la revolución social que marcaría todo el siglo XX.

Ese día se sucedieron huelgas, manifestaciones, mítines y asimismo encuentros (choques) con la policía. Miles de mujeres se dirigieron al palacio de la Duma (especie de “parlamento” zarista nacido tras la derrota de la Revolución de 1905) exigiendo el pan. “El Día de la Mujer transcurrió con éxito, con entusiasmo y sin víctimas”  señalaría el revolucionario ruso León Trotsky.




4. Huelga laboral en la planta automovilística Ford de Dagenham (Londres), 1968

 





Es la historia de 187 costureras de la planta automovilística Ford de Dagenham (Londres), que en 1968 decidieron organizar una huelga para luchar contra la discriminación de género y reivindicar la igualdad de salarios con respecto a los hombres. El resultado de aquella protesta fue la aprobación de la Equal Pay Act.

Las únicas 187 mujeres que trabajan en la empresa de Ford, que emplea a 55 000 operarios, se ven envueltas en las huelgas que colapsan el país. Lo que en un principio comienza como una lucha por lograr que se las considere mano de obra cualificada como a los hombres, acaba convirtiéndose en una lucha por la igualdad de salarios entre ambos sexos que llevará a este pequeño grupo de mujeres hasta el Ministerio.

Las 187 mujeres trabajaban elaborando las tapicerías de los asientos de los coches, en unas condiciones de trabajo más que mejorables y sin ser consideradas mano de obra cualificada que les permita un salario más justo y una remuneración adecuada para las horas extra por el simple hecho de ser mujeres.



En un principio hombres y mujeres se manifiestan juntos con objetivos parecidos, hasta que las mujeres deciden emprender el camino de la igualdad salarial. En un principio parece que los hombres las apoyan mientras piensan que no tienen nada que perder. Pero cuando la fábrica se ve obligada a cerrar por el parón femenino, miles de hombres se encuentran sin trabajo y, junto al sindicato – en el que evidentemente no hay ninguna mujer -, retiran su apoyo a las mujeres que, de pronto, pasan a ser las culpables del desempleo general que afecta al distrito de Dagenham. Se ven incluso abandonadas en la lucha por sus propias familias y maridos, también desempleados por la fábrica. Las presiones, amenazas y chantajes del sindicato, de la empresa y de sus familias hacen que las mujeres lleguen a enfrentarse incluso entre ellas mismas, pero esto no las frena para continuar con su lucha aunque sea solas y encararse a un sindicato que no las representa.

Se trata de mujeres luchando por la igualdad social. Mujeres hartas de ser tratadas por sus jefes pero también por sus maridos y por el resto de hombres como esclavas o como seres inferiores. Mujeres que ante todo, buscan abrir los ojos de sus compañeras para que se unan a la protesta, de los huelguistas y del sindicato para que se den cuenta de que su causa es justa y de la sociedad en general para que ser mujer deje de ser sinónimo de inferioridad.

Made in Dagenham es la película que habla de esta historia  (2010), de Nigel Cole. Llegaría a España con el título Pago Justo.



 5. Huelga "Día Libre para las Mujeres" en Islandia, 1975




El 24 de octubre de 1975, las mujeres de Islandia fueron a la huelga. Dejaron de trabajar, de cocinar o de cuidar a los hijos. Bancos, fábricas, tiendas, escuelas y guarderías se vieron obligadas a cerrar y los hombres de todo el país tuvieron que acudir con los hijos a sus puestos de trabajo. Se cuenta que las salchichas, un plato fácil de cocinar y muy apreciado por los niños, se llegaron a agotar. Fue, con toda seguridad, el día en el que Islandia inició el camino hacia la igualdad de género.

Lo que sucedió ese día fue el primer paso para la emancipación de la mujer en Islandia. Paralizó el país por completo y abrió los ojos a muchos hombres.

No es de extrañar que, lo que para ellas se llamó el Women’s Day Off, Día Libre para las Mujeres, también se conozca como el Long Friday, Largo Viernes, porque supuso una prueba de fuego para los hombres islandeses
Las islandesas se manifiestan cada año el día que comienzan a trabajar "gratis".




