miércoles, 13 de julio de 2016

Violencia de Género. Algunos errores en su percepción.



1 “Violencia es violencia, no importa el género”
       
Esta es una afirmación simplista, que no tiene en cuenta que de hecho, sí hay distintos tipos de agresiones con distintas connotaciones. Como argumenta Malena Pichot en La violencia no es una: “No es lo mismo que dos hombres se caguen a piñas, a que un hombre cague a piñas a un o una menor. No es lo mismo que dos mujeres se caguen a piñas, a que una mujer cague piñas a un o una menor. No es lo mismo que te cague a piñas un compañero de clase a que te cague a piñas un profesor. No es lo mismo que te cague a piñas un desconocido en la calle a que te cague a piñas un policía. No es lo mismo que te secuestre un criminal común a que te secuestre una organización paramilitar del estado.”

Históricamente se ha considerado a la mujer como alguien inferior al hombre, como alguien que de una forma u otra tiene que servirle y cumplir sus expectativas. Esta dinámica de dominación se manifestaba en formas más explícitas antes y se sigue manifestando en formas más sutiles (y a veces no tanto) ahora. Una agresión califica como violencia de género cuando en la violencia hacia una mujer tiene un trasfondo de machismo, una creencia arraigada y a veces no del todo consciente de que esa mujer es inferior o es una especie de objeto o propiedad del hombre.


2 “Si una mujer le pega a un hombre, también es violencia de género”
       
En realidad, no. Si una mujer le pega a un hombre es lisa y llanamente violencia. A secas. Por supuesto que si una mujer agrede física o psicológicamente a un hombre este sería la víctima, pero eso no significa que sea violencia de género.

 Como explica Miguel Lorente Acosta en La violencia no tiene género, el género sí tiene violencia: “Estas circunstancias y características son las que dan lugar la violencia que sufren las mujeres a manos de los hombres en la sociedad y dentro de las relaciones de pareja o familia, o sea, la violencia de género. No a otras violencias, y mucho menos la violencia que sufren los hombres a manos de las mujeres, ni las que padecen los niños y niñas o los ancianos a manos de hombres y mujeres. Nadie dice ‘mi mujer me pega lo normal’, ni se escriben libros dirigidos a los hombres titulados ‘cásate y sé sumiso’."

Nadie está diciendo que las mujeres sean incapaces de cualquier mal, pero cuando ellas ejercen violencia contra los hombres (acto que por supuesto debe ser también condenado) lo hacen por otras razones y no porque vienen avaladas por siglos de distintas formas de dominación de su sexo hacia el sexo opuesto -por lo tanto, no puede realmente considerarse violencia de género.
       

3 “Igual la cantidad de mujeres que mueren no es tan grande comparada a la de los hombres, que son los que más cometen suicidio y los que más mueren en las guerras”
       
Aunque esto sea cierto, estas muertes no tienen ninguna relación con el género. De hecho, la verdad es que estos hombres mueren por lo general a manos de otros hombres y en circunstancias totalmente diferentes e incomparables. Las mujeres siguen siendo asesinadas día tras día con distintas motivaciones ligadas a un machismo profundamente enraizado en la sociedad.




4 "Claro, ahora salen a decir que cualquier muerte de una mujer es femicidio"
       
No, obviamente que no cualquier muerte de una mujer es femicidio. Si una mujer muere por una enfermedad, o por un accidente automovilístico, por ejemplo, claramente no es femicidio. Tampoco todos los asesinatos de hombres hacia mujeres son feminicidios. Si un hombre asesinara a una mujer en defensa propia o en un robo, por ejemplo, o por motivos para nada relacionados con sentimientos machistas de superioridad hacia ella, sería simplemente un homicidio.

Porque cuando se usa la expresión "la mataron por ser mujer", no significa que un hombre ejerció violencia contra una persona del sexo femenino por estar en contra de su condición de mujer en sí. Significa que la agredió porque el pertenecer al sexo masculino lo hizo sentir en el derecho de ejercer violencia contra ella por considerarse superior, propietario, autor de las reglas.

