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jueves, 18 de febrero de 2016

Citas de Audre Lorde.Escritora y poeta feminista




Citas de Audre Lorde:

"No hay jerarquías en la opresión".

 "Las herramientas del amo nunca  destruirán la casa del amo".

 “Promover la mera tolerancia de las diferencias entre las mujeres es incurrir en el más burdo de los reformismos. Supone negar por completo la función creativa que las diferencias desempeñan en nuestras vidas. Las diferencias no deben contemplarse con simple tolerancia; por el contrario, deben verse como la reserva de polaridades necesarias para que salte la chispa de nuestra creatividad mediante un proceso dialéctico. Solo así deja de resultar amenazadora la necesidad de la interdependencia. Solo en el marco de la interdependencia de diversas fuerzas, reconocidas en un plano de igualdad, puede generarse el poder de buscar nuevas formas de ser en el mundo y el valor y el apoyo necesarios para actuar en un territorio todavía por conquistar”


“Porque soy una poeta negra que hace su trabajo, vengo aquí a preguntarte: ¿Estás tú haciendo el tuyo?”



“Como mujeres, algunos de nuestros problemas son comunes, otros no. Vosotras, las blancas, teméis que al crecer vuestros hijos varones se sumen al patriarcado y testifiquen contra vosotras. Nosotras, en cambio, tememos que a los nuestros los saquen de un coche y les disparen a bocajarro en plena calle, mientras vosotras dais la espalda a las razones por las que están muriendo.”



 “Tenía que encontrar una forma de expresar mis sentimientos. Solía memorizar mis poemas. Los decía en voz alta, no los escribía.”



“Muchas mujeres blancas están empeñadas en ignorar lo que nos distingue.”



 “Cuando las mujeres blancas ignoran el privilegio que supone ser blanca en una sociedad racista y definen a todas las mujeres únicamente en base a su propia experiencia, las mujeres de Color nos convertimos en “las otras”, unas extrañas cuya experiencia es demasiado ajena para ser comprendida. Un ejemplo es la significativa ausencia de la experiencia de las mujeres de Color en los estudios de género. A menudo, la excusa es que la literatura de las mujeres de Color solo puede ser enseñada por mujeres de Color y que es difícil de entender porque proviene de experiencias “demasiado diferentes”. He escuchado este argumento en boca de mujeres blancas que, sin embargo, no tienen ningún problema en enseñar el trabajo proveniente de experiencias de vida tan dispares como las de Shakespeare, Molière, Dostoievsky o Aristófanes.”

“La palabra sororidad presupone una homogeneidad de la experiencia que en realidad no existe. En el sistema patriarcal, los mecanismos que nos neutralizan no son iguales. Para las mujeres Negras es fácil verse utilizadas en contra de los hombres Negros, no por su condición de hombres, sino por su condición de Negros. Nosotras debemos en todo momento distinguir entre las necesidades de nuestros opresores y nuestros propios y legítimos conflictos, como mujeres, al interior de nuestras comunidades. Este problema no existe para las blancas.”

 “A las mujeres blancas se les ofrece un gran abanico de opciones y recompensas a cambio su identificación con el poder patriarcal. Si eres lo bastante buena, lo bastante guapa, lo bastante dulce, lo bastante discreta, si enseñas a los niños a comportarse, si odias a las personas adecuadas y te casas con el hombres adecuado, te será permitido co-existir en el patriarcado en relativa paz; al menos hasta que un hombre necesite tu trabajo o haga su aparición el violador de la esquina.”

“Para nosotras, la vida entera está teñida de violencia. No solo nos enfrentamos a ella en la primera línea de frente, o a medianoche en callejuelas oscuras, o en los lugares donde nos atrevemos a expresar nuestra resistencia. La violencia es el tejido de nuestra vida.”


 “Lo que nos separa no son nuestras diferencias, sino la resistencia a reconocer esas diferencias y enfrentarnos a las distorsiones que resultan de ignorarlas y malinterpretarlas. Cuando nos definimos, cuando yo me defino a mí misma, cuando defino el espacio en el que soy como tú y el espacio en el que no lo soy, no estoy negando el contacto entre nosotras, ni te estoy excluyendo del contacto – estoy ampliando nuestro espacio de contacto.”



“Una opresión no puede justificar otra.”