6. Huelga de hambre  de las Mujeres contra la Dictadura en Bolivia, 1978 




Fue una huelga de hambre iniciada por cuatro mujeres “mineras” (entre ellas la célebre Domitila Barrios de Chungara,  líder obrera) que en pocos días se hizo masiva. Para obtener del General Banzer la liberación de sus maridos, militantes sindicales mineros, cuatro mujeres decidieron hacer una huelga de hambre unos días antes de la Navidad del 1977.
La dictadura es una de las más duras historias de Bolivia, con todos los partidos y sindicatos prohibidos y la oposición encarcelada o deportada. 22 días más tarde, cuando el número de huelguistas pasaba de 1.000, Banzer es obligado a ceder. Y seis meses más tarde a abandonar el poder.
Fue una lucha de mujeres. Su enrolamiento en la huelga no constituye en absoluto una novedad, pues desde el mandato del General Ovando en 1964, desde que el ejército procedió a arrestos masivos de mineros, fueron ellas quienes organizaron e hicieron crecer la resistencia. A través de los comités de amas de casa crearon una estructura de vida paralela que tuvo un papel determinante en los numerosos conflictos. En las regiones mineras, la actividad de algunos sindicatos estaba totalmente garantizada por las mujeres, muchas de ellas esposas de presos y exiliados. Por ello, muchas también conocían las cárceles y los malos tratos de los hombres del Departamento del Orden Político


7. Huelga de sexo de las Mujeres de Liberia  para exigir la paz, en 2002



Las Mujeres de Liberia hicieron huelga de sexo para exigir la paz, en 2002   .

Que las mujeres son las que paran las guerras es más cierto en África que en ninguna otra parte del mundo. Y conviene recordarlo porque, a pesar de que existe incluso una resolución de Naciones Unidas que aplaude y promueve la participación de las mujeres en los procesos de paz, esta contribución es, como tantas otras, escasamente reconocida.

 Esta foto pertenece al documental Pray for the Devil Back to Hell, de Gini Reticker, que nos muestra la acción de las magníficas mujeres que, lideradas por la que más tarde sería Premio Nobel de la Paz Leymah Gbowee, lucharon por la paz, y la consiguieron, en la guerra civil de Liberia. Una paz que consolidó otra mujer africana Nobel de la Paz, Ellen Johnson-Sirleaf, que hoy sigue siendo presidenta de Liberia en su segundo mandato. Mujeres igual a  paz. Una fórmula sin incógnita.



8. Huelga laboral de las Mujeres  francesas para exigir  la igualdad de retribución, 2016







Mediante un comunicado, el boletín feminista Les Glorieuses ha convocó una huelga para pedir la igualdad de retribución entre los sexos en Francia. Las francesas dejaron de trabajar  el 7 de noviembre a las 16.34 horas para denunciar la brecha salarial  entre hombres y mujeres.

Las mujeres cobran hoy lo que los hombres ganaban hace diez años. Algún día habrá igualdad entre hombres y mujeres pero será en el año 2186. Esta protesta surge tras los datos del Eurostat que revelan que las mujeres cobran de media un 15,1 por ciento menos que los hombres en Francia. 


9. Huelga general de Mujeres polacas denominada Lunes Negro. Polonia, 3 de octubre de 2016 



Pocos días antes la Cámara  había admitido a trámite una iniciativa popular del colectivo Stop Abortion gracias a la mayoría absoluta del partido Ley y Justicia, que gobierna desde octubre de 2015. El proyecto abogaba por prohibir el aborto en todos los supuestos, excepto en caso de riesgo para la madre, y contemplaba penas de cárcel para las mujeres que incumplieran la ley.

El 'Lunes Negro' llenó las calles de Varsovia y otras tantas ciudades polacas de mujeres –y hombres– contra la propuesta que endurecía todavía más la ya restrictiva ley del aborto en Polonia. La protesta surtió efecto y  el el Parlamento rechazó por mayoría el proyecto después de que varios diputados del partido de gobierno rectificaran.  Todxs creían que sería difícil tumbar el proyecto debido a la presión de los antiabortistas y la Iglesia católica, con mucho poder en Polonia.

"Hemos ganado la primera batalla, pero ahora es el momento de ganar la guerra por nuestra dignidad y el derecho a decidir sobre nuestras vidas", dicen. Y es que para las mujeres polacas, la lucha por un aborto libre y gratuito todavía continúa



10. Huelga nacional  de Mujeres, contra la violencia machista. 19 de octubre de 2016 en Argentina 





El paro y la manifestación sirvieron también para condenar el brutal asesinato de la joven de 16 años Lucía Pérez.
El lema fue: "En tu oficina, escuela, hospital, juzgado, redacción, tienda, fábrica o donde estés produciendo. #NosotrasParamos. Basta de violencia machista, vivas nos queremos".  

