Giovanna
Garzoni (Ascoli Piceno, 1600-Roma, 1670) Pintora barroca italiana,
especializada en bodegones y miniaturas. Fue admitida en la Academia de San
Lucas de Roma, raro honor para una mujer por entonces.
Se
especializó en miniaturas y pinturas de pequeñas dimensiones, a menudo sobre
pergamino, destinadas por lo general a clientes aristocráticos.
Con
un estilo aparentemente frágil, sus obras destacan sin embargo por su
virtuosismo, con un grafismo nítido y un colorido de cierta transparencia y
aire sugestivo.
Por
lo general, sus imágenes se centraban en uno o pocos objetos, mostrados en
primer término y con fondos planos, generalmente de color claro.
Su
obra gozó de notable éxito, en una carrera itinerante con diversas estancias en
Florencia, Nápoles, Venecia, Turín y, por último, Roma, donde fue admitida en
la Academia de San Lucas.
En
su vejez en Roma elaboró un cuaderno de apuntes y dibujos de gran valor
artístico.
María
Luz Morales Godoy (La Coruña, 1889 - Barcelona, 1980) Periodista pionera del
periodismo cultural y escritora española del siglo XX.
Fue
la primera mujer en España directora de un diario nacional, La Vanguardia, que
dirigió entre 1936-1937 al inicio de la Guerra Civil Española.
En
enero de 1940 fue detenida durante 40 días y tras la guerra inhabilitada
profesionalmente por el franquismo.
Con
el retorno de la democracia continuó con su actividad, colaborando con Diario
de Barcelona hasta su muerte, a los 90 años de edad. Está considerada una
referencia de la incorporación de la mujer a la actividad periodística y
literaria en la España del siglo XX.
Escribió
con los seudónimos: Felipe Centeno, Ariel, Jorge Marineda
Obras:
Romance
de media noche, El Cine: historia ilustrada del séptimo arte, Libro de oro de
la poesía en lengua castellana
Mientras
escribía ‘El infinito en un junco’, uno de los aspectos de la investigación que
más me ha sorprendido y que más apasionante ha resultado, ha sido la búsqueda
de los restos, de las huellas, de las mujeres en la historia de los libros y de
la lectura. Yo sabía que iba a encontrar un paisaje de ausencias, las mujeres
lo han tenido siempre mucho más difícil, mucho más difícil, sobre todo, para
dedicarse profesionalmente a la literatura, porque no podían ocupar el espacio
público, no podían tener una profesión en el exterior de sus hogares, y eso las
limitó. Pero para mí ha sido una sorpresa descubrir que a pesar de todos esos
obstáculos, de esas imposibilidades, ¿no?, de la obligación de quedarse dentro
de las paredes de su casa y no poder salir al mundo a tener las experiencias
que plasmar en los relatos, en los libros, sin embargo, ellas han estado muy
presentes, mucho más de lo que creemos. Ocurre que muchas veces la posteridad
es avara en el reconocimiento a lo que han hecho las mujeres.
Y
sucede también que, como ha sucedido en los hogares, pues muchas veces no ha
dejado huella o solo ha dejado huella en los familiares, en las personas que
las han escuchado y que las han conocido. Pero me parece muy importante
insistir en que incluso mujeres analfabetas han sido a lo largo de la historia
grandes narradoras, han sido las que conservaban las memorias familiares, las
historias del pasado, de los abuelos, de los bisabuelos, de todos esos relatos
que componen la vida de una familia. Creo que las mujeres han sido un eslabón
importantísimo en la educación y en la transmisión de conocimientos. Y además,
mi intuición durante el ensayo fue que, quizá, las primeras narradoras de historias,
las más antiguas, fueran las mujeres mientras cosían, porque me llama la
atención que haya tantos términos en común entre los textos y los textiles, que
hablemos constantemente del nudo de una historia, del desenlace de la
narración, del hilo del relato, de bordar un discurso, de urdir una trama… Y
así son infinitos los términos en los que relacionamos coser y narrar.
