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miércoles, 16 de noviembre de 2016

Amelia Valcárcel .El Feminismo Filosófico


Amelia Valcárcel y Bernaldo de Quirós (Madrid, 16 de noviembre de 1950) Filósofa española.

Su vida académica tiene dos vertientes, filosofía y feminismo.

Se la considera, dentro del feminismo filosófico, parte de la corriente de la igualdad. Trabaja en estrecho contacto con Celia Amorós y Victoria Camps.

El rasgo que define su pensamiento feminista es el tematizar el feminismo dentro de la historia canónica de la filosofía política. El libro en que realiza su más nítida aportación a la teoría feminista y su cronología es «Feminismo en el mundo global» (2008), al que siguió en 2010 «La memoria y el perdón», una investigación en la historia de las ideas morales.



Estudió filosofía en las universidades de Oviedo y Valencia. Su formación inicial fue analítica, pero sus primeros trabajos los dedicó al idealismo alemán.

Durante tres décadas fue docente en la Universidad de Oviedo y actualmente Catedrática de Filosofía Moral y Política de la U.N.E.D.

Desde 2004 es Vicepresidenta del Real Patronato del Museo del Prado

 Desde 2006 es miembro del Consejo de Estado

Tiene una amplia labor docente e investigadora: ha dirigido, coordinado y presidido seminarios y congresos, y ha participado en diferentes proyectos de investigación sobre filosofía, valores y posición de las mujeres.

También ha formado y forma parte de jurados de investigación nacionales e internacionales, así como de consejos de redacción de varias revistas y colecciones editoriales. 



Fue directora de la revista Leviatán.

Es miembro del Jurado del Premio Príncipe de Asturias.

Como consecuencia de su compromiso con lo público, ha desempeñado diversos cargos: en el 2004 fue nombrada Consejera de Estado y desde el 2008 pertenece a la Comisión de Estudios del Consejo.

En 1999 fue nombrada Vocal del Real Patronato del Museo del Prado y en 2004 Vicepresidenta





Con varias obras relevantes y algunas traducidas a otros idiomas, sus primeras publicaciones estuvieron dedicadas a Hegel, al idealismo alemán, a los conceptos clave de la filosofía política y a la capacidad de la filosofía para establecer y normar los géneros sexuales.


Colaboró repetidamente en el Seminario de Antropología de la Conducta dirigido por Carlos Castilla del Pino.



Irrumpió en el pensamiento español con la provocativa tesis del Derecho al mal (1980).

Trabajó con posterioridad la heterodesignación «mujer», el concepto de poder, el concepto de igualdad, y su papel en la génesis del pensamiento moderno.
Más tarde investigó los temas clásicos de ontología en el intento de fijar la Ontología de la Modernidad y sus pensamientos de referencia. Postmodernidad, secularización, declive de la explicación religiosa del mundo y aparición de la ética moderna son los puntos nodales de su pensamiento.


En 2015 fue incluida en la lista de los 50 intelectuales iberoamericanos más influyentes elaborada por esglobal de la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (FRIDE).



 Distinciones:

2006, Concedida la medalla de Asturias en su modalidad de plata, en reconocimiento tanto a su labor en el pensamiento feminista español, como a su lucha por la igualdad y "arriesgados planteamientos en el mundo de las ideas", así como por su comprometida dedicación al mundo de la docencia e investigación.

2010, Medalla a la "Promoción de los Valores de Igualdad" otorgado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.
2015, Concedido el Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Veracruz en México en reconocimiento a su “sobresaliente trayectoria profesional y académica en los campos de la filosofía y feminismo

2016, Doctora Honoris Causa por la Universidad de Valencia.

2016, Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio. Otorgada por el Consejo de Ministros, a propuesta del ministro de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de España otorgada a personas físicas españolas o extranjeras que hayan contribuido en grado extraordinario al desarrollo de la educación, la ciencia, la cultura, la docencia o la investigación, siempre que el nivel excepcional de sus méritos sea patente. 

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Fuente: Wikipedia




AMELIA VALCÁRCEL - Feminismo y ciudadanía: fundamentos filosóficos https://www.youtube.com/watch?v=Yell2AbX0zI

"Sexo y filosofía, sobre mujer y poder" Amelia Valcárcel
“El feminismo debe repensar la sexualidad” Amelia Valcárcel
Amelia Valcárcel: la igualdad como preventiva de la violencia contra las mujeres
Amelia Valcárcel - Jornadas de Debate Feminista 2014

 




Más información :
Una filósofa en combate
Artículos de Amelia Valcárcel
 



sábado, 8 de octubre de 2016

Harriet Taylor Mill.Compañera en igualdad de John Stuart Mill.