Más de 50 organizaciones acogieron la huelga, a la que se  sumaron partidos y sindicatos como el Frente de Izquierda (FIT), el Frente para la Victoria (FPV), la Central de Trabajadores de la Argentina Autónoma (CTA), la ONG feminista 'La Casa del Encuentro' y la Fundación para Estudio de Investigación de la Mujer (FEIM).

La organización 'Ni Una Menos' confía en que la huelga sirva para "ayudar a visibilizar la aportación de las mujeres a la economía productiva y a las desigualdades que aún existen en cuanto a la posibilidad de desarrollo laboral y profesional".  "La brecha salarial entre hombres y mujeres en Argentina se ubica entre el 30% y el 40% en los trabajos precarizados, el 76% del trabajo doméstico no remunerado lo hacen las mujeres, y cuando nacen los hijos e hijas la tasa de actividad de estas baja del 54% al 39%", denuncia la organización.

 'Ni Una Menos' surgió el pasado año a través de una multitudinaria movilización que ocupó las calles de las principales ciudades argentinas. A día de hoy se describen como "un colectivo de activistas, periodistas, escritoras e investigadoras que organizan acciones contra la violencia machista y participan activamente del enorme movimiento de mujeres en Argentina


11. Campaña "Yo trabajo gratis" contra la discriminación salarial, 8 de noviembre de 2016, en España.



La brecha salarial del 23,25%,  en  España hace trabajar a las mujeres 54 días gratis al año, según un informe sobre la evolución laboral de la mujer  Por eso se inicia la campaña "Yo trabajo gratis" contra la discriminación salarial.

Las mujeres ganan 7.370 euros anuales menos y tendrían que "cotizar 78 días más" para igualarse a los hombres; además, las prestaciones por desempleo que perciben son un 12,2% menores..


En las pensiones, la brecha es del 31,8% con lo que "una mujer tiene que trabajar 9 años más que los hombres para percibir lo mismo" en la vejez.

Del 8 de noviembre al 31 de diciembre, la campaña pasará por distintos municipios de toda España para concienciar sobre la discriminación laboral y pedir "una ley de igualdad salarial".


Una de cada cuatro trabajadoras tiene contrato a tiempo parcial, y más del 60% lo acepta de forma "involuntaria" para poder acceder al mercado laboral.




Las mujeres también encabezan la temporalidad, por ejemplo en la Comunidad  de Madrid, con 12.000 contratos temporales más que los hombres en el último trimestre de 2015, y en todo el año pasado las mujeres firmaron 88.788 contratos eventuales más a tiempo parcial que los hombres en la región.


El empleo de las mujeres de hasta 30 años "es sumamente precario" y les impide tener un proyecto de vida, de ahí la necesidad de "políticas activas de empleo" sobre todo para las jóvenes. También se ha denunciado la situación de muchas madres solteras que malviven con ingresos de 400 euros al mes.


Asimismo, el paro de las mujeres con respecto a los hombres es alarmante

Por todo ello, en los 54 días que quedan hasta fin de año, la campaña "Yo trabajo gratis" estará en las redes sociales para denunciar que "es ilegal que a igual puesto haya desigual salario", según el artículo 28 del Estatuto de los Trabajadores.


(*)Sin embargo, hay que denunciar que en muchas empresas cambian la categoría profesional para que hombres y mujeres no cobren lo mismo, o aunque tengan el mismo salario base, los complementos sean distintos.



12. La marcha de las Mujeres en Washington, 21 de enero de 2017 (EEUU)




La marcha de las Mujeres  se convocó para defender los derechos de las mujeres, el derecho a la salud, el derecho a una educación pública de calidad, la igualdad de derechos de las personas LGBT, la defensa de políticas contra el cambio climático, el pacifismo y la solidaridad con los refugiados que huyen de los países en guerra, el movimiento contra la persecución y discriminación de los inmigrantes y contra la discriminación racial y la violencia policial. Según las primeras estimaciones la marcha superó la asistencia de 500 mil personas. La marcha fue considerada por los medios de comunicación como la más multitudinaria desde la guerra de Vietnam.

En paralelo a la convocatoria se celebraron manifestaciones "hermanadas" en todo el mundo. La marcha, organizada como movimiento grassroots, se convocó tras conocerse los comentarios machistas del presidente de Estados Unidos Donald Trump sobre que a las mujeres había que «agarrarlas por el coño» (grab them by the pussy). Fue convocada para el día después la toma de la investidura presidencial  con el objetivo de enviar un mensaje a la nueva administración en su primer día de trabajo y también al mundo: que «los derechos de las mujeres son derechos humanos». En total según las organizadoras se han convocado 673 marchas en todo el mundo, incluidas las de Estados Unidos. La agencia Associated Press dio la cifra de tres millones de manifestantes contra Donald Trump sumando el conjunto de las movilizaciones en todo el mundo.