 De nuevo, todo esto puede pasar por la mente de este hombre en cuestión de forma no del todo consciente, ya que es algo que absorbió en las primeras etapas de su socialización y que la cultura que lo rodea le afirmó durante toda su vida. Esto no lo hace menos grave, sino que significa que no es la acción aislada de un hombre y resalta la responsabilidad que tenemos todos como sociedad de no seguir alimentando este tipo de mentalidad.
       

5 "Hablar de violencia de género pone a todos los hombres en la misma bolsa: no somos todos golpeadores"
       
Nadie en su sano juicio creería que todos los hombres serían capaces de cometer actos de violencia de género. Pero es indiscutible que vivimos en una cultura machista y degradante hacia la mujer que se manifiesta a diario en forma de "micromachismos", esas sutiles actitudes o acciones que están en cierta forma legitimadas por la sociedad, vistas como algo insignificante o inocente, pero que construyen el clima que después da pie a otro tipo de agresiones más graves y evidentes.

 El problema de la violencia de género se resolvería mucho más rápido si los hombres - en lugar de sentirse atacados cada vez que se habla el tema, en lugar de levantar las manos y arquear las cejas alegando que la cuestión para ellos no aplica porque jamás lastimarían ni a una mosca - fueran más conscientes de los pequeños actos de maltrato hacia la mujer de los que ellos forman parte cotidianamente, porque esas actitudes (chistes sexistas, comentarios inapropiados sobre el cuerpo ajeno, insistencias o enojos ante un rechazo, etc.) son todo menos inofensivas.
       




6 “Hablar de feminicidio implica que la vida de la mujer es más importante que la del hombre. Si el feminismo busca la igualdad, ¿por qué no lo llaman ‘igualismo’?”
       
Primero, los hombres y las mujeres no somos iguales: tenemos distintos cuerpos y nuestras mentes funcionan de forma diferente en algunos aspectos. Sin embargo, sí tenemos iguales derechos, o por lo menos deberíamos.

 La igualdad es a lo que todos apuntamos, pero para llegar ahí, al menos en relación al género, debemos enfocarnos en las mujeres. Son las mujeres las que están detrás, las que necesitan la ayuda de toda la sociedad (sí, chicos, de ustedes también, de ustedes especialmente) para recorrer ese camino que las lleve a tener realmente los mismos derechos y libertades que los hombres en todos los aspectos de la vida.

Danilo Castelli  explica perfectamente por qué el feminismo no se llama igualismo: "Todo movimiento que luchó por la igualdad lo hizo partiendo de una condición concreta de desigualdad y en su nombre se notaba cuál era la estrategia para pasar de la desigualdad a la igualdad. Los que lucharon para que nadie sea esclavo se autodenominaron "abolicionistas", indicando que el camino para esa igualdad era abolir la esclavitud. Los que lucharon para que todas las naciones pudieran autodeterminarse se autodenominaron "patriotas", indicando que el camino para esa igualdad pasaba por expulsar al invasor o al poder colonial que obstaculizaba esa autodeterminación. El nombre "feminismo", que implica más derechos e igualdad de oportunidades para las mujeres, expresa muy sintéticamente que el camino concreto para la igualdad de derechos y oportunidades entre los sexos es nivelar para arriba la situación de las mujeres." Podés ser feminista y no ser igualitarista si estás en contra de un tipo de desigualdad pero a favor o indiferente a otros, pero no podés ser igualitarista sin ser feminista.

 Cuando la igualdad de género sea finalmente alcanzada, entonces tal vez todos podamos felizmente convertirnos en fieles defensores del igualismo, para mantener esa equidad. Mientras tanto, hombres, no tengan miedo de llamarse feministas y unirse a la causa. No los odiamos, los necesitamos. Es más, les diré una cosa: si realmente creen que las mujeres y los hombres deberíamos tener los mismos derechos y libertades...Ya son feministas. 
Texto:

6-frases-erroneas-sobre-la-violencia-de-genero-que-tenemos-que-dejar-de-repetir_






jueves, 7 de julio de 2016

Ruth Benerito. Inventora de la fibra sin arrugas



Ruth  Benerito (12 de enero de 1916 - 5 de octubre de 2013) Química e inventora estadounidense conocida por su trabajo relacionado con la industria textil, entre los que destacan el desarrollo de lavar y usar telas de algodón. 
Revolucionó la industria textil para siempre con su invento de algodón de fácil cuidado. 
Realizó 55 patentes.