“Las mujeres negras hablamos como mujeres porque somos mujeres y no necesitamos a nadie que hable en nuestro nombre. Hay cuestiones particulares que afectan a nuestras vidas como mujeres negras, y hablar de ellas no nos hace menos negras. ¿Por qué debemos absorber la rabia de los hombres negros en silencio? ¿Por qué su rabia es más legítima que la nuestra? La ausencia de un punto de vista razonable y articulado de los hombres negros sobre estas cuestiones no es responsabilidad nuestra. Son los hombres negros quienes deben tomar conciencia de que el sexismo y la misoginia son disfuncionales para su liberación porque provienen de la misma constelación que el racismo y la homofobia.”


“De lo que más me arrepiento es de mis silencios”

“En la causa del silencio, cada una de nosotras lleva en la cara la imagen de su propio temor: temor al desprecio, a la censura, a los juicios, a la aniquilación. Pero sobre todo, temor a la visibilidad. Las mujeres negras siempre hemos sido, por un lado, muy visibles, y por otro, hemos estado invisibilizadas como consecuencia de la despersonalización del racismo.”

“Las mujeres negras hablamos como mujeres porque somos mujeres y no necesitamos a nadie que hable en nuestro nombre”

“Hay muchas formas en las que soy vulnerable y no puedo evitarlo. No voy a hacerme aún más vulnerable poniendo armas de silencio en manos de mis enemigos.”



 “La calidad de la luz con la que analizamos nuestras vidas tiene un impacto directo en lo que vivimos. En esa luz se forman nuestras ideas. Eso es lo poético, entendido como iluminación. Por eso debemos aprender a respetar nuestros sentimientos y trasladarlos a un lenguaje en el que puedan ser compartidos.”

 “No podía escribir en prosa. Comunicar pensamientos profundos en bloques lineales, sólidos, era superior a mí. Veía el pensamiento como un proceso misterioso, del que desconfiaba, pues había visto cometer muchos errores en su nombre, y había llegado a no respetarlo. Además, me daba miedo porque había convicciones incuestionables, a las que había llegado en relación con mi vida y mis sentimientos, que desafiaban la razón. No quería perderlas porque eran demasiado preciosas para mí, eran mi vida. Pero tampoco podía analizarlas porque no producían el tipo de sentido que me habían enseñado a esperar de los procesos de entendimiento. Eran cosas que yo sabía pero que no podía nombrar.”

“La poesía ha sido la voz de los pobres, de la clase trabajadora y de las mujeres de Color. Para escribir prosa se necesita una habitación propia, pero también grandes cantidades de papel, una máquina de escribir y mucho tiempo. Cuando hablamos de una gran cultura de mujeres, debemos ser conscientes del efecto que la clase y las diferencias económicas tienen en el arte que producimos.”


 “Los padres blancos nos dicen: pienso, luego existo. Pero la madre negra que llevamos dentro -la poeta- nos susurra en nuestros sueños: siento, luego puedo ser libre. La poesía es esa destilación de la experiencia, con la que damos nombre a lo que aún no lo tiene, para poderlo pensar.”                                                 

 “Siento que tengo un deber de decir la verdad tal como la veo y compartir no solamente mis triunfos o aquello que se siente bien, sino también el dolor, el intenso, y muchas veces irreducible, dolor”.




“La prótesis (de mama) ofrece el consuelo vacío de “Nadie va a notar la diferencia”. Pero es precisamente esa diferencia la que yo quiero afirmar, porque la he vivido, y sobrevivido, y quiero compartir esa fortaleza con otras mujeres. Si vamos a traducir el silencio que rodea el cáncer de mama al lenguaje y la acción contra este mal, entonces el primer paso es que las mujeres con mastectomías se hagan visibles unas a otras. Porque el silencio y la invisibilidad van de la mano de la impotencia”.

 “Sugerir que la prótesis es una solución a la discriminación laboral es como decir que la forma de luchar contra el prejuicio racista es que los negros simulen ser blancos”.

Poemas:

Quién dijo que era simple

Tiene tantas raíces el árbol de la rabia
 que a veces las ramas se quiebran
 antes de dar frutos.
 Sentadas en Nedicks
 las mujeres se reúnen antes de marchar
 hablando de las problemáticas muchachas
 que contratan para quedar libres.
 Un empleado casi blanco posterga
 a un hermano que espera para atenderlas primero
 y las damas no advierten ni rechazan
 los placeres más sutiles de su esclavitud.
 Pero yo que estoy limitada por mi espejo
 además de por mi cama
 veo causas en el color
 además de en el sexo
 y me siento aquí preguntándome
 cuál de mis yo sobrevivirá
 a todas estas liberaciones.


Mujer

Sueño con un lugar entre tus pechos
 para construir mi casa como un refugio
 donde siembro
 en tu cuerpo
 una cosecha infinita
 donde la roca más común
 es piedra de la luna y ópalo ébano
 que da leche a todos mis deseos
 y tu noche cae sobre mí
 como una lluvia que nutre.