13. #NosotrasParamos: Convocado un Paro Internacional de Mujeres para el 8 de marzo 2017




Las mujeres están hartas. La brecha salarial de género  ha subido en los últimos seis años. Han arrastrado sobre sus hombros las consecuencias de la crisis: recortes en servicios sociales que las ha llevado a volver a encargarse de los cuidados de los mayores y los hijos, el aumento de los contratos a tiempo parcial, donde las mujeres son un porcentaje mucho más alto que los hombres - de cada 26 mujeres que optan por un trabajo de este tipo para conciliar, un hombre lo hace-, o la brecha de género en las pensiones. No existe ningún país en el mundo donde haya una igualdad plena.



Por eso, para el próximo 8 de marzo, el Día de la Mujer, muchos países han convocado un paro internacional de mujeres. 2016 ha sido un año duro para ellas: la llegada de un presidente misógino a la Casa Blanca, el intento de prohibir el aborto en Polonia, la despenalización de la violencia de género en Rusia, los feminicidios y las violaciones en Latinoamerica... Todo ello ha sido caldo de cultivo para que nazca #NosotrasParamos, una iniciativa con la que se pretende que las mujeres hagan una huelga el próximo 8 de marzo.



14. Huelga feminista del 8 de marzo 2018.

Convocadas en más de 150 países, las movilizaciones y la huelga para el Día Internacional de la Mujer persiguen una sociedad más justa e igualitaria.  Es una huelga de las mujeres, que grita quererlas "libres, vivas, feministas, combativas y rebeldes". Se trata de un paro internacional de mujeres. Todas las mujeres están llamadas a la huelga.

La huelga feminista no es una huelga al uso, no solo afecta a las fábricas, oficinas o despachos: se conforma como una llamada contra cualquier tipo de violencia que viven las mujeres por ser mujeres con el fin de demostrar que, si ellas paran, se para el mundo. Por lo tanto, las incluye a todas. A las que tienen empleos remunerados y a las que trabajan en su casa o en las de otros, a las que cuidan niños, mayores, o personas dependientes, a las de las ciudades, a las de los pueblos, a las de todos los orígenes, a las de todas las identidades. A todas ellas, esta huelga las invita a parar, a dejar por unas horas de sacarlo todo adelante para que la sociedad se dé cuenta del valor que aportan

La huelga del 8M es feminista porque no es una huelga al uso, no se limita a una huelga laboral. En primer lugar, la del 8M es una huelga de cuidados, una huelga del trabajo doméstico, del soporte emocional. El 8M se propone que las mujeres dejen de realizar todas esas actividades, tan invisibles, muchas veces no pagadas y de las que suelen encargarse ellas. Se trata de hacer ver que, sin todo ese trabajo silencioso, el resto del mundo se cae, y es necesario ponerlo en valor.
La convocatoria implica, también, una huelga de consumo, es decir: llama a no ir a comprar ese día para denunciar que los cuerpos de las mujeres no son reclamos de consumo, y la tiranía estética a la que las somete el mercado.
También es una huelga laboral que quiere poner sobre la mesa desigualdades como son la brecha salarial, el 'techo de cristal' —las dificultades extra que tienen las mujeres para alcanzar puestos de dirección—, la precariedad laboral de las mujeres, las jornadas reducidas impuestas o la feminización de la pobreza.

Del mismo modo, están llamadas a la huelga todas las mujeres del sector educativo para reclamar una educación pública, laica y feminista.







Olga Viglieca me comenta:

“Solo en la Argentina las huelgas de mujeres son incontables. Desde la primera, en la década de 1880, desencadenada por el despido de una mucama francesa muy jovencita que se negó a pagar el lavado de su cofia y su delantal. La huelga de las escobas de 1907. La de las costureras del Barolo contra el acoso sexual de los supervisores, las de la refinería del azúcar, la de las fosforeras. Algunas veces las mujeres son invisibilizadas, encontré una huelga en una fábrica de alimentos contra los castigos corporales a los aprendices. Pero en 95 % de los trabajadores eran trabajadoras. Las de las telefónicas por su derecho a casarse (si lo hacían las echaban)”
Así que esta entrada necesita una investigación más exhaustiva y ahondaremos en ella.

domingo, 1 de mayo de 2016

Las Mujeres queremos IGUALDAD REAL en el mundo laboral y en la sociedad



Las Mujeres tenemos que tomar las calles en demanda de IGUALDAD REAL en el mundo laboral y en la sociedad. Porque la discriminación en el trabajo y en los salarios, consolidada a lo largo de décadas, genera dependencia y subalternidad social.