La invención de la fibra sin arrugas

Ruth Benerito es más famosa por su trabajo en relación con el uso de cloruros de ácidos mono-básico en la producción de algodón, con la que tiene 55 patentes, lo que permite más ropa libre de arrugas y duradera.

En 1950 inventó estas telas de algodón lavado-y-desgaste, mientras trabajaba en el Departamento de Agricultura de EE.UU en  laboratorios de Nueva Orleans

Antes de esta innovación, una familia necesitaba un tiempo considerable para planchar la ropa. Benerito encontró una manera de tratar químicamente la superficie de algodón que llevó no sólo a la tela resistente a las arrugas, sino también a las manchas y telas resistentes a las llamas. La invención se decía que había "salvado la industria del algodón".



miércoles, 6 de julio de 2016

Frida Kahlo




Magdalena del Carmen Frida Kahlo Calderón, más conocida como Frida Kahlo (Coyoacán, 6 de julio de 1907-13 de julio de 1954). Pintora y poeta mexicana.

Admirada en la actualidad como un icono feminista. Llevó una vida poco convencional, libre de los prejuicios de la época. Fue bisexual.

Casada con el célebre muralista mexicano Diego Rivera, tuvo numerosos/as  amantes entre los que se encontraba León Trotski. "Rivera toleró el amor de Kahlo con otras mujeres, pero era tremendamente celoso con los hombres"






Su obra pictórica gira temáticamente en torno a su biografía y a su propio sufrimiento. Fue autora de unas 200 obras, principalmente autorretratos, en los que proyectó sus dificultades por sobrevivir.

La obra de Kahlo está influenciada por su esposo el reconocido pintor Diego Rivera, con el que compartió su gusto por el arte popular mexicano de raíces indígenas, inspirando a otros pintores mexicanos del periodo posrevolucionario.









Hasta entonces, Frida Kahlo había pintado solo privadamente y a ella misma le costó admitir que su obra pudiese tener un interés general. Aunque gozó de la admiración de destacados pintores e intelectuales de su época como Pablo Picasso, Vasili Kandinski, André Breton o Marcel Duchamp, su obra alcanzó fama y verdadero reconocimiento internacional después de su muerte, a partir de la década de 1970.











La vida de Frida estuvo marcada desde muy temprana edad por el sufrimiento físico y las enfermedades que padeció.

El primero de estos infortunios consistió en una poliomielitis que contrajo en 1913, dando inicio a una serie de sucesivas enfermedades, lesiones diversas, accidentes y operaciones.

Esta primera enfermedad la obligó a permanecer nueve meses en cama y le dejó una secuela permanente: la pierna derecha mucho más delgada que la izquierda. Animada por su padre y como parte de su rehabilitación Frida practicó diversos deportes, algunos poco usuales en la sociedad mexicana de su época para una niña, como fútbol o boxeo.








Sin embargo, la evidente limitación motriz, así como las constantes operaciones quirúrgicas y tratamientos médicos hicieron que Frida se desarrollara de modo diferente y con frecuencia se viera impedida de participar con otros niñxs.

Varios de los cuadros que luego pintara en su vida adulta reflejan la temática de la soledad de su infancia. Un ejemplo que se cita con frecuencia es la obra de 1938 Cuatro habitantes de Ciudad de México, un óleo sobre metal que muestra una pequeña niña sentada sobre una superficie en altura y ataviada con tehuana. La niña parece abandonada y triste, chupándose el dedo con desolación. Otro cuadro de ese mismo año (Niña con máscara de muerte o Ella juega sola) que Frida pintó en dos versiones muestra a una pequeña niña de unos cuatro años de edad con una máscara de calavera. Si bien se trata aquí del Día de los Muertos, una celebración que en México tiene un carácter de fiesta popular, también se ha comentado el sentimiento de soledad que a pesar de ello transmite la pequeña de este cuadro, quien se supone que representa a la propia Frida.