Afuera

En el centro de una ciudad cruel y fantasmal
todas las cosas naturales son extrañas.
Crecí en una confusión genuina
 entre césped y maleza y flores
 y lo que significaba de color
 excepto la ropa que no se podía blanquear
 y nadie me llamó negra de mierda
 hasta que tuve trece.
 Nadie linchó a mi mamá
 pero lo que nunca había sido
 había blanqueado su cara de todo
 excepto de furias muy privadas
 e hizo que los otros chicos
 me llamaran agrandada en la escuela.

Y cuántas veces he vuelto a llamarme
 a través de mis huesos confusión
 negra
 como médula queriendo decir carne
 y cuántas veces me cortaste
 e hiciste correr en las calles
 mi propia sangre
 quién creés que soy
 de transformarte
 o qué ves en mi cara
 que no hayas descartado ya
 en tu propio espejo
 qué cara ves en mis ojos
 que algún día
 vas a
 reconocer como la tuya
 A quién maldeciré por haber crecido
 creyendo en la cara de mi madre
 o por haber vivido temiendo la oscuridad potente
 usando la forma de mi padre
 ambos me marcaron
 con su amor ciego y terrible
 y ahora estoy lasciva por mi propio nombre.

Entre los cañones de sus terribles silencios
 Madre brillante y padre marrón
 busco ahora mis propias formas
 porque nunca hablaron de mí
 excepto como suya
 y los pedazos con que tropiezo y me caigo
 aún registro como prueba
 de que soy hermosa
 dos veces
 bendecida con las imágenes
 de quienes fueron
 y quienes pensé alguna vez que eran
 de lo que traslado
 hacia y a través
 y lo que necesito
 dejar detrás de mí
 más que nada
 estoy bendecida en los seres que soy
 que han venido a hacer de nuestras caras rotas
 un todo.

jueves, 4 de febrero de 2016

Betty Friedan. La Mística de la Feminidad




Betty Friedan (Peoria, Illinois, 4 de febrero de 1921 – Washington D. C., 4 de febrero de 2006) Teórica y líder del movimiento feminista estadounidense durante las décadas de 1960 y 1970.


Tras graduarse en el Smith College (Massachusetts), en 1942, realiza su trabajo de postgrado en psicología en la Universidad de California.

Rechaza una beca de doctorado en esta misma universidad y pasa a trabajar como redactora, escribiendo primero para Federated Press, servicio de noticias del que se nutrían la mayoría de los periódicos sindicales y más tarde para United Electrical News, Radio and Machine Wolkers of América, sindicato radical en la lucha por la justicia social para los afroamericanos y para las mujeres trabajadoras.

Cuando se encontraba embarazada de su segundo hijo, la escritora fue despedida de su trabajo y a partir de este momento su vida gira radicalmente, al entorno familiar y a las tareas domésticas.




En 1963 escribió el ensayo Mística de la feminidad, en el que critica el rol femenino en la sociedad contemporánea, ya que provoca numerosas formas de alienación. Además, se refirió al llamado «malestar sin nombre» que se daba en las mujeres acomodadas de Estados Unidos, donde existían altas tasas de depresión, suicidios y alcoholismo, paradójicamante, en mujeres que vivían de forma cómoda, sin tener que trabajar: pero con un enorme vacío, sentimiento de inutilidad y aburrimiento. Este ensayo influenció profundamente al movimiento feminista los siguientes años.

En octubre de 1966 Betty Friedan fundó el NOW (National Organization for Women), organización que reunió un gran número de colectivos y grupos feministas de Estados Unidos.






En la década de 1970, La Organización Nacional para las Mujeres  defendió posturas en torno al aborto, salarios iguales para hombres y mujeres y permiso de maternidad que parecían ser extremas entonces.

En la década de 1990, cuando ya tenía más de 70 años, Friedan analizó cómo la sociedad trata a los adultos mayores y concluyó que lo hace con la misma negación de su derecho a realizarse con que lo hacía con las mujeres 20 años atrás.



La Mística de la feminidad

Su libro se convirtió en uno de los más vendidos en la década de los 60. Con su espíritu innovador  ha marcado la historia de las mujeres. La mística femenina, dijo, no es más que una forma de la sociedad de embaucar a las mujeres, vendiéndoles una serie de bienes que las dejan vacías, padeciendo "del problema que no tiene nombre" y buscando una solución en los tranquilizantes y el psicoanálisis


Se podría decir que la escritora repite la historia de su madre, mujeres con profesión vuelcan sus vidas a un modelo, en donde el matrimonio niega a reconocer a la mujer como un ser independiente y racional, confinadas a la dependencia o superioridad del hombre.