Algunos datos:

• Siendo las mujeres el 51,3% de la población en edad de trabajar, nuestra tasa de actividad en el mercado laboral se reduce al 46,4% (frente al 53,6% de los hombres). Somos, asimismo, el 45,5% de la población ocupada, pero somos más del 50% de las personas en paro.

• Quiere esto decir que, entre “inactivas” -sin demanda de empleo- (3.385.500) y paradas (2.391.900), casi 5,8 millones de mujeres carecen de un salario que les permita un proyecto de vida autónomo, doblando el número de hombres que estarían en esa situación.

• La BRECHA SALARIAL entre mujeres y hombres sigue siendo una de las características fundamentales del empleo: las mujeres cobran de media, en términos anuales, en torno a un 30% menos que los hombres y son aproximadamente el 70% de quienes cobran una cantidad igual o inferior al Salario Mínimo Interprofesional, fijado este año en 655,20 €/mes. Sólo el 58,9% percibe alrededor de 1.000 €.

Estos datos certifican, por un lado, su subalternidad en el mercado laboral (sectores feminizados con más bajos salarios, temporalidad, tiempo parcial,…) y, por otro, su menor incidencia –y presencia- en los centros de decisión y en la escala social: con datos de 2014, sólo un 16,2% de mujeres accedía los Consejos de Administración de las empresas.




• Las “políticas de igualdad y de conciliación de la vida familiar y profesional”, practicadas por los distintos gobiernos, han derivado, sobre todo tras las últimas reformas laborales, en una potenciación sin precedentes de los CONTRATOS A TIEMPO PARCIAL (temporales en la mayoría de los casos), más del 70% de los cuales tienen nombre de mujer.

 Y no es menos significativo, que el 90% de las excedencias por cuidado de hijas e hijos o familiares sean también de mujeres; siendo además un hecho que la MATERNIDAD, bajo el abanico de aparente protección, lo que encubre es una penalización y discriminación directa, dificultando la permanencia en el empleo remunerado y el ascenso en la carrera profesional.

• De todo lo anterior podemos concluir que la situación de la mujer en el mercado laboral no sólo es precaria y subalterna sino que tendrá -tiene- unas consecuencias devastadoras en su acceso a los Sistemas de Protección Social (ligados en su mayoría al trabajo en el sistema productivo) y, dentro de él, a las cuantías y periodos de cotización (en los que las mujeres están en absoluta desventaja), como son la prestación por desempleo, las pensiones, etc.,

• Este último caso, el de las PENSIONES, conviene destacarlo, porque es el más fiel reflejo de la desigualdad en el mercado laboral y afecta de lleno al derecho a una vejez digna. Empecemos por decir que el 40% de las mujeres mayores de 65 años no ha logrado cotizar más de 10 años, lo que le impide acceder a una pensión contributiva, que requieren un mínimo de 15 años cotizados. Estos “déficits” de cotización tienen como consecuencia que las Pensiones de Jubilación se compongan de un 30% de mujeres, frente al 70% de hombres, que han tenido carreras de cotización infinitamente más estables, con unos salarios y unas bases de cotización también más altas, con lo que la brecha de ingresos por este tipo de pensión oscila entre el 39% que cobran menos que los hombres las mujeres de entre 65 y 69 años, y el 41% menos de las de 70-74 años.

 Las mujeres, sin embargo, superan con mucho a los hombres en la de viudedad (93%), que son de menor cuantía (el 52% de la base reguladora de la pareja fallecida), y representan el 81% de las no contributivas (fijada este año en 367,90 €/mes), último recurso de aquellas que han dedicado toda su vida “sólo” al trabajo reproductivo y de cuidados





Por otro lado, la situación de las mujeres en el mercado laboral y su expresión en el estatus económico y social, seguirá lastrada por el desigual reparto de las cargas familiares.

Asimismo, los enormes recortes que han sufrido, con la excusa de la crisis, servicios públicos tan importantes para aliviar la carga de cuidados como la educación infantil de 0-3 años y la Ley de Dependencia, y las regresivas reformas laborales de los últimos años, han traído como consecuencia que la pretendida corresponsabilidad no sea más que una falacia, ya que lo que está ocurriendo es que los roles patriarcales están encontrando aún más sustento.

