lunes, 2 de julio de 2012

4. Las “otras” de la Historia.Las mujeres han tenido que luchar por hacerse visible en el espacio público ya que el patriarcado ha definido lo femenino como un “otro” a partir del cual poder afirmar la supremacía masculina


 Las “otras” de la Historia.Concebida como un Panteón de “grandes hombres”, la Historia oficial ha concedido, tradicionalmente, escasa importancia a las mujeres (así como a otras minorías sexuales asimiladas a “lo femenino”): como reflejan las obras contenidas en esta sala, la aportación de las mujeres a los grandes acontecimientos históricos se ha visto silenciada; su nombre ausente de los monumentos conmemorativos; y su acceso al uso público de la palabra constantemente interrumpido. Asociadas al entorno doméstico, las mujeres han tenido que luchar por hacerse visibles en el espacio público. Más aún, el patriarcado ha definido lo femenino como un “otro” a partir del cual poder afirmar la supremacía masculina: en el discurso psicoanalítico, la mujer marca así el lugar de la falta, la ausencia de falo; en la tradición artística y literaria, las monstruas, las locas, las brujas nos recuerdan que cualquier desviación de la norma heterosexista es catalogada ipso facto como anomalía o perversión.

Fuente: Genealogías feministas en el arte español: 1960-2010.Documentación:Un proyecto ideado por Patricia Mayayo y Juan Vicente Aliaga
Imagen: María Ruido

3.-División sexual del trabajo y precariado femenino.


División sexual del trabajo y precariado femenino.Ya en los años sesenta, algunas artistas españolas describen, con una sensibilidad que podría calificarse de protofeminista, la dureza del trabajo femenino: la monotonía agotadora de las labores domésticas; las interminables jornadas de mariscadoras y campesinas. En la década siguiente, la mirada de las creadoras se vuelve más política e incorpora las críticas a la división sexual del trabajo que estaba elaborando por esos años el movimiento feminista. Se trataba de sacar a la luz las tareas de cuidado (invisibles y, con frecuencia, no remuneradas) que desempeñan las mujeres, pero también de cuestionar la frontera misma entre trabajo mercantil y trabajo reproductivo. Desde finales de los noventa, la globalización económica nos obliga a reconsiderar las complejidades de un mundo laboral atravesado por la confluencia entre capitalismo, neocolonialismo y patriarcado.La precariedad y desregulación crecientes afectan de forma singular a las mujeres y, en particular, a las trabajadoras migrantes.

Fuente: Genealogías feministas en el arte español: 1960-2010.
Imagen:Marisa González

2.Cuerpos: disciplinas y placeres.El cuerpo de las mujeres ha sido objeto de control y dominio por parte del patriarcado, de los guardianes del moralismo y también de la sociedad consumista y sexista que enaltece determinados cuerpos en la publicidad en detrimento de la realidad de la mayoría.



 Desde los inicios del movimiento y de la teoría feminista el cuerpo ha sido un campo de batalla. El cuerpo es la estructura material, física, que permite a los individuos vivir y experimentar el mundo y particularmente la sexualidad. Por ello, el cuerpo de las mujeres ha sido objeto de control y dominio por parte del patriarcado, de los adalidades del moralismo y también de la sociedad consumista y sexista que enaltece determinados cuerpos en la publicidad en detrimento de la realidad de la mayoría.
En los años sesenta, bajo el nacionalcatolicismo franquista, las artistas españolas se enfrentaban a la imposibilidad de mostrar abiertamente el cuerpo por miedo a las prohibiciones y la censura. Con la llegada de la democracia los corsés fueron cayendo poco a poco. A lo largo de los noventa se multiplican las lecturas: se representa (y se cuestiona) el cuerpo prostituido para regocijo exclusivo masculino; se habla de la menstruación con sentido del humor; emergen las primeras imágenes de cuerpos lésbicos que se enseñan con mayor libertad; y se plantea la necesidad fundamental de que las mujeres ocupen con sus cuerpos y su presencia espacios públicos antes vetados.