Harriet Taylor Mill (Londres, 8 de octubre de 1807 - Aviñón, 3 de noviembre de 1858) Filósofa, feminista y luchadora por los derechos humanos. Preside su obra el deseo de establecer la igualdad definitiva entre hombre y mujer en educación, matrimonio y ante la ley.

Es también conocida porque su segundo esposo fue John Stuart Mill, uno de los pensadores preeminentes del siglo XIX. Aunque bien puede ser al revés y nombrar a John Stuart Mill, como el esposo de Harriet Taylor Mill pues ella le influyó de una manera significativa

Harriet Taylor Mill se educó en una casa devota del unitarismo ,en una familia conservadora.

En 1826, a los 19 años ,se casó con John Taylor, un matrimonio convencional con un hombre mayor que ella.Tuvo dos hijos y una hija: Herbert, Algernon y Helen (quien posteriormente se convirtió en una reconocida feminista).

En 1830, Harriet conoció a John Stuart Mill por medio del conocido teólogo William Johnson Fox, quien animaba una tertulia liberal y feminista en su casa. Ella, casada, y él, mantuvieron una relación de afecto mutuo bastante mal vista dentro de la moral victoriana y que John Taylor no toleró, pese a lo cual siempre mantuvo relación epistolar con su distanciada mujer.

En 1833, Harriet estableció su residencia en una casa ajena a la de John Taylor. Un hecho escandaloso para la época.

En 1849, John falleció y Harriet se casó con el filósofo del utilitarismo John Stuart Mill, en 1852,  en quien ejerció una influencia perdurable y declarada , en particular en sus ideas feministas.

Es evidente que sus ideas influyeron fuertemente en el feminismo de John Stuart Mill, algo que él mismo declaró principalmente en su The Subjection of Women, pero las ideas de Harriet son más radicales que las de su segundo marido e incluso llegó a aproximarse al socialismo.


Obra:

Gran parte de sus trabajos consistieron, fundamentalmente, en leer, comentar y criticar las obras de John Stuart Mill. Por eso la posible co-autoría entre las obras de ambos ha causado cierto escepticismo y controversia principalmente entre los seguidores de Stuart Mill.

Toda su obra está dirigida a buscar  los derechos de las mujeres y en poner de manifiesto  la necesidad de regular la educación de las niñas. A lo que se podría añadir la lucha por  permitir el voto a las mujeres y la lucha por conseguir una igualdad de sexos real.

Sus escritos pueden ser encontrados en The complete works of Harriet Taylor Mill.

Harriet Taylor escribió varios ensayos, pero pocos llegaron a publicarse en vida Por ejemplo, su Ensayo sobre el matrimonio (1834)

Las obras más reconocidas de Harriet Taylor son:
  • Los principios de economía política
  • En libertad
  • La emancipación de las mujeres
Algunos de sus escritos fueron poemas, comentarios de libros o ensayos; once de estos últimos fueron publicados en la revista Monthy Repository ("Repositorio Mensual") en 1830, cuando el ya citado W. J. Fox era editor y existía aún poco contenido de tema filosófico.

En una bibliografía compilada por John Stuart Mill, escribe que algunos artículos de periódicos fueron escritos por ambos.
El trabajo principal de Harriet, "Enfranchisement of Women"  se publicó en la Westminster Review en 1851, aunque firmado por John Stuart Mill. En él promueve que las mujeres accedan a los mismos trabajos que los hombres y que mujeres y hombres no vivan "en esferas separadas".

Multiplicó además las cartas al director en que protesta contra las desigualdades de género o las brutalidades conyugales apenas castigadas por los tribunales.


lunes, 3 de octubre de 2016

Philippa Ruth Foot. Filósofa pionera de los estudios sobre la ética de la virtud.



Philippa Ruth Foot (Lincolnshire, 3 de octubre de 1920 – Londres, 3 de octubre de 2010) Filósofa británica, especialmente conocida por sus obras sobre ética, a través de las cuales se convirtió en una de las pioneras de los estudios sobre la ética de la virtud.

Su obra cambió de rumbo a finales de su carrera, respecto de sus posturas mantenidas en los 50 y 60, cuando intentó una modernización de la teoría ética aristotélica, mostrando que es adaptable a la visión del mundo contemporánea y, por tanto, que podía compatibilizarse con teorías modernas como la ética deontológica y utilitarista.





