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martes, 29 de diciembre de 2020

Tin Hinan .Reina Guerrera Tuareg del siglo IV


Tin Hinan es el nombre dado por los tuareg a una reina guerrera de prestigio del siglo IV, cuya monumental tumba se encuentra en el Sahara en Abalessa, la región de Ahaggar o Hoggar en Argelia. El nombre significa literalmente "La de las tiendas", pero puede ser una metáfora de la traducción como "La madre de la tribu" (o "de todos nosotros") o incluso "La reina del campamento" (el "campo" tal vez refiriéndose al grupo de tumbas que rodean la suya).

A ella se refieren a veces como la "Reina del Hoggar" y como Tamenoukalt, que también significa reina.

Según una leyenda, Tin Hinan provenía de la bravas tribus de bereberes que vinieron de Tafilete, oasis en las montañas del Atlas (en el actual Marruecos), acompañada por una sirvienta llamada Takamat.

En esta leyenda, Tin Hinan tenía una hija (o nieta), cuyo nombre es Kella, mientras Takamat tenía dos hijas. Estas niñas se dice que son los ancestros de los tuareg del Hoggar.

Otra versión es que Tin Hinan tuvo tres hijas (que tenían nombres totémicos que se refieren a los animales del desierto) que fueron las antepasadas tribales.

 
Su religión musulmana es anacrónica, como lo es la afirmación de que Kella era su hija o nieta, porque la figura histórica y matriarca tribal real Kella vivió en el siglo XVII.

En el siglo XIV el historiador Ibn Jaldún registró una leyenda acerca de una reina coja llamada Tiski, que era la madre ancestral de las tribus Ahaggar, algo mucho más cercano al registro arqueológico.

Más información en:


miércoles, 23 de marzo de 2016

Carolina Muzzilli



Carolina Muzzilli (Buenos Aires, 17 de noviembre de 1889 - Bialet Massé, 23 de marzo de 1917) Fue una notable militante feminista, investigadora de la industria y activista social argentina. Fue la primera mujer que fue nombrada funcionaria del Departamento Nacional del Empleo, en Argentina.

Trabajó toda su corta vida para mejorar las condiciones de trabajo en las fábricas y en los lugares de trabajo en la Argentina.


Carolina nació en un hogar obrero, que vivía en un conventillo de la zona sur de la ciudad de Buenos Aires. Convivía en una misma habitación con varios hermanos y tías.

Muzzilli era costurera, y trabajaba en una fábrica. Como socialista autodidacta, denunció las condiciones de trabajo de las mujeres que trabajaban en el diario La Prensa.

Luchadora por los derechos de lxs trabajadorxs, participó en manifestaciones callejeras y mítines públicos, arengando a gritos a lxs trabajadores/as.




Sobre el Feminismo Carolina Muzzilli pensaba que: “La mujer aristocrática y la mujer proletaria son igualmente víctimas. Llegó la hora de que la mujer argentina reconozca que no es inferior al varón, e que incluso si tiene una misión diferente, se le deben restaurar sus derechos civiles y naturales.” Y estaba contra el feminismo que ella llamaba «deportivo», una práctica elitista con enfoque conservador hacia el feminismo, meramente reformista.


“Yo llamo feminismo de diletantes a aquel que solo se interesa por la preocupación y el brillo de las mujeres intelectuales. [...] Es hora de que ese feminismo deportivo deje paso al verdadero, que debe encuadrarse en la lucha de clases. De lo contrario será un movimiento elitista, llamado a proteger solo a aquellas mujeres que hacen de la sumisión una renuncia a su derecho a una vida mejor. Abomino de la humildad por el simple motivo de mi apoyo a quienes exigen bienes que les corresponden simplemente por vivir en un país donde se recita que «todos son iguales ante la ley».

El informe que generó Muzzilli sobre la situación de las mujeres en las fábricas fue el soporte de la defensa de la mujer que emprendió Alfredo Palacios ante el Congreso Nacional.

En el año 1906, Muzzilli fue fundamental en la promulgación de leyes para proteger a los/as trabajadores mediante la participación activa en las actividades de la Sociedad de Beneficencia.