Fuente: Genealogías feministas en el arte español: 1960-2010

Genealogías feministas en el arte español: 1960-2010.1.-Desafiar uno de los códigos patriarcales básicos: la tendencia a percibir cada obra, cada contribución realizada por una mujer como si saliera de la nada, como pura excepción dentro de un discurrir histórico que se construye desde la mirada masculina y heterosexista


Como subrayaba la escritora feminista Virginia Woolf en un conocido ensayo de 1929, Una habitación propia, la Historia oficial ha borrado o desdeñado la aportación de las mujeres, de tal forma que las creadoras carecen de modelos con los que medirse, de una genealogía a la que remitirse: los referentes que les brinda el relato canónico son casi siempre masculinos. Las obras reunidas en esta sala rinden homenaje a los logros de algunas mujeres del pasado (artistas, poetas, pensadoras o luchadoras políticas), contribuyendo así a construir esa “tradición propia” que reclamaba Woolf en los años veinte. Reconocer la(s) genealogía(s), insertarse en ellas implica desafiar uno de los códigos patriarcales básicos: la tendencia a percibir cada obra, cada contribución realizada por una mujer (y en general por los sujetos o colectivos sexualmente disidentes) como si saliera de la nada, como pura excepción dentro de un discurrir histórico que se construye desde la mirada masculina y heterosexista. En ese sentido, nombrar, honrar, reconocer es ya de por sí una tarea emancipatoria. En el contexto español, donde la guerra civil, el exilio y el franquismo han contribuido a oscurecer y dispersar aún más el legado cultural de las mujeres, esta labor se revela especialmente necesaria.
Fuente:  Genealogías feministas en el arte español: 1960-2010

Imagen:Rivero

Exposición "Genealogías feministas en el arte español: 1960-2010".Hacer visible la obra de artistas injustamente desdeñadas u olvidadas desde un lugar distinto, con otras claves y otras miradas.

Genealogías feministas en el arte español: 1960-2010
Artistas: Pilar Albarracín, Pilar Aymerich, Eugènia Balcells, Cecilia Barriga, María José Belbel,  Itziar Bilbao Urrutia, Esther Boix, Cabello/Carceller, Mónica Cabo, Mar Caldas, Carmen Calvo, Nuria Canal, Anxela Caramés/Carme Nogueira/Uqui Permui, Ana Casas Broda, Castorina, Mari Chordà, Montse Clavé, María Antonia Dans, Lucía Egaña Rojas , Itziar Elejalde, Equipo Butifarra, Erreakzioa-Reacción, Eulàlia (Eulàlia Grau) , Esther Ferrer, Alicia Framis, Carmela García, Ángela García Codoñer, María Gómez,  Marisa González, Gabriela y Sally Gutiérrez Dewar , Yolanda Herranz, María Llopis/Girlswholikeporno, Eva Lootz, LSD, Cristina Lucas, Chelo Matesanz, Medeak , Miralda, Fina Miralles, Mau Monleón, Begoña Montalbán , Paz Muro, Paloma Navares, Ana Navarrete, Carmen Navarrete, Marina Núñez, Itziar Okariz, Isabel Oliver, O.R.G.I.A, ,  Ana Peters, Olga L. Pijoan, Núria Pompeia, Post-Op, Precarias a la deriva, Amèlia Riera , Elena del Rivero, María Ruido, Estibaliz Sadaba, Dorothée Selz, Carmen F. Sigler, Diana J. Torres AKA Pornoterrorista, Laura Torrado, Eulàlia Valldosera, Azucena Vieites, Virginia Villaplana, Isabel Villar.

Fechas: Del 23 de junio de 2012 al 6 de enero de 2013
Genealogías feministas en el arte español parte de la necesidad de restaurar la memoria borrada de los saberes, prácticas y genealogías feministas en nuestro país: es importante recuperar y hacer visible la obra de artistas injustamente desdeñadas u olvidadas; pero más importante aún es releer la historia reciente del arte español desde un lugar distinto, con otras claves y otras miradas. El legado de los feminismos ha sido infravalorado no sólo en la historiografía más tradicional, sino también en muchos de los relatos sobre la creación artística en España que se dicen más rupturistas o renovadores.