viernes, 4 de marzo de 2016

Ugné Karvelis. Escritora, crítica literaria, traductora y diplomática lituana.




Ugné Karvelis (Lituania, 13 de junio de 1935 – París, 4 de marzo de 2002) Escritora, crítica literaria, traductora y diplomática lituana.

Su trabajo como editora de la editorial francesa Gallimard fue fundamental para la difusión en Francia de la literatura latinoamericana y de Europa Oriental.

Fue compañera sentimental de Julio Cortázar, representante literaria y divulgadora de su obra en Europa. La relación que desde 1967 a 1978 mantuvo con Julio Cortázar, fue decisiva en la politización del pensamiento, de los escritos y de las actividades públicas del escritor.

 




De 1951 a 1952, estudió en La Sorbona y luego en el Departamento de Relaciones Internacionales del Instituto de Estudios Políticos de París, de 1952 a 1956.

Prosiguió sus estudios en la Universidad de Columbia de Nueva York, en los departamentos de Historia y de Economía (1957-1958).

En 1955 comenzó a trabajar para la revista L'Express en su Departamento de Relaciones Internacionales.

De 1959 a 1983 fue editora de Éditions Gallimard, donde comenzó como directora del departamento Internacional, y luego dirigió los departamentos para América Latina, España, Portugal y Europa Oriental.

Gracias a ella fueron publicados en Francia varios autores de gran importancia como Julio Cortázar, Alejo Carpentier, Carlos Fuentes, Pablo Neruda, Octavio Paz, Mario Vargas Llosa, Milan Kundera y Vassilis Vassilikos. También fue crítica literaria de Figaro Littéraire, suplemento literario de Le Figaro, y de Le Monde.

En 1993 fue designada Embajadora Permanente de Lituania en la UNESCO.

jueves, 3 de marzo de 2016

Hinamatsuri: El Festival de las Niñas en Japón




Hinamatsuri, (雛祭 ó 雛まつり?) es el Festival de las Muñecas, que se celebra cada 3 de marzo en Japón. Está dedicado especialmente a las niñas, por lo que también se conoce como Festival de las Niñas.

En él, las niñas exponen varias muñecas (ningyō (人形?)) vestidas con kimonos tradicionales y quedan situadas en distintos niveles de una plataforma, de hasta 5 a 7 escalones, cubierta con tela roja. Estas muñecas representan personajes de la corte imperial de la Era Heian ordenados jerárquicamente y pasan de generación a generación dentro de la familia. Se suele adornar también con flores de melocotonero ya que este festival también se conoce como Momo no Sekku, y el melocotón es una fruta que se relaciona con el sexo femenino.



Se pensaba que estas muñecas podían esconder los malos espíritus en sus cuerpos, salvando así a su dueño de encuentros peligrosos una vez se librara de ellas. De esta manera, la costumbre se hizo en una ceremonia conocida en el Periodo Heian como hina nagashi, en que las muñecas de papel eran enviadas en barco por el curso de un río, llevándose consigo los malos espíritus. La costumbre se difundió durante el Período Edo, pasando de generación en generación hasta lo que hoy conocemos como Hinamatsuri.


Se dice que si las muñecas quedan expuestas más tiempo del necesario, la niña se quedará soltera de mayor o que tardará en casarse. Por ello, las muñecas suelen guardarse pronto pasado el festival.

Como veis lo único que importa es que la niña se case.


Claro que en España ocurre lo mismo. Entre las creencias y supersticiones respecto a las posibilidades de encontrar novio:




«Cuando una mujer era fea o sosa, o era ‘mocica vieja’ (solterona) era frecuente que recurriera a S. Antonio para que le proporcionara un novio. Con este objetivo le hacía al santo un nudo en el cordón de su hábito o le ponía una luz ‘mariposa’ en pago por el favor concedido. También se conoce la costumbre de tirar un garbanzo al ombligo del mismo santo, de tal manera que si acertaba dentro conseguiría novio en ese año».

En lo que se refiere a prácticas profanas, las costumbres aparecen ligadas a la fiesta de San Juan y su víspera.«En una reunión de jóvenes se echa un huevo a una vasija plana con agua puesta al sereno la noche anterior, y a la mañana siguiente el huevo habrá tomado formas caprichosas que indicarán el nombre del amado. A esto se le conoce con el nombre de echar barcos en S. Juan».

«Es también creencia de las jóvenes que asisten a la boda de una de sus amigas que quien quite un alfiler de un tocado o consiga el ramo, siempre que éste sea de azahar, después de realizada la ceremonia, se casará en ese año».
(www.gazeta-antropologia.es)


Son tantas las tradiciones españolas que se merecen una entrada aparte. Otro día hablaremos de ellas.