Mientras la relación de Frida con su madre estuvo marcada por sentimientos ambivalentes de amor y odio, la relación con su padre siempre fue de mucho cariño y cercanía. Y se hizo aún más estrecha tras la enfermedad de poliomelitis de Frida, siendo principalmente el padre quien la acompañó en sus ejercicios y la guió en los programas de rehabilitación.








En 1922 entró en la Escuela Nacional Preparatoria de Ciudad de México, prestigiosa institución educativa de México, que recientemente había comenzado a admitir estudiantes de sexo femenino. Eran solo 35 mujeres entre un total de dos mil alumnos. Entonces aspiraba a estudiar medicina en el futuro.






En esta escuela conoció a futuros intelectuales y artistas mexicanos, como Salvador Novo, y formó parte de un grupo de alumnos conocidos como Los Cachuchas, que se llamaban así por las gorras que usaban. A este grupo sólo pertenecían dos mujeres: Carmen Jaime y la propia Frida. Los demás eran todos hombres que en sus vidas de adulto tuvieron éxito intelectual o profesional en la sociedad mexicana: Agustín Lira, Miguel Lira, Alfonso Villa, Manuel González Ramírez, Jesús Ríos y Valles, José Gómez Robleda y quien se convirtiera en su novio, Alejandro Gómez Arias.






Los cachuchas eran rebeldes, se autodefinían como un grupo crítico de la autoridad, protestaban contra las injusticias y se movilizaban por las reformas del sistema escolar. Pero además se divertían y gastaban bromas en la escuela con gran entusiasmo. Su actividad y posición política calzaba en algún espacio entre las ideas anarquistas y revolucionarias románticas.






En 1925 tomó clases de dibujo en el taller de grabado de Fernando Fernández Domínguez copiando grabados de Anders Zorn.

La carrera ambivalente de pintora en la que los autorretratos fueron su principal forma de expresión. A pesar de que en vida tuvo muy pocas exposiciones y vendió sólo un cuadro, actualmente es considerada una de las pintoras mexicanas más revolucionarias de todos los tiempos.







Con la maestría de su fina pincelada, Frida retrató en muchos lienzos sus unidas cejas negras y su escaso bigote. En alguna ocasión, la pintora mexicana dijo sobre su obra “Me pinto a mí misma, porque soy a quien mejor conozco”. A través de su obra, Frida nos ofrece una mirada muy íntima y cercana a los momentos más duros y dolorosos de su vida.






En 1925 sufrió un grave accidente cuando el bus en que ella viajaba fue arrollado por un tranvía, quedando aplastado contra un muro y completamente destruido. Regresaba de la escuela a casa, junto a Alejandro Gómez Arias, su novio de entonces.


Su columna vertebral quedó fracturada en tres partes, sufriendo además fracturas en dos costillas, en la clavícula y tres en el hueso púbico. Su pierna derecha se fracturó en once partes, su pie derecho se dislocó, su hombro izquierdo se descoyuntó y un pasamanos la atravesó desde la cadera izquierda hasta salir por la vagina.







Al respecto, Frida comentaba que habría sido esta la forma brutal en la que había perdido su virginidad. La medicina de su tiempo la atormentó con múltiples operaciones quirúrgicas (por lo menos 32 a lo largo de su vida), corsés de yeso y de distintos tipos, como asimismo diversos mecanismos de "estiramiento".





Frida conoció a Diego Rivera a través de Tina Modotti. Anteriormente, en 1922, había tenido ocasión de observarlo, durante la realización de su primer mural en el Anfiteatro Simón Bolívar de la Escuela Nacional Preparatoria.


En 1929 contrajo matrimonio con Diego Rivera. Su relación consistió en amor, aventuras con otras personas, vínculo creativo, odio, un divorcio en 1939 y un segundo matrimonio un año después.