En 1907, cuando en Uruguay se legalizó el divorcio, Muzzilli exigió que se promulgara una ley de divorcio también en Argentina. Llegó incluso a elaborar un proyecto de ley de divorcio en el Centro Socialista Femenino, junto con Fenia Chertkoff (1869-1927).

En 1909, a los 19 años de edad, se afilió al Partido Socialista y comenzó a actuar en la Agrupación Femenina del partido.

Ese 1909 representó al Centro Femenino Socialista en la Liga Internacional de Empleadas Domésticas.

En 1910 participó en el congreso de universitarias argentinas donde sobresalió por sus discursos combativos.

Se integró al grupo de pioneras de esa avanzada feminista que formaban, entre otras, Raquel Camaña, Adelina Di Carlo, Alicia Moreau, Elvira Rawson y Alfonsina Storni.


Entre el 19 y el 22 de mayo de 1910 se celebró en Buenos Aires el Primer Congreso Femenino Internacional ―organizado principalmente por el Centro Socialista Femenino, en el que militaba Muzzilli―. Como representantes de Argentina participaron las primeras médicas y educadoras, pioneras y luchadoras por la igualdad de derechos, como Cecilia Grierson, Julieta Lanteri, Elvira Rawson, Alicia Moreau, Petrona Eyle, Sara Justo y Fenia Chertkoff de Repetto. No se permitió la presencia de varones.

En 1912, Muzzilli tomó la causa de las mujeres que trabajaban en la lavandería La Higiénica en pésimas condiciones de salud

En 1915 fue contratada ― sin  sueldo― como inspectora del Departamento Nacional de Higiene y Trabajo. En sus inspecciones defendió sin claudicación los derechos de la mujer y del niño obrero. Fue la primera mujer funcionaria de ese departamento federal. Trabajó en el desarrollo de programas de salud pública para combatir la tuberculosis. Recorría talleres y fábricas, y entrevistaba a las obreras acerca de su salario, el número de horas que trabajaban, las condiciones de trabajo, la contaminación del ambiente. En los lugares donde no le permitían entrar en contacto con las obreras, se empleaba ella misma, sometiéndose a rigores que terminaron enfermándola de tuberculosis.

En 1916 trabajó en la campaña para el Partido Socialista.

En 1916, aunque no tuvo oportunidades de formación académica alguna,  llegó a fundar y dirigir el periódico Tribuna Femenina, que mantenía mediante su trabajo como costurera industrial. En la revista publicaba sus ensayos y monografías sobre la protección de la mujer.

Envió sus escritos a congresos internacionales y publicó folletos y dos libros: El trabajo femenino (1916) y El divorcio (1912). Después de su muerte se publicó su tercer libro: Por la salud de la raza.

lunes, 8 de junio de 2015

«Mi dignidad no está en el largo de mi falda»



La situación social se ha deteriorado en Argelia, especialmente para las mujeres. Por eso, una iniciativa tan simple como enseñar el tobillo en internet «es algo tan importante, aunque puede parecer tonto».

La campaña «Mi dignidad no está en el largo de mi falda», difundida a través de Facebook, ha sacudido Argelia y amenaza con convertirse en otra batalla de la larga lucha que las mujeres árabes libran desde hace años por sus derechos. Ya ha saltado, por ejemplo, a Túnez, donde  se han llevado a cabo manifestaciones de apoyo a sus compañeras argelinas.

El pasado 9 de mayo el supervisor de la Universidad de Argel impidió a una chica presentarse a un examen porque llevaba una falda que dejaba sus piernas al descubierto. Fundamentó su restrictiva decisión en el «código ético» de la universidad y fue respaldado por el vicerrectorado, que invocó la norma que obliga «a vestir de forma decente» y calificó de menor el incidente. La campaña «piernas iracundas»,  se ha convertido en un fenómeno nacional después de que miles de jóvenes argelinos, tanto hombres como mujeres, se hayan sumado e inundado la página y la red con «selfis» de sus tobillos y canillas desnudas para protestar contra lo que consideran un enorme retroceso. Su objetivo «es mostrar lo que tienen que sufrir las mujeres (argelinas) a diario»