Algunas mujeres abogaron por los “derechos de la mujer” antes de que hubiera un movimiento de mujeres, y fueron las que colaboraron a inspirar a los primeros organizadores.

La “primera ola del feminismo” fue aquella en la cual la mayoría de las mujeres de los principales países occidentales bregaron por su derecho al voto.

El resurgimiento del feminismo en los años 60 y 70, comúnmente llamada la “Segunda Ola”, fue inspirada por muchos factores: participación de las mujeres en el movimiento de derechos civiles, igualdad de género, el aburrimiento de los roles tradicionales, etc y es aquí donde se inscribe, en 1963, “La mística de la feminidad”, un trabajo descriptivo que realiza Betty Friedan, de las mujeres norteamericanas de clase media, quince años después de la Segunda Guerra Mundial, cuando después de grandes luchas y logros conseguidos, vuelven a ocupar la vieja profesión tradicional de ama de casa.











Esta obra única que lanzó a la fama a la escritora y que ha quedado como un hito en la historia del feminismo, emergía de un contexto en la cual la sociedad estadounidense, cerrada y conservadora, se encontraba en intensos conflictos raciales y sociales por la consecución de los derechos civiles.

Este libro revolucionario que golpea la puerta de una comunidad ideal, en plena Guerra Fría, cambia la conciencia de las mujeres en los Estados Unidos y más tarde en Europa.

El discurso friedaniano crea un conjunto de ideas sobre la imagen de la mujer prototípica ajustada a un modelo preestablecido, que la hace vivir de acuerdo a la mística de la feminidad y que pretendió recluir a la mujer a la rutina del círculo hogareño en pos del marido y de los hijos, coartando la libertad para desempeñarse como profesionales.

 El sueño dorado de toda joven americana era ser ama de casa en un barrio residencial, y para ello debían dedicarse desde temprana edad a encontrar un hombre del cual depender, engendrar y criar hijos. Pero esto, se fue convirtiendo en una aparente felicidad idílica que escondía una mujer incompleta e insegura en su interior. Mujeres contentas descontentas que no se entienden a sí mismas.


El problema, no eran sus maridos, sus hijos, sus casas, su estilo de vida montado y tecnificado como una carrera para llevar adelante una casa, esa desesperación inexplicable se apoderaba de ellas, es un malestar desconocido al cual la escritora denomina el “Malestar que no tiene nombre”.

La mística de la perfección femenina se había convertido en el centro de la cultura contemporánea norteamericana, una cultura que las avasalla en un vacío, que perfora la conciencia, de la insuficiencia de su vida, que anula la motivación de su razón de ser, de su condición humana como mujer. Mujer que de niña creció educada con el rol de lo que se esperaba de ella. Una imagen construida por la publicidad, por los medios de comunicación, es decir, por una campaña psicológica de venta de productos que las moldeaban como ingenieras domésticas.

La satisfacción del ego pasaba por perfeccionarse en ser las mejores madres, las mejores esposas, las mejores decoradoras, las mejores dentro de los muros del hogar, lugar donde se acrecentaba día a día una conducta fóbica, encerrada en un círculo vicioso, encerrada en un mundo doméstico donde creen encontrar su felicidad pero lo único que encuentran es la insatisfacción, tratando de buscar una solución en los tranquilizantes y en el psicoanálisis. 


 

Sin acceso a la esfera de lo público y sin vida privada al mismo tiempo, que no le reporta el desarrollo de la personalidad, ni autonomía, sujetas a un modelo patriarcal.

Los medios de creación masculina (hombres escritores y directores de revistas) provocaron esa crisis, encargados de vender estereotipos de mujeres falsas y expertas amas de casa, de ahí que la mística aparece como un gran buzón de mentiras.

Que fue lo que aconteció con aquellas mujeres que habían avanzado en el campo educativo, en la ocupación de empleos, profesiones y que en los años 60 sufren un retroceso en el ejercicio de derechos ya conquistados, preservando el derecho político al voto.

Relacionándolo con la última obra leída del sociólogo estadounidense, Richard Sennett, “El declive del hombre público”, y salvando los distintos contextos y siglos, desde mi parecer, hay situaciones similares que les ocurrían a las mujeres de clase media estadounidenses del siglo XX y al hombre público parisino, del siglo XIX.