Principios éticos fundamentales del yo. Marcela Lagarde





Principios éticos fundamentales del yo:

No ponernos en riesgo.

No autodisminuirnos.

No ponernos en segundo plano.

No colocarnos en la sombra.

No subordinarnos automáticamente.

No servir.

No descalificarnos.

No menospreciarnos.

No depreciarnos.

No hacer el consenso a la autodestrucción del yo.

Vivir con la lógica y en beneficio de la ganancia para ti, o sea, ser egoísta.

Hacer una nueva estética afectiva.

Para cambiar, no hay respuestas dadas que se puedan generalizar como válidas para cada situación o para cada mujer, pero sí hay principios de vida y eso es lo que feministamente podemos compartir.

Mientras se desmonta el pecado y la culpa, aprender el goce de la subversión.

Marcela Lagarde en "CLAVES PARA EL PODERÍO Y LA AUTONOMÍA DE LAS MUJERES"

miércoles, 2 de marzo de 2016

"Des-Princesamiento" para Niñas




Eres niña o eres niño .La división entre géneros es abrupta y la posibilidad de elección es reducida ferozmente; es lo uno o lo otro, rosado o celeste,  princesa o super héroe, juguetes con ruedas o muñecas. La sociedad en general está limitando el medio social de nuestros hijos e hijas, creando una construcción social binaria. Separándonos.

Y es que no sólo están determinadas las conductas a seguir de las niñas, también  otorga las directrices conductuales de los niños, entregándoles un mensaje claro acerca de las conductas a aspirar.

Los niños tienen como referente la imagen de super héroe -triunfante e invencible-. La fuerza es el valor que prima, la competencia y la frivolidad también. En síntesis la socialización de los niños se basa en lo opuesto de lo femenino, apuntando hacia una constante negación de lo femenino, debido a que lo femenino es sinónimo de inferioridad. Esta estructura de pensamiento no hace más que coartar las posibilidades de nuestras hijas o hijos; generando niños con sensibilidad pobre, dificultad para expresar emociones y con escaso sentido de brindar cuidado a otros.




Educamos niños para dominar, les introducimos el chip de la competencia formándolos más individualistas, más agresivos y violentos. Niños preocupados de probar en todo momento que son aptos para mantener este estatus de masculinidad y que pueden ser “hombres de verdad”.

Por otro lado, las niñas se preparan para satisfacer las necesidades de ellos, deben preocuparse constante y obsesivamente de la apariencia física, se les enseña a centrarse en la moda, a maquillarse y a acostumbrarse a usar pantalones apretados y zapatos incómodos, que lógicamente las ponen en desventaja ante los niños cuando llega el momento de correr o jugar y desplazarse de acuerdo a la exigencia física propia de esta edad.

Las niñas permanecen en un segundo plano de manera inconsciente. Ocupando menos espacio que sus pares niños, permaneciendo invisibles la mayoría de las veces.






Este orden social se fortalece cuando a nuestros hijos e hijas les incentivamos el sexismo, por ejemplo, cuando a los niños les prohibimos jugar con muñecas, vestirse con accesorios de mamá y a las niñitas insistamos en comprarles cuentos, álbumes y cualquier plástico en general que incluya una princesa, que parece feliz y extasiada en ese mundo de brillantes, belleza y perfección.

El entorno en general, políticas educativas, medios de masas, productos de consumo, instituciones sociales, promueven este tipo de crianza de constante antagonismo, por lo que se hace difícil romper con esta estructura.

Pero es necesario analizar qué le estamos entregando a nuestras hijas e hijos como elementos para el juego. Lo lúdico es el espacio para crear y comprender la realidad que tienen los niños y niñas, de ahí la importancia de que las personas a cargo de la crianza de un menor le tomen el peso a esta situación y filtren el mensaje de estos juegos, transformándolo en otro, que apunte hacia la construcción de una masculinidad y femineidad plural. Lejos de la violencia de invencibles super héroes y apartados de los rosados deslumbrantes de princesas de labios rojos e inocentes.(accionfem.wordpress.com)



Para eso la Oficina de Protección de Derechos de la Infancia (OPD) de la Municipalidad de Iquique, Chile, apoyada por el Servicio Nacional de Menores (Sename), está desarrollando un taller denominado "Des-princesamiento" dirigido a niñas de entre nueve y 15 años.

La iniciativa, dirigida por las psicólogas Lorena Cataldo y Jendery Jaldin, buscar fortalecer en las menores el valor del crecer libres de los prejuicios y estereotipos asociados al género, como, para el caso de las princesas, esperar al "príncipe azul".