Y
bueno, mi impresión, mi teoría, mi hipótesis, es que las mujeres fueron las
narradoras por antonomasia en los primeros momentos de la oralidad y al mismo
tiempo que cosían, se contaban cuentos, se contaban sus emociones, se contaban
sus historias, y por eso utilizaban las metáforas de la costura, del telar, de
lo que tenían entre sus manos en ese momento, porque esas son tareas
específicamente femeninas. Así que hay allí toda una historia borrada, que es
muy difícil de rastrear y sobre la aportación intelectual de las mujeres como
maestras, como narradoras, como enseñantes de sus propios hijos. De hecho, en
el mundo romano, pues los hombres preferían que las mujeres se educasen porque
eran conscientes de que ellas iban a enseñar a hablar a los niños durante los
primeros años de su vida, y como querían que los niños de su familia fueran los
futuros líderes políticos, los oradores, los abogados, tenían interés en que
aprendieran a hablar gracias a mujeres que estuvieran formadas, y que tuvieran
conocimientos y que hubieran leído. Pero no interesaba la educación de las
mujeres por sí mismas, sino solo como una herramienta instrumental para enseñar
a otros. Y sin embargo, aunque esta es la situación, me importa mucho destacar
que las mujeres siempre se han rebelado contra esas limitaciones, contra las
voces que las hacían callar, ya desde ‘La Odisea’, y han creado mucho más de lo
que yo esperaba. Y me parece fascinante, por ejemplo, un hecho bastante
desconocido, que el primer texto de la historia, el más antiguo conocido con
nombre propio, es decir, no anónimo, lo firma una mujer, una sacerdotisa acadia
que vivió hace aproximadamente 4.300 años y que se llama
Esta
Enheduanna escribió antes que Homero, antes que el autor del ‘Poema de
Gilgamesh’, y nos cuenta en sus himnos, porque ella escribía poesía religiosa,
como la primera experiencia creativa relatada por una autora en primera
persona. Y la metáfora que ella utiliza tiene mucho que ver con la experiencia
de las mujeres, porque ella dice que cuando escribe recibe la visita de la
diosa Inanna, que se apodera de ella, que entra en su cuerpo y que después de
esa posesión ella da a luz las palabras, es el parto del poema. Y esa imagen,
esa imagen de crear como una forma de procrear, es profundamente femenina y es
muy emocionante. E incluso en sociedades tan misóginas como fue la de los
griegos en la antigüedad, pues tenemos personajes como Safo
, la poeta, o como Aspasia
,que fue, según dice el propio Sócrates, su maestra, que se casó con
Pericles, el líder de la joven democracia ateniense. Y cuentan muchas fuentes
que ella le escribía los discursos. Y esos discursos que, a través de la obra
del historiador Tucídides, han llegado hasta nuestros días, han inspirado discursos
de Kennedy y Obama. Es decir, que en nuestro mundo contemporáneo todavía se
sigue escuchando la voz de aquella Aspasia que se ha convertido casi en un
fantasma o en una imagen borrosa de la antigüedad.
Y
hay otras mujeres, hay poetas de las que solo nos han quedado añicos de versos,
pero recordamos sus nombres y se puede hacer una pequeña nómina de todas las
mujeres borradas o troceadas. Y me gusta insistir en que hubo mujeres filósofas
en la Academia, en las escuelas helenísticas, mujeres que se dedicaron a
pensar, mujeres que contaron su historia, sus emociones, sus sentimientos, que
indagaron, que buscaron, que investigaron y que hicieron todo lo posible por
dejar huellas. Y creo que rescatar toda esa herencia es muy importante también
por las niñas que hoy están estudiando, que hoy están aprendiendo y que serán
las creadoras de mañana, que sepan que hay detrás toda una historia, que hay
unas predecesoras y que el papel de las mujeres como intelectuales, aunque haya
sido silenciado y haya quedado en la sombra, es importantísimo, y ahora estamos
intentando rescatarlo para que nunca más vuelva a caer en el olvido.
Anne
Carson (Toronto, Canadá, 21 de junio de 1950) Poeta canadiense en lengua
inglesa, ensayista, traductora y profesora de literatura clásica y comparada en
la Universidad de Míchigan.
Está
considerada por la crítica literaria como la poeta viva más importante de las
letras anglosajonas. Es una de las candidatas habituales al premio Nóbel de
literatura.