Entre ellas se podrían nombrar, la lucha entre la esfera de lo privado y lo público con la intimidad; la pasividad tanto de las mujeres amas de casa y del hombre público; la personalidad concebida como aquello que se aparenta, como una categoría social tanto en Estados Unidos, como en las grandes ciudades de Europa; la separación de contacto entre las personas, por vivir en barrios residenciales y en Paris por el rediseño de la ciudad; la publicidad que tanto se encargo de la desorientación de la sobreimposición de la imagen y como decía Marx, con la expresión que se ajusta también, perfectamente a ambos títulos, la psicología del consumo, el “fetichismo del articulo de consumo”.


La búsqueda de una ilusión necesaria que se manifestaba en la sociedad parisina también se revelaba en las mujeres amas de casa. La valoración de la familia parecía ser el refugio de estabilidad para ambas sociedades, dado que la esfera de lo público era inestable. La evasión y la intimidad se encontraban vinculadas.

Los males en el siglo XIX tenían sus orígenes en la tensión nerviosa, en la ansiedad. La tensión emergente en este caso y “el malestar que no tiene nombre” fueron producto de la misma expresión involuntaria del sentimiento, el control impuesto sobre la conducta superficial, la pérdida colectiva de la identidad.

La mística de la feminidad permite a las mujeres ignorar la cuestión de su identidad. Las mujeres estadounidenses ya no saben quiénes son, las mujeres están tan inseguras acerca de quienes deberían ser que acuden a esa deslumbrante imagen pública para decidir todo y cada uno de los detalles de su vida.

La teoría de Freud daba por sentada la degradación de la mujer. El complejo de castración y la envidia del pene, dos de las ideas más elementales de todo su pensamiento, partiendo del supuesto que las mujeres son biológicamente inferiores a los hombres. Con su pensamiento de que la neurosis que padecían las mujeres, tenía un origen sexual, tomando la práctica del psicoanálisis como terapia del sufrimiento.

Según Betty Friedan, el malestar que experimentaban no era sexual era un problema de identidad, un éxodo del crecimiento que perpetúa la mística de la feminidad. Fue obra de los escritores y directores de revistas, publicistas, divulgadores y traductores del pensamiento Freudiano en las universidades, que indujeron a las mujeres a dejarse tutelar por los hombres, a reducir su vida al hogar y renunciar a su futuro.

Tal vez “El malestar que no tiene nombre” fue como decía Lucy Stone, el temor más que simbólico de que, convertirse en esposa era morir como persona. La pérdida de identidad, el “nuevo yo” de la mujer casada fue “su superior”, su marido.




 Frases de Betty Friedan: http://goo.gl/IxbTn4



Enlaces:
One of America's great feminists Betty Friedan: CBC Archives
1950s Housewife to Women's Activist: Betty Friedan

Diversas fuentes, entre ellas:

Wikipedia y rafinablog.wordpress.com



jueves, 14 de enero de 2016

Citas de Anaïs Nin



Citas de Anaïs Nin


“Me niego a vivir en el mundo ordinario como una mujer ordinaria. A establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis. Soy una neurótica, en el sentido de que vivo en mi mundo. No me adaptaré de mi mundo. Me adapto a mí misma.” 

"Cada amigo representa un mundo dentro de nosotros, un mundo que tal vez no habría nacido si no lo hubiéramos conocido".


"Lanza tus sueños al espacio como una cometa y no sabes lo que te devolverán: una nueva vida, un nuevo amigo, un nuevo amor, un nuevo país".
 

"Este diario es mi kif, mi haschish, mi opio. Mi droga y mi vicio. En lugar de escribir una novela me tiendo con una pluma y este cuaderno, sueño, me dejo llevar por los reflejos rotos...".
 

"Mientras me hablaba, yo me preguntaba si tenía o no razón al decir que son los ritos lo que hemos perdido, o si, en realidad, son las gentes las que han perdido su capacidad de sentir, hasta el punto de que ya ningún rito podrá devolvérsela".
 


"Nuestra vida está compuesta en gran parte por sueños. Hay que encaminarlos a la acción".

"No vemos las cosas tal como son, las vemos como somos nosotros".





"Cuando quedas atrapado en la destrucción, debes abrir una puerta a la creación".

"No puedes salvar a las personas, sólo puedes amarlas".

"En el momento de amar, la cara se exalta, se transforma completamente (...) por el erotismo"

"La vida es un proceso de modificación, una combinación de estados que tenemos que pasar. Cuando la gente no cambia de estado y permanecer en él, es una especie de muerte."

"Me cuesta tomar afecto, y sólo consigo querer a la gente que me parece igual que yo" 





"Es la culpa, el miedo, la impotencia lo que hace crueles a los hombres."