Parte de su obra resulta crucial para el resurgimiento de la ética normativa dentro de la filosofía analítica, especialmente su crítica del consecuencialismo (un ejemplo familiar de ello es su continua discusión del conocido como «dilema del tranvía»).

La filosofía de Foot estaba influenciada por la obra final de Wittgenstein, aunque en pocas ocasiones se ocupa explícitamente de los temas tratados por él.



Un tranvía corre fuera de control por una vía. En su camino se hallan cinco personas atadas a la vía por un filósofo malvado. Afortunadamente, es posible accionar un botón que encaminará al tranvía por una vía diferente, por desgracia, hay otra persona atada a ésta. ¿Debería pulsarse el botón?
La mayoría de los que consideran este problema creen que está permitido accionar el interruptor. La mayor parte de estos siente que no sólo es una acción permitida sino también la mejor opción moral en este caso, siendo la otra no hacer nada.
Por supuesto, un cálculo utilitarista justifica esta decisión, aunque los no-utilitaristas también suelen mostrarse a favor de ésta


sábado, 25 de junio de 2016

Elena Lucrezia Cornaro. La Primera Mujer en recibir un Doctorado de una Universidad.




Elena Lucrezia Cornaro Piscopia (República de Venecia ,5 de junio de 1646 – 26 de julio de 1684) Filósofa veneciana de ascendencia noble, que en el año 1678 se convirtió en la primera mujer en recibir un doctorado de una Universidad.

Cornaro fue una de las primeras mujeres que recibió un título académico avanzado; otros ejemplos son beatriz-galindo y Juliana Morell o Morella.






Siguiendo el consejo de un sacerdote amigo de la familia, Elena comenzó a estudiar latín y griego bajo la tutela de distinguidos profesores, y pronto adquirió fluidez en ambos idiomas, a los siete años de edad.

También aprendió hebreo, español, francés y árabe, lo que le valió el título de "Oraculum Septilingue".

Años más tarde, estudió matemática, filosofía y teología.

En 1665, tomó los hábitos en un templo benedictino, aunque no se dedicó a ser monja.

En 1669, tradujo Colloquio di Cristo nostro Redentore all’anima devota, del monje cartusiano Giovanni Laspergio, del español al italiano.

Fue invitada a formar parte de numerosas sociedades de eruditos cuando su fama comenzó a extenderse.

En 1670 fue electa presidenta de la sociedad veneciana Accademia dei Pacifici.

Su tutor de filosofía, Felice Rotondi solicitó a la Universidad de Padua que le otorgase a Cornaro el título de doctora en teología. Cuando Gregorio Barbarigo, el obispo de Padua, recibió la noticia de que Elena estaba intentando obtener el doctorado en teología, se negó a otorgárselo, alegando que era mujer. Sin embargo, le permitió obtener el título de doctora en filosofía y, después de una cursada brillante, obtuvo su título.

El 25 de junio de 1678, Cornaro se graduó en la Catedral de Padua, ante la presencia de las autoridades de la universidad, los profesores de todas las facultades, los estudiantes y la mayoría de los senadores venecianos, junto con numerosos invitados de las Universidades de Bologna, Perugia, Roma y Nápoles.

Elena Cornaro habló durante una hora en latín clásico, explicando pasajes complejos seleccionados al azar de un libro de Aristóteles. Su público la escuchó con gran atención, y cuando terminó, el profesor Rinaldini procedió a otorgarle la insignia de doctora y el libro de filosofía, y le colocó la corona de laureles correspondiente en la cabeza, el anillo en su dedo y la muceta de armiño sobre sus hombros.

Elena fue miembro de varias academias y era bien considerada en toda Europa por sus logros y sus virtudes.
Sus escritos, publicados en Parma en 1688, constaron de discursos académicos, traducciones y tratados religiosos.

 En 1685, se  creó una medalla en su honor.

Otras mujeres que recibieron doctorados en la era moderna fueron Sophie Kowalevski y la historiadora Stefania Wolicka, ambas alrededor del año 1875.

sábado, 6 de febrero de 2016

María Zambrano Alarcón. Pensadora




María Zambrano Alarcón (Vélez-Málaga, Málaga, 22 de abril de 1904-Madrid, 6 de febrero de 1991) Pensadora, filósofa y ensayista española.
    