Si, como dicen, los fieles valedores del sistema capitalista: la OCDE y el Fondo Monetario Internacional (FMI), que de saldarse la brecha de participación femenina en el mercado laboral, el PIB de Europa crecería entre un 12% y un 15% adicional en los próximos 15 años; tenemos que deducir que no son “razones económicas” las que mantienen medidas que tienen como consecuencia perpetuar la desigualdad.

Pero, sin duda, es el mantenimiento de este sistema capitalista y patriarcal, en el que se sustentan las razones, las medidas y las políticas, que siguen situando a las mujeres en una posición subalterna y desigual en la sociedad, en la economía, en la cultura y de forma muy especial en el mercado laboral.


Porque entendemos que ningún proceso revolucionario y de transformación podrá darse sin contar con el 51% de la población.

Porque somos conscientes de que para alcanzar la igualdad real entre mujeres y hombres la sociedad debe cambiar radicalmente.

Porque, como primeras interesadas, hacemos nuestra la lucha para que el trabajo, tanto productivo como reproductivo, esté al servicio del bienestar de las personas y no de los mercados.
Es imprescindible avanzar en una perspectiva de género y feminista en nuestra sociedad, que erradique la violencia y el confinamiento patriarcal de las mujeres.

Manifiesto 1 de Mayo del Área de la Mujer de IU




martes, 26 de abril de 2016

Día de la Visibilidad Lésbica



El Día de la Visibilidad Lésbica se celebra cada 26 de abril en diversas partes del mundo como una forma de exigir igualdad de derechos para las lesbianas.
El movimiento se originó en España en el año 2008 como parte de las actividades de los colectivos LGTB. Su objetivo es visibilizar el papel que ocupan las lesbianas en el espacio público.
Este día se hace un llamado a las lesbianas que trabajan en el ámbito público a mostrarse y ser un referente social positivo que contribuya a la eliminación de prejuicios y homofobia entre la población.
Aunado a ello, los colectivos LGTB exigen a los gobiernos e instituciones que promuevan la igualdad de derechos (tales como el matrimonio igualitario o la reproducción asistida) y fomenten la no discriminación



¿Es necesario dedicar un día para visibilizar específicamente a las mujeres lesbianas? George Steiner  planteaba que lo que no se nombra, no existe. Resulta innegable que la presencia de mujeres homosexuales en nuestra sociedad es mucho menor que la de sus homólogos varones. ¿Cuántas mujeres abiertamente lesbianas en el mundo de la música, la política, el cine, la literatura… eres capaz de nombrar?

“Las lesbianas no somos mujeres”, anunció Monique Wittig en 1980 (Monique Wittig y la Teoría Queer). Esta provocadora afirmación alude a que las categorías hombre y mujer se construyen mutuamente en una relación (personal, económica, política, etc.) de opresión de la que escapan las lesbianas. La poeta y ensayista Adrienne Rich (Adrienne Rich.Poeta, intelectual, feminista ...)dedicó buena parte de su obra a examinar el lesbianismo como una amenaza directa a las estructuras de poder patriarcal. El término ‘existencia lesbiana’, acuñado por Rich, sirve para definir la presencia de este tipo de experiencias a lo largo de toda la historia, así como su ocultación.

Durante mucho tiempo, la invisibilidad lésbica ha servido como una forma de protección. Dos “amigas” solteras que compartían piso no resultaban excesivamente sospechosas y están socialmente aceptadas las muestras públicas de afecto entre mujeres. Muchas de las legislaciones que actualmente tipifican la homosexualidad como delito dejan al lesbianismo cierto margen de seguridad al perseguir principalmente los actos de sodomía.

La novelista Jónína Leósdóttir   publicaba su biografía, en la que detalla la historia de su relación de más tres décadas con Jóhanna Sigurðardóttir , primera ministra de Islandia entre 2007 y 2009. A pesar de la posición privilegiada de la pareja, durante años vivieron su relación en clandestinidad. La falta de referentes en el mundo público dificulta que las mujeres homosexuales de a pie “salgan del armario”.

Manifiesto por el Día de la Visibilidad Lésbica
http://www.felgtb.org/temas/politicas-lesbicas/noticias/i/5530/222/manifiesto-por-el-dia-de-la-visibilidad-lesbica-2014

Fuentes: Wikipedia/www.lamarea.com

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