"La carne contra la carne produce un perfume, pero el roce de las palabras no engendra sino sufrimiento y división."


"Cualquier forma de amor que encuentres, vívelo. Libre o no libre, casado o soltero, heterosexual u homosexual, son aspectos que varían de cada persona."


"Soy la única escritora que no se contenta con la literatura erótica -escribo en el mismo nivel en que vivo-, en lo cual hay una curiosa coherencia." Incesto, Diario Amoroso

“En el fondo de ese amor, bajo la vasta tienda de ese amor, mientras él hablaba de su infancia recobraba, también, la inocencia, una inocencia mucho mayor que la primera pues no brotaba de la ignorancia, del temor, o de la neutralidad de la experiencia, sino que nacía como un oro puro y refinado, producto de muchas pruebas y selecciones, del rechazo voluntario de las heces; nacía, tras múltiples profanaciones, del valor que emanaba de capas del ser mucho más profundas, inaccesibles a la juventud”.

“La única anormalidad es la incapacidad de amar”.

 

domingo, 6 de septiembre de 2015

El Amor Romántico. Reflexiones feministas.



A. Un puñado de Reflexiones:

“Hasta ahora el contenido fundamental de la vida de la mayoría de las heroínas se reducía a los sentimientos de amor. Si una mujer no amaba, la vida se le aparecía tan vacía como su corazón”. Alejandra Kollontai

“El matrimonio legal tiene en su base dos principios que lo envenenan y que afectan de igual modo a varones y mujeres: su indisolubilidad  y la idea de propiedad con respecto al cónyuge, capaz de estrangular la relación más apasionada”. Alejandra Kollontai

“En la escala del amor, la mujer está unos peldaños por encima del hombre. El día en que el amor domine sobre la violencia, la mujer será la reina del mundo”.Flora Tristán

«El día que una mujer pueda no amar con su debilidad sino con su fuerza, no escapar de sí misma sino encontrarse, no humillarse sino afirmarse, ese día el amor será para ella, como para el hombre, fuente de vida y no un peligro mortal».Simone de Beauvoir




«El amor ha sido el opio de las mujeres, como la religión el de las masas. Mientras nosotras amábamos, los hombres gobernaban».Kate Millet

«Es más fácil vivir a través de alguien más que convertirte en una persona completa tú misma».Betty Friedan

«Para entender cómo funciona cualquier sociedad debemos entender la relación entre los hombres y las mujeres».Angela Davis

«Cada una de nosotras ha estado tan hambrienta de amor por tanto tiempo que queremos creer que el amor, una vez que lo hayamos encontrado, será todopoderoso».Audre Lorde

«Como soy una mujer, se espera que yo quiera casarme, se espera que en todas las decisiones de mi vida siempre tenga en mente que el matrimonio es lo más importante. El matrimonio puede ser una fuente de alegría, amor y apoyo mutuo pero ¿por qué se enseña a las chicas a que deseen casarse y no se enseña lo mismo a los chicos?».Chimamanda Ngozi Adichie

«En el amor seguimos siendo muy idealistas. Somos supermodernas, con todos los elementos de la modernidad -pensamiento crítico, principio de realidad, análisis concreto-, pero en el amor nos perdemos, y seguimos queriendo amar y que nos amen según los mitos tradicionales, universales y eternos que han alimentado nuestras fantasías».Marcela Lagarde. 





«Nunca ofrezcas tu corazón a alguien que come corazones, alguien que cree que la carne de corazón es deliciosa y no rara, alguien que succiona los líquidos gota a gota y que, con el mentón ensangrentado, te sonríe».Alice Walter

«Amar demasiado no significa amar a demasiados hombres, ni enamorarse con demasiada frecuencia, ni sentir un amor genuino demasiado profundo por otro ser. En verdad, significa obsesionarse por un hombre y llamar a esa obsesión “amor”, permitiendo que esta controle nuestras emociones y gran parte de nuestra conducta y, si bien comprendemos que ejerce una influencia negativa sobre nuestra salud y nuestro bienestar, nos sentimos incapaces de librarnos de ella. Significa medir nuestro amor por la profundidad de nuestro tormento».Robin Norwood

«Tú piensas que si él no te ama entonces tú no vales nada. Piensas que si él ya no te quiere él tiene razón, crees que su opinión sobre ti debe ser correcta. Piensas que si él te desecha es porque eres basura. Tú piensas que él te pertenece a ti porque tú sientes que le perteneces a él. No. “Pertenecer” es una mala palabra, especialmente cuando la usas con alguien que amas. El amor no debería ser así».Toni Morrison



B. Un Libro






“Claves feministas para la negociación en el amor”. Libro de Marcela Lagarde



C. Dos Canciones 

Para contrarrestar los “efectos perniciosos” del Mito del Amor Romántico(*)
“Libre te quiero” de Agustín García Calvo cantada por Amancio Prada.