María Zambrano es una figura clave para la cultura hispánica. Hija del también filósofo y pedagogo Blas Zambrano- Discípula de Ortega y Gasset, de Zubiri y de García Morente, sintetiza la tradición filosófica occidental: la existencial, la fenomenológica y vitalista, la de Spinoza y la de los griegos, inspirada en el pensamiento de Plotino.

En 1924 se matriculó por libre, debido a su escasa salud, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad.

Entre 1924 y 1926 asiste a las clases de García Morente, Julián Besteiro, Manuel Bartolomé Cossío y Xavier Zubiri en la Universidad Central de Madrid, también conoce a Ortega




En 1927 es invitada a la tertulia de la Revista de Occidente, círculo en el que a pesar de su juventud asumiría un papel de mediadora entre Ortega y algunos escritores jóvenes, como Antonio Sánchez Barbudo o José Antonio Maravall.

A partir de 1928 comenzó su doctorado e ingresó en la Federación Universitaria Escolar (FUE), donde comienza a colaborar en la sección "Aire Libre" del periódico madrileño El Liberal.

Participa en la fundación de la Liga de Educación Social, de la que será vocal. También imparte clases de filosofía en el Instituto Escuela que se vieron interrumpidas por una nueva recaída de su salud. Fue diagnosticada de tuberculosis. No interrumpió sin embargo sus colaboraciones con la FUE y muchos de sus escritos.

En 1931 fue nombrada profesora auxiliar de Zubiri en la cátedra de Metafísica en la Universidad Central, puesto que ocuparía hasta el año 1936.En esa época inició su inconclusa tesis doctoral sobre «La salvación del individuo en Spinoza».









Integrada en el aparato de la coalición republicano-socialista, asistió a la proclamación de la Segunda República Española en la Puerta del Sol el 14 de abril de 1931; no aceptó, sin embargo, la oferta de una candidatura a las Cortes como diputada por el PSOE.

En 1932, conoció a través de su amiga Maruja Mallo, a Rafael Dieste, que sería en adelante uno de sus más grandes amigos; con él y otros jóvenes de ese grupo, Arturo Serrano Plaja, Luis Cernuda, Sánchez Barbudo y el que más tarde será su marido, Alfonso Rodríguez Aldave, participó en algunas Misiones Pedagógicas en Cáceres, Huesca y Cuenca.


Entre 1932 y 1934, María Zambrano colaboró con generosidad en los cuatro círculos culturales que frecuentaba: la Revista de Occidente, la poética reunión de estrellas del 27 reunida en Los Cuatro Vientos, la juvenil Hoja Literaria de Azcoaga, Barbudo y Plaja y el santuario de José Bergamín Cruz y Raya, en cuyas tertulias conocerá a Miguel Hernández.

En 1935 María inició su tarea de profesora de filosofía en la Residencia de Señoritas y en el instituto Cervantes, en el que Machado ocupaba la cátedra de Francés.




Durante la guerra civil española, su marido se incorporó al ejército y ella colaboró en la defensa de la República desde el consejo de redacción de Hora de España. Participó en el II Congreso Internacional de Escritores para la defensa de la cultura, donde conoció a Octavio Paz, Elena Garro, Nicolás Guillén, Alejo Carpentier y Simone Weil. Fue nombrada Consejera de Propaganda y Consejera Nacional de la Infancia Evacuada, y participó en la reapertura y gestión de la Casa de la Cultura de Valencia.


En 1939 María parte al exilio. París, México, Cuba, Roma, La Pièce y Ginebra son los escenarios geográficos que se inscriben, para siempre, como testigos directos de la construcción de un legado filosófico muy original y muy personal, pero, ante todo, impensable de haber permanecido la filósofa en España.


Obra:





Su afinidad con los pensadores órficos y neoplatónicos, su utilización metafórica de muchos de los grandes símbolos tradicionales la lleva a la formulación de conceptos como el de «la razón poética», que constituye uno de los núcleos fundamentales de su pensamiento.

Lo que se propone no es otra cosa que la creación de la persona a partir de una metodología que se articula en torno a esa razón poética. Ser mirado sin ver, abrumado ante una realidad que permanece oculta; el ser humano, para María Zambrano, tiene la capacidad de ver a su alrededor, aunque no a sí mismo.


Las raíces del pensamiento filosófico de María Zambrano brotan del impulso de armonizar metafísica y mística con el fin de proponer la razón poética como solución a la crisis existencial de la década del cuarenta.