"Buscamos entregarles herramientas para que crezcan como niñas libres de prejuicios, empoderadas, con la convicción de que son capaces de cambiar el mundo y que no necesitan tener a un hombre al lado para ello", explica el coordinador de la Oficina de Protección de Derechos.

El taller  contempla actividades manuales, canciones y debates donde las niñas reflexionan sobre el concepto de ser mujer, de la belleza y de la felicidad independiente de una relación amorosa, poniendo en cuestión las ideas transmitidas y legitimadas por los cuentos de hadas y las películas de Disney.

"'Desprincesando' espera abrir espacios de discusión con las niñas sobre la desigualdad de género, pero con elementos que ellas puedan identificar, para darles así una oportunidad para incorporar otros elementos en la construcción de su identidad como niñas"


"Nos encontramos con muchas reacciones en redes sociales, muestras de apoyo, además de salir en la prensa, hasta en un diario de Mendoza donde se polemizó el taller, pero eso está lejos de ser así, porque entienden que la tarea de entregar valores es compartida entre las familias y otras instituciones sociales y del Estado"

Para lxs organizadores del taller, es muy inocente pensar que en la construcción de la identidad y valores de una niña no participa la televisión, la escuela, programas sociales, el vecino, el barrio, etcétera.

Creen  que la polémica se genera por la idea de 'desprincesar', ya que toca una imagen cotidiana que está muy incorporada en la tarea doméstica de la identidad de las niñas. Cuestionarlo ha impactado, porque todos alguna vez hemos llamado princesa a nuestras hijas, y deben decir: 'Ahora hay unos locos que dicen que es malo', pero en el taller no decimos que es malo, lo malo está en sólo decirles princesas", argumentan.

El taller aclara que no se trata de que las niñas no vean más películas de princesas, sino que el problema es que no se las muestre en otras actividades. "Nuestro esfuerzo no se compara (con todo el mundo de las princesas), pero sí pone a disposición de las familias y de las niñas una visión, una herramienta, esperamos que con esas ideas puedan ampliar la idea que tienen de sí mismas" (www.elpatagonico.com/insolito-taller-des-princesamiento-ninas)

martes, 1 de marzo de 2016

Las Onna-bugeisha o Mujeres Samurai



Onna-bugeisha Onna-bugeisha (女武芸者, 'Onna-bugeisha' mujer samurái), es un reducido grupo de esposas, hijas y hermanas de samuráis que desarrollaron actividades bélicas en el Japón feudal. 





Miembros de la clase bushi (samurái) fueron entrenadas en el uso de armas para proteger su casa, familia y honor en tiempos de guerra.




A pesar de su escaso número representan una importante e icónica presencia en el antiguo Japón. La Emperatriz Jingu, Tomoe Gozen, Nakano Takeko y Hojo Masako son los exponentes más característicos de este grupo.





Mucho antes de la aparición de la famosa clase samurai, las luchadoras japonesas eran intensamente entrenadas para manejar una espada y una lanza. Las mujeres aprendieron a utilizar naginata, kaiken, y el arte de Tanto Jutsu en la batalla.



A diferencia de la katana, usada universalmente por sus equivalentes samurai masculinos, las onna bugeisha empleaban como arma más habitual la naginata, una variedad de lanza de hoja curva de gran versatilidad. 



La preferían sobre todo por su longitud, que permitía compensar la mayor fuerza y tamaño corporal de oponentes masculinos manteniéndolos a distancia. Además, de forma similar al yari, la naginata es muy efectiva en pelea mano a mano y relativamente eficiente contra la caballería.
 



A través de su uso por muchas mujeres samurai legendarias, la naginata se ha convertido en uno de los símbolos icónicos de la mujer guerrera. Durante el Periodo Edo, muchas de las escuelas centradas en el uso de la naginata fueron creadas y mantenidas por mujeres.



Además de la naginata, las onna bugeishas empleaban también armas a distancia como el arco y las flechas, ya que las ventajas masculinas tradicionales como la fuerza física cuentan mucho menos en el combate a distancia.
 



Dicha formación aseguró la protección de las comunidades que carecían de combatientes masculinos.





Una de estas mujeres, más tarde conocida como la emperatriz Jingu (169-269), usó sus habilidades para povocar cambios económicos y sociales. Fue legendariamente reconocida como la onna bugeisha que dirigió una invasión de Corea en 200 dC, después de que su marido Chuai, el decimocuarto emperador de Japón, muriera en la batalla.




De acuerdo con la leyenda, condujo la milagrosa conquista japonesa de Corea sin derramar una gota de sangre. A pesar de las controversias que rodean su existencia y sus logros, fue un ejemplo para todas las onna bugeisha




También fueron famosas Chiyome Mochizuki y  Kunoichi

Texto:Wikipedia

Imágenes: vintage news