 “Libre te quiero, como arroyo que brinca de peña en peña. Pero no mía. Grande te quiero, como monte preñado de primavera. Pero no mía. Buena te quiero, como pan que no sabe su masa buena. Pero no mía. Alta te quiero, como chopo que en el cielo se despereza. Pero no mía. Blanca te quiero, como flor de azahares sobre la tierra. Pero no mía. Pero no mía ,ni de Dios ni de nadie, ni tuya siquiera….”





La Otra - Contigo
 “Yo no me muero si no estás aquí, puedo andar bien caminando sin ti, no me haces falta ni eres mi media naranja en la vida, voy aprendiendo a curarme yo misma todas mis heridas”….

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 (*) Hay muchas más canciones, pero las dejaremos para otro día. Se admiten sugerencias.


jueves, 26 de junio de 2014

Hola, ¿estás sola?




Nos han enseñado a tener miedo a la libertad; miedo a tomar decisiones, miedo a la soledad. El miedo a la soledad es un gran impedimento en la construcción de la autonomía, porque desde muy pequeñas y toda la vida se nos ha formado en el sentimiento de orfandad; porque se nos ha hecho profundamente dependientes de los demás y se nos ha hecho sentir que la soledad es negativa, alrededor de la cual hay toda clase de mitos. Esta construcción se refuerza con expresiones como las siguientes “¿Te vas a quedar solita?”, “¿Por qué tan solitas muchachas?”,  hasta cuando vamos muchas mujeres juntas.

La construcción de la relación entre los géneros tiene muchas implicaciones y una de ellas es que las mujeres no estamos hechas para estar solas de los hombres, sino que el sosiego de las mujeres depende de la presencia de los hombres, aún cuando sea como recuerdo.

Esa capacidad construida en las mujeres de crearnos fetiches, guardando recuerdos materiales de los hombres para no sentirnos solas, es parte de lo que tiene que desmontarse. Una clave para hacer este proceso es diferenciar entre soledad y desolación. Estar desoladas es el resultado de sentir una pérdida irreparable. Y en el caso de muchas mujeres, la desolación sobreviene cada vez que nos quedamos solas, cuando alguien no llegó, o cuando llegó más tarde. Podemos sentir la desolación a cada instante.

Otro componente de la desolación y que es parte de la cultura de género de las mujeres es la educación fantástica par la esperanza. A la desolación la acompaña la esperanza: la esperanza de encontrar a alguien que nos quite el sentimiento de desolación.

La soledad puede definirse como el tiempo, el espacio, el estado donde no hay otros que actúan como intermediarios con nosotras mismas. La soledad es un espacio necesario para ejercer los derechos autónomos de la persona y para tener experiencias en las que no participan de manera directa otras personas.

Para enfrentar el miedo a la soledad tenemos que reparar la desolación en las mujeres y la única reparación posible es poner nuestro yo en el centro y convertir la soledad en un estado de bienestar de la persona.

Para construir la autonomía necesitamos soledad y requerimos eliminar en la práctica concreta, los múltiples mecanismos que tenemos las mujeres para no estar solas. Demanda mucha disciplina no salir corriendo a ver a la amiga en el momento que nos quedamos solas. La necesidad de contacto personal en estado de dependencia vital es una necesidad de apego. En el caso de las mujeres, para establecer una conexión de fusión con los otros, necesitamos entrar en contacto real, material, simbólico, visual, auditivo o de cualquier otro tipo.

La autonomía pasa por cortar esos cordones umbilicales y para lograrlo se requiere desarrollar la disciplina de no levantar el teléfono cuando se tiene angustia, miedo o una gran alegría porque no se sabe qué hacer con esos sentimientos, porque nos han enseñado que vivir la alegría es contársela a alguien, antes que gozarla. Para las mujeres, el placer existe sólo cuando es compartido porque el yo no legitima la experiencia; porque el yo no existe.

Es por todo esto que necesitamos hacer un conjunto de cambios prácticos en la vida cotidiana. Construimos autonomía cuando dejamos de mantener vínculos de fusión con los otros; cuando la soledad es ese espacio donde pueden pasarnos cosas tan interesantes que nos ponen a pensar. Pensar en soledad es una actividad intelectual distinta que pensar frente a otros.