De ahí que María Zambrano fuera una figura sorprendente e inaudita en los años de la dictadura en España, donde predominaba la censura y la vulgaridad; de ahí que tuviera que vivir un exilio que, en sus propias palabras «ha sido como mi patria, o como una dimensión de una patria desconocida, pero que una vez que se conoce, es irrenunciable».


Sin duda alguna, su legado es el propio de una mujer valiente, que se atrevió a romper con convencionalismos y permaneció a lo largo de los años contagiando su entusiasmo y su fascinación por el estudio de las más variadas formas de creación

Fue en el exilio donde concibió y publicó sus mejores obras: La confesión como género literario (1943), El pensamiento vivo de Séneca (1944), Delirio y destino (1952), El hombre y lo divino (1955), El sueño creador (1965) y Claros del bosque (1975).

Su extensa obra, entre el compromiso cívico y el pensamiento poético, no fue reconocida en España hasta el último cuarto del siglo XX, tras un largo exilio. 

Ya anciana, recibió los dos máximos galardones literarios concedidos en España: el Premio Príncipe de Asturias en 1981, y el Premio Cervantes en 1988.

Fuentes: Wikepedia





También sobre María Zambrano en este blog: Las Sin Sombrero:http://goo.gl/WbKCuk

Frases de María Zambrano: http://goo.gl/5LdGza

Enlaces:

MUJERES EN LA HISTORIA (1º Temporada) 02 Maria Zambrano - EMA RTV https://www.youtube.com/watch?v=g_StR8TvOlg
María Zambrano, la humanista indignada

María Zambrano, la primera mujer Premio Cervantes (1988) https://www.youtube.com/watch?v=S8FGfzg020M

María Zambrano, éxtasis de una palabra perdida (La memoria fértil, 1986)

Imprescindibles - Las Sinsombrero (Las mujeres de la Generación del 27) https://www.youtube.com/watch?v=3HCfe__C7E0



miércoles, 3 de febrero de 2016

Simone Weil. Filósofa, pacifista , sindicalista, revolucionaria, mística.




Simone Weil (París, 3 de febrero de 1909 – Ashford, 24 de agosto de 1943) Filósofa, pacifista radical, sindicalista, revolucionaria, mística. Estuvo siempre con los más desfavorecidxs.

Nació en París en 1909 en una familia burguesa de judíos agnósticos. Su padre fue un médico destacado y su hermano André, dos años mayor que ella, llegaría a ser uno de los matemáticos más importantes de su generación.

Dotada de una inteligencia excepcional, a los 14 años sufre una crisis espiritual que le “hace pensar seriamente en morir” al comparar sus dotes intelectuales con las de su hermano, un genio precoz.

Estudia filosofía y literatura clásica, es alumna de Alain (Émile Chartier).

A los 19 entra en la Escuela Normal Superior, una de las universidades más prestigiosas de Francia. con la calificación más alta, seguida por Simone de Beauvoir.

Se gradúa a los 22 y obtendrá una plaza de profesora de instituto y comienza su carrera docente en diversos liceos



 



Conoce a León Trotsky en París, con quien discute sobre la situación rusa, Stalin, y la doctrina marxista.
A los veinticinco años, abandona provisionalmente su carrera docente, para huir de París y durante los años 1934 y 1935, trabaja como obrera en Renault: "Allí recibí la marca del esclavo", dirá.

En 1941, en Marsella, trabaja como obrera agrícola. Piensa que el trabajo manual debe considerarse como el centro de la cultura.


Pacifista radical, luego sindicalista revolucionaria, finalmente llegará a pensar que sólo es posible un reformismo revolucionario: los pobres están tan explotados que no tienen la fuerza de alzarse contra la opresión y, sin embargo, es absolutamente imprescindible que ellos mismos tomen la responsabilidad de su revolución. Por eso es necesario crear condiciones menos opresivas mediante avances reformistas para facilitar una revolución responsable, menos precipitada y violenta.

Sindicalista de la educación, se muestra a favor de la unificación sindical y escribe en la revista La escuela enmancipada.

Antiestalinista, participa desde 1932 en el Círculo comunista democrático de Boris Souvarine a quien ha conocido a través de Nicolás Lazarévitch.

Participa en la huelga general de 1936.

Milita apasionadamente por un pacifismo intransigente pero, al mismo tiempo, forma parte de la columna Durruti en España, que lucha contra Franco dentro del bando republicano español.









Es periodista voluntaria en Barcelona y se incorpora al combate armado en Aragón. Allí aprende a usar el fusil pero nunca se atreve a dispararlo. De esta cruda experiencia, le queda el amargo sentimiento de la brutalidad y del sinsentido de la guerra.