Al matrimonio lo llegaron a llamar la unión entre un elefante y una paloma, pues Diego era enorme y obeso mientras que ella era pequeña y delgada. Por otra parte, Frida, debido a sus lesiones, nunca llegó a tener hijos, cosa que tardó muchos años en aceptar.





En 1938 el poeta y ensayista del surrealismo André Bretón calificó su obra de surrealista en un ensayo que escribió para la exposición de Kahlo en la galería Julien Levy de Nueva York. No obstante, ella misma declaró más tarde: "Creían que yo era surrealista, pero no lo era. Nunca pinté mis sueños. Pinté mi propia realidad".






En 1939 Frida Kahlo terminó un autorretrato donde reflejaba sus dos personalidades: Las dos Fridas.


El 6 de noviembre de 1939 Kahlo y Rivera se divorcian, tras una serie de infidelidades, donde el asunto más doloroso para Frida es la relación entre Diego y su hermana.







Tras el divorcio, Frida y Diego continuaron compartiendo gran parte de la vida social, artística y política que los unía. Frida llegó en septiembre a San Francisco y solo dos meses más tarde, la pareja decide volver a casarse. El nuevo acuerdo amistoso consistirá en vivir juntos, compartir los gastos, continuar con la colaboración artística y excluir de su relación la vida sexual de pareja.




Durante estos años, el reconocimiento artístico a su obra se fue incrementando, especialmente en EE. UU. Intervino en importantes exposiciones colectivas en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, en el Instituto de Arte Contemporáneo de Boston y en el Museo de Arte de Filadelfia.






A partir de 1943 dio clases en la escuela La Esmeralda del México, D. F..

En 1950 debió ser hospitalizada en Ciudad de México permaneciendo en el hospital un año.


En 1953 en ciudad de México se organizó la única exposición individual en su país durante la vida de la artista. En una de las críticas se dijo: «es imposible separar la vida y obra de esta persona...sus pinturas son su biografía». La exposición fue en la Galería de Arte Contemporáneo. La salud de Frida estaba muy deteriorada y los médicos le prohibieron concurrir a la misma. No obstante, llegó en una ambulancia, asistiendo a su exposición en una cama de hospital. Los fotógrafos y los periodistas se quedaron impresionados. La cama fue colocada en el centro de la galería y Frida contó chistes, cantó y bebió la tarde entera. La exhibición había sido un rotundo éxito.





Ese mismo año le tuvieron que amputar la pierna por debajo de la rodilla debido a una infección de gangrena. Esto la sumió en una gran depresión que la llevó a intentar el suicidio en un par de ocasiones. Durante ese tiempo, escribía poemas en sus diarios, la mayoría relacionados con el dolor y el sufrimiento.






En febrero de 1954 Frida escribió explícitamente en su diario acerca de sus ideas suicidas. Describiendo como una gran tortura los dolores físicos y psíquicos de los últimos seis meses (tras la amputación) señaló que aunque continúa pensando en quitarse la vida, lo único que la retiene es Diego Rivera, a quien no desea abandonar porque tiene "la vanidad" de creer que ella le hará falta.





El 19 de abril de 1954 ingresó al hospital inglés tras un intento de suicidio y aunque escribió en su diario que ha prometido no recaer, el 6 de mayo, tras un nuevo intento, tienen que hospitalizarla nuevamente. Sin embargo, el ánimo y la valentía la acompañarán hasta el final: Movilizándose en silla de ruedas, el 2 de julio participó, junto a Diego de Rivera y Juan O'Gorman en una manifestación de protesta contra la intervención estadounidense en Guatemala.




Frida Kahlo murió en Coyoacán el 13 de julio de 1954. Su último cuadro muestra varios cortes de sandías en tonos muy vivos. En uno de estos trozos y junto a su firma se puede leer «VIVA LA VIDA. Coyoacán, 1954, México». Las últimas palabras en su diario fueron: "Espero alegre la salida y espero no volver jamás".




Frases de Frida:





Documental sobre FRIDA KAHLO



Frida Kahlo, her pictures




Frida Kahlo - documania - Documental en español




Frida Kahlo