Uno de los procesos más interesantes del pensamiento es hacer conexiones; conectar lo fragmentario y esto no es posible hacerlo si no es en soledad.

Otra cosa que se hace en soledad y que funda la modernidad, es dudar. Cuando pensamos frente a los otros el pensamiento está comprometido con la defensa de nuestras ideas, cuando lo hacemos en soledad, podemos dudar.

Si no dudamos no podemos ser autónomas porque lo que tenemos es pensamiento dogmático. Para ser autónomas necesitamos desarrollar pensamiento crítico, abierto, flexible, en movimiento, que no aspira a construir verdades y esto significa hacer una revolución intelectual en las mujeres.

No hay autonomía sin revolucionar la manera de pensar y el contenido de los pensamientos. Si nos quedamos solas únicamente para pensar en los otros, haremos lo que sabemos hacer muy bien: evocar, rememorar, entrar en estados de nostalgia. El gran cineasta soviético Andrei Tarkovski, en su película “Nostalgia” habla del dolor de lo perdido, de lo pasado, aquello que ya no se tiene.

Las mujeres somos expertas en nostalgia y como parte de la cultura romántica se vuelve un atributo del género de las mujeres.

El recordar es una experiencia de la vida, el problema es cuando en soledad usamos ese espacio para traer a los otros a nuestro presente, a nuestro centro, nostálgicamente. Se trata entonces de hacer de la soledad un espacio de desarrollo del pensamiento propio, de la afectividad, del erotismo y sexualidad propias.

En la subjetividad de las mujeres, la omnipotencia, la impotencia y el miedo actúan como diques que impiden desarrollar la autonomía, subjetiva y prácticamente.

La autonomía requiere convertir la soledad en un estado placentero, de goce, de creatividad, con posiblidad de pensamiento, de duda, de meditación, de reflexión. Se trata de hacer de la soledad un espacio donde es posible romper el diálogo subjetivo interior con los otros y en el que realizamos fantasías de autonomía, de protagonismo pero de una gran dependencia y donde se dice todo lo que no se hace en la realidad, porque es un diálogo discursivo.

Necesitamos romper ese diálogo interior porque se vuelve sustitutivo de la acción ; porque es una fuga donde no hay realización vicaria de la persona porque lo que hace en la fantasía no lo hace en la práctica, y la persona queda contenta pensando que ya resolvió todo, pero no tiene los recursos reales, ni los desarrolla para salir de la vida subjetiva intrapsíquica al mundo de las relaciones sociales, que es donde se vive la autonomía.

Tenemos que deshacer el monólogo interior. Tenemos que dejar de funcionar con fantasías del tipo: “le digo, me dice, le hago”. Se trata más bien de pensar “aquí estoy, qué pienso, qué quiero, hacia dónde, cómo, cuándo y por qué” que son preguntas vitales de la existencia.

La soledad es un recurso metodológico imprescindible para construir la autonomía. Sin soledad no sólo nos quedaremos en la precocidad sino que no desarrollamos las habilidades del yo. La soledad puede ser vivida como metodología, como proceso de vida. Tener momentos temporales de soledad en la vida cotidiana, momentos de aislamiento en relación con otras personas es fundamental. y se requiere disciplina para aislarse sistemáticamente en un proceso de búsqueda del estado de soledad.

Mirada como un estado del ser –la soledad ontológica–  la soledad es un hecho presente en nuestra vida desde que nacemos. En el hecho de nacer hay un proceso de autonomía que al mismo tiempo, de inmediato se constituye en un proceso de dependencia. Es posible comprender entonces, que la construcción de género en la mujeres anula algo que al nacer es parte del proceso de vivir.

Al crecer en dependencia, por ese proceso de orfandad que se construye en las mujeres, se nos crea una necesidad irremediable de apego a los otros.

El trato social en la vida cotidiana de las mujeres está construido para impedir la soledad. El trato que ideológicamente se da a la soledad y la construcción de género anulan la experiencia positiva de la soledad como parte de la experiencia humana de las mujeres. Convertirnos en sujetas significa asumir que de veras estamos solas: solas en la vida, solas en la existencia. Y asumir esto significa dejar de exigir a los demás que sean nuestros acompañantes en la existencia; dejar de conminar a los demás para que estén y vivan con nosotras.

Una demanda típicamente femenina es que nos “acompañen” pero es un pedido de acompañamiento de alguien que es débil, infantil, carenciada, incapaz de asumir su soledad. En la construcción de la autonomía se trata de reconocer que estamos solas y de construir la separación y distancia entre el yo y los otros.

La Soledad y la Desolación,  Marcela Lagarde