 Durante la II G M su familia estaba en grave peligro de ser clasificada como no-aria, con las consecuencias del caso. Irónicamente, Weil no tuvo formación judía alguna. Sus escritos religiosos son netamente cristianos, si bien sumamente heterodoxos. Su posición frente al judaísmo y a la identidad comunitaria judía es de rechazo explícito y total, lo cual ha resultado en que haya sido acusada de "auto-odio" por algunos autores.


Cuando en 1940 es obligada a huir de París y refugiarse en Marsella, escribe permanentemente para exponer una filosofía que se quiere proyecto de reconciliación  entre la modernidad y la tradición cristiana, tomando como brújula el humanismo griego.

En 1942, visita a sus padres y hermano en Estados Unidos, pero rechaza para ella ese estatuto que siente como demasiado confortable en tiempos tempestuosos.

Parte hacia Inglaterra para incorporarse a la resistencia pero sólo consigue trabajar como redactora en los servicios de Francia Libre, liderada por el General Charles de Gaulle. En julio de 1943 deja de pertenecer a esta organización.



Enferma de tuberculosis, se dice que se deja morir en el sanatorio de Ashford en 1943. Deseosa de compartir las condiciones de vida de la Francia ocupada por la Alemania nazi, es posible que no se haya alimentado lo suficiente, lo que podría haber agravado su enfermedad.

Todas sus obras aparecieron después de su muerte, editadas por sus amigos. Desde entonces, ha atraído la atención creciente de literatos, filósofos, teólogos, sociólogos y lectores corrientes por su ética de la autenticidad y la rara combinación de lucidez, honestidad intelectual y desnudez espiritual de su escritura.

 Enlaces:


Simone Weil - In Our Time BBC Radio 4 https://www.youtube.com/watch?v=Y8S7OsKRfBY
Simone Weil, la irregular. Trabajadora, filósofa 1909-1943. Un film de Florence Mauro, producido por Zadig






Frases de Simone Weil



Sólo el equilibrio deshace la fuerza.

Una mujer que se mira al espejo y se arregla no siente vergüenza de reducirse a sí misma, a ese ser infinito que mira todas las cosas, a un pequeño espacio.

El avaro, por ansia de su tesoro, se priva de él.

La belleza es la armonía entre el azar y el bien.

Hay que realizar lo posible para alcanzar lo imposible.

La atención absolutamente pura y sin mezcla es oración.

El orden social no puede ser más que un equilibrio de fuerzas.

La creación: el bien hecho trozos y esparcido a través del mal.

Matar con el pensamiento todo cuanto se ama: única manera de morir.

La energía necesaria reside en mí, ya que con ella tengo para vivir.

La creencia en la existencia de otros seres humanos como tales es amor.

El mal es ilimitado, pero no infinito. Sólo lo infinito limita lo ilimitado.

El movimiento descendente, espejo de la gracia, es la esencia de toda música.

La belleza seduce a la carne con el fin de obtener permiso para pasar al alma.

Ser inocente es soportar el peso del universo entero. Es arrojar el contrapeso.

Todo crimen es una transferencia del mal de aquél que actúa sobre aquél que padece.

No tratar de no sufrir ni de sufrir menos, sino de no alterarse por el sufrimiento.

Si en este mundo no hubiera desgracia, podríamos pensar que estábamos en el paraíso.


La relación pertenece al espíritu solitario. Ninguna muchedumbre concibe la relación.


De todos los seres humanos, sólo reconocemos la existencia de aquéllos a los que amamos.


El pecado contra el Espíritu consiste en conocer algo como bueno y odiarlo en cuanto bueno.

La obediencia a un hombre cuya autoridad no está alumbrada con legitimidad es una pesadilla.
Cuando se ha pecado por injusticia, no basta sufrir justamente, hay que sufrir la injusticia.

Para que tu mano derecha ignore lo que hace la izquierda, habrá que esconderla de la conciencia.

Dinero, maquinización, álgebra. Los tres monstruos de la civilización actual. Analogía perfecta.

Amar a un extraño como a sí mismo entraña como contrapartida: amarse a sí mismo como a un extraño.


Es preciso desarraigarse. Talar el árbol y hacer con él una cruz para luego llevarla todos los días.

 Al sucumbir bajo el peso de la cantidad, al espíritu no le queda otro criterio que el de la eficacia.