En
su obra confluyen el conocimiento de los griegos antiguos y la expresión de su
intimidad familiar, las peripecias amorosas de los dioses olímpicos y su propio
divorcio, la muerte del hermano de Cayo Valerio Catulo en el siglo I y la de su
hermano en el año 2000.
La
autora canadiense escribe a partir de la investigación académica en
universidades como la de McGill en Montreal o Princeton y en áreas como la
literatura comparada, la filología clásica, la historia el arte... La mayoría
de sus libros pertenecen al ámbito de la investigación y no están traducidos al
español. Sólo Eros: poética del deseo (Dioptrías 2015) está disponible. El
texto es una indagación en la visión del amor romántico en la antigüedad, con
especial interés en el descubrimiento del sinsabor, de lo agridulce del deseo.
Carson atribuye esa idea aSafo,una de las autoras a las que ha dedicado más
atención.
La
belleza del marido: un ensayo narrativo en 29 tangos (Lumen, 2003) es el otro
libro que dio a conocer Carson en España. El encanto, de nuevo, estaba en el
juego de trampantojos. En principio, La belleza del marido parecía un
ensayo/divagación sobre John Keats y la idea e belleza que, en un momento dado,
se convertía en el relato poético y muy estetizado de un matrimonio que se
hunde poco a poco, pero que baila hasta la última nota, igual que ocurre con
los tangos. Como en el caso de Autobiografía de Rojo, el libro tiene que ver
con la necesidad de entender la vida en su crudeza y llegar a un momento de
aceptación desde
A
lo largo de su trayectoria ha concedido pocas entrevistas, en una de ellas
aseguraba que "Si supiera qué es la poesía no tendría necesidad de
escribir. Es algo que busco a tientas en la oscuridad", y también que
"escribes sobre lo que quieres escribir de la manera que tengas que
hacerlo"
Premio
Princesa de Asturias de las Letras, 2020. El jurado destacó para otorgarle el
premio "su capacidad para construir una poética innovadora a partir del
estudio del mundo grecolatino" y que "ha alcanzado unas cotas de
intensidad y solvencia intelectual que la sitúan entre los escritores más
destacados del presente". Una poesía en la que “la vitalidad del gran
pensamiento clásico funciona a la manera de un mapa que invita a dilucidar las
complejidades del momento actual”.
Sara
Little Turnbull (21 de septiembre de 1917 - 3 de septiembre de 2015) Diseñadora
de productos, innovadora de diseño y educadora estadounidense.
Fue
una de las primeras diseñadoras industriales femeninas de Estados Unidos y una
de las primeras mujeres en tener éxito en una industria de diseño posterior a
la Segunda Guerra Mundial dominada por hombres.
Aconsejó
a empresas en el diseño de productos durante más de 50 años, y ha sido descrita
como "el arma secreta de las empresas estadounidenses".
Ayudó
a crear productos esenciales desde el Laboratorio de Innovación y Diseño en la
Stanford Graduate School of Business que fundó y dirigió.
Se
acercó al diseño como antropóloga cultural autodidacta y creía que una
comprensión profunda de los detalles de cómo se comportaban las diferentes
culturas era clave para soluciones comerciales exitosas e innovadoras. El
Laboratorio siguió las tendencias cambiantes en más de 375 áreas, incluidas la
educación, la atención médica, el envejecimiento, la sexualidad, la
alimentación y la nutrición, la vivienda, la ropa y la fabricación.
Para
3M, creó una mascarilla antipolución de fibras no tejidas.
Para
hacer que los apartamentos pequeños fueran más habitables, diseñó muebles
plegables, estanterías para armarios y pantallas plegables. Creó muebles de
dormitorio más seguros para personas con discapacidades.
Creó también nuevos interiores para automóviles y
contenedores para bebidas, alimentos y cosméticos.
Su
lista de clientes finalmente incluyó Coca-Cola, Procter & Gamble,
Neiman Marcus, Marks & Spencer, Macy's, American Can, DuPont, Scott Paper,
Ford, Nissan, Volvo, Pfizer, Elizabeth Arden, Lever Brothers, Motorola, NASA y
muchos más.