Esa vulnerabilidad de las cosas valiosas es hermosa porque la vulnerabilidad es una marca de existencia.

Al igual que el poder, el dinero es puro medio. Tiene por único valor la posibilidad de procurarse cosas.

Lo que en el criminal no es sensible, es el crimen. Lo que en el inocente no es sensible, es la inocencia.

El infierno es superficial. El infierno es una nada que tiene la pretensión y produce la ilusión de que existe.


La desgracia extrema que acomete a los seres humanos no crea la miseria humana; simplemente la pone de manifiesto.

Cuando una contradicción es imposible de resolver salvo por una mentira, entonces sabemos que se trata de una puerta.

¿Por qué he de preocuparme? No es asunto mío pensar en mí. Asunto mío es pensar en Dios. Es cosa de Dios pensar en mí.

La verdad se produce al contacto de dos proposiciones, ninguna de las cuales es cierta; la relación entre ambas es cierta.

Algunos crímenes que nos han hecho malditos hemos debido cometer para que ahora hayamos perdido toda la poesía del universo.

Al luchar contra la angustia uno nunca produce serenidad; la lucha contra la angustia sólo produce nuevas formas de angustia.


La apariencia posee la plenitud de la realidad, pero sólo en cuanto apariencia. En cuanto cosa distinta de apariencia, es error.



Únicamente las cosas relativas a la inspiración se nutren de plazos. Las relativas al deber natural, a la voluntad, no sufren dilación.

El humanismo y lo que del mismo se desprende no es un regreso a la antigüedad, sino un desarrollo de venenos anteriores al cristianismo.

Estrellas y árboles frutales en flor. La completa permanencia y la extrema fragilidad proporcionan por igual el sentimiento de la eternidad.

Un método para comprender las imágenes, los símbolos, etc. No tratar de interpretarlos, sino simplemente mirarlos hasta que brote de ellos la luz.


El hombre es esclavo en la medida en que entre la acción y su efecto, entre su esfuerzo y la obra, se encuentra interpuesta la intervención de voluntades ajenas.


El amor tiende a llegar cada vez más lejos. Pero tiene un límite. Cuando ese límite se sobrepasa, el amor se vuelve odio. Para evitar ese cambio, el amor debe hacerse diferente.


El totalitarismo moderno es al totalitarismo católico del siglo XII lo que el espíritu laico y francmasón al humanismo del Renacimiento. Con cada vaivén, la humanidad se degrada.
La grandeza del hombre está siempre en el hecho de recrear su vida. Recrear lo que le ha sido dado. Fraguar aquello mismo que padece. Con el trabajo produce su propia existencia natural.

Entre las características del mundo moderno no hay que olvidar la imposibilidad de apreciar en concreto la relación entre el esfuerzo y el efecto del esfuerzo. Demasiados intermediarios.

La gruesa bestia tiene como fin la existencia. "Yo soy el que soy". Ella también lo dice. Le basta con existir, pero no puede concebir ni admitir que otra cosa exista. Siempre es totalitaria.

En todo aquello que nos provoca una auténtica y pura sensación de lo bello existe realmente presencia de Dios. Hay como una especie de encarnación de Dios en el mundo, cuya marca es la belleza.

Una sociedad bien hecha sería aquélla en la cual el Estado ejercería tan solo una acción negativa, del orden del timonel: una ligera presión del movimiento oportuno para compensar un comienzo de desequilibrio.

Dado que el pensamiento colectivo no puede existir como tal pensamiento, pasa a las cosas (signos, máquinas... ). De ahí la paradoja: es la cosa la que piensa y el hombre quien queda reducido al estado de cosa.

Dos prisioneros, en celdas vecinas, se comunican por medio de golpes contra el muro. El muro es lo que los separa, pero también lo que les permite comunicarse. Así nosotros con Dios. Toda separación es un nexo.

El espejismo constante de la Revolución consiste en creer que si a las víctimas de la fuerza, que son inocentes de las violencias que se producen, se les pone en las manos esa misma fuerza, la utilizarán justamente.

Puesto que no se puede esperar de un hombre que no posee la gracia que sea justo, es preciso que la sociedad esté organizada de tal manera que las injusticias se vayan corrigiendo unas a otras en una perpetua oscilación.

El capitalismo ha consumado la liberación de la colectividad humana en relación con la naturaleza. Pero esa misma colectividad ha heredado inmediatamente frente al individuo la función opresiva que antes ejercía la naturaleza.

La Providencia divina no es un desarreglo, una anomalía en el orden del mundo. Es el orden del mundo en sí. O, más bien, es el principio ordenador de este universo, extendido a través de toda una red subterránea de relaciones.

Lo enormemente doloroso del trabajo manual es que se está obligado a esforzarse durante largas horas simplemente para existir. El esclavo es aquél al que no se le propone bien alguno cómo objeto de sus fatigas, sino la mera existencia.

Dios y la creación son uno, Dios y la creación están infinitamente distantes; esta contradicción fundamental se refleja en la contradicción que existe entre lo que es necesario y el bien. Sentir la distancia, esta separación, es crucifixión.

Toda obra de arte tiene un autor, pero cuando es perfecta, sin embargo, tiene algo de anónima. Imita el anonimato del arte divino. La belleza del mundo, por ejemplo, es muestra de un Dios a la vez personal e impersonal, y ni lo uno ni lo otro.

Si se desea solamente el bien, se está en oposición a la ley que une al bien real con el mal del mismo modo que al objeto iluminado con la sombra; y, estando en oposición a la ley universal del mundo, es inevitable que se caiga en la desgracia.

Nada poseemos en el mundo porque el azar puede quitárnoslo todo, salvo el poder de decir yo. Eso es lo que hay que entregar a Dios, o sea destruir. No hay en absoluto ningún otro acto libre que nos esté permitido, salvo el de la destrucción del yo.


La belleza de un paisaje en el momento cuando nadie lo ve, absolutamente nadie...Ver un paisaje tal cual es cuando no estoy en él. Cuando estoy en algún lugar, enturbio el silencio del cielo y de la tierra con mi respiración y el latir de mi corazón.


Nada en el mundo puede quitarnos el poder de decir yo. Nada, salvo la desgracia extrema. Nada hay peor que la extrema desgracia que desde fuera destruye el yo, puesto que luego resulta ya imposible destruírselo uno mismo. ¿Qué les ocurre a aquéllos cuyo yo ha sido destruido desde fuera por la desgracia?

Lo que cuenta en una vida humana no son los sucesos que la dominan a través de los años -o incluso de los meses- o incluso de los días. Es el modo en que se encadena cada minuto con el siguiente, y lo que le cuesta a cada cual en su cuerpo, en su corazón, en su alma -y por encima de todo, en el ejercicio de su facultad de atención- para efectuar minuto por minuto este encadenamiento.

Tratar, no de interpretar sino de mirar hasta que la luz se haga. En la percepción sensible, cuando uno no está seguro de lo que ve, se mueve de lugar sin dejar de seguir mirando. Con el tiempo va uno cambiando y si, a través de las modificaciones, se mantiene la mirada orientada hacia lo mismo, a fin de cuentas la ilusión se disipa y lo real aparece. La condición es que la atención sea una mirada y no un apego.

Los valores auténticos y puros de lo verdadero, lo bello y lo bueno en la actividad de un ser humano se originan a partir de un único y mismo acto, por una determinada aplicación de la plenitud de la atención al objeto. La enseñanza no debería tener otro fin que el de hacer posible la existencia de un acto como ése mediante el ejercicio de la atención. Todos los demás beneficios de la instrucción carecen de interés.

La verdad no es un objeto de amor. Lo que se ama es algo que existe, que se piensa, y que por tal motivo puede ser ocasión de verdad o de error. Una verdad es siempre la verdad de algo. La verdad es la luz de la realidad. El objeto del amor no es la verdad, sino la realidad. Desear un contacto con una realidad es amarla. No se desea la verdad sino para amar en la verdad. Se desea conocer la verdad de aquello que se ama. En lugar de hablar de "amor a la verdad" es preferible hablar de un espíritu de verdad en el amor.

El trabajo físico constituye un contacto específico con la belleza del mundo e, incluso, en sus mejores momentos, un contacto de tal plenitud que ningún equivalente puede hallarse en otro lugar. El artista, el científico, el pensador, el contemplativo deben, para poder realmente admirar el universo, penetrar esta película de irrealidad que lo cubre y que hace de él, para casi todos los hombres, en casi todos los momentos de la vida, un sueño o una decoración teatral. Deben, pero casi nunca pueden. Aquél cuyos miembros se encuentran quebrados por el esfuerzo de una jornada de trabajo -es decir, una jornada durante la cual se ha visto sometido a la materia- lleva en su carne, como una espina, la realidad del universo. La dificultad para él consiste en mirar y en amar; si lo logra, ama lo real.